miércoles, 12 de octubre de 2016

Mercedes Cabello Llosa de Carbonera

Escritora peruana. Influenciada por la corriente del positivismo y del naturalismo, fue la iniciadora de la novela realista peruana. Periodista, feminista escribió seis novelas de contenido social e intención crítica y también numerosos artículos y ensayos publicados en la prensa peruana, sobre temas literarios y sociales; en especial abogó por la emancipación de la mujer, por lo que se cuenta entre las primeras feministas de su país. Atacó la educacion religiosa en los colegios de mujeres y defendió la importancia de enseñar a la mujer a conocer su cuerpo.



Mercedes Cabello Llosa de Carbonera nació en Moquegua el 7 de febrero de 1845. Sus padres fueron Gregorio Cabello (hacendado) y Mercedes Llosa. Se desconoce mucho sobre sus primeros años. Tuvo una excelente formación por parte de su padre y su tío que en los años 30 del siglo XIX habían viajado por Francia, trayendo una respetable biblioteca en la cual se encontraba lo mejor de la literatura del momento tanto en francés como en español. Mercedes recibió lecciones con maestros privados que le enseñaron el francés, motivo por el que más tarde se mantenia al tanto siempre de las corrientes literarias más recientes en Francia, con autores como Honoré de Balzac y Émile Zola.

A los 20 años se trasladó a Lima, donde vivió en casa de un tío, que era cosmógrafo mayor de la República. A la edad de 22 se casó con el médico Urbano Carbonera,  acercandose a la ciencia y al positivismo. No tuvo hijos de este matrimonio y tras problemas en la relacion, se separaron.

En Lima Mercedes tomó parte activa en el movimiento literario, con colaboraciones en diarios y revistas bajo el seudónimo de Enriqueta Pradel, antes de animarse a usar su propio nombre. Aunque comenzó haciendo versos, rápidamente pasó a escribir ensayos en favor de la emancipación de la mujer.  En 1874 publicó en los semanarios El Álbum y El Correo del Perú su artículo "Influencia de la mujer en la civilización", donde mostraba su desacuerdo con la proclamada inferioridad de la mujer, y, al año siguiente, en la revista La Alborada, "Necesidad de una industria para la mujer", donde solicitó al gobierno la promoción del trabajo femenino como forma de desarrollar al país.

Fue incorporada al Ateneo de Lima y convertida en la ensayista peruana más destacada, tuvo una importante participación en las veladas literarias organizadas en Lima en la casa de la escritora argentina Juana Manuela Gorriti (1876-77), reuniones en las que leyó algunos de sus trabajos sobre la importancia de la literatura, la educación de la mujer, el idealismo como elemento generador de la poesía y la mujer ante la escuela materialista, entre otros. Después de su nutrida producción ensayística y de los dos años de triunfo en Las veladas literarias de Gorriti vendrá la debacle histórica peruana a consecuencia de la Guerra del Pacífico (1879-1883). Este período catastrófico del país lo experimentó Mercedes Cabello en carne propia. No solo sus hermanos tomaron parte de la defensa por la patria sino que ella misma participó como voluntaria en los escuadrones de auxilio que se formaron en los hospitales “La promotora y organizadora de la Cruz Roja Peruana, en un primer momento, fue la señora Mercedes González Vigil de Rospigliosi. […] En la amplia relación de los nombres de las principales damas […] aparecen entre los primeros los de Mercedes Cabello de Carbonera y el de su cuñada, María Artieda Vda. De Cabello.

Si Gorriti era conocida por su romanticismo, Cabello de Carbonera abandonó esta escuela para cultivar el naturalismo y el realismo. En su ensayo La novela moderna que mereció la rosa de oro en el certamen hispanoamericano organizado por la Academia Literaria de Buenos Aires, se mostró partidaria de un "realismo constructivo", síntesis práctica entre el romanticismo y el naturalismo, conforme con el pensamiento filosófico positivista que alentaba. Abogó por el realismo porque admitía la psicología de los personajes, tendencia que abrazó completamente en su novela El conspirador (1892), una sátira de la actuación política del caudillo Nicolás de Piérola, que poco después llegó a ser presidente constitucional del Perú. Fue tan controversial que ofendió a su vieja maestra Gorriti quien era mucho más sutil en sus críticas a la sociedad.





Entre 1886 y 1892 publicó seis novelas -lo que le hizo acreedora al título de primera novelista peruana- de tendencia realista y de crítica a los males sociales, pero fue la publicación de Blanca Sol en 1889 la obra en la que llevó la crítica social a niveles que transgredieron lo permitido. Poco a poco comenzó a radicalizarse en su adhesión al positivismo y sus ataques a la Iglesia católica, lo que le valió enfrentamientos con otros miembros de los círculos intelectuales limeños, que terminaron en la fuerte polémica de enero de 1898, a raíz de ciertas opiniones vertidas por la escritora en una actuación desarrollada en el liceo Fanning, donde atacó la educación religiosa en los colegios de mujeres y abogó por la importancia de enseñar a la mujer a conocer su cuerpo. Rápidamente el colegio se vio obligado a deslindar su posición de la manifestada por la novelista; además, diarios como El Comercio y La Opinión Nacional comenzaron a acusarla de tener síntomas de perturbación mental, si bien fue defendida por el semanario El Libre Pensamiento, órgano de la Liga de Libre Pensadores del Perú.

El año de 1887 publica en España su novela “Eleodora “. Por esta época hace conocer también su articulo titulado “Una fiesta religiosa en un pueblo de Perú “, en que basándose en la experiencia de un pueblo del interior, se solidariza y aboga por la raza indígena. De forma paralela a su labor novelística, la escritora continuó escribiendo ensayos, entre los que cabe destacar sus trabajos sobre la "Influencia de las Bellas Letras en el progreso moral y material de los pueblos", premiado con medalla de oro por la Municipalidad de Lima, e "Independencia de Cuba", que también mereció el primer premio en un certamen literario.

Otro ensayo que debe ser mencionado es "La religión de la humanidad. Carta al señor D. Juan Enrique Lagarrigue" (Lima, 1893), en el que responde a algunas ideas expuestas por este representante del positivismo chileno, y expone las teorías del filósofo francés Auguste Comte, mostrando reparos a sus ideas respecto a la conveniencia de regímenes políticos autoritarios y al papel tradicional asignado por el positivismo a las mujeres, pero mostrando a su vez simpatía por esta doctrina que promueve el progreso científico y la paz entre los pueblos. Por otro lado, aprovecha estas reflexiones para hacer explícitos sus ataques a la religión católica. Su defensa del positivismo está reafirmada en "El Conde León Tolstoi" (Lima, 1894), en el que presenta la figura del literato ruso, al que considera "más poeta que filósofo", debido a que "sin aceptar en su totalidad la doctrina positivista de Comte y tomando de ella sus conclusiones esenciales, es sin disputa la más aceptable, la más humana y la más civilizadora, de cuantas han aparecido en esta época esencialmente racionalista".



Mercedes dedicó su vida al cultivo de las letras con gran éxito profesional, y al  mismo tiempo, emprendió con valentía el tortuoso camino de denunciar la marginación femenina en una sociedad arcaizante. La vehemencia de sus opiniones y la postura combativa que asumió le trajo como consecuencia la sanción social y la incomprensión general. 

Cabello fue muy poco comprendida en su época y fue el blanco de fuertes críticas de autores masculinos, como Juan de Arona y Ricardo Palma, críticas que arreciaron a raíz del triunfo de la revolución de 1895, que encumbró a Piérola en el poder. Tales críticas le afectaron sobremanera, por lo que se aisló. De los últimos años de su vida todavía queda un vasto trabajo por realizar.

Fue internada en el manicomio del Cercado, el 27 de enero de 1900 segun algunos a consecuencia del abuso del cloral, medicamento que se usaba en esa época para combatir el insomnio, y segun otros críticos sostienen,  su internamiento se debió a que empezó a mostrar los primeros síntomas de la sífilis, enfermedad no tratable en esa época, que le contagió su marido. Lo cierto, es que los últimos nueve años de su vida, transcurrieron en esa institución psiquiátrica y ahí murió el 12 de octubre de 1909 a consecuencia de una parálisis general progresiva.

El investigador Patricio Ricketts Rey de Castro, escribió en un excepcional artículo sobre el doloroso final:

Cuatro meses antes del fallecimiento de Mercedes, la revista Ilustración Peruana [1909, pp. 270-273] publicó un extenso artículo escrito en mayo, acerca del hospicio donde la escritora sobrevivía en silencio, a la espera de la muerte. Cinco fotografías, reproducidas con gran nitidez, ilustran el texto, en el que el periodista visitante, Carlos Sánchez Gutiérrez, dejó un conmovido apunte de la Cabello, a quien podemos distinguir, a distancia pero con claridad, en la fotografía del corredor del pabellón de mujeres. Allí, sentada en un sillón de baqueta e inclinada hacia delante, tal como la describe el periodista, descubrimos a la autora de El Conspirador.


No sólo el abandono familiar apagó el brillo intelectual de una de las más ilustres escritoras de las letras peruanas. La larga y dura lucha de Mercedes por los derechos de las mujeres reclamando que se les considere como sujetos activos en la sociedad la enfrentaron a una comunidad cerrada por prejuicios hondamente arraigados. Aquellos que estuvieron cerca de ella en su época de triunfos internacionales le dieron la espalda una vez convencidos de su declive. El silencio de casi un siglo sobre su vida y obra negó a las siguientes generaciones valorar su legado escritural en la justa medida, así como conocer su valiente postura y coherencia ideológica.

La figura de Mercedes Cabello no ha merecido todavía un estudio exhaustivo; es más, son muchos los datos de su vida que permanecen en la oscuridad. Y aunque sus novelas sean calificadas por gran parte de la crítica literaria contemporánea como pedantes, no es menos cierto que nos encontramos ante una escritora que generó polémica en su tiempo, por su permanente disposición para tratar de forma directa temas considerados "poco femeninos".


Fuentes: Wikipedia; www.mcnbiografias.com; Norma Barúa Lanchippa en Universidad de Piura, Peru. http://lasoga.org/peru-mercedes-cabello/; http://wikividas.blogspot.com.es



martes, 12 de julio de 2016

Constance Mary Lloyd. La esposa oculta....


Conocida como la esposa de Oscar Wilde, vivió intensamente el feminismo, escribió cuentos para niños que reunió en un volumen, cultivó el periodismo, se implicó en actividades políticas de índole diversa, y fue pionera del movimiento que reclamaba la creación de clubes sociales exclusivamente para mujeres. Expresó su rebeldía revolucionando la manera de vestir (rasgo que compartió con su marido), llegando a desempeñar un papel activo como miembro de la Sociedad a favor del Vestido Racional.








Constance Wilde nació un 2 de enero de 1859, en Dublín, como Constance Mary Lloyd. Hija de Horace Lloyd, un abogado irlandés, y Adelaide Atkinson Lloyd. Estudió en la Universidad, motivada por su padre, y a los 20 años de edad ya vivía de forma independiente, algo impensable en la sociedad victoriana del siglo XIX. En 1879, año en que dejó Oxford para iniciar la conquista de la celebridad en Londres, Oscar Wilde conoció en una fiesta a Constance. Se casaron cinco años después, cuando la ciudad se había rendido al talento del escritor irlandés, aunque la chica de pelo castaño, ojos violeta y rostro de aire prerrafaelista había sucumbido al ingenio y los encantos del irresistible dandi nada más verlo. Fuera de sí, cuando Oscar la pidió en matrimonio, Constance le envió a su hermano Otho una nota en la que decía: "Me he comprometido con Oscar Wilde y soy perfecta y enloquecedoramente feliz"

Otho Lloyd no las tenía todas consigo. "Si se tratara de otro", le escribió a un amigo, "no pondría en duda que estaba enamorado de mi hermana". La boda fue un espectáculo a la altura de los cuadros escénicos que aparecen en sus comedias. Pasaron la luna de miel en París. En medio de la felicidad luminosa de los primeros tiempos, Constance percibió la misma sombra que había enturbiado el pensamiento de su hermano cuando le anunció su compromiso. Aunque creía en él, el vínculo matrimonial agobiaba al autor de El retrato de Dorian Gray. lo que le atraía de verdad era el ambiente de los bajos fondos. Su amigo el escritor Robert Sherard lo había introducido en el mundo de la prostitución en Oxford y más adelante lo llevó a conocer los antros de París como el Château Rouge o la Salle des Morts. Era aquel el mundo que de verdad le fascinaba. Wilde atribuyó sus actos a "una forma abominable de obsesión erótica" que le hizo olvidarse de su mujer e hijos

Muy pronto, Constance se quedó embarazada, dos veces; la segunda, no bien se recuperó del parto del primogénito de la pareja, Cyril. Mientras que el primer nacimiento fue una ocasión jubilosa, el segundo despertó en Wilde un sentimiento más bien de tedio. La primera contrariedad que causó a sus padres fue no haber nacido niña. La madre pagó un precio aún mayor: deformada por los dos embarazos consecutivos, su esposo dejó de sentirse atraído por ella. Era un abismo que, antes o después, tenía que abrirse. Wilde formuló así sus anhelos ocultos: "A veces pienso que la vida artística es una forma lenta y deliciosa de suicidio... Hay una tierra desconocida, llena de flores extrañas y perfumes sutiles, una tierra en la que el gozo de los gozos es soñar, una tierra en la que todas las cosas son perfectas y venenosas".


Las 300 cartas de Constance que sirven de base a la biografía de Franny  Moyle permiten asomarse a las complejidades de un alma desolada y generosa, que no llegamos a conocer bien. 

Tampoco se alcanza a desentrañar la naturaleza exacta del vínculo que unía a los esposos Wilde salvo, tal vez, el culto al arte y la belleza, profesado por los dos con una entrega casi religiosa. Franny Moyle nos permite seguir de manera irregular e intermitente, dado lo relativamente exiguo del material a su alcance, los avatares de un alma frágil y exquisita, de un ser extraordinariamente sensible y vulnerable cuya personalidad había sido eclipsada por su proximidad con un genio tan abrasivo como el de su marido. Durante las temporadas que su marido desaparecía en los abismos voluptuosos y decadentes en que le gustaba perderse, Constance se sumergía en la lectura del original del Inferno de Dante, o buscaba refugio espiritual en un convento, como el de San Juan Bautista, en Windsor, lejos de sus hijos. 

El gran escritor Jerome K. Jerome intentó llegar al fondo de su personalidad en una entrevista publicada en la revista To-Day, sin conseguirlo. Le interesaban el espiritismo, el arte, la religión y la literatura; tocaba el piano, pintaba al óleo, fue una fotógrafa técnicamente avezada, hablaba francés y leía italiano. Vivió intensamente el feminismo, escribió cuentos para niños, que reunió en un volumen, cultivó el periodismo, se implicó en actividades políticas de índole diversa, y fue pionera del movimiento que reclamaba la creación de clubes sociales exclusivamente para mujeres. 

Moyle describe con inteligencia la manera en que expresó su rebeldía revolucionando la manera de vestir (rasgo que compartió con su marido), llegando a desempeñar un papel activo como miembro de la Sociedad a favor del Vestido Racional, a través da la cual varios reformadores y reformadoras se plantearon, diseñaron y usaron, ropas supuestamente más racionales y más cómodas que las de la moda de la época. Esto se conoce como la "reforma en el vestido" o movimiento "rational dress" que tuvo su mayor éxito en la reforma de la ropa interior de las mujeres, la que podía ser modificada sin exponer a la usuaria a la burla social. L@s Reformador@s del vestido también fueron influyentes persuadiendo a las mujeres a adoptar prendas simplificados para las actividades deportivas como el ciclismo o la natación. El movimiento de reforma en el vestido estaba mucho menos interesado en ropa de hombre y sus protestas iban  contra la introducción de cualquier moda en el vestir que, o bien deformara la figura, impidiera los movimientos del cuerpo, o de alguna manera tendiese a dañar la salud. Protesta contra el uso de los corsés apretados, los zapatos de tacón alto, las faldas, con las que el sano ejercicio es casi imposible, y de todas las capa de prendas de ajuste u otras que impidan los movimientos de los brazos. Exige que todos se vistan de forma saludable, cómoda y bella buscando lo que conduce a la salud , el confort y la belleza en nuestra forma de vestir como un deber con nosotros mismos y con los otros.  

Otras de las inquietudes de Constance la llevaron a experimentar con diversas modalidades de espiritismo y la teosofía, tal y como preconizaba la célebre Madame Blavatsky. En ocasiones incurrió en desvaríos, como el que la llevó a ingresar en la estrambótica Orden Hermética del Amanecer Dorado, de la que fue miembro fundador. El poeta William Butler Yates, amigo de los Wilde, se sumó unos años después a esta orden.





Constance y su hijo Cyril


Vivió la tragedia de su marido, condenado por homosexualidad en un juicio humillante, en silencio, devastada por el abismo que, ahora sí, se abría más allá de los límites de lo aceptable, viéndose obligada a ocultar a sus hijos (aunque Vyvyan era demasiado pequeño para entenderlo) un espectáculo del que todos los periódicos daban cuenta a bombo y platillo. Su tragedia mayor fue aceptar que el verdadero amor de su marido no había sido nunca ella, sino un joven de aspecto frágil, rubio y barbilampiño, lord Alfred Douglas, hijo del marqués de Queensberry, alias Bosie que era el reverso exacto de Constance Wilde: deletéreo y retorcido, difícil, egoísta, hedonista y ambicioso. "Douglas poseía un alma fea", llegaría a decir de él el escritor en De profundis. Nada de ello impidió que Oscar se entregara a él en cuerpo y alma. 

Deseosa de afecto y privada de todo contacto sexual, Constance acabó por enamorarse de otro hombre que pertenecía al mundo comercial, que tanto despreciaba Wilde. La caída de Oscar Wilde se precipita tras protagonizar una persecución diabólica de los amantes por todo Londres. Un día el marqués de Queensberry se presentó en el club que frecuentaba Oscar Wilde y a la vista de todo el mundo dejó una tarjeta en la que le llamaba "somdomita" (sic). Siguiendo el nefasto consejo de su amante, el escritor llevó a Queensberry a los tribunales, acusándolo de difamación. No tardó mucho en comprender la gravedad del error que había cometido. Queensberry lo acusaba del "delito" de homosexualidad. Para hacer frente a un cargo así, Oscar Wilde se vio obligado a presentarse ante el jurado como lo contrario de lo que era, es decir, como un "campeón de la conducta respetable, del puritanismo en la vida y la moralidad en el arte". Sus posibilidades de salir airoso eran nulas. Al tercer día del proceso, Wilde retiró los cargos. Aquella misma noche, era detenido y encarcelado.  

Es difícil pensar en una humillación mayor que la que padeció Wilde durante su proceso, pero a la vez, su actitud puso de relieve la grandeza de su alma y la entereza de su carácter, y en eso estaba mucho más cerca de Constance que de Bosie. "No es prudente mostrar el corazón al mundo", había escrito en una ocasión, para hacer exactamente todo lo contrario durante las causas judiciales a que fue sometido. Interrogado acerca de un verso en el que lord Douglas invocaba "el amor que no se atreve a pronunciar su nombre", Wilde hizo una encendida defensa de aquello mismo de lo que se le acusaba: Aquel sentimiento era "puro y perfecto", y era el que "alentaba las grandes obras de arte debidas a Shakespeare y Miguel Ángel". Constance  le perdonó, aunque no llegara a entenderlo. Wilde le escribió una carta a Constance (la única que le permitieron enviar desde la cárcel) pidiéndole perdón por su conducta, y cuando se dirigió a las autoridades solicitando que lo excarcelaran antes de cumplir la totalidad de su condena, atribuyó sus actos a "una forma abominable de obsesión erótica" que le había hecho olvidarse de su esposa y sus hijos.  

Cuando por fin dejó la cárcel, la relación de Wilde tanto con su esposa como con Bosie volvió a ser objeto de violentas e infinitas fluctuaciones. Tuvo palabras de extraordinaria dureza contra Constance, lo cual no impidió que, alejada definitivamente de él, cuando cayó en sus manos un ejemplar de la devastadora Balada de la cárcel de Reading, se sumiera en un llanto de una pureza inconsolable. "Dice que ha amado demasiado y que eso es mejor que odiar", comenta en una carta. "En abstracto, eso es cierto, pero el amor de que habla es antinatural, una forma de locura peor que el odio. No le guardo rencor, pero me da miedo".




Sus amigos recomendaron a Wilde que huyera al extranjero después del juicio de difamación, que diera tiempo a que el alboroto terminara, pero él se negó. Constance, en cambio, entró inmediatamente en acción para proteger a sus hijos y si bien parece que al final, el amor de Constance por Oscar nunca terminó y proveyó al empobrecido Oscar con dinero, esto cesó después de que el escritor faltó a una visita a sus hijos, prefiriendo la compañía de Lord Alfred Douglas en Nápoles. La pareja nunca se divorció, y aunque Constance visitó a Oscar en la cárcel para darle la noticia de que su madre había muerto , más tarde lo obligó a renunciar a sus derechos de paternidad. Cambió los nombres de sus hijos y se trasladó con ellos al continente, donde murió en 1898 de una misteriosa enfermedad con tan solo 39 años, a manos de un ginecólogo inepto, siendo enterrada en Génova, Italia. 

Unos meses antes de morir él, el escritor quiso visitar su tumba. En una carta a un antiguo amante, uno de los afectos más constantes de su vida, Robbie Ross, resumió así lo que sintió entonces: "Fue muy trágico ver su nombre esculpido en una tumba... Figuraba solo su apellido, el mío por supuesto no se mencionaba... Solo decía: Constance Mary, hija de Horace Lloyd. Deposité unas flores. Aunque me sentía profundamente afectado, era plenamente consciente de la inutilidad de lamentar nada de lo ocurrido. Nada hubiera podido ser de otro modo. La vida es algo terrible". En 1967, alguien reparó la omisión, añadiendo una frase que reza: "Constance: esposa de Oscar Wilde".  

Resulta sorprendente que antes de 1983 no existiera alguna biografía de Constance Lloyd. Era muy educada para una mujer de su clase, y parecía compartir con Oscar el don de los idiomas. Desde su infancia, Constance estaba familiarizada con los pintores prerrafaelistas y, más adelante, con los escritos de John Ruskin. Su vestuario, que reflejaba la moda del movimiento estético, crearon sensación: en las inauguraciones en las galerías, “el señor y la señora Wilde competían por el interés entre los buscadores de celebridades”. Constance, con su interés en los textiles, probablemente también fue responsable del diseño interior avant-garde de su residencia en Chelsea, que era (de acuerdo con el credo estético) “estética, práctica y saludable”. La biografia de Moyle además de detallar la corte victoriana tardía de los Wilde, presta atención a muchas de las actividades de Constance, que combinaban el esteticismo, la política liberal y el feminismo. Constance, debemos tratar de comprender, era su propia persona. Publicó cuentos infantiles (incluyendo There Was Once, publicado el mismo año de El príncipe feliz y otros cuentos de Oscar), reseñas teatrales y artículos sobre la historia de las mujeres y el vestuario de los niños. Fue un miembro activo de la Federación de Mujeres Liberales y editora del boletín de la Sociedad Racional del Vestido. Estaba, como en muchas de las tendencias de la década de 1890, profundamente involucrada en la teosofía.






El libro de Corelli de 1892 de retratos satíricos de sus contemporáneos caricaturiza a Oscar como “Elefante Social” y a Constance como su delicado fracaso:



“ella no parece estar en absoluto incómoda con su Señor Elefante. Ella tiene sus pequeñas olas para moverse - su telaraña plateada - en las discusiones sobre política, en las que, bendice su corazón por un pequeño encanto radical, en el que trabaja bien y sin exponerse… Tiene el pelo más hermoso, que se encrespa libremente sobre su rostro, y una voz tan modulada que parece afectar a algunas personas; es una música natural… Viste ‘estéticamente’ - con todo tipo de matices extraños y ricas telas… con mangas grandes y maravillosas y adornos medievales - lo que complace a ella y también parece complacer al Elefante, a quien emociona el tema del color… No habla mucho esta pintoresca hada, pero atiende todas las historias. Su mirada es delicadamente nostálgica y a menudo abstraída; en ciertos momentos su espíritu parece salir de ella con alas invisibles, a kilómetros de distancia del castillo literario del Elefante, y es en esos momentos cuando luce más hermosa. Para mí, ella es infinitamente más interesante que el propio Elefante… uno nunca se cansa de mirar el hada encantadora que lo protege y guía.”






Fuentes: Wikipedia; Eduardo lago para El país ; Elizabeth Powers; Franny Moyle. Constance. The Tragic and Scandalous Life of Mrs. Oscar Wilde






lunes, 1 de febrero de 2016

Nicole – Reine Lepaute




Considerada una de las astronomas francesas mas importantes, destacando por la exactitud de sus calculos en las fechas en las que el cometa Halley  pasa cerca de la orbita terrestre.
 



Nicole Reine Etable de la Brière Lepaute nació en París en 1723. Se casó en 1749 con Jean Andre Lepaute,  relojero real de Francia, un maestro artesano que diseñaba, fabricaba y reparaba los relojes de palacio, en la época de Luis XV. Jean Andre construyó relojes astronómicos y publicó un “Tratado de Relojería” en 1755; colaborando con su marido, Nicole calculó las oscilaciones del péndulo por unidad de tiempo y en función de la longitud del mismo.

El astrónomo Jérôme Lalande (1732-1807), amigo del matrimonio Lepaute, tras su exitoso regreso del Cabo de Buena Esperanza en 1753, donde realizó observaciones astronómicas, fue elegido miembro de la Academia de Ciencias de Paris. En 1757 decidió calcular la fecha exacta del retorno del cometa Halley, que se había visto por última vez en 1682, junto al astrónomo y matemático Alexis Clairault (1713-1765).

Lalande pidió ayuda a Nicole para hacer los cálculos matemáticos. Con mucha dedicación tras un trabajo exhaustivo e innumerables cálculos para determinar la posición diaria de la órbita del cometa Halley, Nicole predijo la fecha de su regreso, ocurrida en diciembre de 1758. Clairut que en un primer momento habia atribuido a Lepaure el merito de estos estudios, fue poniendo en duda la atoria de sus logros hasta que acabó apropiandose de ellos.

En 1760 Clairault publicó “Teoría de los cometas”, ignorando el trabajo de Nicole, lo que produjo el alejamiento de los dos astrónomos, que no volvieron a trabajar juntos. Años más tarde, Lalande en su trabajo “Bibliografía astronómica” publicado en 1803, una historia de la astronomía desde 1780 a 1802, reconoció y alabó la ayuda de Nicole.

Nicole publicó tratados astronómicos surgidos de sus observaciones, entre ellos un libro sobre "la órbita de Venus" en 1761. En 1762 calculó el tiempo exacto de un eclipse solar que ocurriría en Francia, dos años después. Para confirmar sus palabras, trazó un mapa de la trayectoria del eclipse a través de Europa; dicho artículo se publicó en "El conocimiento de los tiempos", la revista de la Academia de Ciencias, dirigida por Lalande.

Nicole también hizo un catálogo de las estrellas y los cálculos de las posiciones del sol, la luna y los planetas todos los dias del año desde 1774 hasta 1972 . Fue considerada una de las mejores “computadoras astronómicas” de la época y la Academia de las Ciencias de París encargo a Nicole y a Lalande que redactaran el calendario para astronomos y navegadores que se pubicaba anualmente.

La Academia Béziers la aceptó como miembro en 1761 por sus contribuciones científicas. Nicole Lepaute falleció en 1788, unos meses antes que su esposo. Como homenaje a su labor científica se nombró al asteroide 7720 y a un cráter de la Luna con el nombre de Lepaute.






Bibliografia


mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com; Las Pioneras de Rita Levi-Montalcini y Giuseppina Tripodi


jueves, 17 de diciembre de 2015

Nzinga Reina de Ndongo y Matamba




Precursora del feminismo y luchadora por la independencia africana de sus reinos frente a los europeos, fue una de las mejores estrategas militares de todos los tiempos y una independentista feroz en su oposición a los esclavistas portugueses. Nzingha ha sufrido el escarnio y la calumnia de algunos historiadores y escritores, como el Marqués de Sade, que en su libro Filosofía en el Tocador la acusó de ser una especie de viuda negra humana quien al igual que la araña copulaba y luego mataba a sus consortes.










Nzinga Mbandi nace en el reino umbundu de Ndongo, en la actual Angola, durante la década de 1580. Se la conoce también con los nombres de Jinga, Zhinga, Ginga, Reina Dona Ana o Reyna Singa. Era hija de una familia de rancio abolengo perteneciente a los Jagas, un grupo étnico de militantes anticolonialistas que existían en lo que hoy es Angola. Estos militantes eran inclaudicables en su lucha en contra de los portugueses, que arrimaban sus barcos negreros a las costas africanas.

Angola había sido controlada por Portugal años atrás. Luanda era el centro de operaciones para el desarrollo del mercado de esclavos, que luego se trasladaban a Brasil. A inicios del siglo XII, de hecho salían por año un promedio de diez mil esclavos hacia la colonia suramericana. Desde su infancia, Ana Nzingha escuchó a los mayores expresar sus ideas anticolonialistas, y recibió una esmerada educación pues en su entorno las mujeres gozaban de iguales derechos que el hombre. Cuando su hermano mayor tomó el trono se percató que tenía a una formidable aliada en su hermana pequeña y la hizo instruir en las artes militares.

Su hermano, el Rey,  colaboraba con los portugueses a cambio de que lo dejaran mantener el poder, y ayudaba a la captura de esclavos en los reinos vecinos. Con el tiempo, los portugueses se fueron volviendo más exigentes en sus requerimientos, lo que producía un clima de inestabilidad y el descontento entre la población umbundu iba en aumento. 

Durante todo este tiempo, Nzinga había sido consejera de su hermano, e incluso era representante diplomático ante Portugal, por lo que muchos de los acuerdos y tratados con el Imperio portugués iban suscritos por ella.  Se cuenta que en 1622, su hermano aprovechó sus dotes de diplomática para tratar de llegar a un acuerdo con el virrey portugués que se había establecido en Luanda. Nzingha fue recibida con el boato de la epoca, pero cuando por fin entró a la audiencia con el virrey, su ira no conoció límites al ver que mientras él se sentaba en una magnífica silla, a ella le habían puesto un almohadón morado con hilos de oro para que ella se sentara. Airada, le lanzó el almohadón en la cara a los sirvientes del virrey y ordenó a una de sus siervas que se pusiera a cuatro patas para que, a modo de escabel, la resuelta Nzinga pudiera sentarse frente al luso. Además, su hábil manejo de la lengua portuguesa impresionó al gobernador João Correia de Sousa.

Nzinga poseía verdaderas aptitudes diplomáticas y es tal vez por ello que, en un momento dado, decide adquirir el nombre portugués Dona Ana de Sousa. Sus hermanas Kifunji y Mukumbu también lo hacen y pasan a llamarse Gracia y Bárbara.



La reina Nzingha en la audiencia con el Virrey portugues en Luanda

Nzingha estuvo al frente de las huestes anticolonialistas de su hermano, e ideó nuevas formas de entrenamiento para los elefantes mediante los cuales se movilizaba el aguerrido ejército. La compañía de Nzingha fue siempre Diat, una elefanta que no se dejaba montar de nadie más que por ella . Diat le había sido obsequiada a Nzingha cuando ella era apenas una bebé, y entre las dos crías que eran ambas entonces habría de formarse un lazo de amor y entendimiento tan profundo que algunos justificaban como pacto demoníaco que permitía a Nzingha tener tan perfecto control de Diat, Diat además acompañó a Nzingha en diversas batallas, recibiendo un total de 15 heridas que no fueron mortales.

Es nombrada reina de los Mbundu en 1624, cuando muere su hermano. En este momento, renuncia a su nombre cristiano que había adoptado (Anna de Souza) y se vuelve a llamar Nzinga Mbandi. Es entonces cuando los portugueses rompen el tratado que ella había firmado como representante de su hermano y se  marca como objetivo la recuperación de su absoluta independencia política y territorial y expulsar de su pueblo a los portugueses. Ellos previeron esta actitud, por lo que propician el derrocamiento de Nzinga y nombran a un rey que ellos podían controlar.

Ella abandona el reino, se instala en Matamba y crea su propio reinado en este lugar desde  donde dirige la resistencia. Logra formar un gran ejército con los reinos de Matamba, Kasanje, Congo, Dembo, Kissama y los Pueblos del Planalto Central en 1630. A partir de 1642, este ejército empieza a obtener grandes triunfos contra los portugueses lo que se mantendrá hasta 1648. Un año antes su hermana Kifunji que era para entonces una importante religiosa y miembro del gobierno de Nzinga, muere en circunstancias sospechosas. Mukumbu, su otra hermana, cae prisionera de los portugueses en 1648. El 10 de agosto de ese mismo año, Luanda es recuperada por los portugueses, por lo que ella regresa a Matamba. Ahí permanecerá varios años.








En octubre de 1656, logra la libertad de Mukumbu en un intercambio de prisioneros, donde entrega 130 esclavos a los portugueses. Además, acepta la presencia de un misionero cristiano en su reino. En 1659, cuando ya tenía 75 años, Nzingha se vio forzada a firmar un tratado con los portugueses, tomando en cuenta que su país se desangraba en una lucha desigual contra los invasores.  Así, se fue al exilio con su fiel elefanta Diat.

Nzingha al llegar al poder había prohibido a sus súbditos que la llamaran reina o se postraran ante ella. Su accesibilidad, buen sentido del humor y alegría le hizo muy popular.  El capitán holandés Fuller, que era su aliado, cuenta que la reina Nzinga, aparte de ser una libertadora de su pueblo y verdadera estratega militar, tenía entre cincuenta y sesenta jóvenes como esposos, pues era una mujer de impresionante belleza y aguda inteligencia. Los portugueses y luego otros blancos europeos difundieron la leyenda negra de que tras pasar la noche con alguno de los soldados luego los mandaba a descuartizar. 

Un 17 de diciembre de 1663, la muerte se llevó a Nzingha. Los portugueses, muerta la mujer que tantos impedimentos les puso para llevar a cabo su nefasta práctica negrera, lograron expandir su tráfico de esclavos.







El ejemplo de Nzingha ha servido de inspiración no solo para grandes dirigentes independentistas por doquier, sino que su valentía, sagacidad y dedicación han sido retomados por muchas mujeres al optar por una carrera militar. Su preocupación por la integridad de las selvas africanas la definen como una precursora de los ecologistas, y su amor por los niños y los animales nos revelan un corazón tierno debajo de la coraza de su voluntad férrea. Hoy su leyenda vive incluso en la cultura de origen negra del Brasil, donde es llamada Jinga o reina Ginga, estando siempre presente en los carnavales de ese país.

 

Fuentes: Wikipedia; Cecilia Ruiz de Ríos

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sojourner Truth. La primera mujer negra en la historia de Estados Unidos en ganar un juicio a un hombre blanco



Ese hombre dice que a las mujeres hay que ayudarlas a subir a los carruajes, y que hay que ayudarlas a pasar los charcos, y hay que cederles siempre el mejor puesto. A mi nadie me cede el mejor puesto. ¿Acaso no soy una mujer?



"Si la primera mujer que Dios creó fue capaz de poner el mundo patas arriba, todas estas mujeres juntas pueden ponerlo patas arriba y volverlo a poner en su lugar, así que ahora que os lo están pidiendo, hombres, será mejor que las dejéis hacerlo".



Nació como Isabella Bomefree (convertido en Baumfree más tarde) en 1797 en Ulster County, estado de Nueva York, en el seno de una familia de esclavos,  Elizabeth y James Baumfree (o Bomefree) y sus 13 hijos. El coronel Hardenbergh compró a James y Elizabeth a los comerciantes de esclavos y los mantuvo en su familia en una hacienda llamada con el nombre holandés de Swartekill, en la ciudad de Esopus, Nueva York, a 153 km al norte de la ciudad de Nueva York. Charles Hardenbergh heredó la hacienda y los esclavos de su padre.

Isabella habló solo holandés hasta que a los 11 años tuvo que aprender forzosamente inglés al ser vendida a un nuevo amo. Jamás se desprendió de su acento holandés y jamás aprendió a leer ni escribir en ninguno de los dos idiomas.

Cuando Charles Hardenbergh murió en 1806 Truth, conocida como Belle, de nueve años, fue subastada en un mercado de ovejas por 100 $ a John Neely, cerca de Kingston, Nueva York. Años después, describiría a Neely como cruel y hostil, en relación a cómo la pegaba diariamente e incluso una vez con un manojo de varas de metal. Neely la vendió en 1808 por 105 $ a Martinus Schryver de Port Ewen, un tabernero que la tuvo por dieciocho meses, para venderla mas tarde a John Dumont de West Park, Nueva York. Aunque su cuarto dueño era amable con ella, existía una tensión considerable entre ella y la segunda esposa de Dumont, Elizabeth Waring Dumont, quien la acosaba y hacía más difícil su vida.

En torno a 1815 Truth se enamoró de un esclavo llamado Robert, de una granja vecina. El dueño de Robert prohibió su relación, pues no quería que su esclavo tuviera descendencia con una esclava que no poseyera, porque los hijos no serían de su propiedad. Un día Robert se escapó para ver a Truth. Cuando su dueño y su hijo lo encontraron le apalearon salvajemente hasta que Dumont intervino. Truth nunca volvería a ver a Robert que moriría a causa de las heridas. Truth finalmente se casó con otro esclavo mayor que ella llamado Thomas. Dumont, su amo por aquel momento no tenía ninguna intención de liberarla a pesar de la ley del estado de Nueva York que pretendía abolir la esclavitud en el año 1827; Isabella huyó y encontró refugio en el matrimonio Van Wagener quienes la compraron para liberarla. Fue entonces cuando Isabella se metió de lleno en un mundo espiritual que le cambió la vida: desde ese momento Isabella aseguraba que podía comunicarse directamente con Dios.

Dio a luz a cinco niños: James, que moriría durante la infancia; Diana (1815) cuyo padre fue Robert o John Dumont; y Peter (1812), Elizabeth (1825) y Sophia (1826), todos nacidos después de su unión con Thomas.

En 1826, se marcha a Canadá son Sophia para ser libre, pero no puede llevarse consigo a sus otros hijos. Pocos meses más tarde, el 4 de julio de 1827, el estado de Nueva York declara la abolición de la esclavitud. Isabella regresa y recupera a su hijo Peter, comprado ilegalmente por un terrateniente en el estado de Alabama, convirtiéndose en la primer mujer negra en Estados Unidos que gana un pleito a un hombre blanco.




Truth tuvo una experiencia religiosa durante su estancia con los Van Wagenens, y se convirtió al cristianismo. En 1829 se mudó con su hijo Peter a la ciudad de Nueva York, donde trabajó como empleada del hogar para Elijah Pierson, un cristiano evangélico. En 1832, conoció a Robert Matthews, también conocido como Phrophet Matthias ("El profeta Matías) y se fue a trabajar para él también como empleada del hogar en la Matthias Kingdom Comunal Colony (comuna colonial del Reino de Matthias). En un extraño giro del destino, Elijah Pierson murió y Robert Matthews y Truth fueron acusados de robo y asesinato contra él. Ambos fueron absueltos. Los Folgers, otros miembros del grupo religioso la acusaron de intentar envenenarlos pero fue declarada inocente en el caso del asesinato de Pierson y una vez más rompió barreras legales al convertirse en la primera mujer negra en poner un juicio por perjurio a personas blancas (los Folgers) y además ganarlo.

Isabella se vuelve a mudar a la gran ciudad y vive sirviendo en una casa acomodada. Su hijo Peter se convierte en marino y marcha a trabajar en un barco ballenero. Truth recibió tres cartas de él, aunque en su tercera carta este decía que eran cinco, así como que él nunca llegó a recibir ninguna de las cartas de su madre. Cuando el barco volvió a puerto, Peter no se encontraba a bordo y Truth nunca volvió a saber de él.

En 1843 Isabella decide que su misión en el mundo es predicar la palabra de Dios y decide dedicarse a esa tarea, al mismo tiempo que cambia su nombre por el de Sojourner Truth. Viajó por todo el este de Estados Unidos, sobreviviendo como podía hasta que decidió unirse a la Northampton Association, una comunidad del estado de Massachussets y fundada en las ideas de la igualdad y la libertad. Ahí Sojourner conoció a otras figuras esenciales en la lucha por la igualdad, como Frederick Douglass  y Susan B. Anthony.

Eran tiempos donde el tema de la esclavitud estaba muy candente en los Estados Unidos, y la lucha se hacía necesaria pero muy complicada.  Ejerce de oradora con un potente discurso que exige la abolición de la esclavitud, el derecho al voto de las mujeres, la reforma del sistema penitenciario, los derechos de los nuevos hombres libres y el fin de la pena de muerte.

Uno de los discursos de Sojourner Truth más apreciados y recordados fue el que pronunció en 1851 en la Convención de Derechos de las Mujeres en Akron, Ohio, siendo la única mujer negra que asistió a la Convención. Aunque no existe un registro de ese discurso, varios testimonios que lo escucharon han dejado sus impresiones en artículos, libros, etc. La frase "Ain't I a Woman" (¿Acaso no soy una mujer?) pronunciada por Truth en ese discurso se ha convertido en un lema para la lucha de los derechos de las mujeres. Uno de los testigos de esa convención lo transcribió años después de este modo:

"A esa convención acudieron varios ministros que no disimularon sus opiniones sobre la superioridad del hombre respecto a la mujer, despertando agitación entre las mujeres presentes. De repente, Sojourner se dirigió al estrado para hablar, y en su tono de voz fuerte y con ese peculiar acento que la caracterizaba habló:

Ese hombre dice que a las mujeres hay que ayudarlas a subir a los carruajes, y que hay que ayudarlas a pasar los charcos, y hay que cederles siempre el mejor puesto. A mi nadie me cede el mejor puesto. ¿Acaso no soy una mujer? Miradme! Mirad mis brazos! He labrado, le plantado y he cavado con mis propios brazos. Y ningún hombre me ayudó. ¿Acaso no soy una mujer? Puedo trabajar tanto como un hombre, y puedo comer tanto como un hombre (cuando consigo comida, claro) y he soportado también los latigazos. ¿Acaso no soy una mujer? He dado a luz a hijos y he visto como han sido vendidos como esclavos y cuando he gritado como una madre, solo Jesús me ha escuchado. ¿Acaso no soy una mujer?

Las mujeres del público aplaudían y animaban a la ponente. Ella continuó:

Él habla de eso que tienen en la cabeza, ¿cómo lo llaman?
Intelecto, contestó una de las mujeres del público.
Eso es, chica, eso es. ¿Qué tiene que ver el intelecto con los derechos de las mujeres o con los derechos de las personas de color? Si en mi copa cabe medio litro y en la tuya cabe sólo un cuarto, ¿no me dejarías a mi tener mi copa media lleno? No tengáis miedo de que tomemos más derechos de los que nos tocan, cogeremos los derechos que quepan en nuestra copa.
Ese hombre de ahí dice que las mujeres no podemos tener los mismos derechos que los hombres porque Cristo no era una mujer. ¿Y de dónde vino Cristo? Cristo vino de un Dios y una mujer, ningún hombre tuvo nada que ver en su creación! Si la primera mujer que Dios creó fue capaz de poner el mundo patas arriba, todas estas mujeres juntas pueden ponerlo patas arriba y volverlo a poner en su lugar, así que ahora que os lo están pidiendo, hombres, será mejor que las dejéis hacerlo.

En 1859 dictó sus memorias como esclava a O. Gilbert, publicadas como “ “Narración de Sojourner Truth”. Ese libro y sus frecuentes y exitosos discursos a lo largo y ancho del país le ganaron una reputación y unas ganancias que ella invirtió en una casita en Battle Creek, Michigan.

Durante los años 60 del siglo XIX, con ocasión de la Guerra Civil Americana, Sojourner visitó a las tropas para ofrecerles su apoyo, también consiguió reunirse con el presidente Abraham Lincoln en 1864 y trabajó en el estado de Virginia ofreciendo sus consejos a esclavos negros recién liberados. Después de la Guerra, Sojourner siguió luchando a favor de la integración de las personas de color.  Pasó sus últimos décadas de vida en Battle Creek, Michigan, donde se compró una casa y vivió con sus hijas Diana y Elisabeth.

Desde Michigan continuaba con sus particulares cruzadas por los derechos humanos y se implicó especialmente en la mejora de las condiciones de vida de los liberados, los antiguos esclavos que en la década de 1860 se mudaron a Washington DC para buscar seguridad y un empleo, sin que el Estado estuviese preparado para esta llegada. Truth hizo presión política para que les entregasen tierras en otros estados, como Kansas, y el Estado se hiciese cargo del traslado a su nuevo hogar.

Y en su casa de Battle Creek murió el 26 de noviembre de 1886 con casi 90 años de edad.

Pese a que los años la han silenciado, murió haciéndose oír porque, como ella misma dijo: “Cuando hay mucho alboroto es porque algo está pasando”.



En 1997, bicentenario de su nacimiento, el vehículo robótico de la misión del Mars Pathfinder de la NASA a Marte recibió el nombre de "Sojourner" en su honor.






Fuentes: http://www.historiasdemujeres.com; wikipedia; http://feminismo.about.com; mujeresquehacenlahistoria.com

lunes, 16 de noviembre de 2015

Audre Geraldine Lorde, la poeta rebelde.



Audre Lorde fue poeta, ensayista, novelista, negra, lesbiana, feminista, escritora, madre de dos niños, autora de varios libros de poesía. Suya es la cita tal vez más repetida de la historia del activismo:

“las herramientas del amo nunca destruirán la casa del amo”.

Pero también otras, más incómodas, que cuestionan los cimientos de un feminismo construído sobre los restos de una supremacía racial “Porque soy una poeta negra que hace su trabajo, vengo aquí a preguntarte: ¿Estás tú haciendo el tuyo?”






En 1934, en Harlem, ciudad de Nueva York, nació una de las poetas y ensayistas más comprometidas en la historia del feminismo: Audrey Geraldine Lorde. Sus padres, inmigrantes afrocaribeños fueron Gertrude Belmar y Frederick Lorde. Nombrada por ellos como Audrey Geraldine Lorde, optó por abandonar la "y" de su nombre de pila; la rebeldía se hizo lugar en sus primeras decisiones como lo explica en " Zami. Una nueva forma de deletrear mi nombre".

Fue la menor de tres hijas y, junto a sus hermanas Phyllis y Helen, creció escuchando historias de su madre acerca de las Indias Occidentales. Aprendió a hablar y a leer al mismo tiempo, enseñada por su madre. Después de graduarse del bachillerato en el Colegio Hunter, asistió a la Universidad Hunter entre 1954-1959 y se graduó en bibliotecología. 

En 1954, vivió en la Ciudad de México y en Cuernavaca, Morelos. Durante esa estancia acudió a la Universidad Nacional Autónoma de México y se integró al círculo de exiliados norteamericanos en esta segunda ciudad. Este período fue un momento de afirmación y de renovación, que le permitió confirmar su identidad a nivel personal y artístico como lesbiana y poeta.

Su escritura en prosa incluye Los diarios del cáncer (The Cancer Journals), Zami: una nueva forma de deletrear ni nombre (Zami: a New Spelling of My Name), Hermana marginal (Sister Outsider) y A Burst of Light. Adrienne Rich dijo de uno de sus libros de poesía: "Audre Lorde se niega a circunscribirse a una única identidad simple. Escribe como mujer negra, como madre, como hija, como lesbiana, como feminista, como visionaria". Lorde escribió para empoderar a sus lectoras y lectores pertenecientes a categorías marginalizadas por el capitalismo, el racismo y el heterosexismo.

La poesía fue un lenguaje innato para ella, su medio natural para comunicarse con los demás. Así lo narraba:

“Antes hablaba en verso. Leía poesías y las aprendía de memoria. Cuando me preguntaban: ¿qué te parece, Audre?, les recitaba una poesía. En otras palabras, me comunicaba literalmente por medio de la poesía. Y cuando no  pude encontrar poemas que expresaran lo que  sentía, entonces me  puse a escribir lo míos; esto ocurrió cuando tenía doce o trece años”.

Tuvo amores lésbicos en su juventud y sufrió la homofobia en su propia piel al intentar adherirse al Harlemn Writers Guild (una asociación de escritores de la época) en los años 50. Pero no se rindió: frecuentó los círculos culturales gays de Greenwich Village, se graduó en Literatura y Filosofía, fue bibliotecaria, docente, activista social, cofundadora de The Kitchen Table-Women of Color Press (Editorial de mujeres de color La Mesa de Cocina), codirectora del periódico lésbico Chrysalis…



Contrajo matrimonio  en 1962 con el abogado Edward Rollins, con quien tuvo a sus dos hijas. La pareja se divorció en 1970, dos años después de que Lorde conociera a quien fuera el amor de su vida: Frances Louis, la mujer que la acompañó en las duras batallas que tuvo que lidiar con la sociedad y con el cáncer de mama. Con ella compartiría 19 años de su vida.

Sus dos primeros libros de poesía, “Las primeras ciudades” y “Cables hacia el odio” (publicados en 1968 y 1979, respectivamente), no tienen contenido lésbico. Éste último estuvo marcado por la ira hacia el sexismo y el racismo que reinaban en aquella época en EE.UU. En 1971 leyó por primera vez un poema suyo que evocaba el amor entre dos mujeres: Martha. Dicho poema fue rechazado por su editor para incluirlo en su tercer volumen de poesía, “ De una tierra donde otras personas viven” , que fue nominado para el Premio Nacional del libro. En él, Audre reflejaba ya con rebeldía y rabia la injusticia global.

En una entrevista con Adrienne Rich, Lorde confesará que, hasta la publicación de ‘Poetry Is Not A Luxury’, uno de sus textos más bellos, en 1977, no había sido capaz de escribir en prosa. “No podía. Comunicar pensamientos profundos en bloques lineales, sólidos, era superior a mí. Veía el pensamiento como un proceso misterioso, del que desconfiaba, pues había visto cometer muchos errores en su nombre, y había llegado a no respetarlo. Además, me daba miedo porque había convicciones incuestionables, a las que había llegado en relación con mi vida y mis sentimientos, que desafiaban la razón. No quería perderlas porque eran demasiado preciosas para mí, eran mi vida. Pero tampoco podía analizarlas porque no producían el tipo de sentido que me habían enseñado a esperar de los procesos de entendimiento. Eran cosas que yo sabía pero que no podía nombrar.”

“La poesía ha sido la voz de los pobres, de la clase trabajadora y de las mujeres de Color. Para escribir prosa se necesita una habitación propia, pero también grandes cantidades de papel, una máquina de escribir y mucho tiempo. Cuando hablamos de una gran cultura de mujeres, debemos ser conscientes del efecto que la clase y las diferencias económicas tienen en el arte que producimos.”

Lorde, Meridel Lesueur y Adrienne Rich. 1980


En ‘Poetry Is Not A Luxury’ Lorde se enfrenta por fin a esos “bloques de pensamiento lineal” y se explica a sí misma su particular posición como poeta. “Los padres blancos nos dicen: pienso, luego existo. Pero la madre negra que llevamos dentro -la poeta- nos susurra en nuestros sueños: siento, luego puedo ser libre. La poesía es esa destilación de la experiencia, con la que damos nombre a lo que aún no lo tiene, para poderlo pensar”.

Cuenta la leyenda que las amazonas de la mitología griega se mutilaban un pecho con el fin de usar mejor el arco y la flecha. Ellas eran amazonas por elección, pero Audre Lorde lo fue por imposición (una amazona guerrea, por Kika Fumero).  Cuando tenía alrededor de 40 años le diagnosticaron un cáncer de mama. Escribió “ Los diarios de cáncer” luego de pasar por esa  experiencia y de reflexionar sobre las discriminaciones sufridas por las mujeres, que se superponen a las de raza y de orientación sexual y que se suman a la dolorosa enfermedad.

En sus Diarios de un cáncer, ella misma nos narra cómo su vida sufrió un alto y tuvo que pararse en seco. Su compromiso siguió dirigido a las mujeres y tenía la misma perspectiva. Lorde se valió del cáncer para combatir el sexismo y el poder patriarcal tan imperioso que se mueve alrededor de esta enfermedad en general, y de la prótesis desde un punto moral, en particular. Se propone firmemente luchar contra el silencio y pasar al lenguaje y a la acción:


“La prótesis ofrece el consuelo vacío de ‘Nadie va a notar la diferencia’. Pero es precisamente esa diferencia la que yo quiero afirmar, porque la he vivido, y sobrevivido, y quiero compartir esa fortaleza con otras mujeres. Si vamos a traducir el silencio que rodea el cáncer de mama al lenguaje y la acción contra este mal, entonces el primer paso es que las mujeres con mastectomías se hagan visibles unas a otras. Porque el silencio y la invisibilidad van de la mano de la impotencia”.

Audre no aceptó las prótesis, a pesar del enfado del personal sanitario que aconsejaba que las prótesis eran fundamentales a la hora de reinsertarse en el mundo social y laboral. Tras más de 14 años de lucha y 3 años después de que su relación sentimental con Frances Louis, su compañera de vida, se disolviera, la vida de Lorde tocó a su fin un 17 de noviembre de 1992. Contaba con 54 años. A su lado estaba la mujer que la acompañó en sus últimos años: la profesora y activista Gloria I. Joseph. En una ceremonia africana, antes de fallecer, Lorde tomó el nombre de Gambda Adisa, que significa “guerrera que hace saber su significado”.





La figura de Audre Lorde ocupa, por varias razones, un lugar central en el feminismo contemporáneo. Primero porque es, junto con Angela Davis una de las voces fundamentales del feminismo afroamericano, precursora, desde los márgenes de la academia, desde la legitimidad que le da su propia historia, de la llamada crítica decolonial. Segundo porque, pese a estar firmemente arraigada en los acontecimientos que convulsionaron la sociedad norteamericana en las décadas de los sesenta y setenta (el movimiento de los derechos civiles, las revueltas raciales, la aparición de los Black Panthers, de Malcom X y Martin Luther King, la emergencia de la contracultura y el despertar de la segunda ola feminista), la suya es una voz imperecedera. Una voz que va al centro del conflicto, para nombrarlo.

“Como mujeres, algunos de nuestros problemas son comunes, otros no. Vosotras, las blancas, temeis que al crecer vuestros hijos varones se sumen al patriarcado y testifiquen contra vosotras. Nosotras, en cambio, tememos que a los nuestros los saquen de un coche y les disparen a bocajarro en plena calle, mientras vosotras dais la espalda a las razones por las que están muriendo.”




Mujer (pertenece a su séptimo libro de poemas, El unicornio negro),
Sueño con un lugar entre tus pechos

para construir mi casa como un refugio

donde siembro

en tu cuerpo

una cosecha infinita

donde la roca más común

es piedra de la luna y ópalo ébano

que da leche a todos mis deseos

y tu noche cae sobre mí

como una lluvia que nutre.

Afuera [pertenece también a su libro de poemas El unicornio negro]

En el centro de una ciudad cruel y fantasmal

todas las cosas naturales son extrañas.

Crecí en una confusión genuina

entre césped y maleza y flores

y lo que significaba de color

excepto la ropa que no se podía blanquear

y nadie me llamó negra de mierda

hasta que tuve trece.

Nadie linchó a mi mamá

pero lo que nunca había sido

había blanqueado su cara de todo

excepto de furias muy privadas

e hizo que los otros chicos

me llamaran agrandada en la escuela.

Y cuántas veces he vuelto a llamarme

a través de mis huesos confusión negra

como médula queriendo decir carne

y cuántas veces me cortaste e hiciste correr en las calles

mi propia sangre

quién creés que soy

que estás aterrorizado de transformarte

o qué ves en mi cara

que no hayas descartado ya

en tu propio espejo

qué cara ves en mis ojos

que algún día vas a reconocer como la tuya

A quién maldeciré por haber crecido

creyendo en la cara de mi madre

o por haber vivido temiendo la oscuridad potente

usando la forma de mi padre

ambos me marcaron con su amor ciego y terrible

y ahora estoy lasciva por mi propio nombre.

Entre los cañones de sus terribles silencios

Madre brillante y padre marrón

busco ahora mis propias formas

porque nunca hablaron de mí

excepto como suya

y los pedazos con que tropiezo y me caigo

aún registro como prueba de que soy hermosa

dos veces

bendecida con las imágenes de quienes fueron

y quienes pensé alguna vez que eran

de lo que traslado hacia y a través

y lo que necesito dejar detrás de mí

más que nada

estoy bendecida en los seres que soy

que han venido a hacer de nuestras caras rotas

un todo.










Fuentes: Desconocidas y Fascinantes: Wikipedia; http://lesbianas_estadea.tripod.com; www.pikaramagazine.com/2013/06/la-hermana-outsider-audre-lorde/; una amazona guerrera por Kika Fumero.


Más información:

-     Biografía de Audre Lord: http://es.wikipedia.org/wiki/Audre_Lorde
-     Documental The edge of each other battle: the vision of Audre Lorde, realizado por Jennifer Abod