martes, 28 de diciembre de 2010

La familia "tradicional" segun la iglesia..




Tras oír las declaraciones del Obispo de Alcalá sobre las parejas de hecho y la violencia de genero, tengo  que coincidir con los altos estamentos de la Iglesia en que la familia ha sido históricamente el espacio donde hombres y mujeres han buscado la realización mas o menos plenas de sus vidas. Eso si, una familia que a lo largo de los años no ha tenido un único modelo, porque si bien la iglesia ha predicado que el placer sexual es pecado, eso no ha sido razón suficiente para que durante los siglos XI al XV numerosos clérigos optaran por la convivencia con una barragana de modo más o menos oficial. Convivencia llevada con la máxima discreción y sin escándalo que  quizás, no sea el formato de familia mayoritario pero si uno de los aceptados durante un tiempo por la iglesia que con su gran sabiduría, suele ser indulgente con los pecados sexuales de sus pastores, aunque intransigente con los del resto de mortales. Esta familia estaba integrada y socializada bajo la denominación de la sobrina, la tía , la hermana o la ama de llaves  y también pasados unos años por el sobrino, siendo un modelo familiar que durante años y en muchas casas parroquiales de nuestros pueblos y ciudades  hemos conocido o al menos intuido.

La barragana (concubina) ha satisfecho durante siglos las necesidades de los curas, hasta que con el Concilio de Trento todo parece cambiar. Siendo papa Pablo III, durante este Concilio se instaura una represiva moral sexual que pone limites a esta  figura de la barragana y que obligó a que las amas de llaves de los clérigos tuviesen más de 40 años. 

Claro que como hecha la ley hecha la trampa, se cuenta  que algunos cogían a dos de veinte para cumplir la norma. También en dicho concilio, la iglesia en su férrea  defensa de” la familia “,  puso en marcha una nueva modalidad a la que se denominaría “solicitante”, un clérigo que se ve obligado a ingeniárselas para satisfacer sus necesidades mas intimas mediante la búsqueda y el cortejo de la solicitada que no es otra que alguna de sus feligresas ( solteras, casadas, viudas) cuando no alguna de las monjas próximas a su ámbito de actuación y labor pastoral.

Dado que el fin de la institución familiar a la manera de entender de la iglesia no es otro que la procreación, una vez que los curas han dejado embarazadas a las mujeres con las que mantienen “una relación” , si anteriormente solía aparecer la figura del sobrino para aumentar “la familia”, hoy en día suele acontecer el abandono de la parroquia, dejando a la mujer sola, antes o después del parto, solución esta muy del agrado de los obispos que no suelen poner impedimento alguno al cambio de parroquia .



Y como no, al mas puro estilo de cualquier otra familia, también ha habido los consabidos escándalos y enfrentamientos familiares a causa de los derechos sucesorios de los hijos fruto de esa relación, con los consabidos pleitos entre  los " herederos legítimos " y los "herederos de derecho", ante la ausencia de vinculo matrimonial.

Por todo ello vincular la violencia machista a las parejas  no consagradas o a la decisión de finalizar un vinculo no  deja de ser una muestra mas no solo de la ideología machista que impregna la iglesia sino de un nuevo acto de hipocresía y cinismo. Para parejas de hecho, las de ellos y en relación a la violencia de genero apliquemos el dicho de “A doble vida, doble moral”.


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