martes, 25 de enero de 2011

Charlotte Perkins Gilman.


"Una mujer libre,  dueña de su destino y que sirvió de modelo para futuras generaciones de feministas debido a sus ideas y estilo de vida poco ortodoxos. "



Socióloga y novelista estadounidense que además escribió poesía, cuentos  y obras de no ficción. Impartió conferencias para la Reforma social y durante un tiempo fue una utópica feminista cuando sus logros eran excepcionales entre las mujeres. 

Charlotte nació en Hartford, Connecticut, un 3 de julio de 1.860. Siendo niña, su padre los abandonó, dejándolos en un estado de pobreza que les llevo a estar a menudo con sus tías paternas, principalmente Isabella Beecher Hooker, una sufragista, Harriet Beecher Stowe, (autora de La cabaña del tío Tom) y Catharine Beecher. 

A los cinco años Charlotte aprendió a leer sola durante un período de enfermedad de su madre, que no era nada afectuosa ni con Charlotte ni con su hermano, y no les permitía hacer fuertes lazos con sus amigos al creer que eso les evitaría sufrir en el futuro. 

Con el tiempo, debido a una vida de aislamiento afectivo, Gilman se volvió una lectora voraz y prácticamente se educó sola. A los dieciocho años, acudió a clases en la Escuela de Diseño de Rhode Island, y posteriormente se mantuvo a si misma como una artista de tarjetas comerciales. 

En 1884, se casó con el artista Charles W. Stetson y al año siguiente nació su única hija, Katharine Beecher Stetson, tras lo que sufrió una profunda depresión postparto empezando un tratamiento con el Dr. Silas Weir Mitchell. 

Sus recomendaciones fueron “vive una vida doméstica y nunca más toques una pluma, un pincel o un lápiz mientras vivas”. El tratamiento incluía: 1. Postración día y noche. 2. Aislamiento de la familia. 3. Sobrealimentación para incremento de peso. 4. Masaje y uso esporádico de electricidad sobre los músculos.  La paciente no debía salir de la cama, leer, escribir, hablar o alimentarse sola.

Luego de unos pocos meses, su depresión se agudizó. Charlotte casi entró en un profundo colapso emocional y comenzó a mostrar comportamientos suicidas. Más tarde, Gilman satirizó este evento en su autobiografía y utilizó las conversaciones en su famosa historia “El empapelado amarillo”.

En 1888, a pesar del escándalo social, Gilman decidió separarse de Stetson por el bien de su salud mental y se mudó a California, donde comenzó su recuperación. Tras la separación, Gilman se marchó con su hija a Pasadena, California, donde participó activamente en varias organizaciones feministas y reformistas además de escribir y editar el Bulletin, un periódico producido por una de las mencionadas organizaciones. 

A lo largo del año 1890, escribió 15 ensayos, poemas y una novela, además de «El empapelado amarillo». La escribió el 6 y 7 de junio de 1890 en su casa de Pasadena y fue impresa un año y medio después en el número de enero de 1892 de The New England Magazine. Desde su edición original, ha sido incluida en numerosas colecciones de literatura femenina, literatura estadounidense y libros de texto.
Charlotte Perkins Gilman con su hija Katharine Beecher Stetson

La historia trata una mujer que sufre enfermedad mental después de estar dos meses atrapada dentro de casa mirando al mismo repugnante empapelado amarillo. Gilman escribió esta historia para cambiar la opinión de la gente sobre el papel de la mujer en la sociedad, ilustrando cómo la falta de autonomía de las mujeres iba en detrimento de su salud mental, emocional e incluso física. 

La narradora de la historia debe hacer lo que su esposo y su doctor le exigen, aunque el tratamiento que prescriben contrasta directamente con lo que ella de verdad necesita: estimulación mental, y la libertad de escapar a la monotonía de la habitación en la que se encuentra confinada. 

Comenzó a impartir conferencias sobre el nacionalismo y ganó visibilidad pública con su primer volumen de poesía, In This Our World, una colección de poemas satíricos de temas feministas publicado en 1893. Su fama creció junto con su círculo social de activistas de las mismas opiniones y escritoras del movimiento feminista. 




En 1894, envió a su hija a vivir con su padre y su nueva esposa, también amiga de Gilman, debido a su opinión progresista de que el padre tenía derecho a tener igual contacto con su hija. 

En 1894–95 editó el semanal literario The Impress, que se publicaba por la Pacific Coast Women’s Press Association (anteriormente el Bulletin). Acabó a las 20 semanas debido a la crítica social que suscitaba su estilo de vida, que incluía ser una madre poco natural y una mujer que se había divorciado de su marido. Después de cuatro meses de conferencias, comenzó a pensar sobre las relaciones sexuales y la economía en la vida estadounidense, lo que le llevó a generar el primer esbozo de Las mujeres y la economía (Women and Economics, 1898), que fue publicado en el año siguiente e impulsó a Gilman al punto de mira internacional.

Tras la muerte de su madre decidió regresar al oeste. Allí entró en contacto con Houghton GilmanWall Street. Se casaron en 1900 y tuvieron un hijo dos años después, llamado Yadir Gilman. 


En 1903 habló en el Congreso Internacional de la Mujer en Berlín y al año siguiente viajó por Inglaterra, Holanda, Alemania, Austria y Hungría. Escribió uno de sus libros más aclamados por la crítica, El hogar (The Home: Its Work and Influence), que ampliaba el contenido de Las mujeres y la economía, afirmando que las mujeres están oprimidas en sus casas y que el entorno en el que viven debe modificarse por su salud mental. Desde 1909 hasta 1916 escribió y editó por si sola su propia revista, The Forerunner, en la que apareció gran parte de su ficción.

Tras la  muerte de Houghton de hemorragia cerebral en 1934, volvió a Pasadena, donde residía su hija. En enero de 1932 le habían diagnosticado  un cáncer de mama incurable y como defensora de la eutanasia para los enfermos terminales, se suicidó el 17 de agosto de 1935 con una sobredosis de cloroformo. Tanto en su autobiografía como en su nota de suicidio, escribió que «eligió el cloroformo al cáncer» y que murió rápida y tranquilamente.

Su vida y su obra fueron olvidadas durante dos décadas hasta que el movimiento feminista de los años 60 la volvió a visibilizar.

“Los hábitos en el pensamiento persisten a través de los siglos. Aunque una mente sana rechace una doctrina en la que ya no cree, continuará sintiendo aquellas mismas cosas asociadas con esa doctrina.” Ch.P.G.








Fuente: wikipedia

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