lunes, 10 de enero de 2011

Hermila Galindo de Topete.

 
¿ Quién fue esta mujer a quien hasta las feministas de su tiempo atacaron, y que apenas es nombrada en  los textos que narran la Revolución mexicana?

1.986 -1.954
Es sorprendente lo poco que se sabe de esta mujer pionera del movimiento feminista en México, luchadora social, oradora por excelencia, maestra y periodista que durante su vida encontró en la defensa de los derechos de las mujeres el aliciente que  orientó su vida y su trayectoria política.
  
Hermila estudio para maestra en Durango y Chihuahua y  al empezar a ejercer su profesión aprovechó sus clases para cuestionar del régimen del entonces presidente Porfirio Díaz entre sus alumnas y alumnos. 

A los 15 años tuvo contacto con los seguidores del opositor Francisco I Madero en Durango y participó activamente con el abogado Francisco Martínez Ortiz, quien escribió el discurso que los integrantes del partido Democrático utilizaron como propaganda y que fue transcrito por Hermila.

Se incorporó al movimiento constitucionalista y fue la mujer que pronunció el discurso de bienvenida a Carranza primer gobernante de la revolución triunfante durante su entrada a la Ciudad de México al frente del Ejército Constitucionalista en 1914, convirtiéndose con tan sólo 17 años, en la secretaria parti­cular del Presidente.

Galindo fomentó abier­tamente el feminismo, tanto desde su importante participación al presentar una ponencia revolucionaria en el primer Congreso Feminista en Mérida, Yucatán, en 1916, en la cual demandó los derechos políticos y sexuales de las mujeres, como cuando subió a la tribuna el 12 de diciembre de 1916 para  presentar una propuesta de otorgarle el voto a la mujer a fin de tener derecho de participar en las elecciones para diputados. 

Pero los planteamientos de Hermila Galindo cuestionaban los esquemas simbólicos de genero,  los significados, representaciones y normas culturales en lo relativo a ser hombre y mujer, los cuales generaron el rechazo entre diversos sectores de la sociedad, incluyendo un grupo representativo de participantes en este Primer Congreso Feminista de Yucatán. 

Su lucha en la tribuna constitucionalista no fructificó ya que el Congreso se negó a otorgarle el voto a las mujeres mexicanas, fundamentando la decisión en que sus actividades habían estado restringidas tradicionalmente al hogar y a la familia, y por lo tanto no habían desarrollado conciencia política ni tenían la necesidad de participar en asuntos públicos ya que ni siquiera se habían organizado para luchar por ese derecho.

Que el voto femenino no estuviera en la agenda de los constituyentes, fue el primer desengaño que sufrió Hermila, confiada en que la revolución garantizaría los derechos políticos de las mujeres. La promesa de Venustiano Carranza de restablecer la igualdad entre los mexicanos y la efectividad, así como el pleno goce de sus derechos e igualdades ante la ley, no incluyó a las mujeres. 



Pese a la decepción del movimiento revolucionario, Hermila decidió postularse como candidata a diputada por el 5º distrito electoral de la Ciudad de México, suceso histórico en el país, que convirtió a Galindo en la primera mujer que contendió por un cargo de elección electoral.

Según la historiadora Gabriela Cano, Hermila obtuvo la mayoría de los votos que la hubieran conducido hasta la Cámara de Diputados, si bien el Colegio Electoral rechazó el resultado. Pero su participación política, fue ejemplo seguido por otras mujeres del país, en los años de 1920 y 1930. 

En " La Mujer en el Porvenir " señalaba que las mujeres tenían un "instinto sexual" de gran intensidad, imposible de refrenar, modificar o destruir. Apuntaba que, incluso si este instinto sexual se contuviera, el organismo humano podía enfermar o llegar a la locura. En ese mismo documento, discutía que el matrimonio no podía ser la única posibilidad de ejercer la sexualidad legítimamente, ya que ello conllevaba al decrecimiento de la población, degeneración de la raza y abandono de las mujeres. 

En un discurso posterior, que hizo a modo de defensa del primero, aplaudía el divorcio como la "ley de la selección natural" de la sociedad, gestionaba el voto para las mujeres y lanzaba agrios ataques a la institución eclesiástica que mantenía a las mujeres como "niñas". 

Ciertamente, los planteamientos eran radicales, y aunque esta feminista constituye un caso excepcional, forma parte de un grupo de mujeres en transición, que tanto en México como en otros paises de América Latina, reinterpretaron los feminismos europeos de entonces, a sus particulares circunstancias históricas. 

Como periodista, fundó el diario feminista “La Mujer Moderna”, publicación que promovió el desarrollo de las mujeres y desde el que afirmaba que la igualdad política debía extenderse a la educación, al trabajo y a las relaciones personales. y donde, una vez más, su defensa  de la educación laica,  la educación sexual y el derecho de las mujeres a ejercer libremente su sexualidad,  le acarreó fuertes críticas de sectores feministas conservadores y el rechazo social. 


Al igual que otras mujeres ella creía que la pluma era un arma de lucha, y escribía en la revista La Mujer Moderna: Hay que ampliar los horizontes sin descuidar el lugar de la mujer en la familia y en el hogar. Es necesario liberar a las mujeres de la tutela clerical, del fanatismo religioso, porque el instinto sexual es parte del amor maternal. 

Ella pensaba que debía haber una sola moral para ambos sexos porque la ciencia ha demostrado la existencia del deseo y del placer femenino.
Las mujeres mexicanas habrían de esperar 36 años para obtener el derecho por el que Hermila Galindo luchó en la tribuna el 12 de diciembre en el Congreso Constituyente. 

Su recompensa vendría más tarde. Durante el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines, en 1952 fue  la primera mujer nombrada congresista. Galindo logró ver concluida la lucha por el voto de las mujeres mexicanas en la Constitución  en 1953.

Con sus logros en el ámbito de la política, esta mujer feminista consiguió mostrar de manera pública que las mujeres podían y debían ser elegidas para ocupar puestos públicos. 

La trascendencia de Hermila radica en la apertura de espacios que se creían exclusivamente masculinos para las siguientes generaciones de mujeres mexicanas comprometidas con la lucha por los derechos políticos de las mujeres y la inclusión de estos en la Constitución Política Mexicana.

Falleció en 1954, un año después de la aprobación del derecho al voto de las mujeres.
"Por fortuna la revolución trae entre sus grandes promesas la destrucción de ese pasado de infamia y los que tenemos fe en que ella y la honradez de sus jefes, esperamos que, así como se ha decretado ya el divorcio, que es un progreso, se organizará en no lejano día, la familia mexicana haciendo que la mujer sea igual que el hombre, y que por lo mismo tenga iguales prerrogativas ".H.G




1 comentario:

.A. dijo...

Muchas gracias