martes, 18 de enero de 2011

Sofonisba Anguissola.








Pintora nacida en Cremona, considerada la primera mujer pintora de éxito del Renacimiento, y un claro ejemplo del olvido al que los estudiosos del arte han relegado a las mujeres que con su obra destacaron a lo largo de la historia.


Sofonisba Anguissola  1532 -1625 
Alejándose del rigor en la investigación se ha ignorado la fama y el prestigio que tuvo durante el ultimo periodo del Renacimiento, circunstancia de por si ya excepcional en aquella época, tratándose de una mujer. Una  falta de rigor que ha llevado a que muchas de sus obras hayan sido atribuidas a otros pintores.

Sofonisba fue la mayor de siete hermanos, seis de los cuales eran niñas. Su padre, Amilcare Anguissola, era miembro de una familia de la baja nobleza genovesa que tuvo una estrecha conexión con la historia antigua de Cartago, por lo que llamo a su hija como la trágica protagonista cartaginesa. 

Amilcare animó a sus hijas a cultivarse y perfeccionar sus talentos y a la edad de 14 años, envió a Sofoniba a estudiar con  Bernardino  Campi. Este aprendizaje con artistas locales sentó un precedente para que las mujeres fueran aceptadas como estudiantes de arte. 


Su trabajo más importante de aquella época es "Bernardino Campi pintando a Sofonisba Anguissola", de 1550 y que se encuentra en la Pinacoteca Nacional de Siena en el que se plasma el acto de pintar al maestro consiguiendo por primera vez en la pintura la técnica del espejo, e incorporándose la pintora en la composición del lienzo en un juego de perspectiva que se adelanta  casi un siglo a la impresionante perspectiva de Velázquez en su cuadro Las Meninas. 


A la edad de 22 años, Sofonisba viaja a Roma, donde conoce a Miguel Ángel por mediación de otros pintores que conocían bien su obra, y pronto, su valía trascendió siendo reclamada por algunas cortes europeas, entre ellas la Corte española de Felipe II, donde acudiría en 1559 como pintora de corte y dama de la reina Isabel de Valois, tercera mujer de Felipe II.  

Allí desarrollará la época más brillante de su carrera aún sabiendo que las mujeres no podían ostentar el título de Pintor de Corte, retratando a los personajes más ilustres de España, para legar al mundo y a la mujer en particular, los retratos hechos al rey y a la reina de España, a las hijas de éstas, al infante don Carlos, y a los altos nobles de la Corte española. Pero su vida en la corte no fue fácil. 

Los reconocidos pintores de la Corte de Felipe II, llevados por las ideas puritanas y tal vez por la envidia que le deparaban sus retratos, y dado que no podía firmar los cuadros  en su condición de mujer y aristócrata, pues se le presuponía que no debía ejercer oficio remunerado alguno, le pusieron todas las trabas posibles, hasta el punto de estar Sofonisba varias veces al borde de declararse vencida y abandonar sus proyectos. 
 
En 1568 fallece Isabel de Valois, pese a lo cual Sofonisba continúa en la corte, lo que demuestra la alta estima en la que la tenía el monarca que incluso consigue que la pintora se case con un noble siciliano, D. Fabricio de Moncada. Viajaron a Italia tras el enlace aunque volvieron a España. 

Su marido  falleció en Palermo en  1579 y Sofonisba, de  regreso a Cremona  se detiene en Pisa donde se casa de forma imprevista con el capitán del barco en el que viajaba, el genovés Orazio Lomellini,  boda que no gustó en el entorno de la pintora debido al inferior rango social de Orazio y la mayor juventud de éste frente a Sofonisba. 

Orazio reconoció y apoyó su trabajo como pintora y se establecieron en Génova, en una gran casa en donde pudo tener su propio estudio y tiempo para pintar y dibujar. La fortuna personal de Orazio, además de la generosa pensión que le otorgó Felipe II, permitió a Sofonisba pintar libremente y vivir cómodamente. 


Tras su muerte, su nombre fue borrándose y muchas de sus obras fueron adjudicadas a algunos de los grandes pintores de la época: Zurbarán, Moro, Tiziano, Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz, Bronzino, Moroni, El Greco, según algunos especialistas, incluso a Van Dyck y posiblemente a Leonardo y no es hasta finales del siglo XX que se empieza a investigar seriamente su creación artística y poco a poco, a restituir la atribución de su obra.

El retrato de Felipe II, hoy en el Museo del Prado, se consideró de Juan Pantoja de la Cruz y Sánchez Coello sucesivamente, hasta que, en 1990, se restituyó su verdadera autoría. 

Uno de sus cuadros “La niña y el enano” considerado la quintaesencia de la pintura española, durante todo este tiempo fue atribuido a Sánchez Coello .




Otro famoso cuadro, muy admirado en la historia del arte, " La dama del armiño", atribuido a El Greco, es todavía cuestión de polémica. Y eso a pesar de que el rostro, la ejecución de las pinceladas y otros aspectos técnicos coinciden con otros retratos de nuestra artista (la cara de la dama es idéntica a la de la infanta Catalina Micaela en otros retratos realizados por Anguissola, y muy parecida a la de la niña de El retrato de la niña con el enano).






De todos sus retratos, el más complejo es el que muestra a tres de sus hermanas (Europa, Lucía y Minerva), jugando al ajedrez ante la atenta mirada de su aya ("El juego de ajedrez", 1555). 

El juego de ajedrez simboliza la corriente humanística del saber, abierto a mujeres y hombres. La dialéctica y la práctica del conocimiento activo tanto de las artes como de las ciencias, de la meditación y de la acción reflexiva, que incluso se pueden ejercitar jugando. 

La intención didáctica en la narrativa de este cuadro, así como la complicidad entre las mujeres que ocupan el espacio pictórico, y el placer que este juego les proporciona, se enmarcan en la corriente feminista renacentista, en la que la aristocracia y la alta burguesía italianas estaban interesadas. Las jóvenes Anguissola serán introducidas así en los círculos más prestigiosos del humanismo italiano de la época.












Fuentes: wikipedia; mujeresdeleyenda.blogspot.com












3 comentarios:

Belén Suárez Prieto dijo...

Desde junio de 2006, tenemos en nuestro Museo de Bellas Artes de Asturias una obra de Sofonisba, un retrato, "El príncipe don Carlos".

HYPATIA dijo...

Enhorabuena, para mi esta mujer ha sido todo un descubrimiento.
Un abrazo.

Gabriel Rosselló dijo...

Muy buena presentación de Sofonisba Anguissola. Aquí te dejo otra con un vídeo documental por si puede ser de utilidad. Enhorabuena! https://gabrielrosselloblog.wordpress.com/2017/04/01/mujeres-en-la-historia-sofonisba-anguissola-a-la-sombra-de-miguel-angel/