jueves, 30 de diciembre de 2010

Trotula de Ruggero.

"A pesar de su fama durante el Edad Media, grandes historiadores de la medicina consideraron que sus libros eran demasiado profundos para la mente de una mujer y trataron de eliminarla de la historia, pero Trotula de Salerno está considerada una de las primeras ginecólogas de la historia junto con Agnocide".







Su fecha exacta de nacimiento se desconoce pero se sabe que ejerció la medicina en Salerno, donde se encontraba el primer centro médico que no estaba conectado con la iglesia. Algunos la han identificado como esposa de un médico, Johannes Platerius, y madre de Matthias y Johannes el Joven, dos autores de libros de medicina. Además, parece ser que perteneció a la noble familia de los Di Ruggiero. 

Ejerció extensamente la medicina y la docencia, y escribió varios tratados, entre ellos "Passionibus Mulierum" (Trotula Maior), que fueron textos en las escuelas de medicina hasta el siglo XVI y donde destacaron sus teorías médicas increíblemente avanzadas, hablando del control de la natalidad, de las causas y tratamientos de la infertilidad.  

Trótula y “las damas de Salerno”, Salernitana, Constanza y Calenda, alemanas, Rebeca Guarna, judía y Abella, musulmana, que simbolizan la conjunción de los saberes de judíos, árabes y cristianos, ayudaron a que se produjera el renacimiento médico que marcó el fin del oscurantismo en Europa. De hecho, la escuela de Salerno fue considerada la primera universidad de Europa, contaba con un importante numero de maestras mujeres  y era una escuela excepcional que era exclusivamente médica y al mismo tiempo laica entre los siglos XI y XII, antes que las universidades. Curiosamente para la época, el interés de esa escuela estaba centrado en el empirismo y la observación y no en el aspecto teórico y especulativo. El plan de estudios era tan bueno que lo adoptó después la Universidad de París

Los numerosos textos que datan de entonces contienen muy buenas descripciones clínicas. La obra más famosa es el “Régimen sanitatis Salernitatum”, que resume en verso el saber en esa escuela que entre los estudiantes y profesores tenía a muchas mujeres



Desde tiempos de Aristóteles hasta el siglo XVII, las enfermedades de la mujer se relacionaban a la menstruación. Las primeras descripciones de esto las realizó Hipócrates, no obstante, Trótula de Salerno fue más allá y buscó desvanecer el burdo prejuicio de la época en relación a que los efectos de la menstruación en la mujer las convertía en “venenosas”. 

Trótula lideró el grupo de mujeres médicas que desde las distintas partes del viejo continente venían a estudiar con ella. Escribió varios tratados de anatomía y fisiología femenina, el más famoso, conocido como “Passionibus Mulierum”, explicaba la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el puerperio, el control natal, las enfermedades del útero y de las vías urinarias. Este magnífico aporte fue referencia obligatoria en las mejores universidades de Europa hasta avanzado el siglo XVI.  

Adelantada de la ginecología, para ella era de suma importancia que el cuerpo y las enfermedades femeninas fuesen tratadas por facultativas mujeres, por tener éstas una disposición que obviamente no tendría un médico varón, bien por inhibición ante el cuerpo del otro sexo, o por desconocimiento del mismo. También consideraba la prevención como el aspecto más importante de la medicina, por lo que escribió un segundo tratado sobre el cuidado de la piel, la higiene y la cosmética.  

Las obras de Trótula tocaron temas sobre salud, sexualidad, curaciones, remedios, control de la natalidad y las causas y tratamientos de la infertilidad, del cáncer, las enfermedades de la piel, los ojos y la sordera e hizo los primeros tratados pediátricos de la historia. La ciencia obstétrica de Trótula era tan avanzada, que aún hoy se siguen encontrando elementos novedosos.  

Sus teorías médicas fueron increíblemente avanzadas. Sobre las causas y tratamientos de la infertilidad señaló que: “ es igualmente frecuente que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer ”. Trótula impuso un pensamiento que iba contra la creencia religiosa de aquella época, que dictaba que el dolor de la mujer en el parto y otros aspectos de la vida se debían al rol de Eva en el pecado original. 

Sus escritos reflejaron ideas muy avanzadas para su tiempo: un ejemplo es su apoyo a que se suministrasen opiáceos a las mujeres durante el parto para mitigar el dolor, una práctica que entonces era perseguida por las autoridades. Describe también diversas técnicas quirúrgicas, postula brindar una eficaz protección perineal y hace descripciones de avanzada sobre las episiotomías. 



Sus tratados pediátricos dan normas sobre los lactantes y respecto al cuidado del niño en sus primeros meses de vida. Ella creía en una evaluación amplia de los pacientes y no sólo centrada en los síntomas llamativos, poniendo énfasis en una evaluación integral.

Escribió el primer tratado de ginecología "Las enfermedades de las mujeres antes, durante y después del parto". Escribió un segundo tratado sobre el cuidado de la piel, la higiene y la cosmética conocido como Trotula minor. 

Recomienda también a las mujeres de su época cuidar de la higiene diaria, ejercicio físico regular, masajes con aceites y una dieta equilibrada y saludable. Y completa estas recomendaciones con unas simples y curiosas recetas de cosmética femenina: una crema para eliminar las arrugas, la fórmula de un lápiz de labios en la que utiliza la miel, el jugo de remolachas, la calabaza y agua de rosas. Para conservar sana y blanca la dentadura recomienda limpiarlos con una infusión caliente de corteza de nogal. Y como iba a olvidarse de los cuidados del cabello. Trótula dará opción a las damas salernitanas a lucir una deslumbrante cabellera rubio platino o un discreto color castaño.  




Su fama fue tal que sus libros fueron copiados y vueltos a copiar por varios siglos y, con el descubrimiento de la imprenta por Gutenberg, la obra de Trótula es impresa por vez primera en Estrasburgo en el año 1554. Pero ya en el siglo XII, algunos copistas empezaron a atribuir sus libros a su marido, hasta que su nombre fue definitivamente sustituido por su forma masculina: Trottus. 

Para el siglo XV ya se negaba su existencia y en el siglo XVI el historiador alemán Karl Sudhoff, definitivamente borró de la historia tanto a ella como a las damas de Salerno, arguyendo que como eran comadronas y no médicas no podían haber escrito sobre materias tan complejas como la obstetricia o la cirugía. Según él, de esos temas sólo podían escribir los hombres. 

Sudhoff y Singer, a comienzos del siglo XX, trataron de eliminarla por completo afirmando que “sus trabajos incluyen instrumentaciones quirúrgicas demasiado complicadas, que ninguna mujer escribiría tan explícitamente sobre cuestiones sexuales". 

Desgraciadamente gozaban de tal prestigio como historiadores de la medicina que hasta las feministas de entonces se mostraron reacias a contradecirlos, de manera que ha sido casi borrada de la historia.  





Fuente: Federación de Mujeres Progresistas.Wikipedia. Blog Mujeres de leyenda.

No hay comentarios: