sábado, 26 de febrero de 2011

Rosa Louise McCauley. "Rosa Parks"

1 de diciembre de 1955, Alabama. Una mujer negra, Rosa Parks, volvía a casa desde su trabajo. Se subió a su autobús cuando el conductor pidió a los pasajeros negros que se levantaran y dejaran libres los asientos que habían ocupado para que se sentaran los blancos. Las otras tres personas negras se levantaron, pero Rosa Parks permaneció inmóvil, pues como más tarde señaló “cuanto más cedían peor se les trataba”.

Rosa Louise McCauley, conocida como Rosa Parks, nació en Tuskegee (Alabama) en 1913. Era hija de un carpintero y una maestra que se separaron cuando era muy joven, así que acabó viviendo con sus abuelos maternos. Creció en una época donde la segregación se imponía de forma violenta. De adulta recordaba cómo su abuelo se apostaba en la puerta de casa armado con una pistola mientras el Ku Klux Klan desfilaba por delante.

Se graduó en el instituto, cuando sólo el 7% de las personas de color lo lograban. Después de terminar sus estudios se casó con Raymond Parks, con quien trabajó para abolir la opresión racial. Ambos se unieron a la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP), para tratar de conseguir que los derechos civiles de los negros fuesen respetados. 

Antes del incidente del autobús, Rosa Parks había mostrado su firme determinación de querer cambiar las cosas que consideraba injustas. En 1943, empezó a trabajar como secretaria local en la NAACP. Seis años más tarde se convirtió en asesora de la asociación y mostraba su activismo con su asistencia al Highlander Folk School, un centro educativo, para defender los derechos de los obreros y la igualdad racial.

¿Que paso en Montgomery aquel 1 de diciembre de 1955?. Rosa no fue la única ni la primera. En marzo de ese mismo año, Claudette Colvin, una joven de 15 años, se había negado a ceder su asiento en un autobús de Montgomery. 

Rosa también había sido expulsada del autobús en más de una ocasión, pero esta vez todo se desarrolló de forma distinta. Al subir,  notó que el conductor, James Blake, era el mismo hombre que la había forzado a bajar del autobús unos doce años antes. Aquella vez el fondo del vehículo estaba lleno de gente, de modo que ella se había subido por la parte delantera y, por esa razón, el conductor la había echado. 

La costumbre era que los blancos se situasen delante y los negros, detrás. Si no había asientos suficientes para los blancos, los afroamericanos tenían que levantarse y cederles los suyos.  Cuando, en la parada del cine Empire, un hombre blanco tuvo que quedarse de pie, Blake les gritó a los cuatro viajeros negros que se levantaran; todos obedecieron excepto Rosa. 

Rosa Parks ya había padecido suficiente intimidación, estaba cansada del maltrato que los afroamericanos recibían. En varias ocasiones hizo hincapié en que no era verdad que estuviese físicamente cansada, sino harta de ceder. Pensaba que ese trato no era justo, idea que le habían transmitido personas a las que ella admirada, como su madre y sus abuelos. Rosa Parks relata que fue su madre la persona que la educó para que fuera fuerte y quien le enseñó la importancia del respeto, la libertad y la igualdad. 


Fue arrestada, encarcelada y condenada a pagar 10 dólares de multa más 4 dólares de gastos por el juicio, pues según las leyes de segregación racial su conducta era ilegal. La legislación en vigor en 1955 señalaba que las personas de piel negra debían ceder el asiento a la población blanca. Además, no podían ocupar las primeras filas en los transportes públicos, pese a que el importe del billete era el mismo para cualquier viajero.



La detención de Rosa Parks despertó la indignación en la población afroamericana y tuvo como efecto la formación de la Montgomery Improvement Association (Asociación por el Desarrollo de Montgomery) para defender los derechos civiles de los negros. El grupo eligió como uno de sus portavoces a un joven pastor desconocido hasta entonces, Martin Luther King Jr. Se organizó el boicot contra el servicio de autobuses, que comenzó el lunes 5 de diciembre, el día del juicio de Rosa. 

Jo Ann Robinson y otras mujeres de la Women’s Political Council habían escrito unas octavillas cuyas ideas fueron utilizadas para propagar el modo de protesta. Treinta mil afroamericanos que previamente habían sido clientes de los autobuses actuaron de manera solidaria, y en lugar de viajar en autobús, caminaban o se juntaban para viajar en coche. Un afroamericano propietario de una empresa de taxis también ayudó a los viajeros bajando sus tarifas hasta igualarlas a las de los autobuses. Este movimiento no violento fue fuerte y no sucumbió, a pesar de las vicisitudes y las amenazas. La solidaridad de la gente siguió inamovible y sacudió la conciencia de la sociedad estadounidense, cuya actividad llegó a ser conocida en el resto del mundo.

Un año más tarde, tras 381 días de boicot a los autobuses, hubo una respuesta. El Tribunal Supremo declaró que la segregación en el transporte público iba en contra de la Constitución. El Presidente L. B.  Johnson, el 2 de julio de 1964, firmó una ley que prohibía la discriminación racial en los lugares públicos y más tarde, el 6 de agosto de 1965, se prohibían las prácticas discriminatorias adoptadas en muchos estados sureñosliteracy tests, que trataron de impedir el derecho de los negros a votar. A partir de ese momento, el movimiento por los derechos civiles cobró un tremendo ímpetu en el largo camino hacia la igualdad de derechos para los afroamericanos. 


Tras la decisión del Tribunal Supremo de abolir la discriminación en el transporte público, Rosa Parks se trasladó a Virginia y posteriormente a Detroit, donde prosiguió su actividad en defensa de los derechos civiles. Participó en varias manifestaciones fundamentales, como la que tuvo lugar en 1963 en Washington para impulsar las leyes federales sobre derechos civiles. 

En 1987 Rosa creó el Rosa and Raymond Parks Institute for Self Development junto a su amiga Elaine Eason Steele. El instituto fue fundado en honor de su marido Raymond, que había muerto de cáncer en 1977, para ayudar a los jóvenes a alcanzar su máximo potencial con programas que les educasen sobre su pasado, su presente y su futuro.

En 1994, Rosa Parks, con 82 años, fue atacada en su hogar en Detroit por Joseph Skipper. Skipper le robó un total de 53 dólares estadounidenses. Al encontrarla en la casa le exigió dinero, a lo que Rosa reaccionó ofreciéndole 3 dólares, y tras exigirle más ella le dio otros 50 dólares. El incidente causó estupor en la opinión pública cuando Parks confesó haberle preguntado a Skipper antes de que le atacara “¿Sabes quién soy?” Skipper (también afroamericano) contestó que no lo sabía y antes de abandonar la casa la golpeó en el rostro, tras lo cual ella tuvo que ser hospitalizada. 

Posteriormente Joseph Skipper fue condenado a 15 años y atribuyó su comportamiento al consumo de drogas, al mismo tiempo que asumió saber en casa de quien estaba entrando una vez puso un pie en la casa. Durante su estancia en prisión declaró que esperaba pedir perdón a la señora Parks una vez abandonara la prisión, sin embargo ella murió antes de que él recobrara la libertad.

En 1979, la NAACP otorgó a Parks su reconocimiento más alto, la medalla Spingarn y al año siguiente recibió el premio Martin Luther King Jr. Rosa Parks fue incluida en el Michigan Women’s Hall of Fame en 1983 por sus logros en el progreso de los derechos civiles.



Después de una vida de batallar contra el racismo,
Rosa Parks recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en 1996 y la Congressional Gold Medal (Medalla de Oro del Congreso) en 1999. El Rosa Parks Library and Museum (Museo y Biblioteca de Rosa Parks) fue bautizado en su honor en noviembre de 2000 y más de cincuenta universidades le concedieron el doctorado Honoris Causa.

Aquí, uno se puede enterar de la vida entera de Parks incluyendo su vida antes de su “mala conducta,” y como su simple acto se conecta con un movimiento más grande, el de derecho.

En 2004 le fue diagnosticada una demencia progresiva, y murió a la edad de 92 años el 24 de octubre de 2005 en la casa de retiro en la que pasó sus últimos años. El 30 de octubre de 2005, los restos de Parks fueron honrados en la Rotonda del Capitolio, convirtiéndose en la primera mujer y la segunda persona afroamericana en recibir este honor.
Se mantuvo activa hasta el final de sus días como una incansable defensora de los derechos civiles y se ha convertido en un icono de la defensa de la libertad y la igualdad racial de todos los seres humanos. 

En 2003, preguntada sobre el acto de coraje en el autobús, contestó:
"No tenía idea de que alguien se enteraría de lo que me había sucedido aquel día. Ni siquiera tenía la certeza de que sobreviviría a aquel día. Simplemente estaba cansada del maltrato. El joven blanco que estaba de pie no había pedido el asiento. Fue el conductor quien decidió crear un problema. Yo estaba sentada donde se suponía que debía hacerlo. El conductor exigió a cuatro personas negras que se pusieran de pie por una persona blanca que no había pedido un asiento. Simplemente sentí que no podía permitirme seguir siendo maltratada de esa manera".







Fuentes: es.wikiquote.org; news.bbc.co.uk/hi/spanish

miércoles, 23 de febrero de 2011

Reivindicando la igualdad salarial






El 22 de Febrero hemos conmemorado el Día por la Igualdad Salarial entre Mujeres y Hombres. Durante dicha celebración hemos puesto la mirada en las diferencias salariales entre hombres y mujeres que designan la desigualdad promedio que existe entre los ingresos por hora de hombres y mujeres en todos los sectores de la economía.

Por término medio, las mujeres de toda Europa ganan alrededor de un 17.8% menos que los hombres, y en algunos países las diferencias salariales entre hombres y mujeres están aumentando. Estas diferencias también tienen un impacto importante en los ingresos de por vida y en las pensiones de las mujeres. Tener un salario más bajo significa disponer de una pensión más baja, y esto genera un mayor riesgo de pobreza y vulnerabilidad para mujeres mayores.

Frecuentemente las mujeres ganan menos que los hombres haciendo trabajos de igual valor. Una de las causas hay que buscarla en la manera en que se valoran las competencias de las mujeres en comparación con las de los hombres. Trabajos que requieren las mismas capacidades, cualificaciones o experiencia tienden a ser mal pagados e infravalorados cuando quienes los realizan son predominantemente mujeres y no hombres. Por ejemplo, en un supermercado las cajeras suelen ganar menos que los empleados (en su mayoría hombres) dedicados a apilar estantes y a realizar otras tareas que requieren más esfuerzo físico.

Además la evaluación del rendimiento, y por lo tanto el nivel salarial y el desarrollo de la carrera profesional, también podrían tener una tendencia a favor de los hombres. Por ejemplo, en lugares donde el nivel de cualificación de hombres y mujeres es idéntico, se le puede atribuir más valor a una responsabilidad que tenga que ver con capital que a una que tenga que ver con personas. Mi propia experiencia como trabajadora social en la administración pública es un claro ejemplo de ello. Compañeros con un mismo nivel y grupo profesional, dedicados a tareas en el ámbito del urbanismo percibían, gracias a la valoración de su puesto de trabajo, un salario superior al de quienes – en su mayoría mujeres- nos dedicábamos al ámbito social.

La segregación está frecuentemente ligada a tradiciones y estereotipos; claro que hay elección personal, pero las tradiciones y estereotipos pueden condicionar, por ejemplo, la elección de las carreras profesionales que las chicas y mujeres desarrollen. Así, mientras que el 55% de los estudiantes universitarios son mujeres, éstas representan una minoría en campos como matemáticas, computación e ingeniería, o que sólo 8,4 de cada 1.000 mujeres entre 20 y 29 años son licenciadas en matemáticas, ciencia y tecnología, en comparación con 17,6 hombres.

Por lo tanto, hay menos mujeres que trabajan en empleos científicos y técnicos. En muchos casos esto hace que las mujeres trabajen en sectores menos valorados y peor pagados, de manera que fruto de estas tradiciones y estereotipos, se espera que las mujeres reduzcan sus horas de trabajo o abandonen el mercado laboral para atender a personas dependientes.


Si bien la brecha salarial entre sexos se sigue estrechando en el mundo empresarial, todavía existe la sensación de que las mujeres no pueden avanzar tanto como sus homólogos masculinos. M. Bertrand, profesora en la Universidad de Chicago y dos colegas de la Universidad de Harvard  identifican tres razones que explican la enorme desigualdad salarial entre ambos sexos: diferencias en la formación antes de obtener el MBA; diferencias en cuanto al número de interrupciones profesionales; y diferencias en horas semanales. La gran diferencia salarial entre ambos sexos en los años posteriores a la realización del master vendría determinada por tanto por estos tres factores en una gran cantidad de los casos. Así, los ingresos económicos entre hombres y mujeres cobran distancia con el paso del tiempo. Al principio de sus carreras, tanto mujeres como hombres titulados perciben prácticamente los mismos salarios. Pero los hombres adquieren una ventaja de ingresos anuales de 30 puntos cinco años después de terminar el MBA y casi 60, entre los diez y los 16 años siguientes a concluirlo.

Otro dato a destacar es que el porcentaje de mujeres con master que no trabajan también es considerablemente mayor en la década siguiente a terminarlo,  con un 13% de ellas que no trabajan en absoluto nueve años después de terminar el master, frente al 1% de los hombres. Las madres parecen elegir los trabajos que son compatibles con la familia y evitar aquellos con largos horarios y mayores posibilidades de crecimiento profesional. Muchas madres, sobre todo aquellas cuyos cónyuges están bien posicionados, deciden trabajar menos en los años siguientes a tener su primer hijo.

Además, las mujeres interrumpen más veces su carrera y trabajan menos horas. Las mujeres con hijos suelen trabajar un 24% menos de horas semanales que la media de hombres; mientras que las mujeres sin hijos solo trabajan un 3,3% menos de horas. Y como ejemplo, aproximadamente diez años después de terminar su formación, la experiencia laboral real de los hombres y las mujeres difiere aproximadamente en seis meses; las mujeres trabajan 52 horas a la semana y los hombres, 58.

Por todo ello es necesario seguir reivindicando un año mas, una vez mas, la igualdad de salarios y la eliminación de los obstáculos que a lo largo del camino de la educación de hombres y mujeres van abonando el terreno para que dicha desigualdad siga manteniéndose.




martes, 22 de febrero de 2011

Concepción Arenal de Ponte.


 “Si la ley civil mira a la mujer como ser inferior al hombre, moral e intelectualmente considerada, ¿por qué la ley criminal la impone iguales penas cuando delinque?”.
                                    La mujer del porvenir. Concepción Arenal 

 


Socióloga, pedagoga y ensayista, fue la primera mujer que recibió el título de Visitadora de Cárceles de Mujeres. Con ella nace el feminismo en España, pues desde joven luchó por romper los cánones establecidos para la mujer, rebelándose contra la tradicional marginación del sexo femenino y reivindicando la igualdad en todas las esferas sociales para la mujer.
 
Nació en Ferrol,  un 31 de enero de 1820, en una modesta casa del barrio conocido como Ferrol Vello. 

Su padre, Ángel del Arenal, fue un eminente militar que sufrió muchas veces prisión por su ideología liberal y por estar en contra del régimen monárquico absolutista del rey Fernando VII. Su madre, María Concepción de Ponte era descendiente de una familia de nobles, dado que su hermano era conde de Vigo

A consecuencia de las estancias en prisión, su padre cayó enfermo y murió en 1829. Ese año, se marcha con su madre y sus hermanas a Armaño (Cantabria) y en 1834 se trasladan a Madrid, donde Concepción estudia en un colegio para señoritas.

En 1840 vuelve a Armaño para cuidar a su abuela enferma. Tras el fallecimiento de ésta ese mismo año, y el de su madre en 1841, recae sobre ella la herencia familiar, de manera que a los veintiún años Concepción es dueña absoluta de su destino, poniendo en práctica aquellos proyectos a los que su madre se había opuesto y así, durante los años de 1842 a 1845, asistirá vestida de hombre a algunas clases de Derecho en la Universidad. 

Evidentemente no cursó la carrera, ni hizo exámenes, ni alcanzó ningún título, pues en este momento histórico las aulas universitarias estaban reservadas exclusivamente para los varones, pero sin duda enriqueció y afianzó su interés por las cuestiones penales y jurídicas. Acabada la carrera, se casó en 1848 con el también abogado y escritor ovetense Fernando García Carrasco, en la parroquia madrileña de San Ildefonso. El traje de novia que vistió ese día se lo prestó la hermana política del ex presidente del Consejo de Ministros, Salustiano Olózaga. 

En Oviedo, en 1848, escribió el libreto de Los hijos de Pelayo, zarzuela en tres actos, y la novela Historia de un corazón La pareja tuvo varios hijos que mueren a temprana edad y solo les quedará un hijo, Fernando. Durante su matrimonio, los esposos se ganan la vida escribiendo para el periódico La Iberia, donde Fernando llega a ser editorialista y redactor. 

En 1857 fallece su marido y ella sola y sin recursos, se ve forzada a vender sus posesiones en Armaño por las dificultades económicas que atraviesa y se traslada junto con sus hijos a la casa del violinista Jesús de Monasterio en Potes (Cantabria), entonces rincón casi inaccesible, donde escribió dos de sus trabajos más conocidos: La Beneficencia, la Filantropía y la Caridad y el Manual del Visitador del Pobre, que alcanzaron un éxito inmediato. 

De regreso a Galicia, desarrolló una intensa actividad en la publicación de ensayos sobre temas sociológicos y en la organización de obras de asistencia social. 



Retrato de G. Bello. 1952.

Nombrada "Visitadora General de Prisiones para mujeres" en 1864, funda en La Coruña una sociedad femenina cuya finalidad era atender a las mujeres que cumplían condena, auxiliando a las que tenían hijos menores de tres años, fomentando entre ellas la lectura, y patrocinando a las más necesitadas cuando cumplían dicha condena. En 1868 es nombrada Inspectora de las Casas de Corrección de mujeres, cargo que ocupa hasta 1873. Junto a Antonio Guerola fundaría en 1870 la revista "La voz de la caridad", cuyo fin eran los estudios penitenciarios y de beneficencia. 

En 1861, la Academia de Ciencias Morales y Políticas la premió por su memoria "La beneficencia, la filantropía y la caridad". Era la primera vez que la Academia premiaba a una mujer, aunque no sería el único, puesto que años más tarde recibiría dos más de la misma institución, en 1875 y 1878, por "Las colonias penales de Australia y la pena de deportación", y "La instrucción del pueblo".

En 1871 es nombrada Secretaria general de la Cruz Roja de Madrid. También fue miembro de la Junta Directiva del Ateneo de Señoras, fundado en Madrid por Fernando de Castro, a quien le dedicó su obra " A Don Fernando de Castro". El gobierno de la I República española pretendía la reforma del Código Penal y, entre otras personas, Concepción Arenal fue llamada a formar parte de dicha Comisión. 

Envió distintas comunicaciones a los Congresos Internacionales Penitenciarios de Estocolmo (Informe sobre reforma penitenciaria), Roma (Informe sobre el empleo del domingo en las prisiones) y San Petersburgo (Informe sobre los incorregibles), editados en 1896.  En 1872 funda la Constructora Benéfica, una sociedad que se dedica a la construcción de casas baratas para obreros. Posteriormente también colabora organizando en España la Cruz Roja del Socorro, para los heridos de las guerras carlistas, poniéndose al frente de un hospital de campaña para los heridos de guerra en Miranda de Ebro.

Si bien en sus obras trató del papel de la mujer en la sociedad (La mujer del porvenir, La condición de la mujer en España), los problemas educativos intentando desvelar la interés de la gente por la educación del pueblo (La Instrucción del pueblo), temas de organización social (Cartas a un obrero, Cartas a un señor) y derecho internacional (Ensayo sobre el Derecho de gentes), su producción más importante se encuentra en los numerosos y conocidos estudios de ciencia penal, donde es patente el estudio directo de la realidad, con una visión sociológica y antropológica, y en el profundo respeto por la dignidad de cualquier persona, aunque sea delincuente. Así, cabe destacar la ya citada "Las Colonias penales de Australia y la pena de deportaciones" , la fundación de la revista La voz de la caridad, dedicada a los estudios penitenciarios; El derecho de gracia ante la justicia; el deleite colectivo, etc. 
 
Publicó libros de poesía y ensayo como Cartas a los delincuentes (1865), Oda a la esclavitud (1866) —que fue premiada por la Sociedad Abolicionista de Madrid—, El reo, el pueblo y el verdugo o La ejecución de la pena de muerte (1867). 

De formación autodidacta, vivió con austeridad, dedicada al estudio y a la acción de reforma social.  

Es una de las figuras claves del feminismo español, de repercusión europea y se inscribe en una vía del humanismo europeo que en el siglo XIX se diversificó dentro de las tendencias reformistas del liberalismo y de los socialismos positivistas, y que hoy está en la base del Estado social de derecho.

Concepción Arenal distinguirá entre educación e instrucción, pues “la educación no debe prescindir de la inteligencia” y como bien afirmaría
“un hombre puede ser muy instruido y estar muy mal educado, y estar muy bien educado y no ser muy instruido”.
 

Por tanto, para ella “ Si la educación es un medio de perfeccionar moral y socialmente al educando; si contribuye a que cumpla mejor su deber; [...] y si la mujer tiene deberes que cumplir, derechos que reclamar, benevolencia que ejercer, nos parece que entre su educación y la del hombre no debe haber diferencias. Si alguna diferencia hubiere, no en calidad, sino en cantidad de educación, debiera hacer más completa la de la mujer, porque la necesita más”.

Concepción Arenal se define sobre el tema de la coeducación afirmando:


“ ¡Sería fuerte cosa que los señoritos respetasen a las mujeres que van a los toros y faltaran a las que entran en las aulas!”. Espera esta mujer que los hombres “[...] se irán civilizando lo bastante para tener orden y compostura en las clases a que asistan mujeres, como la tienen en los templos, en los teatros, en todas las reuniones honestas, donde hay personas de los dos sexos”.


El tema de la coeducación permanecía como eterno tabú, incluso después de implantada en los estudios primarios en 1909. Se acusará de inmorales todas aquellas experiencias educativas que incluyeron la coeducación entre sus principios. Es el caso de la Escuela Moderna, fundada por Ferrer i Guardia, de tendencia anarquista, desaparecida en 1909, o centros promovidos por la Institución Libre de Enseñanza, como el Instituto-Escuela, fundado en 1918. Pero lo más interesante recae en el ámbito de la enseñanza oficial que, en respuesta a las resistencias que encontraba el ideal coeducativo, comienza a generar un amplio abanico de institutos femeninos.
 
Incansable reformadora para quien "Sólo la verdad, la virtud y la belleza tienen horizontes infinitos. El que a ellos no se dirige, rico o pobre, se arrastra por las miserias del mundo moral", murió el 4 de febrero de 1893 en Vigo, donde fue enterrada. Es su epitafio el lema que la acompañó durante toda su vida: 

     A la virtud, a una vida, a la ciencia. 

Sin embargo, su frase más celebre fue probablemente "Odia el delito y compadece al delincuente", que resume su visión de los delincuentes como el producto de una sociedad deprimida y represora.






Fuentes: wikipedia.org; www.eumed.net/economistas

miércoles, 16 de febrero de 2011

Mariana de Pineda Muñoz.


Símbolo de  la lucha liberal constitucionalista del siglo XIX y ejemplo de lealtad hasta el final de sus días. Ella misma sentenció "El recuerdo de mi suplicio hará más por nuestra causa que todas las banderas del mundo". 




Nació en Granada el 1 de septiembre de 1804. Su padre, Mariano de Pineda y Ramírez fue un marino de buena cuna que camino de Lucena para  vender sus tierras y vivir de las rentas, se enamoró de una joven de humilde origen, María Dolores Muñoz. Treinta años le llevaba a la joven, con la que huyó a Sevilla. No llegaron a casarse por las diferencias sociales y allí nació su hija Luisa. En 1803 se instalan en Granada donde fallece  Luisa y nació Mariana.

La pareja duró poco y María Dolores se fue con otro hombre, quedando la hija con sólo dos años de edad bajo la custodia de su padre que fallece un año después en 1805 y la reconoce como hija natural, otorgando su  tutoría a su hermano José.

José de Pineda era ciego y tenia 47 años al hacerse cargo de su sobrina. Decidió casarse con una prima suya menor de edad, cuando Mariana tenía 2 años. Fue un matrimonio arreglado por la madre de la novia, para restablecer su situación económica y su esposa nunca quiso hacerse cargo de Mariana. Con  la muerte de José en 1812, se cumple con lo ordenado en su testamento sobre la herencia paterna y Mariana es dada en tutoría a un matrimonio sin hijos al servicio de los Pineda. A partir de entonces tuvo una infancia feliz, recibiendo educación en el Colegio de Niñas Nobles.  

Con tan sólo 14 años, conoce a un militar ya retirado, Manuel Peralta Valte, firme partidario del bando liberal. Para evitar las críticas, se casa rápidamente al año siguiente, el día 9 de octubre de 1819 y el 31 de marzo del año siguiente nace su primer hijo. Enviuda tres años después, en 1822, aunque ya con dos hijos a su cargo.

Se enamora de ella un joven que más tarde sería ministro de Hacienda, José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca. Sin embargo Mariana prefirió a otro militar liberal, Casimiro Brodett, destacado militar liberal, con quien quiso casarse pero él no consiguió licenciarse por su alineación liberal y la boda se frustró. Pineda conoce a otro hombre, José de la Peña y Aguayo, que muchos años después también llegaría a ministro de Hacienda con Isabel II, relación que dio como fruto una hija, a la que sólo reconoció en su testamento.




 

En 1823 es abolida la Constitución por Fernando VII y se restaura el régimen  represivo. En el período de 1823-1833, la "Década Ominosa", es en el que transcurre los últimos años de su vida. Mariana se compromete con la causa liberal y participa en las tertulias donde se conspira. Ella se encarga de conseguir los pasaportes falsos, mantener y distribuir la correspondencia con los exiliados en Gibraltar, y entre éstos y los presos en la cárcel de Granada, a quienes asistía a diario

Entre ellos se encuentra un primo y un tío suyo, viéndose implicada en la fuga de su primo el capitán Fernando Álvarez de Sotomayor, destacado liberal condenado a muerte a causa del levantamiento de los ejércitos de Andalucía contra el rey en 1820 promovido por el general Rafael de Riego. Aunque todos dan por hecho que es la principal cómplice, los absolutistas no encuentran pruebas en su contra.

En 1831, ante el clima de terror reinante en la ciudad, Mariana decidió suspender el bordado de una bandera que había mandado coser a dos bordadoras del Albaicín. Una de ellas mantenía relaciones con un sacerdote, y por una confidencia del religioso a su padre seria denunciado por éste a Ramón Pedrosa, comisionado especial para las causas de conspiración contra la Seguridad del Estado.

La policía obliga a las bordadoras a llevar la bandera a casa de Mariana, y seguidamente se presenta a hacer un registro. Mariana adivina la maniobra y esconde precipitadamente la bandera en el hueco de una hornilla, donde la encuentra la policía. Era un tafetán de seda morado, con un triángulo verde en medio, en el que estaban a medio bordar las palabras «Libertad, igualdad y ley»

Es arrestada, acusada de conspiración o insurrecta. Intenta escapar vestida de anciana, pero es detenida  y llevada al convento de Sta. Mª Egipciaca de Granada, utilizado originariamente para rehabilitar prostitutas  y  convertido en una cárcel común para mujeres. 

Durante el juicio, Pedrosa, quien se le había insinuado, intenta convencerla de que delate a sus cómplices a cambio de perdonarla, pero ella se niega. Finalmente, tras un juicio lleno de irregularidades, Fernando VII firmó la sentencia de muerte, que se llevaría a cabo en la forma ordinaria de garrote vil.

En la víspera, escribió testamento y una carta a sus hijos para decirles que moría dignamente por la Libertad y la Patria, pero fueron requisados. Antes de acostarse, debían cambiarle el vestido para evitar que escondiera nada, lo cual aceptó si, tras su muerte, lo picaban con unas tijeras para evitar que desnudaran el cadáver para quitarle el vestido. Sin embargo rechazó que le quitaran las ligas para evitar que se ahorcara antes, "Jamás consentiré ir al patíbulo con las medias caídas".




Mariana Pineda en capilla, obra del pintor Juan Antonio Vera Calvo en 1862. Cuadro que se conserva en el Congreso de los Diputados, Madrid.

El 26 de mayo es ajusticiada en la Plaza del Triunfo de Granada por el verdugo José Campomonte, poco antes de cumplir 27 años. Cuando subió al cadalso llevaba un vestido de percal azul con flores de azucena color caña, medias grises y zapatos de tafilete negros. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Catedral de Granada. 

Su ejecución pretendió castigar a la causa de los liberales, lo que la convirtió en una mártir para éstos, pero también en un símbolo popular de la lucha contra la falta de libertades. Para unos icono liberal o republicano y para otros una víctima inocente asesinada por venganza de un supuesto amor desdeñado, consideración ésta última que también se hace con otras mujeres históricas, lo cierto es que murió ajusticiada por un doble motivo: haberse unido a los defensores de una causa política y no consentir en traicionarlos. 

En 2006, el Gobierno de la Unión Europea le otorgó su nombre a la entrada principal del Parlamento Europeo, como símbolo de la aportación española a la lucha por los derechos y libertades en Europa. También en el Congreso de los Diputados, en Madrid, figura su nombre junto a los de otros españoles héroes de la libertad.








Fuentes: wikipedia; mujeresdeleyenda.blogspot.com