viernes, 4 de febrero de 2011

Maria Mercé Marçal.


Al azar agradezco tres dones: haber nacido mujer,
de clase baja y nación oprimida.
Y el turbio azul de ser tres veces rebelde.
(De Cau de llunes, Cubil de lunas)



Maria Mercé, la mejor mujer poeta que ha tenido la literatura catalana en toda la historia, en palabras del poeta Pere Gimferrer, fue además narradora, novelista y traductora. 

Nació circunstancialmente en Barcelona, un 13 de noviembre de 1952 y hasta los diez años vivió en Ivars d’Urgell, de donde ella se consideraba originaria. Siempre recordó su punto de partida: la vida con su familia, establecida en el campo y dedicada a la vida campesina.

Su madre, Maria Serra, era una mujer a la que encantaban el teatro y las canciones,  que sabía gran cantidad de versos y que siempre que podía reunía los niños de la vecindad para hacerlos bailar y representar teatro. Su padre Antoni Marçal, que tuvo que dejar los estudios universitarios de arquitectura por motivos familiares, siempré estimuló el estudio y el amor por la cultura de sus dos hijas.

Como Maria-Mercè Marçal escribió más tarde: «A mi madre le debo el sentido y la riqueza de la lengua. A mi padre, el estímulo hacia la cultura.»

Otra figura importante de su infancia es la tia Mercè, hermana de su madre, que vivía y trabajaba en Barcelona y que no había querido casarse. Para ella fue «la mujer que me legó el sentido de la autonomía, de la individualidad y de la solidaritat conjugadas en femenino ».

Estudió el bachillerato en el instituto en Lérida después de haber obtenido una beca. De muy joven empezó a escribir poesía, inicialmente en castellano, ya que su formación en razón de la dictadura, había sido hasta entonces en esta lengua. Pero influida por el movimento de la Nova Cançó empezó a escribir los primeros versos en catalán (de hecho a lo largo de su vida tuvo mucho contacto con cantautores catalanes; sus poemas han sido musicados per Marina Rossell, Teresa Rebull, Ramon Muntaner, Txiki Berraondo, Maria del Mar Bonet, Celdoni Fonoll i Gisela Bellsolà, entre muchos otros).

El 1969 se trasladó a Barcelona junto a su hermana Magda, para realizar la licenciatura de Filología Clásica en la Universidad de Barcelona. Fue en este período que entró en contacto con jóvenes poetas como Miquel Desclot, Jaume Medina i Ramon Pinyol, con el cual se casó en  1972. Antes de acabar los estudios, empezó a dar clases de lengua catalana en Sant Boi de Llobregat, en el marco de la resistencia política y cultural antifranquista de la época. Toda su vida ejerció de profesora de lengua y literatura catalanas de Secundaria.

Durante la década de los 70, una etapa especialmente  intensa desde el punto de vista personal y colectivo,  participó con Ramon Pinyol, Xavier Bru de Sala y Gemma d’Armengol en la creación de Llibres del Mall, una editorial que nacía con la voluntad de publicar sobretodo poesía, que tuvo como mentor a Joan Brossa y en la que colaboraron  Antoni Tàpies i Joan Pere Viladecans. (Posteriormente, otros artistas plásticos crearon obras en relación con sus poemas o le pidieron colaboración para exposiciones: Perejaume, Maria Girona, Josep Uclés, Toni Vidal.)






El 1976 Maria-Mercè Marçal ganó el premio Carles Riba de poesia con  Cau de llunes. Es en este período, pues, que hace su entrada en el mundo literario y también en el político: militó en el nacionalismo de izquierda y paralelamente, tomó contacto con el movimiento feminista y con grupos de mujeres.

El año 1979 publicó  Bruixa de dol, y su nombre empezó a hacerse popular; no sólo por su obra poética, sinó también por sus intervenciones y publicaciones en el marco del feminismo. Su interés por el lenguaje teatral la llevó a participar  en el montaje La sala de nines (La sala de muñecas), de Mercè Rodoreda. Este mismo año quedó finalista del Premi Ausiàs March de Gandia con  Festanyal de l’aigua. Crea la sección de Feminismo de la Universitat Catalana d'Estiu de Prada que coordina hasta 1985 y colabora en múltiples proyectos, exposiciones, revistas de signo independentista, feminista y lésbico.  

Su militancia en el nacionalismo de izquierdas  y en el feminismo fue intensa, aunque  progresivamente,  se fue centrando de manera prioritaria en el terreno cultural y literario.




El nacimiento de Heura

En los años ochenta se inició con el nacimiento de su hija Heura, experiencia que elaboró poéticamente en Sal oberta (1982) y a la segunda parte de La germana, l’estrangera (1985), en la que inicia una introspección que rechaza o cuestiona las imágenes tradicionales del yo: la infanticida, la impostora, la culpable, la madre, la hija, el amante, la hermana, la extranjera.

Marçal tradujo obras de Colette, Yourcenar, Leonor Fini y, en colaboración con Mònika Zgustová, las poetisas rusas Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva. Este ultimo libro le valió el premio López-Picó. 

De este período es también Terra de Mai (1982), que significa por parte de la autora una primera incursión con las palabras en el territorio del amor entre mujeres. Desglaç, incluido en Llengua abolida (poesia 1973-1988), retoma este tema al tiempo que intenta traducir en palabras el dolor por la muerte de su padre. Esta fue su última entrega poética en vida.

Con La passió segons Renée Vivien [La pasión según Renée Vivien](1994),  en torno a la poetisa lésbica Pauline M. Tarn, se revela como una gran novelista, tanto por la creación de la prosa, la estructura audaz, como por la formulación de un universo que hay que situar en la línea de Virginia Woolf y Djuna Barnes. Una inmersión en las dudas profundas sobre la capacidad del lenguaje poético de expresar el cuerpo y la pasión vital a través de la literatura. 




En los últimos años impulsó la creación del Comité de Escritoras en el Centre Català del PEN Club, con el objetivo de recuperar la obra literaria femenina y promover la visibilidad y la interrelación de las escritoras actuales.

Falleció en la madrugada del 5 de julio de 1998 en Barcelona, a causa de un cáncer que sufrió durante un tiempo. Su obra tiene una continuidad póstuma en la publicación de algunos poemas dispersos y otros inéditos en el volumen Raó del cos (2000), preparado por Lluïsa Julià. En este pequeño poemario se incluyen poemas sobre la enfermedad y la muerte, y sobre la filiación femenina y la relación con la madre, simbólica y real.

Mujer comprometida con el feminismo, dedicó su obra  en el campo cultural a explorar la significación de la experiencia femenina en el mundo en el que le tocó vivir, poniendo voz a la historia silenciada.






Fuentes:   http://www.enciclopedia.cat/; http://www.fmmm.cat/ y  la tierna y cariñosa  colaboración de Ignasi Pons i Anton

1 comentario:

HYPATIA dijo...

Nunca ningún amante osó llegar
a los lugares que tú me acaricias.
De dentro a fuera, amor, siento las olas
y me hago arenal y duna y peñasco.

Recuerdo de mañana, arena, manos,
del riesgo, ardiendo espejo de la sombra
del ayer que a ti te hizo huésped mío,
yo vivo en ti, en tus acometidas.

Vives en mí, en el común cercado
-agua atenta a las voces de la tierra
que con sal borra el rastro de la guerra-

¿Oyes cómo el levante tienta, alma en ayuno,
muelles remotos donde el orgullo me cesa?
Creciendo en ti, el mar y yo ya somos uno.