miércoles, 16 de febrero de 2011

Mariana de Pineda Muñoz.


Símbolo de  la lucha liberal constitucionalista del siglo XIX y ejemplo de lealtad hasta el final de sus días. Ella misma sentenció "El recuerdo de mi suplicio hará más por nuestra causa que todas las banderas del mundo". 




Nació en Granada el 1 de septiembre de 1804. Su padre, Mariano de Pineda y Ramírez fue un marino de buena cuna que camino de Lucena para  vender sus tierras y vivir de las rentas, se enamoró de una joven de humilde origen, María Dolores Muñoz. Treinta años le llevaba a la joven, con la que huyó a Sevilla. No llegaron a casarse por las diferencias sociales y allí nació su hija Luisa. En 1803 se instalan en Granada donde fallece  Luisa y nació Mariana.

La pareja duró poco y María Dolores se fue con otro hombre, quedando la hija con sólo dos años de edad bajo la custodia de su padre que fallece un año después en 1805 y la reconoce como hija natural, otorgando su  tutoría a su hermano José.

José de Pineda era ciego y tenia 47 años al hacerse cargo de su sobrina. Decidió casarse con una prima suya menor de edad, cuando Mariana tenía 2 años. Fue un matrimonio arreglado por la madre de la novia, para restablecer su situación económica y su esposa nunca quiso hacerse cargo de Mariana. Con  la muerte de José en 1812, se cumple con lo ordenado en su testamento sobre la herencia paterna y Mariana es dada en tutoría a un matrimonio sin hijos al servicio de los Pineda. A partir de entonces tuvo una infancia feliz, recibiendo educación en el Colegio de Niñas Nobles.  

Con tan sólo 14 años, conoce a un militar ya retirado, Manuel Peralta Valte, firme partidario del bando liberal. Para evitar las críticas, se casa rápidamente al año siguiente, el día 9 de octubre de 1819 y el 31 de marzo del año siguiente nace su primer hijo. Enviuda tres años después, en 1822, aunque ya con dos hijos a su cargo.

Se enamora de ella un joven que más tarde sería ministro de Hacienda, José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca. Sin embargo Mariana prefirió a otro militar liberal, Casimiro Brodett, destacado militar liberal, con quien quiso casarse pero él no consiguió licenciarse por su alineación liberal y la boda se frustró. Pineda conoce a otro hombre, José de la Peña y Aguayo, que muchos años después también llegaría a ministro de Hacienda con Isabel II, relación que dio como fruto una hija, a la que sólo reconoció en su testamento.




 

En 1823 es abolida la Constitución por Fernando VII y se restaura el régimen  represivo. En el período de 1823-1833, la "Década Ominosa", es en el que transcurre los últimos años de su vida. Mariana se compromete con la causa liberal y participa en las tertulias donde se conspira. Ella se encarga de conseguir los pasaportes falsos, mantener y distribuir la correspondencia con los exiliados en Gibraltar, y entre éstos y los presos en la cárcel de Granada, a quienes asistía a diario

Entre ellos se encuentra un primo y un tío suyo, viéndose implicada en la fuga de su primo el capitán Fernando Álvarez de Sotomayor, destacado liberal condenado a muerte a causa del levantamiento de los ejércitos de Andalucía contra el rey en 1820 promovido por el general Rafael de Riego. Aunque todos dan por hecho que es la principal cómplice, los absolutistas no encuentran pruebas en su contra.

En 1831, ante el clima de terror reinante en la ciudad, Mariana decidió suspender el bordado de una bandera que había mandado coser a dos bordadoras del Albaicín. Una de ellas mantenía relaciones con un sacerdote, y por una confidencia del religioso a su padre seria denunciado por éste a Ramón Pedrosa, comisionado especial para las causas de conspiración contra la Seguridad del Estado.

La policía obliga a las bordadoras a llevar la bandera a casa de Mariana, y seguidamente se presenta a hacer un registro. Mariana adivina la maniobra y esconde precipitadamente la bandera en el hueco de una hornilla, donde la encuentra la policía. Era un tafetán de seda morado, con un triángulo verde en medio, en el que estaban a medio bordar las palabras «Libertad, igualdad y ley»

Es arrestada, acusada de conspiración o insurrecta. Intenta escapar vestida de anciana, pero es detenida  y llevada al convento de Sta. Mª Egipciaca de Granada, utilizado originariamente para rehabilitar prostitutas  y  convertido en una cárcel común para mujeres. 

Durante el juicio, Pedrosa, quien se le había insinuado, intenta convencerla de que delate a sus cómplices a cambio de perdonarla, pero ella se niega. Finalmente, tras un juicio lleno de irregularidades, Fernando VII firmó la sentencia de muerte, que se llevaría a cabo en la forma ordinaria de garrote vil.

En la víspera, escribió testamento y una carta a sus hijos para decirles que moría dignamente por la Libertad y la Patria, pero fueron requisados. Antes de acostarse, debían cambiarle el vestido para evitar que escondiera nada, lo cual aceptó si, tras su muerte, lo picaban con unas tijeras para evitar que desnudaran el cadáver para quitarle el vestido. Sin embargo rechazó que le quitaran las ligas para evitar que se ahorcara antes, "Jamás consentiré ir al patíbulo con las medias caídas".




Mariana Pineda en capilla, obra del pintor Juan Antonio Vera Calvo en 1862. Cuadro que se conserva en el Congreso de los Diputados, Madrid.

El 26 de mayo es ajusticiada en la Plaza del Triunfo de Granada por el verdugo José Campomonte, poco antes de cumplir 27 años. Cuando subió al cadalso llevaba un vestido de percal azul con flores de azucena color caña, medias grises y zapatos de tafilete negros. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Catedral de Granada. 

Su ejecución pretendió castigar a la causa de los liberales, lo que la convirtió en una mártir para éstos, pero también en un símbolo popular de la lucha contra la falta de libertades. Para unos icono liberal o republicano y para otros una víctima inocente asesinada por venganza de un supuesto amor desdeñado, consideración ésta última que también se hace con otras mujeres históricas, lo cierto es que murió ajusticiada por un doble motivo: haberse unido a los defensores de una causa política y no consentir en traicionarlos. 

En 2006, el Gobierno de la Unión Europea le otorgó su nombre a la entrada principal del Parlamento Europeo, como símbolo de la aportación española a la lucha por los derechos y libertades en Europa. También en el Congreso de los Diputados, en Madrid, figura su nombre junto a los de otros españoles héroes de la libertad.








Fuentes: wikipedia; mujeresdeleyenda.blogspot.com

4 comentarios:

Emilio Morales Barbero dijo...

Sensacional entrada. La mejor de toda la red en lo referente a Mariana Pineda, una mujer ejemplo para todos y todas. Una heroína que se levanta una tras otra vez desde que nace hasta que acaban con su vida. Que grande hubiese sido poder conocerla. Tengo la suerte de vivir en Granada y cuando paso por la Calle Águilas y veo su casa me emociono, incluso por la que tuvo en Carrera del Darro. Pensar que vas pisando las calles que ella pisó es una agradable sensación. Que lástima que no se sepa apenas nada de esta mujer por parte del público en general pero sí conozcamos hasta la marca del slip de Cristiano Ronaldo. Vaya sociedad que estamos haciendo más banal y superficial.

HYPATIA dijo...

Muchas gracias por tus palabras Emilio. Yo no puedo caminar por la calle en que vivió pero aproximarme a su historia ha sido todo un placer....
Un saludo desde Asturias

Anónimo dijo...

Me encanto! Es una entrada maravillosa, un ejemplo de valor y principios. Desconocia a esta mujer, mucho mas su historia. Me voy a la cama mas completa. Muchas gracias!♥

HYPATIA dijo...

Un placer haber colaborado en acercarte a ella y descubrirla.