domingo, 3 de abril de 2011

Berthe Morisot.

Pintora impresionista, relegada a la categoría de “artistas femeninas”. Su celebridad se vio un tanto oscurecida, pese a que en vida tuvo unas críticas excelentes y una cotización con frecuencia superiores a las de sus colegas masculinos. Incluso hoy, algunos autores dedican más líneas a su círculo personal que al análisis pictórico de su obra.



Berthe Morisot  nacio en Bourges en 1841, en el seno de una familia burguesa que fue precisamente  quien animó a Berthe y a su hermana Edma a iniciarse en el arte. 

Morisot demostró la posibilidades de las mujeres en las artes a fines del siglo XIX y  fue una de las fundadoras del grupo independiente Sociedad Anónima de Artistas que dió lugar al Movimiento Impresionista, y la única (junto con Camille Pissarro) que tuvo cuadros en todas las exposiciones impresionistas originales.

El traslado a París de su familia cuando aún era una niña condicionaría su inclinación a la pintura, pues todavía muy joven se dedicará junto a su hermana Edma a copiar obras maestras del Louvre., aunque ya entonces su admiración por la pintura de Corot era su principal influencia pictórica. Y tanto fue así que finalmente pudo conocer en persona al pintor, que se convirtió a partir de entonces no sólo en el maestro de las dos hermanas, sino incluso en su mentor y amigo. Camille Corot, importante paisajista de la Escuela de Barbizon,  la admitió como su discípula y la introdujo en los círculos artísticos. 

Pronto adquirió la técnica impresionista de pintar al aire libre, donde creaba pequeños cuadros y esbozos para grandes obras que terminaba en el estudio. Su primera participación en el Salón de París fue en 1864 con dos paisajes y continuó exhibiendo continuamente en el Salón hasta 1874, año de la primera exposición impresionista, en la que participo con ''La cuna''.

En 1868, conoció a Édouard Manet y en 1874 se casó con Eugène Manet, su hermano menor. Ella fue la que convenció al maestro de pintar al aire libre y lo atrajo al grupo de pintores que sería posteriormente los impresionistas. Manet sin embargo, nunca se consideró como impresionista, ni estuvo de acuerdo con exhibir junto al grupo. 


A partir de ese momento Berthe cambiará su estilo, que se llena de color y de empastes, y se identificará plenamente con el trabajo de sus compañeros impresionistas, convirtiéndose en una fiel modelo de varias obras de su cuñado (El balcón. d’Orsay. 1869; El reposo. Museum of Art. Rode Island. 1870), y protagonista de algunos retratos insuperables (Berthe Morisot con un ramillete de viloletas. d’Orsay. 1872).

Esta relación con el grupo impresionista marcará su obra y su vida. Participó en la primera exposición del grupo impresionista del año 1874, y en todas las demás que se organizaron desde entonces, abandonando definitivamente su participación en los Salones Oficiales y uniéndose así al elenco de los pintores independientes que estaban revolucionando el mundo de la pintura.

Al igual que Mary Cassatt, Eva Gonzalès o Marie Bracquemond, Berthe fue relegada a la categoría de "artistas femeninas" por su temática de la vida cotidiana (mujeres, niños y escenas domésticas). Sin embargo, como mandaba la doctrina impresionista, Morisot pintaba la inmediatez, lo que veía en su vida normal. En su obra,  las mujeres, hasta entonces objeto de la pintura masculina, se hace sujeto, cobra presencia. Seguramente jamás fue consciente de esto puesto que ella, como una mujer de la alta burguesía, estaba habituada a escenas domésticas, deportes campestres y un amplio círculo de mujeres y niños, ya que el mundo masculino les estaba vetado. Y así, como mujer burguesa, acomodada, no le preocupaban demasiadas cosas, simplemente pintaba de un modo genial.


Berthe Morisot con ramillete de violetasEdouard Manet
1872

Sin excepción, sus cuadros muestran unos temas equivalentes al de sus colegas masculinos. Edgar Degas, también de clase burguesa, pintaba ensayos de ballet, carreras de caballos y desnudos femeninos. Claude Monet pintaba su jardín, sus hijos, etc. Las mujeres impresionistas pintaban su entorno social bajo el enfoque impresionista. 

A pesar de esto, la figura de Berthe Morisot, junto a las de otras maestras de la pintura, quedó ensombrecida por el conjunto del movimiento y en especial de los pintores masculinos. La técnica que desarrolla Morisot se basa en un tratamiento de pinceladas suaves desde un principio hasta que evolucione a un impresionismo más expresado en la pincelada, en concreto a partir de 1873, cuando el tratamiento más libre de la pinceladas rápidas y planas y la atmósfera más tratada con el color permitan reflejar una estética más de índole impresionista.

A partir de 1880, la influencia de Renoir se refleja en su obra. La frescura luminosa de su paleta, la factura libre y vigorosa, así como, la atmósfera poética de sus lienzos, son reconocidas y admiradas. En 1892 la galería Boussod-Valadon le dedica una exposición que tuvo un gran éxito.

La vida de Berthe Morisot se vio ensombrecida por la muerte de Édouard Manet en 1883, la de su esposo, Eugène Manet, en 1892, y la de su hermana. Educó sola a su hija, Julie Manet, con quien mantuvo siempre lazos muy fuertes y a su muerte confió su educación y cuidados a sus amigos, Edgar Degas y Stéphane Mallarmé.  Manet preservó y promovió el legado de su madre luego de su muerte, convirtiéndose ella misma en pintora.

Berthe falleció  un 2 de marzo de 1985 a los cincuenta y cuatro años, posiblemente por la influenza o la neumonía, supuestamente contraída luego de ayudar a su hija a sanar de la misma enfermedad y está enterrada en el cementerio parisino de Passy.

Berthe Morisot fue en cualquier caso una mujer afortunada, que no tuvo apremios económicos, y que pudo dedicarse a la pintura libremente y según su propio gusto y criterio, completando alrededor de 860 obras durante su vida. Siempre estuvo rodeada de intelectuales y artistas (Mallarmé, Baudelaire, Rossini, Zola y varios de los pintores del grupo impresionista) de cuya amistad pudo honrarse toda la vida. Y tuvo además la suerte de que su obra fuera reconocida en vida y valorada con posterioridad a su muerte, a pesar de su condición de mujer y en una época en que eso suponía un obstáculo insalvable en la mayoría de los casos. 

Durante sus últimos años, Berthe se retrató a sí misma, escogiendo para ello una manera sorprendente: decide nombrarse caballero. Se representa con el cabello recogido en una cola, ligeramente encanecido, chaqueta condecorado con una delicada flor y un aspecto marcial, muy próximo a la moda masculina que puede apreciarse en los retratos de la época de su antepasado Fragonard y muy alejado de la mujer encantadora, femenina e inactiva que había fascinado a Manet. 






Morisot reivindica de esta manera el reconocimiento de su éxito como pintora en un mundo de hombres, usando atributos tradicionalmente masculinos relacionados con el honor, mostrando así que había alcanzado la dignidad profesional de un hombre. 


http://www.youtube.com/watch?v=bvONB62hg6w




Fuentes: Wikipedia; http://membres.lycos.fr/berthemorisot; www.encontrandodulcinea.com

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