martes, 19 de abril de 2011

María Policarpa Salavarrieta Ríos. La Pola


Heroína de la independencia de Colombia, considerada la mujer más representativa de la Revolución. Tan solo vivió 22 años, pero tenia muy en claro el valor de la libertad y la importancia de poder obtenerla. Cumplió un papel fundamental en la época del terror impuesto en la Nueva Granada a principios del siglo XIX, durante la reconquista española donde desempeñó el papel de espía de las fuerzas independentistas.

Según versiones no confirmadas, nació el 25 de enero del año de 1795, si bien no existe unanimidad respecto al lugar de nacimiento de María Policarpa, también conocida como La Pola. La gran mayoría de los historiadores lo ubican en la población de San Miguel de Guaduas, otros en el barrio Santa Bárbara de Bogotá y otros  en Mariquita. 

El hecho cierto es que la familia Salavarrieta Ríos se asentó en Guaduas, villa en la que el padre, Joaquín, y la madre, Mariana, poseían una regular fortuna conseguida gracias a la agricultura y el comercio. 

Policarpa fue la quinta de siete hermanos. Tampoco hay certeza sobre su nombre completo y existen varias fuentes: su padre la llamó Polonia al otorgar el poder de testar, y con ese mismo nombre la hizo figurar el presbítero Salvador Contreras al formalizar el testamento, el 13 de diciembre de 1802. Sin embargo, su hermano Bibiano, el más cercano en afectos, la llamaba Polica; Policarpa la llamó Ambrosio Almeyda, quien conspiró con ella y recibió su protección. En su falso pasaporte, expedido en 1817, se le denominó Gregoria Apolinaria; contemporáneos suyos, como el mismo Almeyda, la llamaron simplemente la Pola.

Policarpa Salavarrieta Ríos y su familia, se trasladarón a vivir a Bogotá en 1797. Se establecieron en una casa baja de tapia y teja en el barrio de Santa Bárbara. En 1802 se extendió una epidemia de viruela en la capital, a causa de la cual murieron el padre, la madre y dos hermanos de Policarpa. 

Después de esta tragedia, la familia se disolvió: José María y Manuel ingresaron a la comunidad agustina; Ramón y Francisco Antonio viajaron a Tena e ingresaron a trabajar en una finca; Catarina, la hermana mayor, resolvió trasladarse de nuevo a Guaduas, alrededor de 1804, con sus dos hermanos menores: Policarpa y Bibiano.

Del tiempo que la Pola vivió en Guaduas hay poca información, parece que trabajó como costurera y algunos afirman que enseñó en la escuela pública. Guaduas era entonces un sitio de obligado tránsito entre la capital y el río Magdalena, columna vertebral del país; viajeros notables, arneros, productos y noticias de todos los sucesos atravesaban constantemente la villa. En estos tiempos de guerra, Policarpa Salavarrieta compartió con su familia el espíritu patriota. Su cuñado, Domingo García, murió luchando al lado de Antonio Nariño en la Campaña del Sur, y su hermano Bibiano fue veterano de la misma.

Con anterioridad a 1810, parece que Policarpa no estuvo envuelta en actividades políticas. No obstante en 1817, cuando se trasladó a Santa fe, actual Bogotá, ya estaba participando en algunas, lo que muestra que la Pola había iniciado desde Guaduas sus labores patriotas

Cuando La Pola y su hermano Bibiano llegaron a la capital, portaban salvoconductos falsos y llevaban una carta escrita por Ambrosio Almeyda y José Rodríguez, líderes de los ejércitos patriotas. Se alojaron en la casa de Andrea Ricaurte y Lozano, por recomendación de los líderes. Desde allí, Policarpa continuó con sus actividades de espionaje y sus tareas peligrosas, como fueron coser a las señoras de los realistas para escuchar noticias, averiguar el número y movimientos de las tropas enemigas, su armamento y órdenes, y recoger informaciones que fueron útiles para las emboscadas que los ejércitos organizaban

Policarpa debe mantener un perfil bajo, recibir y enviar mensajes, prestar oídos y estar atenta a todos los movimientos de las tropas realistas. De esta manera se ocupa como empleada del servicio doméstico en la casa de una distinguida dama de la sociedad criolla, doña Andrea Ricaurte Lozano, quien era simpatizante y activista de la causa patriota.



La labor que desempeñó Policarpa fue altamente efectiva, pues se convirtió rápidamente en la central de información de los movimientos de los realistas, y también entre los distintos grupos patriotas. Visitaba en las cárceles a los patriotas detenidos, llevándoles alimentos y noticias, recibía y mandaba mensajes, compraba material de guerra, convencía individualmente a jóvenes y les ayudaba a adherirse a los grupos patriotas y ayudó a organizar destacamentos militares de apoyo a Simón Bolívar.

Experta en espionaje, Policarpa se volvió rápidamente indispensable para la causa patriota. Ella trabajaba siempre al lado de algún compatriota como su hermano Bibiano, pero su compañero de trabajo más importante fue Aléjo Sabaraín. Sabaraín ya había luchado junto a Nariño en el sur, y había sido capturado en 1816; al año siguiente lo cubrió el indulto, y libre, se dedicó al espionaje.

El arresto de Alejo Sabaraín fue el elemento definitivo para la captura de la Pola, pues Sabaraín tenía una lista de nombres de realistas y de patriotas que la Pola le había entregado. Hasta ese momento, Policarpa se había podido mover hábilmente por la ciudad, porque estaba recién llegada y muy poca gente la conocía; además, su juventud e inteligencia le habían permitido desenvolverse con gran capacidad.

El Virrey Sámano es informado que en las cárceles se han encontrado varios mensajes con las iniciales Pola S, hecho que determinó que después de unas pequeñas pesquisas las autoridades identifiquen a su autora Policarpa Salavarrieta. Además un venezolano Facundo Tovar la denuncia, indicando las actividades que venía desarrollando La Pola como colaboradora de la causa patriota. El sargento Iglesias, el principal agente español en la ciudad, fue comisionado para encontrarla y arrestarla.

La Pola enterada por algunos amigos del desarrollo de las investigaciones, se esconde en una casa del barrio Egipto, pero hasta allí llega el ejército español, La Pola es detenida y encerrada en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario convertido en cárcel.

El Consejo de Guerra la condenó a muerte, el 10 de noviembre de 1817, junto con Sabaraín y otros patriotas más. La hora y fecha determinada para el fusilamiento fueron las nueve de la mañana del 14 de noviembre de 1817. La Pola marchó con dos sacerdotes a los lados. Se resistió un momento a marchar, para poder expresar sus pensamientos a los ministros que la acompañaban. Prosiguió con paso firme hasta el suplicio, y en vez de repetir lo que decían los religiosos, no hacía sino maldecir a los españoles. Al subirla al banquillo, se le ordenó ponerse de espaldas porque así deberían morir los traidores; ella solicitó permiso para ponerse de rodillas, por considerar que ésta era una posición más digna de una mujer y así murió mostrando gran parte de su espalda.


Su cuerpo no fue expuesto en las calles de Bogotá como los de sus compañeros fusilados con ella, por ser el de una mujer. Sus hermanos sacerdotes lo reclamaron y lo guardaron en la iglesia de San Agustín. Actualmente sus restos se encuentran en el panteón de los héroes de la independencia en la iglesia de la Veracruz en Bogotá.

Policarpa  pronunció una frase antes de morir, que trascendió para siempre en la historia de Colombia, "¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!".

La imagen de Policarpa ha sido utilizada varias veces en los billetes y monedas de Colombia, y es la única personalidad histórica femenina que ha aparecido en ellos (a pesar de que se han representado otras figuras femeninas, pero ellas son simbólicas o mitológicas como la justicia, la libertad, una indígena nativa americana anónima, y más recientemente, la protagonista de María, la novela de Jorge Isaacs)

La ejecución de Policarpa, mujer joven, por un crimen político, movió a la población en general y creó una mayor resistencia al régimen impuesto por Juan Sámano. Si bien muchas mujeres fueron igualmente asesinadas durante la ocupación española, el caso de la Pola cautivó la imaginación popular. Su muerte inspiró a poetas, literatos y dramaturgos para inmortalizar su trágico final.

El 9 de noviembre de 1967, en virtud de la Ley 44 del Congreso de la República de Colombia y firmada por el Presidente Carlos Lleras Restrepo, declaró el día 14 de noviembre "Día de la mujer colombiana" en honor del aniversario de la muerte de Policarpa Salavarrieta.






Fuentes: Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores; Wikipedia; http://www.youtube.com/watch?v=Q-2j0J2oPPM

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