sábado, 21 de mayo de 2011

Elisabeth Dmitrieff.

Feminista nacida en Rusia y figura importante de la Comuna de París de 1871. Junto con Nathalie Lemel, fundó la Unión de Mujeres, creada el 11 de abril de 1871, en una cafetería de la Rue du Temple de París.


Elisaviéta Loukinitcha Koucheleva, nació el 1 de noviembre de 1851 en Volok, Rusia. Hija de un oficial zarista, fue muy activa en su juventud en los círculos socialistas de San Petersburgo. 

En 1868, viajó a Suiza y co-fundó la sección rusa de la Primera Internacional. Delegada en Londres, conoció a Karl Marx, quien la envió en marzo de 1871, a los 20 años de edad, a cubrir los eventos de la Comuna de París.

La socialista rusa viajó a París apenas producido el levantamiento de la comuna e ingresó en el ya existente Comité de Mujeres que había sido fundado durante el sitio. Éste contaba con 1800 miembros entre los que se encontraban Anna Jaclard, André Léo y la dirigente de la internacional Parisina, Nathalie Lemel. El Comité  había construído, al parecer, una red vastamente interconectada y expandida que, además de asumir tareas organizativas prácticas, posibilitó la asociación de mujeres interesadas y comprometidas a nivel político.

Sin embargo las diferencias no tardaron en aflorar y así fue como Elizabeth Dmitrieff se abocó a la fundación de su propia organización. El 11 y 12 de abril apareció en tres diarios parisinos una convocatoria elaborada por ciudadanas en la cual se les requería a las parisinas apoyar sin reservas el combate de sus maridos y hermanos y también tomar ellas mismas las armas: “y aún no teniendo fusil ni bayoneta algunos, nos quedarán las  piedras del pavimento para aplastar a los traidores”.

Finalmente se instó a las mujeres a encontrarse el mismo día a las ocho de la noche en la Rue du Temple 74, en el Gran Café de las Naciones para fundar comités de mujeres en cada distrito. No se sabe con certeza cuántas mujeres respondieron a este llamado pero cierto es que fueron siete las trabajadoras quienes, junto a Dmitrieff, se dirigieron en una carta abierta a los responsables de la comuna el 14 de abril con el siguiente argumento:  “la comuna se sostiene como representante del gran Principio de la supresión de todos los privilegios y de toda desigualdad para cumplir así con las fundadas exigencias de todo el pueblo sin diferencia de sexo, una diferenciación que se creó y será mantenida por las necesidades del antagonismo sobre el cual descansan los privilegios de las clases dominantes.“

Como “Unión de Mujeres por la Defensa de París y el Cuidado de los Heridos” exigieron luego un espacio de reunión en cada distrito, dinero para la publicación de panfletos y escritos de propaganda a lo cual Dmitrieff suma la exigencia de que la Unión fuese reconocida como única representante de las mujeres. En su ánimo revolucionario, estos llamamientos  excedieron lo que aún en aquellos días se acostumbraba.

 “Las comisiones gubernamentales deben dirigirse exclusivamente al comité central de las ciudadanas para encontrar el número deseado de mujeres que están dispuestas a trabajar en las estaciones de enfermos o si es necesario en las barricadas."



Con la fundación de la Unión como sección de la Asociación Internacional de Trabajadores, que había sido fundada por Marx en Londres, en 1864, Dmitrieff intentó que ésta la reconociera como única representante de las mujeres dentro de la Comuna. Este paso resultaba, sin embargo, controversial entre las mujeres. Muchas se pasaron del viejo Comité de las Mujeres a la “Unión“ de Dmitrieff –siendo la más importante entre ellas Nathalie Lemel, quien asumió un rol conductor en la nueva organización. Otras se negaron a ingresar, como por ejemplo André Léo – a pesar de ser miembro de la Internacional – y Anna Jaclard.

La Unión de Mujeres desarrolló una intensa actividad. Desde el 11 de abril hasta el 14 de mayo organizó 24 asambleas públicas, sus estatutos fueron dados a conocer de inmediato por la prensa. La tarea más importante era “ayudar a las comisiones gubernamentales en la disposición de ambulancias, víveres y barricadas". Pronto se configuró un punto esencial de discusión que no estaba en absoluto contemplado en el programa original: la organización del trabajo asalariado de la mujer. La organización de la producción en los talleres y fábricas era uno de los problemas más importantes de la comuna.

Elisabeth Dmitrieff participó en el periódico socialista La Cause du peuple. Después llegó la Semana sangrienta en la que se enfrento a las barricadas. El 21 de mayo, las tropas comandadas por Versalles, ingresan a París dando comienzo a la Semana Sangrienta. Los testimonios de la época, cuentan que cuando cayó la Comuna las mujeres, enfurecidas por la masacre, golpeaban a los oficiales y luego se lanzaban contra las paredes esperando ser fusiladas.

Silvio Costa, profesor de Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Goiás (Brasil) indica en uno de sus artículos que algunas fuentes hacen referencia a las incendiarias, les pétroleuses, que prendieron fuego a edificios públicos durante la Semana Sangrienta, final de la Comuna. Estas historias parecen ser fruto del alarmismo antifeminista de inspiración gubernamental, y la mayoría de los corresponsales extranjeros presentes no las creían. No obstante, las tropas gubernamentales ejecutaron de manera sumaria a cientos de mujeres, e incluso se las apaleó hasta morir, porque eran sospechosas de ser pétroleuses. 

Con todo, a pesar del hecho de que más tarde se acusó a muchas más mujeres de ser incendiarias, los consejos de guerra no hallaron a ninguna culpable de ese delito. Sin embargo, hay pruebas que indican que, durante los últimos días, las mujeres aguantaron más tiempo tras las barricadas que los hombres. En total, se sometió a 1.051 mujeres a consejos de guerra, realizados entre agosto de 1871 y enero de 1873: a ocho se las sentenció a muerte, a nueve a trabajo forzados y a 36 a su deportación a colonias penitenciarias.

Elisabeth, después de haberse enfrentado a las barricadas durante la Semana Sangrienta,  voló a Rusia. Allí se casó con un preso político para intentar evitar que lo condenaran a pena de muerte y decidió seguirle en su exilio a Siberia, lugar donde falleció.

El consejo municipal del tercer distrito de París decidió el 27 de marzo de 2006 darle su nombre a una pequeña plaza, entre la rue du Temple y la rue de Turbigo (cerca de la Place de la République). La plaza Elisabeth Dmitrieff fue inaugurada el 8 de marzo de 2007, con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, al mismo tiempo que las plazas de Nathalie Lemel y Renée Vivien.

Inauguracion de la Plaza Elisabeth Dmitireff






Fuentes. Wikipedia; Las comuneras de Paris ( La hidra de mil cabezas )

miércoles, 18 de mayo de 2011

Jeannette Pickering Rankin.

Hoy hace 38 años fallecía Jeannette P. Rankin la primera mujer que fue elegida para la Cámara de Representantes de EE.UU, un 2 de abril de 1917. Pacifista, fue la única legisladora que votó en contra del ingreso de los Estados Unidos en ambas guerras mundiales.

Jeannette nació en Montana el 11 de junio de 1880, era la mayor de los seis hijos de unos inmigrantes canadienses, un granjero y una maestra de escuela. 

Inicia sus estudios en la universidad de Montana y se gradúa en 1902. Con un título de la Escuela de Filantropía de Nueva York (que después sería la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Columbia), llegó a ser una trabajadora social en Seattle, en el estado de Washington. Para conocer en forma directa la situación de sus clientas, trabajó por algún tiempo como costurera.

Rankin se unió a la campaña del sufragio en Washington en 1910 y su activismo político la llevo hasta la lucha del movimiento de las mujeres para obtener el derecho a votar y a ser votadas durante 1914. Lo obtuvieron, antes que ninguna otra demarcación política, en Montana, estado del cual salió electa como primera mujer al Congreso de Estados Unidos.
 
Apoyó una enmienda constitucional para dar a la mujer el derecho de voto. El 7 de noviembre de 1916, fue elegida como miembro de la cámara de representantes por el partido republicano del estado de Montana, siendo el primer miembro femenino del congreso. Sin embargo, no permaneció en el Congreso el tiempo suficiente para ver cómo el sufragio se ampliaba a todas las mujeres estadounidenses en 1920. Los votantes rechazaron su intento de llegar a ser senadora en 1918, tal vez porque un año antes ella votó en contra de la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.

Rankin se reintegró al trabajo social y funda y preside la vicepresidencia de la Unión Americana por las Libertades Civiles, fue miembro fundador de la Liga Internacional de las Mujeres por la Paz y la Libertad, participa en la Liga Nacional de Consumidores, y en 1919 asistió al Segundo Congreso Internacional de Mujeres en Zurich. 





En 1918 se dedicó a trabajar en una campaña fracasada para el nombramiento republicano como representante del estado de Montana en el Senado de los Estados Unidos. Luego se lanzó su candidatura como independiente, la cual también falló

Mientras que servía como secretaria para la liga de consumidores nacionales, y considerando que su “deber especial” era hablar en nombre de las mujeres del país, ayudó a redactar leyes a favor de las mujeres y los niños, y  a ella se debe la autoría de una ley a fin de crear fondos de reserva para clínicas de salud, educación materna y programas para reducir la mortalidad infantil.  

Fue reelegida para el Congreso en 1940, en esa ocasión en una plataforma como pacifista. Después del Ataque a la base Naval de Pearl Harbor, Rankin volvió a votar en contra en la participación en la II Guerra Mundial, siendo nuevamente el único miembro del congreso en votar en contra, luego de decir:

¨Como mujer no lo puedo permitir, y rechazo el enviar a cualquier persona, voto ¨NO¨.

Sin embargo ella no votó en contra en el momento de declarar la guerra a Alemania e Italia que seguían en su declaración de guerra de los Estados Unidos, en lugar a eso, votó simplemente ¨presente¨ y vio como acababa su carrera política a causa de este voto impopular. 

No se molestó en retornar a la carrera como congresista, y durante el resto de su vida viajó siete veces a India, siendo una fiel devota de los principios de Gandhi, de no violencia y autodeterminación. Rankin dedicó el resto de su vida a sus causas favoritas y así, a los 86 años de edad participó en la Marcha hacia Washington para oponerse a la Guerra de Vietnam.

Fue una admiradora de Martin Lutter King Jr. En 1968, ella encabezó a más de 5.000 mujeres, las que se llamaron la brigada de Jeannette Rankin para demostrar su oposición de participar en la guerra de Vietman, junto a Coretta Scott King y Judy Collins.




Rankin falleció en Carmel, California, a los 92 años de causas naturales. Dejó su legado para ayudar a mujeres desempleadas, siendo el inicio de la creación de la Fundación Jeannette Rankin, una organización que da concesiones educativas a mujeres con ingresos económicos bajos por todos los Estados Unidos. La Organización ha ido creciendo en su capacidad, empezó con una beca de $500 en 1978, para 2007 llegó a tener 80 becas de $2000.

En 1985 se levantó una estatua en honor a Rankin, en el Salón del Santuario Nacional en el capitolio de los Estados Unidos, por su notable legado en la historia y su lucha con activista de los derechos humanos.



Era una mujer dinámica con gran pasión por la política y una devoción vitalicia hacia las causas del feminismo y la paz. Jeannette Rankin entendió la importancia de aprovechar el talento y la pericia de las mujeres para construir mejores sociedades. 

“El hombre y la mujer son como la mano derecha y la izquierda; es un disparate no usar las dos”, declaró.


Fuente: wikipedia

sábado, 14 de mayo de 2011

Emma Goldman. La anarquista de ambos mundos

Ilustre pensadora judia y célebre anarquista, conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas. Fue una dura critica del camino tomado por la URSS y una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer. Se la culpó de ser la instigadora de numerosas luchas obreras promovidas a veces espontáneamente, y a veces, por los “wobbies”, de conspirar para derrocar el gobierno constitucional, de revelar información sobre el control de la natalidad, de antipatriota y de prostituta.


Nació un 27 de junio de 1869 en Kaunas y en sus Memorias, recuerda a su padre, un trabajador que vivía en el ghetto judío, como “la pesadilla de mi infancia". Su madre, continuamente brutalizada por su marido -lo que era perfectamente legal en la legislación zarista-, tenía totalmente asumido el papel de mujer sumisa y atada a las tradiciones y costumbres, como lo demuestra el hecho de que cuando Emma empezó a menstruar a los once años, le dio una sonora bofetada y un rudo consejo: “Es lo que necesita una joven cuando se convierte en mujer, como protección contra la desgracia". 

El padre se quejaba constantemente de que Emma no hubiera sido el niño que él esperaba y preparaba para ella un destino idéntico al que conocía su madre. No tenía por qué saber nada: “Las jóvenes no tienen por qué saber demasiado, le gritó en una ocasión, sólo deben saber preparar un buen plato de pescado, cortar bien los tallarines, y dar al hombre muchos hijos”.

Desde muy temprana edad se planteó dedicarse a la medicina, pero no tardó en comprobar que esto era prácticamente imposible. Su paso por la escuela primaria resultó brillante por su inteligencia natural, pero fue también tan conflictiva que vio denegado su permiso para acceder a la enseñanza secundaria. Tenía trece años cuando su familia se trasladó a San Petersburgo que era entonces el centro industrial e intelectual de todas las Rusias.

Inmediatamente comenzó a ganarse la vida trabajando como obrera y al poco tiempo tuvo relaciones con miembros del movimiento nihilista que conocía por aquella época su apogeo, destacando en su interior la impresionante presencia de mujeres antizaristas como Vera Figner, Vera Sazsulith, Praskovia Ivanóvskaya, OIga Liubatóvicht y Elizabeth Noválskaya. 

En 1884, su padre arregló a muy «buen precio" su boda y creyó con ello poder domesticar al fin a su indómita hija, pero no fue así. Emma no consintió y amenazó con lanzarse al helado Volga sí la obligaban y en un momento determinado se puso de pie en el borde de uno de sus puentes.  

Su padre tuvo entonces que ceder, pero las tensiones con él fueron agravándose hasta que un año después Emma pudo huir a América, y se estableció en Rochester junto con su hermana mayor. Esta vivía en unas condiciones terribles y durante un tiempo Emma se vio sola y derrotada. Encontró trabajo en una fábrica y poco tiempo después cometió la flaqueza de casarse con Jacob Kershher, un compañero suyo de trabajo, amable y cariñoso, pero a la postre un marido “convencional” que acabó haciéndosele insoportable.

Fue durante este tiempo de recién casada cuando Emma comenzó a frecuentar indistintamente los medios anarquistas y marxistas, pero tras un breve espacio de tiempo de indecisión tomó partido por los primeros fuertemente influenciada por el caso de los “mártires de Chicago". Desde entonces siguió el proceso en todos sus detalles, hizo campaña a favor de los inculpados y leyó todo lo que sobre la anarquía cayó entre sus manos. Cuando los acusados fueron condenados a muerte, Emma dice que se sintió como si naciera de nuevo: había que cambiarlo todo. Se juramentó dedicar desde aquel momento a la actividad revolucionaria y lo primero que hizo fue divorciarse de su primer marido.

Se asoció a Alexander Berkman, otro anarquista, junto a quien trató de asesinar al empresario Henry Clay Frick en momentos en que sus trabajadores se encontraban en huelga. El atentado falló y Berkman fue sentenciado a prisión en 1893. Goldman no fue enjuiciada por el hecho, sin embargo fue encarcelada por agitadora en 1916, por distribuir material sobre la contracepción y nuevamente en 1917, junto con Berkman, por oposición a la conscripción militar. De 1906 a 1917 editó y publicó en EE.UU. Mother Earth (Madre Tierra), una revista anarquista mensual.

En 1919 fue expulsada de EE.UU. y deportada a Rusia. En la audiencia en la que se trataba de su expulsión, J. Edgar Hoover, que era el presidente de la misma y futuro jefe del FBI, la calificó como una de las mujeres “más peligrosas de América”. Residió en Rusia con Berkman, hasta 1922 y participó en la sublevación anarquista de Kronstadt. Apoyó a los bolcheviques en contra de la división entre anarquistas y comunistas, hecho que se produjo durante la primera Internacional. La represión política, la burocracia y los trabajos forzados que siguieron a la Revolución rusa contribuyeron, en gran medida, a cambiar las ideas de Goldman sobre la manera de utilizar la violencia, excepción hecha de la autodefensa. Disconforme con lo que veía como autoritarismo soviético, se instaló definitivamente en Canadá. En 1936, colaboró con el gobierno español republicano en Londres y Madrid durante la Guerra Civil española.




En la cuestión del feminismo se puede decir que Goldman fue una mujer contra su tiempo: el carácter vanguardista de sus concepciones llegó a soliviantar al mismísimo Kropotkin, el «príncipe anarquista" que la consideró excesivamente avanzada. Fue llamada no sin motivo, la «Reina de los anarquistas" y simbolizó durante su época las posiciones de autonomía femenina, de amor libre y de una total falta de prejuicios. Emma llegó hasta asumir la defensa de los homosexuales, algo que casi ningún revolucionario notorio de su tiempo se atrevió a hacer.

En su formación revolucionaria, fue antes feminista radical que anarquista. Como dice Alix Shulman: “Utilizó la doctrina anarquista para explicar la opresión que padecían las mujeres, pues sabía muy bien que la raíz de semejante opresión era más profunda que las instituciones. Cuando su anarquismo entraba en conflicto con su feminismo, reaccionaba siempre como feminista. A semejanza de muchas mujeres de la izquierda actual, se rebeló cuando los hombres radicales le menospreciaban por el sólo hecho de ser mujer...”

El ideario personal de Emma era bastante distinto del de las corrientes feministas predominantes, entre las cuales el anarquismo no se contaba. No podía estar de acuerdo de ninguna manera con las sufragistas, ni en los medios ni en los fines; Emma no consideraba el sufragio una conquista importante y menos para formar parte de una democracia burguesa. Estaba un poco más de acuerdo con las socialistas que ponían un notable énfasis en la emancipación económica de la mujer, pero consideraba los partidos como una cadena y desconfiaba de cualquier programa político.
Emma tiene claro que la emancipación de la mujer será obra de la mujer misma:

El desarrollo de la mujer, su libertad, su independencia, deben de surgir de ella misma, y es ella quien deberá llevarlos a cabo. Primero, afirmándose como personalidad y no como mercancía sexual. Segundo, rechazando el derecho de cualquiera que pretenda ejercer sobre su cuerpo; negándose a engendrar hijos, a menos que sea ella quien los desee; negándose a ser la sierva de Dios, del Estado, de la sociedad, de la familia, etc., haciendo que su vida sea más simple, pero también más profunda y más rica. Es decir, tratando de aprender el sentido y la sustancia de la vida en todos sus complejos aspectos, liberándose del temor a la opinión y a la condena pública. Sólo eso, y no el voto, hará a la mujer libre.




Fueron muy pocas las mujeres de su época las que llegaron a repudiar el puritanismo como ella. Emma estaba convencida de que el sexo era «tan vital como la comida y el aire”, y subrayó la contradicción que existía en el hecho de que las mujeres fueran obligadas por una parte a ser asexuadas y por otra, a vender su cuerpo a través del matrimonio o la prostitución pública. Llegó a estas conclusiones no a través de una sistematización teórica -aunque fue muy influida por Havelock Ellis y por Margaret Sanger-, sino a través de una ardua experiencia conseguida cuando trabajó en diferentes ocasiones como obrera y, sobre todo, cuando ejerció durante algún tiempo como asistente sanitaria. En su inquieta vida, también trató en múltiples ocasiones con "mujeres de vida fácil” en las que encontró no pocas amigas que la apoyaron y la escondieron en momentos verdaderamente difíciles cuando huía de la policía o de los pistoleros de la patronal preocupados por sus denuncias de las injusticias laborales o de otros problemas. Emma llegó a ver en estas mujeres una paradójica síntesis del problema femenino:

No existe un sólo lugar donde la mujer sea tratada sobre la base de su capacidad de trabajo, sino a su sexo. Por tanto, es casi inevitable que deba pagar con favores sexuales su derecho a existir, a conservar una posición en cualquier aspecto. En consecuencia, es sólo una cuestión de grado el que se venda a un sólo hombre, dentro o fuera del matrimonio o a muchos. Aunque nuestros reformadores no quieran admitirlo, la inferioridad económica y social de las mujeres es la responsable de la prostitución.

Con opiniones como ésta, no era de extrañar que Emma pareciera una auténtica bestia negra a unas autoridades puritanas e hipócritas. Un periodista diría que “fue enviada a prisión por sostener que las mujeres no siempre deben mantener la boca cerrada y su útero abierto”. El caso es que en cada conferencia o mitin que daba sobre la cuestión de la mujer, las autoridades dudaban si encerrarla ya antes y si no lo hacían es porque temían que podía ser peor por la campaña que se desataría en su defensa

Mientras que llamó a las mujeres a no tener como objetivo el matrimonio y a conseguir mejoras en las fábricas, o su propia determinación, la cosa no pasó de unos días entre rejas, pero cuando el 23 de marzo de 1915, delante de una amplia audiencia en el “Sunrise Club” de Nueva York, explicó, quizá por primera vez en la historia, cómo tenían que ser utilizados los anticonceptivos, la paciencia alcanzó un techo. Fue arrestada ipso facto y llevada a juicio. Gracias a su brillante autodefensa el juez le dio a elegir entre pasar quince días en un taller penitenciario o pagar una multa de quince dólares. Como la ayuda en estos casos siempre era generosa, Emma optó por lo segundo.

Para Emma era mucho más importante el factor ideológico y creía que el centro del problema radicaba en el machismo, en el hecho de que los hombres eran “tiranos inconscientes" y la sumisión actuaba sobre las mujeres como un «tirano interno".

Goldman murió en Toronto en 1940 y está enterrada en Chicago. A su muerte, un periodista llamado William Marion Reedy escribió que aquella pequeña pero formidable judía había estado «ocho mil años adelantada a la de su época". Sin duda, hay que considerar ésta como una opinión bastante exaltada, pero no sería injusto decir que estuvo (en muchos aspectos) muy por delante de su tiempo. 

Discípula de Bakunin y de Nietzsche, no destacó siempre a igual altura, pero durante unos años llegó a convertirse en una auténtica pesadilla para el orden establecido norteamericano y en el terreno de la liberación de la mujer su voz resulta plenamente actual.

Esta “anarquista de ambos mundos", como la ha llamado José Peirats, nunca fue una militante organizada, sin embargo, sí fue una activista en el sentido más pleno de la palabra y en sus escritos se hizo eco de algunas de las concepciones más osadas y avanzadas de su época y les dio una proyección militante. A pesar de su individualismo tuvo la capacidad de identificarse con todas las causas -incluso las que causaban pavor entre sus compañeros-, y no tuvo miedo en nadar contra la corriente. Sólo que las olas que encontró desde que salió de Norteamérica eran más altas y más complejas que las que había combatido hasta entonces.








Fuentes:  Pepe Gutierrez Alvarez para Kaos en la red; Autores Marxistas | Biblioteca Genera; Indice del MIA


miércoles, 11 de mayo de 2011

Laura Jane Addams.

Socióloga feminista, pacifista, reformadora y Premio Nobel de la Paz en 1931. Mantuvo una relación romántica con Mary Rozet Smith, que describió como matrimonio.


Nació un 6 de septiembre de 1860, en Illinois. Sus padres fueron John Huy Addams, y Sarah Weber Addams. Su padre, próspero hombre de negocios, fue un funcionario influyente durante la Guerra Civil, amigo de Abraham Lincoln y senador estatal durante dieciséis años. 

Jane nació con un defecto espinal y, aunque se sometió a cirugía, siempre tuvo un físico débil y sufría frecuentes dolores. Cuando tenía sólo dos años murió su madre en el parto de uno de sus hermanos y su padre se volvió a casar con la viuda Anna Hostetter Haldeman con quien tuvo otros dos hijos.

Tras la escuela, Addams quería estudiar en el Smith College, pero su padre no se lo permitió porque estaba demasiado lejos de la casa familiar. Terminó acudiendo al Rockford Female Seminary, el actual Rockford College, en Rockford (Illinois), donde conoció a Ellen Gates Starr, con la que entabló una gran amistad.

En 1881 Jane se graduó y comenzó los estudios de Medicina. En ese mismo año, murió su padre y pasó un período de depresión. Debido a su mala salud tenía que ser hospitalizada de vez en cuando, pero a pesar de todo viajó a Europa donde permaneció durante veintiún meses. Jane sufrió varias crisis depresivas porque no encontraba sentido a su vida de  joven privilegiada y rodeada de comodidades (su padre le dejó en herencia una importante fortuna).

A los 27 años realizó una segunda gira por Europa junto a su amiga Ellen Gates Starr. Su visita a Toynbee Hall, una casa de acogida situada en Londres, le dio la idea para construir una similar en Estados Unidos, en un barrio pobre de Chicago, donde se instaló con su amiga Ellen.  




Asi nació, en 1889, la Hull House de Chicago, una de las primeras casas de acogida de Estados Unidos. La Hull House servía también como institución sociológica para mujeres. 

Addams fue amiga y colega de los primeros miembros de la Chicago School of Sociology, sobre los que influyó con su sociología aplicada. Fue una de las autoras de los Hull-House Maps and Papers en 1893, que definieron los intereses y la metodología de los sociólogos de Chicago. Trabajó junto a George Herbert Mead en diferentes aspectos de la reforma social, como por ejemplo los derechos de las mujeres o las huelgas de los trabajadores del sector textil de 1910.

Algunas de las residentes de Hull-House, además de Jane Addams, eran Florence Kelley, la doctora Alice Hamilton, Julia Lathrop, Ellen Gates, Sophonisba Breckinridge y las hermanas Grace y Edith Abbott. 

Entre sus proyectos más importantes estaban la Liga Protectora de los Inmigrantes, la Asociación para la Protección Juvenil, el primer tribunal juvenil del país y el Instituto para la Investigación Juvenil. 

Durante los 40 años que Jane Addams residió allí, Hull-House adquirió relevancia por la defensa y protección de los inmigrantes, leyes que protegían el trabajo infantil, seguridad industrial, cortes juveniles, reconocimiento a los sindicatos de trabajadores, el voto femenino, y la lucha por la paz mundial. 

Addams nunca recibió salario alguno por su trabajo en Hull-House, aún más, ella contribuyó con sus propios recursos, producto de la herencia familiar o de los derechos de autoría de los libros que escribía.

Addams enlazó las ideas centrales del interaccionismo simbólico con la teoría del feminismo cultural y del pragmatismo, que fundamentan sus ideas.

En 1890 conoció a Mary Rozet Smith que era una de las principales benefactoras de Hull-House y empezaron una relación romántica lésbica que se mantuvo hasta la muerte de Smith en 1933, y que Addams describió como matrimonio aunque no estuvo reconocido por lo civil ni por la iglesia. 

Viajaron juntas por Estados Unidos y Rusia, donde visitaron a Leo Tolstoy en 1896. Jane Addams se hizo conocida en todo el país por su labor benéfica y en 1905 pasó a formar parte de la Mesa de Educación de Chicago y luego fue nombrada presidenta del Comité de Dirección Escolar. En 1908 fundó la Escuela de Ciencias de Chicago y al año siguiente fue la primera mujer presidenta de la Conferencia Nacional de Caridades y Correcciones.

En Chicago desarrolló programas de ayuda para el parto, la prevención del consumo de narcóticos, el suministro de leche y las condiciones de salud. En 1910 recibió el primer grado honorario por la Universidad de Yale, siendo la primera y única mujer en recibirlo. En 1911 ayudó a la fundación de la National Foundation of Settlements and Neighborhood Centers, de la que ejerció la primera presidencia. 

Preocupada por el comienzo de la Primera Guerra Mundial fundó en 1915 el Partido Femenino Norteamericano pacifista. Fue Presidenta del Comité Internacional Femenino por la Paz (1915-1919) una organización temporal que se convirtió posteriormente en la Liga Femenina Internacional por la Paz y la Libertad, de la cual fue su primera Presidenta y en 1929 fue nombrada Presidenta Honoraria Vitalicia. 




Aceptó dirigir las grandes conferencias internacionales de la mujer de La Haya, a las que asistieron más de 1 500 mujeres de 28 países. Jane Addams también cofundó la American Civil Liberties Union y la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP). Además fue miembro de la American Anti-Imperialist League y de la American Sociology Association y participó en el movimiento sufragista femenino.

Se opuso públicamente a la entrada de América en la guerra y a causa de ello fue atacada duramente por la prensa y expulsada de la Daughters of the American Revolution. Pese a ello promovió el envío de alimentos para las mujeres y los niños de naciones enemigas, historia de la que habla en su libro Peace and Bread in Time of War (1922).

El 10 de Diciembre de 1931 le fue concedido el Premio Nobel de la Paz, el mismo día que la ingresaron en un hospital de Baltimore. Fue la primera mujer en recibirlo. 

Jane Addams murió el 21 de mayo de 1.935 en Chicago, como consecuencia de un cáncer, siendo enterrada en Cedarville. Durante su vida escribió once libros y numerosos artículos.



"El bien que se asegura para uno mismo, es precario e incierto si no se asegura para todos, y pasa a ser parte de la vida cotidiana de todos". JA





Fuentes:Wikipedia;www.enciclopedia.cat; http://plato.stanford.edu;http://www.webster.edu
http://nobelprize.org/nobel_prizes/peace;http://womenshistory.about.com

sábado, 7 de mayo de 2011

No da igual.



Los resultados que se produzcan el próximo día 22 de mayo, determinaran las líneas políticas que se aplicaran en los próximos años en ayuntamientos y algunas comunidades autónomas. Si en la gran mayoría de los ámbitos de actuación política hay diferencias sustanciales entre una opción de izquierdas y otra de derechas, en el ámbito de las políticas de igualdad, lo que algunos dicen dista mucho de lo que hacen.

Que el Partido Popular tenga relevantes mujeres en altos cargos es importante pero lo sería aun mas si esta presencia viniera acompañada de una incorporación al ejercicio de la política de un enfoque feminista e igualitario. Porque es en este campo donde los proyectos y actuaciones que el PP ha desarrollado en los últimos años chocan con esa imagen igualitaria de escaparate.

Conviene hacer memoria y pararse en actuaciones y comportamientos que van mas allá de las desagradables declaraciones del Alcalde de Valladolid, y recordar también la actitud del PP balear votando en su CC.AA en contra de una Ley de Igualdad, que en principio estaba  consensuada con el Govern, por "presiones de la derecha más radical". O señalar como el presidente del PP, Sr. Rajoy, tiene entre sus objetivos las leyes que han supuesto avances en materia de reconocimiento de derechos: la que regula el matrimonio homosexual, la Ley Integral contra la Violencia de Género, la del Aborto y la Ley de Igualdad, leyes que no dudaran en intentar derogar en unos casos y modificar en otros, en el caso de que lleguen al Gobierno.

Quizás ha pasado algo desapercibido, pero hay que recordar que las comunidades autónomas en las que gobierna el Partido Popular han informado de que cumplirán únicamente con el mínimo de 50 horas establecido en la enseñanza Primaria para Educación para la Ciudadanía, dejando de esta manera de lado,  espacios de educación para la igualdad y la tolerancia. O como la portavoz del Partido Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, ha mostrado su rechazo a introducir el feminismo como contenido troncal en la Universidad al considerarlo "una política de laboratorio" de la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído.


Conviene recordar que si bien el Defensor del Menor de Madrid ha asegurado que abrirá un expediente a Sostres por sus deleznables y obscenos comentarios, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, salió en defensa del periodista aludiendo que "es propio de las dictaduras totalitarias que se haga pública una opinión privada". O como olvidar el abandono de las diputadas del PSOE y de Izquierda Unida de la Cámara Baja después de que Zaplana acusara a la entonces Vicepresidenta del Gobierno de “disfrazarse “ en su viaje a Kenia y Mozambique.

Quizás la imagen que en el PP se tenga de la mujer del siglo XXI sea  la del Ayuntamiento de Granada gobernado por el Partido Popular, que subvenciona cursos para chicas para ser la “mujer diez”, dónde las líneas fuertes del programa son, cocina, plancha, costura y compra inteligente para mantener el tipo. Cursos impartidos por una organización vinculada al Opus Dei y que parecen añorar aquella Sección Femenina, cuya “finalidad es preparar a la mujer para que otro día pueda ser madre de una familia católica, patriótica y modélica en todos los aspectos” (Plá-Dalmau, 1958) y a una sabia y feminista cita de Pilar Primo de Rivera: “Las mujeres nunca descubren nada; les falta desde luego el talento creador, reservado por Dios para las inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho”. Esto sin duda explica que sean hombres los que dictan las normas para las mujeres, son los que tienen talento.


 

Esperanza Oña, alcaldesa de Fuengirola y portavoz del PP en el parlamento andaluz, acusaba a Zapatero de poner ministras y cargos floreros y mas concretamente a C. Chacón, L. Pajín y a B. Aído de haber llegado a sus responsabilidades por el mero hecho de ser mujeres y en el caso de Chacón por ser premamá.

Y con este bagaje aun tenemos que escuchar a la Señora Ana Mato del PP señalar que ellos han sido los “precursores de la igualdad” cuando en sus filas han dado cobijo a personajes como el periodista Dimas Cuevas, candidato del PP a Senador por la provincia de Albacete, fichaje personal de la presidenta de los populares de Castilla-La Mancha: “La gran culpable de que yo esté aquí es María Dolores de Cospedal, la presidenta del PP de CLM, a la que conozco hace muchos años… ha sido la persona que me ha convencido…”, aseguró el Sr. Cuevas a la vez que manifestó en la Cadena Ser que considera la ley de paridad una "parida “, que los banquetes de las "bodas lesbianas tendrán que incluir diversas variedades de tortillas, y de postre bollitos con nata; y los convites para homosexuales serán a base de quimbos, perritos calientes y plátanos al horno".

Con estos antecedentes, quien puede esperar un PP que apueste por la defensa de las listas cremallera en el ámbito de la representación política, por la defensa de la educación de los hijos e hijas como  una cuestión compartida y no exclusiva de las mujeres , por la defensa de Consejerías de Igualdad como departamentos que realizan políticas trasversales en toda la Administración, por la siempre necesaria interlocución con el movimiento feminista para el abordaje de determinadas realidades y demandas sociales, por abordar la violencia machista desde la tolerancia cero ante los agresores o por la puesta en marcha de programas de educación sexual en las escuelas entre otras iniciativas.

Ana Mato dice ser precursora de las políticas de igualdad sin apenas sonrojarse desde un Partido Popular  que,  por el contrario, no se destaca en su defensa de las políticas de igualdad ni en el plano político ni en el social, considerando los derechos de la mujer unas demandas frívolas de las políticas progresistas. Por eso el próximo 22 de mayo no da igual en el ámbito de la igualdad .












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jueves, 5 de mayo de 2011

Ada Augusta Byron King. La encantandora de números


“La encantadora de números” está considerada como la primera programadora en la historia de las computadoras. Dedujo la capacidad de las computadoras para ir más allá de los simples cálculos de números, mientras que otros, se centraron únicamente en estas capacidades.

Nació un 10 de diciembre de 1815 en Londres. Hija única legitima del famoso poeta Lord Bayron y de Annabella Milbanke Byron, sus padres se separaron legalmente cuando ella tenía dos meses de edad. 

Su padre abandonó definitivamente Gran Bretaña y su hija nunca llegó a conocerlo en persona. Uno de los argumentos de Annabella contra su marido fue el rumor de una relación incestuosa de éste con su media hermana, Augusta. De esta relación sería fruto su hija Medora Leigh. Los involucrados siempre lo negaron; lo único cierto es que este rumor amargó la vida de Annabella y, tiempo después, la de Ada. 

Su madre y sus abuelos maternos quisieron evitar que la pequeña Ada desarrollara inclinaciones similares a las de su padre. La madre de Annabella, en su lecho de muerte, le hizo jurar a su hija que no le diría absolutamente nada acerca de su padre hasta que tuviera 21 años.  Annabella cumplió, y como regalo de Navidad le envió a su hija recién casada y embarazada de su primer bebé, para que lo conociera, el retrato de su padre que había estado colgado durante años en un corredor de su casa cubierto con un telón de grueso terciopelo. 

Su madre fue una excelente administradora de su fortuna que estuvo  involucrada en empresas educativas creando escuelas de oficios agrícolas e industriales para muchachos pobres. Mujer de ideas progresistas en una época de cambios  sociales, científicos y tecnológicos, originados por la Revolución Industrial, a ella y a su hija Ada les tocó vivir el surgimiento de la tecnología, pues llegaron a ver los inicios de las redes de transporte ferroviario, el telégrafo eléctrico y el nacimiento de las metrópolis modernas, entre otros. Por tanto, Ada pudo acceder al saber científico gracias al estatus social en que se encontraba, estar al día con el progreso era una señal de prestigio y de poder, de ahí que esta actitud hiciera posible que mujeres que se encontraban en la clase alta, como Ada, pudieran dedicarse al estudio científico sin ningún reparo.

Ada vivió prácticamente toda la vida condicionada por los dictados de su madre que la encaminó hacia las ciencias. Siguió estudios particulares de matemáticas y ciencias, siendo uno de sus tutores Augustus De Morgan, primer profesor de matemáticas de la Universidad de Londres. De Morgan le presentó también a Mary Sommerville, una brillante matemática que acababa de publicar un libro sobre mecánica celeste. De este modo, Sommerville se convirtió en ejemplo a seguir para Ada.

De nuevo la madre de Ada posibilitó este rumbo, ya que consideraba las matemáticas una buena asignatura para entrenar la mente con objeto de asegurarse que su hija escogía el camino de la disciplina. De hecho Ada recibía castigos o recompensas dependiendo de cómo aprendiera sus lecciones. Los castigos a los que era sometida cuando no estudiaba lo suficiente o no hacía exactamente lo que su madre le pedía iban desde escribir notas de disculpa a pasar cierto tiempo encerrada en una habitación.


Autodidacta, no es de extrañar que a la edad de 12 años se propusiera construir su propia máquina voladora. Se abocó al diseño de su máquina con método y dedicación; éste finalmente tomó la forma de un caballo con (la tecnología de punta en ese entonces), una máquina de vapor en su interior que movería un inmenso par de alas, de tal forma que podría llevar a una persona montada encima.

Ya en su juventud Ada comenzó a presentar problemas de salud que gracias a su gran fuerza de voluntad consiguió superar. De hecho sus piernas quedaron totalmente paralizadas cuando era muy jovencita (alrededor de los 14 años) y pasó un largo lapso de tiempo tumbada en la cama, sufriendo las técnicas medicinales de la época a base de sanguijuelas. Gracias a su tesón consiguió superar la enfermedad, fortalecer sus piernas y convertirse en una excelente amazona (aparte de la equitación amaba la gimnasia y el baile). Desafortunadamente los problemas de salud le seguirían acompañando durante toda su corta vida, entre ellos el asma.

Desde joven trabajó con Charles Babbage a quien se le considera como el padre de las computadoras, gracias a que su «máquina analítica» funciona con el mismo principio que las computadoras actuales. 

Ada conoció el trabajo de Babbage al acudir a una conferencia de Dionysus Lardner, quien disertaba en el Instituto de Mecánica sobre la máquina de Babbage. Decidió escribirle una carta a Babbage, comenzando así una eterna carrera epistolar que culminó con la visita de Ada al taller de Babbage, cuando ella contaba con 17 años. Con el paso del tiempo, las conversaciones técnicas derivaron a otras más personales y se comenta, aunque nunca se ha podido demostrar claramente, que Charles y Ada fueron amantes.

El 8 de julio de 1835 se casó con William King, octavo barón de King, nombrado más tarde conde de Lovelace. Su nombre de casada pasó a ser desde entonces lady Augusta Ada Byron King, condesa de Lovelace, nombre del cual nace su denominación moderna de (lady) Ada Lovelace.

Continuo con sus trabajos y desarrolló instrucciones para hacer cálculos en una versión temprana del computador. Babbage estaba muy impresionado con la manera en que ella entendía su computador para el que escribió un "plan" describiendo los pasos que permitirían calcular los valores de los números de Bernoulli.
Posteriormente, él pasó a ser su tutor y más tarde trabajaron juntos. 

Ada Byron se llamó a sí misma una analista, un concepto realmente moderno para la época. En su notas, Ada Augusta dice que la «máquina analítica» sólo podía dar información disponible que ya era conocida: vio claramente que no podía originar conocimiento. Su trabajo fue olvidado por muchos años, atribuyéndole exclusivamente un papel de transcriptora de las notas de Babbage. Este mismo caracterizó su aportación al llamarla su intérprete y recientes investigaciones muestran la originalidad de su punto de vista sobre las instrucciones necesarias para el funcionamiento de la «máquina analítica». En este momento se reconoce a Ada Byron como la primera persona en describir un lenguaje de programación de carácter general interpretando las ideas de Babbage, pero reconociéndosele la plena autoría y originalidad de sus aportaciones.

Babbage imaginaba una máquina capaz de interactuar con su operador, dotada de una memoria, una unidad operativa, una perforadora de tarjetas y una impresora, pero tenía dos puntos débiles: la mecánica y las tarjetas perforadas. Ada consiguió solventar los errores más serios de su proyecto y juntos luchaban por darle vida a un proyecto en el que ambos creían. 

Publicó en 1843 una serie de documentos interesantes sobre la máquina de Babbage, su Ingenio Analítico, (aunque firmó con sus iniciales A.A.L. por miedo a ser censurada por ser mujer) que probablemente habría sido una realidad, mucho antes de no haber sido por la temprana muerte de Ada. Los ordenadores actuales tienen como precedente histórico esta Máquina Analítica, un artefacto mecánico para el cálculo que, por primera vez, almacenaba en una memoria una serie codificada de instrucciones, lo que hoy se entiende por programa. Babbage intentó construirla varias veces pero sin éxito y al final desistió.




Suyos son, además, conceptos como un conjunto de instrucciones que permiten que otras se repitan en un bucle o subrutina; también inventó una notación para describir los algoritmos de la máquina analítica, esto es, el primer lenguaje de programación. Es por todo ello por lo que se le reconoce como la primera programadora de la historia, a pesar de que no todos estén de acuerdo con ello. 

Ada murió el 27 de noviembre de 1852 víctima de un cáncer uterino a la misma edad que su padre Byron, a los treinta y seis años; muere después de que los médicos en un gesto de bondad le recetaran belladona (Atropa belladona), planta usada como narcótico capaz de causar estados de coma o la muerte, (Winstone, 2005, 62).  El 3 de diciembre fue sepultada en la cripta de la familia Byron en la Iglesia de Santa María Magdalena en el pueblo de Hucknall Tockard, condado de Nottingham en Inglaterra.

Ada tuvo tres hijos con William King y a Scherezada Lovelace nacida en 1815 que fue la única descendiente en seguir los pasos de su madre, aparte de ser la única hija no nacida del matrimonio con King. Scherezada nació fruto de la relación con Sir David Brewster, responsable en la invención del caleidoscopio.

Siendo muchas las mujeres que han realizado grandes aportaciones a la informática sólo Ada Lovelace cuenta con un lenguaje de programación que lleve su nombre: en 1979 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos creo un lenguaje de programación basado en Pascal en honor de Ada Byron llamado lenguaje de programación Ada. Su rostro también ha aparecido como marca de autenticidad en los certificados de licencia del sistema operativo Microsoft Windows.

Cada 24 de marzo se celebra  en todo el mundo el día de Ada Lovelace, con el que se quiere celebrar el esfuerzo que las mujeres han realizado en el desarrollo de la tecnología y las ciencias.