sábado, 21 de mayo de 2011

Elisabeth Dmitrieff.

Feminista nacida en Rusia y figura importante de la Comuna de París de 1871. Junto con Nathalie Lemel, fundó la Unión de Mujeres, creada el 11 de abril de 1871, en una cafetería de la Rue du Temple de París.


Elisaviéta Loukinitcha Koucheleva, nació el 1 de noviembre de 1851 en Volok, Rusia. Hija de un oficial zarista, fue muy activa en su juventud en los círculos socialistas de San Petersburgo. 

En 1868, viajó a Suiza y co-fundó la sección rusa de la Primera Internacional. Delegada en Londres, conoció a Karl Marx, quien la envió en marzo de 1871, a los 20 años de edad, a cubrir los eventos de la Comuna de París.

La socialista rusa viajó a París apenas producido el levantamiento de la comuna e ingresó en el ya existente Comité de Mujeres que había sido fundado durante el sitio. Éste contaba con 1800 miembros entre los que se encontraban Anna Jaclard, André Léo y la dirigente de la internacional Parisina, Nathalie Lemel. El Comité  había construído, al parecer, una red vastamente interconectada y expandida que, además de asumir tareas organizativas prácticas, posibilitó la asociación de mujeres interesadas y comprometidas a nivel político.

Sin embargo las diferencias no tardaron en aflorar y así fue como Elizabeth Dmitrieff se abocó a la fundación de su propia organización. El 11 y 12 de abril apareció en tres diarios parisinos una convocatoria elaborada por ciudadanas en la cual se les requería a las parisinas apoyar sin reservas el combate de sus maridos y hermanos y también tomar ellas mismas las armas: “y aún no teniendo fusil ni bayoneta algunos, nos quedarán las  piedras del pavimento para aplastar a los traidores”.

Finalmente se instó a las mujeres a encontrarse el mismo día a las ocho de la noche en la Rue du Temple 74, en el Gran Café de las Naciones para fundar comités de mujeres en cada distrito. No se sabe con certeza cuántas mujeres respondieron a este llamado pero cierto es que fueron siete las trabajadoras quienes, junto a Dmitrieff, se dirigieron en una carta abierta a los responsables de la comuna el 14 de abril con el siguiente argumento:  “la comuna se sostiene como representante del gran Principio de la supresión de todos los privilegios y de toda desigualdad para cumplir así con las fundadas exigencias de todo el pueblo sin diferencia de sexo, una diferenciación que se creó y será mantenida por las necesidades del antagonismo sobre el cual descansan los privilegios de las clases dominantes.“

Como “Unión de Mujeres por la Defensa de París y el Cuidado de los Heridos” exigieron luego un espacio de reunión en cada distrito, dinero para la publicación de panfletos y escritos de propaganda a lo cual Dmitrieff suma la exigencia de que la Unión fuese reconocida como única representante de las mujeres. En su ánimo revolucionario, estos llamamientos  excedieron lo que aún en aquellos días se acostumbraba.

 “Las comisiones gubernamentales deben dirigirse exclusivamente al comité central de las ciudadanas para encontrar el número deseado de mujeres que están dispuestas a trabajar en las estaciones de enfermos o si es necesario en las barricadas."



Con la fundación de la Unión como sección de la Asociación Internacional de Trabajadores, que había sido fundada por Marx en Londres, en 1864, Dmitrieff intentó que ésta la reconociera como única representante de las mujeres dentro de la Comuna. Este paso resultaba, sin embargo, controversial entre las mujeres. Muchas se pasaron del viejo Comité de las Mujeres a la “Unión“ de Dmitrieff –siendo la más importante entre ellas Nathalie Lemel, quien asumió un rol conductor en la nueva organización. Otras se negaron a ingresar, como por ejemplo André Léo – a pesar de ser miembro de la Internacional – y Anna Jaclard.

La Unión de Mujeres desarrolló una intensa actividad. Desde el 11 de abril hasta el 14 de mayo organizó 24 asambleas públicas, sus estatutos fueron dados a conocer de inmediato por la prensa. La tarea más importante era “ayudar a las comisiones gubernamentales en la disposición de ambulancias, víveres y barricadas". Pronto se configuró un punto esencial de discusión que no estaba en absoluto contemplado en el programa original: la organización del trabajo asalariado de la mujer. La organización de la producción en los talleres y fábricas era uno de los problemas más importantes de la comuna.

Elisabeth Dmitrieff participó en el periódico socialista La Cause du peuple. Después llegó la Semana sangrienta en la que se enfrento a las barricadas. El 21 de mayo, las tropas comandadas por Versalles, ingresan a París dando comienzo a la Semana Sangrienta. Los testimonios de la época, cuentan que cuando cayó la Comuna las mujeres, enfurecidas por la masacre, golpeaban a los oficiales y luego se lanzaban contra las paredes esperando ser fusiladas.

Silvio Costa, profesor de Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Católica de Goiás (Brasil) indica en uno de sus artículos que algunas fuentes hacen referencia a las incendiarias, les pétroleuses, que prendieron fuego a edificios públicos durante la Semana Sangrienta, final de la Comuna. Estas historias parecen ser fruto del alarmismo antifeminista de inspiración gubernamental, y la mayoría de los corresponsales extranjeros presentes no las creían. No obstante, las tropas gubernamentales ejecutaron de manera sumaria a cientos de mujeres, e incluso se las apaleó hasta morir, porque eran sospechosas de ser pétroleuses. 

Con todo, a pesar del hecho de que más tarde se acusó a muchas más mujeres de ser incendiarias, los consejos de guerra no hallaron a ninguna culpable de ese delito. Sin embargo, hay pruebas que indican que, durante los últimos días, las mujeres aguantaron más tiempo tras las barricadas que los hombres. En total, se sometió a 1.051 mujeres a consejos de guerra, realizados entre agosto de 1871 y enero de 1873: a ocho se las sentenció a muerte, a nueve a trabajo forzados y a 36 a su deportación a colonias penitenciarias.

Elisabeth, después de haberse enfrentado a las barricadas durante la Semana Sangrienta,  voló a Rusia. Allí se casó con un preso político para intentar evitar que lo condenaran a pena de muerte y decidió seguirle en su exilio a Siberia, lugar donde falleció.

El consejo municipal del tercer distrito de París decidió el 27 de marzo de 2006 darle su nombre a una pequeña plaza, entre la rue du Temple y la rue de Turbigo (cerca de la Place de la République). La plaza Elisabeth Dmitrieff fue inaugurada el 8 de marzo de 2007, con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, al mismo tiempo que las plazas de Nathalie Lemel y Renée Vivien.

Inauguracion de la Plaza Elisabeth Dmitireff






Fuentes. Wikipedia; Las comuneras de Paris ( La hidra de mil cabezas )

2 comentarios:

maria candel dijo...

Te felicito por tu blog, haces un excelente trabajo recopilando la historia de la lucha femenina por tener un cuarto y una voz propia.
Será un lugar de referencia para mi, también interesada en el tema.
Te invito a pasearte por mi blog: asomadaenlaventana.

Saludos desde Caracas

HYPATIA dijo...

Gracias Maria. Hoy he tenido ocasión de visitar tu blog y me ha encantado. Quizás en alguna ocasión te pida usar alguna de tus fotografias que las hay preciosas
Un saludo