martes, 21 de junio de 2011

Elisabeth Eidenbenz y el optimismo de la juventud.



El pasado 23 de mayo a la edad de 97 años, fallecía en Zurich, Elisabeth Eidenbenz. La historia de su vida, la historia de un compromiso con la libertad y la dignidad de las personas fue motivo de una entrada en este blog el pasado el 23 de enero. Fué una mujer que se rebeló, dijo No y años mas tarde recibio la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social, la Cruz de San Jorge y la Legión de Honor.

Hoy, este documento de la televisión francesa nos acerca al movimiento del 15 M para acabar siendo todo un reconocimiento a esta gran mujer y al compromiso y el optimismo de la juventud.



domingo, 19 de junio de 2011

Alicia de Larrocha de la Calle.



Ha sido calificada como «la mejor pianista española del siglo XX», «la mejor pianista española de la historia» o «la mejor pianista del mundo» por prensa escrita, músicos o jurados como el de la Fundación Principe de Asturias y una de las mejores intérpretes de piano del siglo XX especialmente en obras de Mozart y del repertorio español.


Alicia de Larrocha de la Calle, nació en Barcelona un  23 de mayo de 1923. Creció en un ambiente familiar musical pues su madre y su tia Carolina fueron discípulas de Enrique Granados. Ella misma con 3 años estudió piano con el maestro Frank Marshall, y armonía con Ricardo Lamote de Grignon y Joaquín Zamacois.

En la Academia Granados conoció a Arthur Rubinstein, Alfred Cortot y otros grandes pianistas de la época. Cuando Marshall abandonó España en 1936 se vio obligada a proseguir sus estudios por su propia cuenta hasta 1939, cuando reanudó el trabajo con su maestro hasta la muerte de éste, continuando sus pasos al frente de su academia desde 1959.

Interpretó su primer concierto con seis años, en la Exposición Universal de Barcelona de 1929 y cuenta la tradición que hubo que añadir unas calzas a los pedales del instrumento para que la niña pudiera accionarlos. A los 11 años dio un concierto en Madrid con la Orquesta Sinfónica dirigida por Arbós y ahí quedó establecido que el prodigio desembocaría en una sólida trayectoria como intérprete. 

A partir de 1939 ofreció conciertos con diferentes orquestas europeas, pero es en 1954 al protagonizar una gira por los Estados Unidos con la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, invitada por Alfred Wallenstein, cuando empieza su reconocimiento internacional por su impecable técnica al piano. Desde entonces, hasta el 2003, dio más de 3.500 conciertos por los 5 continentes, aunque fue en Norteamérica donde fue más requerida, haciendo 3 giras anuales (de tres meses cada una). En 1968 estuvo a punto de ver truncada su ya brillante carrera al lesionarse un dedo pulgar con la puerta de un taxi.




Es especialmente reconocida por sus interpretaciones de autores españoles, en particular, de composiciones de Manuel de Falla, Enrique Granados e Isaac Albéniz.

En 1959, año del fallecimiento de su maestro Frank Marshall, fue nombrada Directora de la Academia Marshall, continuadora de la Academia Granados, donde además de supervisar la labor docente del centro impartía, clases magistrales de piano.

Alicia de Larrocha deja una vasta discografía que consta de más de setenta grabaciones entre 1954 y 2002. Sus álbumes han sido editados, entre otros, por Decca, EMI, RCA, CBS, Philips (Eloquence), Sony, Ariola o RTVE. Y han sido reconocidos con 4 Premios Grammy como mejor solista instrumental de música clásica: en 1974 (por Iberia, de Albéniz), 1975 (Concierto de Ravel, y Fantasía de Faure), 1985 (Iberia, Navarra y Suite Española de Albéniz) y 1991 (Goyescas de Granados).

Su trayectoria discográfica ha sido también galardonada con 3 Premios Edison (1968, 1978 y 1989), 2 Grand Prix du Disque (1960, 1974), 2 Record of the Year (1971 y 1974), el Deutsche Schallplattenpreis (1979) y el Premio Franz Liszt (1980).[12] Ha sido la única intérprete española incluida en la recopilación de los 74 mejores pianistas del siglo XX, editada por diversas compañías discográficas.

Es Doctora honoris causa por las Universidades de Michigan, Carnegie-Mellon, Middlebury College, y Lérida. Y Académica de Honor de las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (1981), de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada (1984), de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona (2000), de la Royal Academy of Music de Londres y de la Academia de Bellas Artes de Baviera.

Ha sido condecorada con la Legión de Honor y la Orden de las Artes y las Letras (como Commandeur des Arts et des Lettres) de Francia, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, Medalla de Honor de la Fundación Albéniz, Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña y Medalla de Honor del Festival de Música y Danza de Granada.

Entre otros importantes premios internacionales, ha sido galardonada con los de: Músico del año, en Nueva York, en el año 1982, Premio Internacional de Música de la Unesco, París, 1995, además de los recibidos por su trayectoria discográfica.

Entre los premios nacionales, además del Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1994), ha recibido el Premio Yehudi Menuhin a la integración de las Artes (2004), dos Premios Ondas (1992 y 2000), el Galardón de la Sociedad General de Autores de España (1983), el Premio Nacional de Música (1984), y de otras instituciones públicas y privadas.

En 2003 decide retirarse a los 80 años. Para celebralo realiza una gira por sus habituales lugares ofreciendo diversos conciertos alrededor del mundo. El 26 de enero de 2003 y en el Auditorio de Barcelona, la pianista catalana despidió su larga carrera profesional interpretando a Mozart (Concierto en la mayor K.488). Falleció en Barcelona a los 86 años como consecuencia de la evolución de un largo proceso cardiorespiratorio.  

Esta grandísima pianista de 1,40 de estatura sorprendía como podía ser tan habilidosa tocando el piano con manos tan diminutas










Fuentes: The Newyork Times; The Journal of a Musician; Encyclopedia of World Biography

martes, 14 de junio de 2011

La marcha de las putas.



Todo comenzó en Canadá. La marcha está inspirada en la denominada "Slut Walk" (paseo de las putas), no se trata de trabajadoras sexuales, sino de mujeres que reclaman respeto para las víctimas de abusos sexuales que son culpabilizadas por su forma de vestir. En la elección del termino putas podemos entender que socialmente e históricamente, esta denominación tiene una connotación peyorativa; puta es una mujer que tiene relaciones sexuales por dinero o por placer, que viste de manera inapropiada, que no es una buena mujer. Es un término que reiteradamente se emplea como insulto o definición de comportamientos y actitudes de mujeres que se salen de lo que la sociedad considerada como normal, adecuado y esperado. 

 
Las personas que han impulsado esta marcha se apropian de la palabra “puta” para rechazar cualquier tipo de violencia ejercida hacia las mujeres basada en la apariencia física y para manifestar que ni las trabajadoras sexuales ni ninguna mujer debe ser violentada “por puta”. 

La primera "marcha de las putas" se realizó el 3 de abril en Toronto a raíz de unas declaraciones del policía Michael Sanguinetti. El pasado 24 de enero, este policía, durante una conferencia en la Universidad de York, sobre seguridad civil indicó que “las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”. Indignadas las mujeres canadienses  salieron a la calle el 3 de abril, vestidas de tacones, ligueros, escotes y minifaldas. A esta indignación se le unió toda la sociedad: mujeres y hombres marcharon para pedir una disculpa por parte de la Policía. 




Desde ese momento, en diferentes ciudades se convocaron manifestaciones del mismo tipo en Gran Bretaña, EE.UU, Nicaragua, Honduras, México, ciudades en las que miles de mujeres y algunos hombres han exigido respeto a sus derechos y a su forma de vestir y en contra de la violencia de género y el acoso sexual. En la marcha se observó un reclamo generalizado de que las mujeres no provocan con leyendas como "no importa lo que vista, no te da el derecho de acosarme". 

Con el lema "No es No", la "marcha de las putas" recorrió esta semana las calles de México, país donde esta cuestión adquiere especial relevancia ya que según el Ministerio de Salud, unas 1.200 mujeres son violadas cada año; más de la mitad de ellas con edades comprendidas entre los 10 y los 20 años. Desde el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, se señala que desde enero de 2009 hasta junio de este año, fueron cometidos 1.728 asesinatos de mujeres en 18 de los 32 estados de la República, la mayoría de los cuales permanecen impunes. 

Este nuevo movimiento intenta crear conciencia sobre el hostigamiento que sufren las mujeres en los espacios públicos y para pedir respeto sin importar la ropa que usen, manifestando su hartazgo del abuso en las calles, del abuso en general y del silencio que hay alrededor de ese tema.

Así de simple. Que ni la ropa, ni la actitud, ni la situación, puede servir como justificación para ejercer violencia sobre una mujer, y mucho menos para justificar comportamientos y suavizar condenas o, peor aún , para culpar a la víctima del abuso sexual cometido en su contra. 

No es sólo que nos resulte molesto el acoso, es que está en juego nuestra vida y nuestra libertad. Por el respeto al cuerpo propio y en defensa de todas las mujeres, hoy autollamadas putas, es importante apoyar esta demostración de vida en libertad.


Porque no es no 
«si me pongo medias de red y tacones de aguja»
«si la apertura de mi falda sube hasta mi muslo»
«si el escote de mi vestido es épico e invitador»
«si bailo de forma sensual»...: 
«No significa no».




viernes, 10 de junio de 2011

Clemence Louise Michel.

Revolucionaria francesa, feminista, escritora, poetisa e institutriz de profesión. Activa luchadora de la Comuna de París, Louise Michel sigue siendo hoy en día una figura emblemática del anarquismo francés y del movimiento obrero en general.

Nacida en 1830, era hija natural de Etienne-Charles Demahis, propietario del castillo de Vroncourt, y una de sus sirvientas, Marianne Michel. Se crio en el propio castillo, considerada por la esposa de Demahis, Charlotte, como su propia nieta. Recibió de ellos una educación liberal y republicana  inspirada en los ideales de Voltaire y Jean-Jacques Rousseau, aficionándose pronto al piano y a la lectura (conoció personalmente a Víctor Hugo, con el que tendría gran amistad en lo sucesivo).

En 1845 murió su padre, y en 1850 debió abandonar Vroncourt, expulsada por sus hermanastros, y con la prohibición expresa de utilizar el apellido Demahis. Marchó a Chaumont para obtener un diploma de institutriz, oficio que comenzó a desempeñar en 1853, en Audeloncourt, pero su rechazo a prestar juramento a Napoleón III le impide entrar en la enseñanza pública. Por ese motivo, entre 1852 y 1855, abre varias escuelas libres, invirtiendo la herencia que le habían legado sus abuelos. 

Practica una enseñanza basada en los ideales republicanos y en una pedagogía innovadora, lo que levantará suspicacia entre los padres de sus alumnos y le valdrá alguna que otra amonestación por parte de las autoridades. Aunque como institutriz comunal no tenía que realizar el juramento a Napoleón III, fue denunciada varias veces por republicana. 

En 1856 comenzó a trabajar como maestra en una institución parisina, mientras escribía versos y artículos, que enviaba a Víctor Hugo y a periódicos como La Jeune France, y participaba en reuniones de debate. Aunque no adscrita a corriente ideológica alguna, se relacionó con personas vinculadas al pensamiento revolucionario.  

En 1862, es socia de la “Unión de los poetas”, y en 1869 es secretaria de la "Sociedad Democrática de Moralización" que tenía por finalidad ayudar a las trabajadoras obreras .

En 1870, tras la derrota de Napoleón III en Sedán ante los prusianos, y una vez proclamada la Tercera República Francesa el 4 de septiembre, grupos de revolucionarios, entre los que se encontraba Louise Michel, trataron de obtener armas en el Ayuntamiento de París para liberar Estrasburgo de las tropas prusianas; fue la primera vez que Louise Michel ingresó en prisión. Luego presidió el Club de la Justice de Paix de Montmartre, una de las demarcaciones de vigilancia creadas por el Consejo Federal de la Internacional. 

Está en primera fila de los acontecimientos de los 17 y 18 de marzo de 1871, que marcan el inicio de la Comuna de París. Cuando el gobierno de Versalles envía sus tropas apoderarse de los cañones de la Guarda Nacional emplazados en la colina de Montmartre, Louise Michel es presidenta del Comité de Vigilancia del distrito XVIII. Como tal, encabeza la manifestación de mujeres que impedirá que los cañones pasen a manos de los "Versalleses", y logrará que los soldados confraternicen con los guardias nacionales y el pueblo parisino.

Su feminismo se inscribía en el conjunto de su lucha a favor de la igualdad, no solamente de género, sino social y política y mantiene una destacada labor social y militante en los apenas dos meses que dura la sublevación parisina. Anima el "Club de la Revolución" y sus milicias, y consigue del alcalde del distrito de Montmartre, Georges Clemenceau, la creación de comedores para los niños del barrio. Organiza también un servicio de guarderías infantiles en toda la capital, y apoya ideas muy novedosas como la creación de escuelas profesionales y de orfanatos laicos.

Cuando las tropas del gobierno de Versalles asaltan París en abril-mayo de 1871, combate, fusil en mano, en las barricadas de Clamart, Neuilly e Issy-les-Moulineaux. Participa como enfermera, recogiendo y atendiendo a los heridos, y recluta mujeres para llevar las ambulancias. Como guarda del 61º batallón de Montmartre, lidera un batallón femenino cuyo coraje destacará en las últimas batallas libradas por los comuneros, en el cementerio de Montmartre y en Clignancourt, donde muchas de sus compañeras pierden la vida. Louise logra escapar, pero se entrega a las autoridades a los pocos días, para obtener la liberación de su madre que había sido arrestada en su lugar.





En diciembre de 1871, es llevada ante el 6° consejo de guerra bajo la acusación de intento de derrocar al gobierno e incitar a los ciudadanos a tomar las armas en defensa propia. 

La condenan a diez años de destierro después de haber declarado en el juicio: “No me quiero defender. Pertenezco por entero a la revolución social. Declaro aceptar la responsabilidad de mis actos.(...). Ya que, según parece, todo corazón que lucha por la libertad sólo tiene derecho a un poco de plomo, exijo mi parte. Si me dejáis vivir, no cesaré de clamar venganza y de denunciar, en venganza de mis hermanos, a los asesinos de esta Comisión”.

Tras permanecer más de año y medio en la prisión de Auberive (Marne) fue enviada a Nueva Caledonia adonde llegó a finales de 1873 tras cuatro meses de viaje, durante el cual, se había adscrito al anarquismo. Una vez allí, su pasión científica le llevó a estudiar la exótica vegetación y fauna del lugar; además improvisó una escuela para los hijos de otros deportados. Aprendió la lengua y cultura canaca y visitó varias tribus canacas; llegó a ser muy apreciada por los nativos, a los que enseñó diversos conocimientos. Al contrario que la mayoría de los deportados, Michel se mostró partidaria de la revuelta canaca de 1878 , pues la consideró una lucha de liberación; por el mismo motivo también tuvo en gran estima a los deportados argelinos. 

Alli, junto con Nathalie Lemel también deportada, se opuso a la separación de hombres y mujeres en la deportación « No pedimos ni aceptaremos ningún favor e iremos a vivir con nuestros co-deportados en el recinto fortificado que la ley nos determina»

En julio de 1880 fue amnistiada junto con Nathalie y otros revolucionarios y  regresó a Francia donde el pueblo parisino le reserva una calurosa bienvenida y es ovacionada por la multitud. Dos meses más tarde, su obra “La miseria” se publica por entregas con enorme éxito. En 1883, en un mitin en París, Louise Michel, para desmarcarse de los socialistas autoritarios y parlamentaristas, Louise Michel improvisó con una falda negra atada al palo de una escoba la bandera anarquista. y en ese mismo año,  encabeza, junto con E. Pouget, una manifestación de desempleados que culmina con el saqueo de tres panaderías, y con enfrentamientos con la policía. A las pocas semanas, Louise se entrega a las autoridades, y es condenada a seis años de prisión. 

Fue a una prisión donde había muchas mujeres prostitutas e hizo suya la causa de ellas públicamente diciendo y escribiendo: "Ni una chica más para la prostitución, ni un chico más para el ejército...", es lo que pensaba sobre una sociedad prostituyente y militarista. Será amnistiada por el presidente de la República, Jules Grévy, en 1886. En 1887, se declara públicamente en contra de la pena de muerte. Un año más tarde, es víctima de un atentado perpetrado por un monárquico. Herida de bala, se negará a denunciar a su agresor.

En 1890 participó en una revuelta anarquista en Vienne y fue detenida una vez más; ya liberada, quisieron declararla loca para encerrarla en un internado. Se refugió en Londres donde se relacionó con Enrico Malatesta, Léon Blum y otros. Dio conferencias y se ocupó de recoger fondos para los proyectos y obras anarquistas, y de enseñar en una escuela a los hijos de los exiliados, y en 1895 regresó a París, requerida su ayuda para la edición del periódico Libertaire (Libertario). 


Durante los diez últimos años de su vida, sus actividades fueron constantemente vigiladas por la policía y fue detenida en numerosas ocasiones. Considerada ya como una figura destacada del anarquismo, multiplica las conferencias en Londres, París y toda Francia, y mantiene una participación activa en numerosas acciones reivindicativas a pesar de su avanzada edad. En 1896, participa en Londres en el Congreso internacional socialista de los trabajadores y de las uniones sindicalistas obreras y escribe las Memorias de la Comuna en 1898.

En marzo de 1904 fue afectada por una neumonía en Toulon, de la que pudo recuperarse. Sin embargo, a principios del año siguiente, regresando de una gira por Argelia, contrajo una nueva infección en la villa alpina de Oraison y falleció tras ser llevada a Marsella. Su cuerpo fue trasladado a París para ser enterrado en el cementerio de Levallois-Perret junto a su madre y los hermanos Ferré. En su testamento dejó lo que poseía a su amiga y compañera Charlotte Vauvelle.

Louise Michel, no habló de su intimidad, pero no sólo no tuvo patria, tampoco tuvo marido, ni parió hijos o hijas, en sus memorias escribe: “… por encima de todo, estaba enamorada de la revolución”. Utilizó el pseudónimo de Clémence, y fue también conocida como Vierge Rouge ('Virgen roja') y Bonne Louise ('La buena Louise'); hoy llevan su nombre instituciones educativas y culturales. 


Escribió varias obras de poesía, teatro, narración y opinión política y numerosos artículos periodísticos. En reconocimiento a su labor docente, con frecuencia se pone su nombre a escuelas primarias y secundarias en muchas ciudades francesas. En la Guerra Civil española, dos batallones de brigadistas internacionales llevaban el nombre de Louise Michel. Hasta 1916, una manifestación recordatoria le rendía homenaje cada año en su tumba en Levallois-Perret y desde 1937, una estación del Metro de París lleva su nombre.

Si la construcción de la Basílica del Sagrado Corazón, en las combativas alturas de Montmartre constituyó una suerte de exorcismo para hacer desaparecer los demonios libertarios de las clases populares y recordar a la posteridad que la autoridad, el orden y la propiedad de los poderosos deben prevalecer, a cualquier costo, años despues, en 2004, el jardín situado al pie de la basílica del Sagrado-Corazón en Montmartre, París, fue rebautizado en su honor.






Fuentes: wikipedia; “Louise Michel: “Mujer socialista, luchadora incansable, enamorada de la vida”. Colección “Vidas Rebeldes”. Ediciones Ocean Sur. Melbourne, Australia. Marzo 2004. “La Virgen Roja”, Memorias. Texto de la Defensa de Louise Michel, pronunciado el 22 de junio de 1883, ante la Cour d’Assise del Sena en Ecrits sur l’anarchisme Paris, ed.Seghers, 1964. [Trad. Maria José P.].“La Virgen Roja y los Kanakos”, Revista Corto Maltesse, abril 88, París, Francia.

miércoles, 8 de junio de 2011

Stephanie Kwolek.

Química especializada en polímeros, y con una demostrada curiosidad científica, está considerada como la madre del Kevlar. Una fibra de color dorada, ligera pero cinco veces más resistente que el acero, que se utiliza para la construcción de chalecos anti-balas, cascos, escudos, neumáticos, guantes de cocina, botas, cables, frenos, piezas de aviones e incluso colchones.


Stephanie Kwolek nació un 31 de julio de 1923 en Pittsburgh, en la ciudad de New Kensington, Pennsylvania. Su padre trabajaba en la industria del acero en Pittsburgh, pero fue un naturalista en el fondo, mientras que su madre que fue al principio un ama de casa, mas tarde fue una mujer de carrera. De su padre, Stephanie aprendido mucho acerca de la naturaleza. Su madre le dio el amor por la costura y tejidos. Antes de su amor por la química y la medicina, Kwolek pensó que podría convertirse en una diseñadora de moda. Su padre murió cuando ella tenía diez años de edad.

Desde pequeña mostró habilidades en las ciencias naturales y disfrutaba sus clases de ciencia y matemáticas por lo que terminó desarrollándose en las ciencias durante su vida académica en los niveles de educación media superior y superior. Esto le abrió las puertas al Instituto Tecnológico de Carniegie (ahora la Universidad de Carneige-Mellon) donde se graduó con un B.S. Bachelor of Science en química en 1946.

Inmediatamente comenzó a trabajar en una empresa dedicada a varias ramas industriales de la química: E. I. Du Pont de Nemours and Company DuPont, en Buffalo, Nueva York. Después de cuatro años fue transferida a Wilmington, Delaware al laboratorio de investigación de fibras textiles de la misma empresa.



A mediados de los años sesenta, esta licenciada en química, era una de las pocas mujeres en la plantilla de investigadores de la multinacional DuPont, destinada en un centro experimental con el específico encargo de encontrar una fibra resistente para reforzar neumáticos y facilitar el ahorro de combustible. “No fue exactamente un momento eureka”, recuerda Stephanie Kwolek sobre el día en el que una lechosa solución de polímeros empezó a gotear de su espátula de laboratorio como si fuera agua.

Stephanie se encontraba realizando experimentos con polímeros, cuando llegó a resultados que consideraba erróneos, Sabiendo que la mayoría de los polímeros tienen una consistencia un tanto viscosa, Stephanie sospechó que podía haberse topado con algo interesante pero primero confirmó que su solución cristalina no era producto de un proceso accidental de contaminación. Los primeros análisis indicaron que la nueva fibra presenta un record de fortaleza y resistencia. Pero tuvo miedo de comunicar su descubrimiento a sus jefes, por lo que repitió las pruebas una y otra vez, para no quedar en evidencia por haber realizado un falso descubrimiento. Inmediatamente, DuPont asignó todo un equipo de sus científicos para rentabilizar el trabajo de Stephanie lanzando en 1971 el producto Kevlar cuyos derechos básicos de patente ya son del dominio público.

Los primeros usos del Kevlar® se dieron en llantas dado que su descubrimiento se dio en la búsqueda de materiales resistentes para neumáticos, pero actualmente ya se usa en el diseño de artículos espaciales, cables submarinos, cascos y frenos de automóviles. Además el uso más común es en la fabricación de chalecos antibalas usados por policías y militares a nivel mundial.

Stephanie continuó trabajando para Dupont Company and the National Research Council of the National Academy of Sciences (NAS), a pesar de su retiro en 1986. Su carrera estuvo llena de logros, entre los cuales destacan 17 patentes y múltiples reconocimientos como una publicación en Delaware Section Publication Award de la American Chemical Society (ACS), un D.Sc. honorario por parte del Instituto Politécnico de Worcester, en 1981 y un reconocimiento al mérito por parte de la Asociación de Alumnos de la Universidad de Carneige-Mellon.

Stephane Kwolek -que atribuye el origen de su afán investigador a su fascinación por la naturaleza y los experimentos de su padre con plantas- es especialmente puntillosa a la hora de asumir crédito solamente por su descubrimiento inicial. Aún así, acumula toda clase de galardones y honores, como haber sido incluida en el “hall” nacional de los inventores en Akron (Ohio), donde se codea con figuras históricas como el polifacético Thomas Edison o los aeronáuticos hermanos Wright.



Desde su sencilla casa en Delaware, el consejo de Stephanie Kwoke para las jóvenes que quieran dedicarse a la ciencia es que se marquen el objetivo de cursar un doctorado y una doble especialidad, como por ejemplo química y matemáticas. Aunque de volver a empezar, ella lo tiene bastante claro. Se habría dedicado a la bioquímica para salvar todavía más vidas que con el Kevlar.


viernes, 3 de junio de 2011

Anne Finch Conway.



Dentro del importante elenco de filósofas (físicas) que podría considerarse como la escuela vitalista, destaca Anne Finch Conway, olvidada por la historia de la ciencia, incluso en obras que prestan especial atención a las mujeres científicas.

    


Filosofa británica, nacida el 14 de diciembre de 1631, una semana después de la muerte de su padre, Sir Heneage Finch, Presidente de la Cámara de los Comunes. 

Dedicó su relativamente corta vida a la empresa nada pequeña de refutar los sistemas filosóficos imperantes de su época: el cartesianismo, el spinozismo y el hobbesianismo, y puede ser considerada, una representación paradigmática de la historia de las mujeres en la ciencia. 

Fue una de las pocas mujeres que tuvo acceso a una educación científica formal, y siendo muy joven, se interesó por los trabajos de los filósofos y teólogos contemporáneos, pues su hermano mayor dirigió sus estudios y la puso en contacto con científicos de renombre de la época, entre los que se cuentan More, Van Helmont y Descartes, (uno de los pilares de la Revolución científica). Anne también estudió astronomía y la Kabbala, una de las fuentes de las teorías alquimistas. Estudió en Cambridge y aunque fue una excelente estudiante de lenguas clásicas, se inclinó mas por las matemáticas y la ciencia.  

Tras su matrimonio con el conde de Conway, las largas ausencias de su marido le permitieron dedicarse al estudio en profundidad. 

En 1670, van Helmont llega a Inglaterra con la intención de curar a Anne de unas fuertes y recurrentes migrañas que sufría, que ni el médico William Harvey, ni famosos curanderos habían logrado erradicar. Van Helmont tampoco lo logró, pero permaneció en Ragley Hall, la casa de Anne, durante diez años, montando allí un laboratorio, trabajando con More y con Anne Conway, de tal manera que Ragley Hall se convirtió en un centro intelectual bajo los auspicios de su dueña. 



Anne creó una síntesis filosófica original, intentando conciliar su religión con las nuevas teorías científicas. Conway negaba la distinción cartesiana entre materia y espíritu. Para ella, la naturaleza no era una máquina sino una entidad viviente, constituida por mónadas individuales dotadas de fuerza vital e integradas en el orden cósmico. La materia podía ser transformada, monádicamente, en formas más elevadas.

Al igual que muchos naturalistas de los siglos XVII y XVIII, creía que las diferentes especies de plantas y animales estaban organizadas en una Gran Cadena del Ser, de tal manera que la naturaleza era jerárquica y culminaba, en la tierra, en los seres humanos. 

Después de la muerte de Anne el 18 de febrero de 1679, Helmont volvió al continente e hizo publicar su cuaderno de notas, en Holanda en 1690, en latín. 

En 1692 se publicó en Londres, bajo el título "The principles of the most ancient and modern philosophy, concerning God, Christ, and the creature; that is concerning spirit, and matter in general. 

De vuelta e Europa continental, van Helmont recaló en Hannover, donde Leibniz y su discípula Sofía de Hannover discutían la obra del holandés. Era el período de formación de la filosofía de Leibniz y van Helmont les explicó las ideas contenidas en la obra de Conway, de tal manera que a ella se debe el concepto de mónada como base indivisible de toda materia y vida, concepto que Leibniz incorporaría a su sistema filosófico. 

Leibniz se opuso al sistema mecanicista cartesiano y al sistema newtoniano de partículas elementales dotadas de gravedad, proponiendo un universo constituido por mónadas dotadas de fuerza vital, tal como Conway había postulado, dando origen al vitalismo que influyó decisivamente en los filósofos naturalistas alemanes y en el desarrollo de las teorías evolucionistas modernas. 

Aunque Leibniz reiteró las referencias a la "condesa de Kennaway", Anne Conway, como fuente de sus ideas, la obra de esta mujer se atribuyó a Van Helmont.

La obra de Anne influyó en la de otras filósofas-físicas de la época, tales como Isabel de Bohemia, discípula de Descartes, que intercambió con su maestro Leibniz y con van Helmont una extensa correspondencia científico-filosófica; Sofía de Hannover, que fue la colaboradora científica y política más próxima a Leibniz; su hija Sofía-Carlota, que también estudió con Leibniz y fundó con su marido, Federico de Prusia, la Academia de Berlín en 1700; la reina Carolina de Branderburg que, después de estudiar con Leibniz, propició la correspondencia de 1716 entre Leibniz y el newtoniano Clarke sobre la polémica entre la filosofía mecanicista y vitalista.

 



 Fuentes: Las científicas y su historia en el aula; wikipedia