martes, 14 de junio de 2011

La marcha de las putas.



Todo comenzó en Canadá. La marcha está inspirada en la denominada "Slut Walk" (paseo de las putas), no se trata de trabajadoras sexuales, sino de mujeres que reclaman respeto para las víctimas de abusos sexuales que son culpabilizadas por su forma de vestir. En la elección del termino putas podemos entender que socialmente e históricamente, esta denominación tiene una connotación peyorativa; puta es una mujer que tiene relaciones sexuales por dinero o por placer, que viste de manera inapropiada, que no es una buena mujer. Es un término que reiteradamente se emplea como insulto o definición de comportamientos y actitudes de mujeres que se salen de lo que la sociedad considerada como normal, adecuado y esperado. 

 
Las personas que han impulsado esta marcha se apropian de la palabra “puta” para rechazar cualquier tipo de violencia ejercida hacia las mujeres basada en la apariencia física y para manifestar que ni las trabajadoras sexuales ni ninguna mujer debe ser violentada “por puta”. 

La primera "marcha de las putas" se realizó el 3 de abril en Toronto a raíz de unas declaraciones del policía Michael Sanguinetti. El pasado 24 de enero, este policía, durante una conferencia en la Universidad de York, sobre seguridad civil indicó que “las mujeres deben evitar vestirse como putas para no ser víctimas de la violencia sexual”. Indignadas las mujeres canadienses  salieron a la calle el 3 de abril, vestidas de tacones, ligueros, escotes y minifaldas. A esta indignación se le unió toda la sociedad: mujeres y hombres marcharon para pedir una disculpa por parte de la Policía. 




Desde ese momento, en diferentes ciudades se convocaron manifestaciones del mismo tipo en Gran Bretaña, EE.UU, Nicaragua, Honduras, México, ciudades en las que miles de mujeres y algunos hombres han exigido respeto a sus derechos y a su forma de vestir y en contra de la violencia de género y el acoso sexual. En la marcha se observó un reclamo generalizado de que las mujeres no provocan con leyendas como "no importa lo que vista, no te da el derecho de acosarme". 

Con el lema "No es No", la "marcha de las putas" recorrió esta semana las calles de México, país donde esta cuestión adquiere especial relevancia ya que según el Ministerio de Salud, unas 1.200 mujeres son violadas cada año; más de la mitad de ellas con edades comprendidas entre los 10 y los 20 años. Desde el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, se señala que desde enero de 2009 hasta junio de este año, fueron cometidos 1.728 asesinatos de mujeres en 18 de los 32 estados de la República, la mayoría de los cuales permanecen impunes. 

Este nuevo movimiento intenta crear conciencia sobre el hostigamiento que sufren las mujeres en los espacios públicos y para pedir respeto sin importar la ropa que usen, manifestando su hartazgo del abuso en las calles, del abuso en general y del silencio que hay alrededor de ese tema.

Así de simple. Que ni la ropa, ni la actitud, ni la situación, puede servir como justificación para ejercer violencia sobre una mujer, y mucho menos para justificar comportamientos y suavizar condenas o, peor aún , para culpar a la víctima del abuso sexual cometido en su contra. 

No es sólo que nos resulte molesto el acoso, es que está en juego nuestra vida y nuestra libertad. Por el respeto al cuerpo propio y en defensa de todas las mujeres, hoy autollamadas putas, es importante apoyar esta demostración de vida en libertad.


Porque no es no 
«si me pongo medias de red y tacones de aguja»
«si la apertura de mi falda sube hasta mi muslo»
«si el escote de mi vestido es épico e invitador»
«si bailo de forma sensual»...: 
«No significa no».




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