domingo, 3 de julio de 2011

Flora Tristán.


Escritora socialista francesa y una de las grandes fundadoras del feminismo moderno.
"todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer"



Flora Celestine Therese Henrriete Tristán Moscoso nació el 7 de abril de 1803 en París. Su padre, peruano, fue el aristócrata y coronel de la armada española, Mariano Tristán Moscoso y su madre, Therese Laine, había emigrado a España durante la Revolución Francesa. Sus padres se conocieron en Bilbao, durante la estancia de su padre en ese lugar y Flora con arreglo a derecho era ilegítima porque aunque a sus padres les casó en España un sacerdote francés emigrado, no habían cumplido con las formalidades civiles necesarias.

Tuvo una primera infancia de lujo, y su casa era visitada por personajes que luego serían hitos en la historia como Simón Bolívar. Esta situación de bondad económica y social se truncó con la muerte de su padre en 1807, cuando Flora apenas tenía 4 años, lo cual dejó a la familia en la pobreza. La falta de reconocimiento legal por parte del padre le impidió recobrar los bienes que dejara éste. Por este motivo, Flora vive penosamente en el campo hasta los quince años de edad, y luego se traslada con su madre a uno de los barrios más pobres de París. 

Comienza a trabajar como obrera en un taller de litografía y con apenas 17 años, se casa con el propietario de éste, André Chazal, y tiene tres hijos, uno de los cuales muere siendo pequeño; el otro se llama Ernest, y la tercera, nacida en 1825, es Aline, quien será la futura madre del pintor Paul Gauguin. Cuando nace el primero de sus hijos leerá a Saint- Simon y a Chateaubriand; al nacimiento de Aline descubrirá el feminismo con la lectura  del libro  de Mary Wollstonecraft, ‘Vindicación de los derechos de la mujer’ (1792), un tratado sobre los derechos y  la educación de las mujeres’. Ambas escritoras impulsaban  tenazmente para que las mujeres cultivaran su inteligencia en un mayor grado. Flora calificó el libro Vindicación de los derechos de la mujer como un libro imperecedero.

El matrimonio se disolvió a causa de los celos y malos tratos del esposo. Flora huye del hogar llevándose a sus hijos. Se inicia entonces una lucha legal por la custodia de los hijos que duraría 12 años, ya que tras la huida, su esposo la perseguirá incansablemente. Flora desconfía de su marido y se marcha de París, dejando a sus tres hijos al cuidado de su madre y se emplea como doncella de una familia inglesa y viaja a Suiza, Alemania e Inglaterra, donde realiza trabajos de toda clase, y es cuando empieza a tomar conciencia de lo que ella misma llamaría una condición de paria. 

Los obstáculos que enfrenta por el divorcio y por buscar su independencia sin querer renunciar a sus hijos fueron tanto legales como sociales, y además de esto, tuvo que aprender a pensar diferente y revelarse contra una posición de la mujer totalmente sumisa y explotada. Es así como se pone en contacto con las organizaciones obreras inglesas, y empieza su labor de concientización de una problemática. 

Gracias a Pedro Mariano de Goyeneche, pariente de su padre, Flora viaja a Perú en 1832, dispuesta a cobrar su herencia y recuperar un puesto digno en la sociedad. El 7 de abril de 1833, día en que cumple 30 años, se embarca en el buque "El Mexicano" en Burdeos. El barco estaba comandado por el capitán Zacharie Chabrié, con el que tiene un breve romance durante el viaje. La travesía dura casi cinco meses, en el barco viajaban dieciseis hombres y Flora era la única mujer. Ya en Arequipa, reclama a el tío don Pío la herencia paterna, pero éste se niega a dársela y únicamente accede a una pensión mensual. 

Regresa a Europa y termina de reafirmar sus ideales igualitarios radicales. Es este viaje lo que la inspira a escribir años mas tarde el texto "Peregrinaciones de una paria", donde expone la situación opresora en la que vive la mujer. Ya en Europa recorre las universidades exponiendo su forma de ver las cosas y denunciando las grandes injusticias que soporta una mujer. A raíz de un viaje a Londres, donde Flora consigue penetrar en la cámara de los lores disfrazada de hombre y donde entra en contacto con los obreros que malviven en una sociedad que les da la espalda, decide dedicar sus esfuerzos en un futuro sobretodo a la clase obrera; antes de empezar a gestarse las ideas de Marx y Engels, viaja por toda Francia dando apoyo a los trabajadores de su país.

 En 1834  publica el ensayo "De la necesidad de dar buena acogida a las mujeres extranjeras", una critica a los prejuicios sociales que pesan sobre las mujeres solas. Visita a Fourier y le entrega un ejemplar de este ensayo. Mientras, Chazal rapta a su hija Aline y si bien Flora la recupera, finalmente tiene que acceder a que, mientras se tramita la separación, la niña resida en un internado, del cual se escapa en 1836 para irse a casa de su madre, pero Chazal envía a la policía a recuperarla, y por orden judicial le es confiada a el. 

Un año mas tarde, basada en una carta de Aline, Flora denuncia a su ex marido por intento de incesto. Chazal es encarcelado pero, por falta de pruebas, es puesto en libertad. En venganza, Chazal escribe "Memoria", que es un ataque contra Flora, la cual en 1838, pide separación de cuerpos y el tribunal emite una sentencia a su favor. Su hijo Ernesto permanecerá con Chazal, y Alina irá un centro de educación. Exasperado, Chazal le dispara un tiro en la espalda en la Rue du Bac, siendo encarcelado y condenado a 20 años de presidio y Flora queda herida de gravedad. Cuando se recupera eleva otro pedido a la Cámara de Diputados para la abolición de la pena de muerte y es que Flora Tristán no sólo se limitó a luchar por los derechos de la mujer, o por los derechos de los obreros, las causas más radicales de la época, sino que también se opuso a la esclavitud, al oscurecimiento religioso y a la pena de muerte.

En sus lecturas de Marx y Engels encuentra un respaldo para lo que ella estaba proponiendo, y apela directamente a los obreros para buscar grupos que la apoyaran. Karl Marx, refiriéndose a ella, dijo que era “una precursora de altos ideales nobles”. Se dedicó a escribir para expresar su pensamiento revolucionario. Su tercer libro ya mencionado fue "Peregrinaciones de una paria", el cual es dedicado a los peruanos y firmado por "vuestra amiga y compatriota". Todos estos libros fueron ampliamente reconocidos en París, donde  publicó su novela "Menphis" o "El Proletario", texto que la puso junto a escritoras del nivel de George Sand.  

En 1839, publica unas traducciones de varias cartas del Libertador Simón Bolívar, y en 1840 escribe "Paseos por Londres" donde expone abiertamente su posición socialista al problematizar y cuestionar la sociedad capitalista inglesa.  En 1842, escribe "La Unión Obrera" y "La Emancipación de la Mujer", la cual se mantiene sin publicar hasta 1846. El feminismo de Flora se engarza en la Ilustración, presupone por tanto unas reivindicaciones y un proyecto político que sólo pueden articularse a partir de la idea de que todos los seres humanos nacen libres, iguales y con los mismos derechos, pero toma cuerpo en el periodo inmediatamente posterior a la revolución francesa. 

Manteniendo la continuidad con el pensamiento de autoras anteriores (Mary Wollstonecraft, entre otras), Flora Tristán imprime a su feminismo un giro de clase que en el futuro daría lugar al feminismo marxista. Al tiempo, se emparentaba con las corrientes críticas a las que se ha denominado "socialismo utópico", pero teorizando ya la necesidad de una Unión Obrera, de un partido obrero. "Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer" escribió en Unión Obrera.

La Flora de la Unión Obrera adelanta un pensamiento que, anterior al Manifiesto Comunista, postula la unión de los trabajadores y las mujeres –los oprimidos del mundo-, en una Internacional que, mediante una revolución pacífica, traerá la prosperidad y la justicia. 

Flora y su nieto P. Gauguin

Para Flora la situación de las mujeres se deriva de la aceptación del falso principio que afirma la inferioridad de la naturaleza de la mujer respecto a la del varón. Este discurso ideológico, hecho desde la ley, la ciencia y la iglesia margina a la mujer de la educación racional y la destina a ser la esclava de su amo. 

Hasta aquí el discurso de Flora es similar al del sufragismo, pero el giro de clase comienza a producirse cuando señala cómo negar la educación a las mujeres está en relación con su explotación económica: no se envía a las niñas a la escuela "porque se le saca mejor partido en las tareas de la casa, ya sea para acunar a los niños, hacer recados, cuidar la comida, etc.", y luego "A los doce años se la coloca de aprendiza: allí continúa siendo explotada por la patrona y a menudo también maltratada como cuando estaba en casa de sus padres.” Flora dirige su discurso al análisis de las mujeres más desposeídas, de las obreras.

Y su juicio no puede ser más contundente: el trato injusto y vejatorio que sufren estas mujeres desde que nacen, unido a su nula educación y la obligada servidumbre al varón, genera en ellas un carácter brutal e incluso malvado. Para Flora, esta degradación moral reviste la mayor importancia, ya que las mujeres, en sus múltiples funciones de madres, amantes, esposas, hijas, etc. "lo son todo en la vida del obrero", influyen a lo largo de toda su vida. Esta situación "central" de la mujer no tiene su equivalente en la clase alta, donde el dinero puede proporcionar educadores y sirvientes profesionales y otro tipo de distracciones.

En consecuencia, educar bien a la mujer (obrera) supone el principio de la mejora intelectual, moral y material de la clase obrera. Flora, como buena "socialista utópica", confía enormemente en el poder de la educación, y como feminista reclama la educación de las mujeres; además, sostiene que de la educación racional de las mujeres depende la emancipación de los varones. Hecho que hasta la fecha se sigue recogiendo en las declaraciones de principios de los movimientos feministas. 

Los dos últimos años de la vida de Flora fueron de una actividad incesante, volcada a hacer realidad su proyecto unionista. Su piso de la Rue du Bac se llenaba de obreros y dirigentes de mutuas y gremios, y se celebraban interminables reuniones. También pudo comprobar como entre los propios obreros abundaban los prejuicios burgueses y las actitudes machistas, algo que trató de cambiar con toda su energía. En abril de 1844 inició una gira propagandística por el centro y el sur de Francia, que en su proyecto debía ser sólo la primera parte de un recorrido por las otras regiones del país y luego por toda Europa. Desgraciadamente su cuerpo ya estaba debilitado por la enfermedad y su estado de fatiga se acrecienta en cada etapa, a lo que se añadía la hostilidad de las autoridades. En algunas ciudades tuvo problemas con la policía que la vigilaba de cerca, pues la consideran una sediciosa. 




Flora adquiere tifoidea y enferma gravemente en Montpellier, donde permaneció cerca de dos meses. Allí se entera de que va a ser desalojada de su casa en París, pues la culpan de ser la instigadora de una huelga obrera. Tiene una nueva recaída en Burdeos, y en esta ciudad del sur de Francia muere el 14 de noviembre de 1844, con solo 41 años y rodeada de muchos de sus seguidores. Fue enterrada en el cementerio de los Cartujos. Los obreros organizaron una colecta para erigirle un monumento.

Deja una obra inédita, La Emancipación de la mujer, publicada postumamente en 1846. La publicación de " Mi vida " es el autorretrato en el que se reconoce como una doble paria: la hija sin reconocimiento legal del padre y por lo tanto desheredada y la casada por conveniencia (necesidad). Habla de su experiencia en primera persona y se confiesa víctima de esa doble opresión que como mujer siente en grado extremo, lo que la llevó a luchar contra el matrimonio como medio de opresión contra las mujeres, "el único infierno que reconozco".

Introducción de "Peregrinaciones de una paria":

"Durante aquellos seis años de aislamiento, aprendí todo lo que está condenada a sufrir la mujer separada de su marido en medio de una sociedad que, por la más absurda de las contradicciones, ha conservado viejos prejuicios contra las mujeres que se hallan en esa posición tras haber abolido el divorcio y hecho casi imposible la separación de cuerpos. [...] No es, en esta sociedad que se vanagloria de su civilización, sino una desdichada paria a la que se cree hacer un favor cuando no se la insulta."



Fuentes: Wikipedia; cultura: Huellas de Mujeres



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