lunes, 29 de agosto de 2011

Teresa Wilms Montt.

Excepcional poeta y narradora chilena, prácticamente desconocida a pesar de su enorme valor. Pagó un alto precio por su libertad, por haberse atrevido a amar, haberse atrevido a escribir y haberse atrevido a ser más de lo que estaba destinado para las mujeres en esa época.


María Teresa de las Mercedes Wilms Montt, fue hija de Federico Guillermo Wilms y Brieba, y Luz Victoria Montt y Montt. Nació el 8 de septiembre de 1893, en Viña del Mar, y fue la segunda hija de 7 mujeres. A pesar de que se la educó para el matrimonio y la vida en la alta sociedad, desde pequeña manifestó su carácter rebelde y apasionado.

Se enamoró de Gustavo Balmaceda, con quien compartía la pasión por la opera. Se casó contra la voluntad de su familia, cuando tenía 17 años de edad, y a raíz de este matrimonio nunca más fue recibida en la casa paterna. El 25 de septiembre de 1911 nació la primera hija, Elisa. Mas tarde, por razones de trabajo, la familia Balmaceda Wilms se trasladó a Iquique, donde residió entre 1912 y 1915. El 2 de noviembre de 1913 nació su segunda hija, Sylvia Luz y mas tarde regresaron a Santiago.

"Conocí lo que es para las mujeres de mi clase un misterio: la verdadera miseria material y moral... Mi alma, salió pura de la prueba, pero asqueada", diría Teresa más tarde. Se relacionó con feministas, sindicalistas y reformistas, que ejercieron influencia en ella. Se adscribió al pensamiento masón y anarquista, consolidándose su espíritu librepensador. Se inició en la política y comenzó a escribir con el seudónimo de Tebal en la prensa de Iquique.

El matrimonio comienza sus desavenencias principalmente debido a la intolerancia de su marido ante la personalidad de Teresa. Gustavo reaccionó refugiandose en el alcohol y el juego; Teresa, por su parte, en su amigo y primo de Gustavo, Vicente Balmaceda Zañartu, El Vicho (al que se referirá más tarde en su diario como Jean). Tras numerosos conflictos conyugales, traslados y cartas de Vicente Balmaceda dirigidas a Teresa, Gustavo Balmaceda convocó a un tribunal familiar, el que decretó su enclaustramiento en el Convento de la Preciosa Sangre, al que ingresó el 18 de octubre de 1915, pasando sus hijas  a la tutela de sus abuelos paternos.

Logra escaparse del convento en junio de 1916, ayudada por Vicente Huidobro y se dirige a Buenos Aires. Durante su estancia en el convento, comenzó a escribir su diario, en el cual consignó sus sentimientos respecto a la pérdida de sus hijas, a su separación de Vicente Balmaceda y las motivaciones de su primer intento de suicidio ocurrido el 29 de marzo de 1916.

Con su llegada a Buenos Aires, se introduce en el círculo intelectual de esa ciudad, convirtiéndose en una de las pocas mujeres que frecuentaban la bohemia bonaerense.

Colabora en la revista Nosotros, en la que también lo hicieron Gabriela Mistral y Ángel Cruchaga Santa María, entre otros. También publicó su primera obra Inquietudes sentimentales, un conjunto de cincuenta poemas con rasgos surrealistas que gozó de un éxito arrollador en los círculos intelectuales de la sociedad bonaerense. Lo mismo ocurrió con Los tres cantos, obra en la que exploró el erotismo y la espiritualidad. Poco después un joven admirador suyo, llamado Horacio, de 19 años, se suicidó debido al desaire de Teresa. Este hecho marcó, incluso su prosa. Se dirigió a Nueva York con el objetivo de alistarse en la Cruz Roja, y tras una dura travesía, llegó el 3 de enero de 1918 a esa ciudad. Allí fue acusada de espía alemana y enviada a prisión, lo que la hizo abandonar su objetivo.

Tras viajes a Barcelona y Nueva York, volvió a Buenos Aires y publicó Cuentos para hombres que todavía son niños. En él, evocó su infancia y algunas experiencias vitales, en narraciones de gran originalidad y fantasía.

Su nuevo destino fue España y en el ambiente bohemio madrileño inició una gran amistad con los escritores Gómez de la Serna, Gómez Carrillo y el chileno Joaquín Edwards Bello, convirtiéndose además en la musa de Ramón Valle-Inclán.




En Madrid publicó "En la Quietud del Mármol", con un prólogo de Gómez-Carrillo, y Anuarí, prologado por Ramón Valle-Inclán. Allí, también, tomó el seudónimo de Teresa de la Cruz y en agosto de 1918 regresó a Buenos Aires, donde publicó la colección Cuentos para los Hombres que son Todavía Niños (24 de febrero de 1919). El 10 de junio de 1919 se embarcó rumbo a Europa, arribando a Londres el 26 de junio. De ahí volvió a España, donde se reunió con sus antiguos amigos e intercambió misivas con Valle-Inclán. Sevilla, Córdoba y Granada fueron sus nuevos destinos. Al salir de Buenos Aires, había señalado en su diario: "He huido de Argentina porque mi destino es errar".

En 1920, Teresa se trasladó a París, donde se enteró de que su suegro había sido nombrado diplomático, y que viajaría hasta allí junto a sus nietas, las hijas de Teresa. Después de 5 años de separación, pudo reencontrarse con ambas niñas. Elisa tenía casi 9 años, y Sylvia 6 años y medio "Con mi hermana y 'mi mamita', íbamos por Les Champs Elysées cuando se detuvo un taxi y nos hizo señas una mujer con una capelina negra. Nos acercamos. Yo la quedé mirando abismada de su belleza. Tenía unos ojos de una profundidad increíble. No sabía que era mi madre. Se acercó para abrazarme y me dijo: '¡Mi amor, yo soy tu mamá...!'", recordaría Sylvia después. Teresa logró verlas dos días a la semana, gracias a las gestiones de algunos diplomáticos y tras la partida de ellas, enferma gravemente. 

De esta crisis física y espiritual no logra recuperarse y en vísperas de la Navidad de 1921, tomó una alta dosis de somníferos, lo que alargó su agonía desde su ingreso al Hospital Laënnec, el 22 de diciembre, hasta su fallecimiento el día 24, cuando tenía sólo 28 años de edad.

Se fue a su manera: "Nada tengo, nada dejo, nada pido./ Desnuda como nací me voy,/ tan ignorante de lo que en el mundo había./ Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido". 




Poema de Teresa Wilms Montt, 1919.

BELZEBUTH

Mi alma, celeste columna de humo, se eleva hacia

la bóveda azul.

Levantados en imploración mis brazos, forman la puerta

de alabastro de un templo.

Mis ojos extáticos, fijos en el misterio, son dos lámparas

de zafiro en cuyo fondo arde el amor divino.

Una sombra pasa eclipsando mi oración, es una sombra

de oro empenachado de llamas alocadas.

Sombra hermosa que sonríe oblicua, acariciando los sedosos

bucles de larga cabellera luminosa.

Es una sombra que mira con un mirar de abismo,

en cuyo borde se abren flores rojas de pecado.

Se llama Belzebuth, me lo ha susurrado en la cavidad

de la oreja, produciéndome calor y frío.

Se han helado mis labios.

Mi corazón se ha vuelto rojo de rubí y un ardor de fragua

me quema el pecho.

Belzebuth. Ha pasado Belzebuth, desviando mi oración

azul hacia la negrura aterciopelada de su alma rebelde.

Los pilares de mis brazos se han vuelto humanos, pierden

su forma vertical, extendiéndose con temblores de pasión.

Las lámparas de mis ojos destellan fulgores verdes encendidos

de amor, culpables y queriendo ofrecerse a Dios; siguen

ansiosos la sombra de oro envuelta en el torbellino refulgente

de fuego eterno.

Belzebuth, arcángel del mal, por qué turbar el alma

que se torna a Dios, el alma que había olvidado las fantásticas

bellezas del pecado original.

Belzebuth, mi novio, mi perdición...






Fuentes: Wikipedia, Memoria Chilena.cl.



miércoles, 24 de agosto de 2011

María Goyri.

La primera mujer española que obtuvo la licenciatura de Filosofía y Letras y la primera en obtener el doctorado, en 1909. Impartió clases en la universidad española donde ingresó como oyente en el año 1.891. Defensora de los derechos de la mujer, tuvo especial protagonismo, junto con María de Maeztu en el Instituto Escuela de Segunda Enseñanza y trabajó en la Institución Libre de Enseñanza.


Nació en Algorta en 1874, hija natural de Amalia Goyri, una costurera de gran carácter, gran cultura y librepensadora, que educó a su hija sin tener en cuenta muchas de las convenciones de la época. A los doce años la matriculó en la Escuela de Comercio. A los 16 años empezó a estudiar junto a su gran amiga Carmen Gallardo en la Facultad de Filosofía y Letras (curso 1891–1892) como oyente, sin matricularse, pidiendo autorización al Ministerio de Fomento para abrir una matrícula femenina. Se le concedió para el curso siguiente, pero con la condición de no permanecer en los pasillos, entrar en el aula junto al catedrático, y no sentarse en clase junto a sus compañeros, sino en una silla al lado del profesor.

«Cuando María Goyri apareció en la puerta de la universidad para dar su primera clase, un portero estaba esperándola. Le condujo, ante la sorpresa de los estudiantes, hasta la sala de profesores. Allá el decano de Filosofía y Letras se acercó ceremoniosamente a la muchacha. 'Señorita, quedará usted aquí hasta la hora de clase. Yo vendré a recogerla'. Cerró con llave y se fue a sus ocupaciones. Cuando sonó la campana el profesor regresó, abrió el encierro y, ofreciéndole el brazo, le hizo caminar lentamente entre dos filas de estudiantes que, entre asombrados e irónicos, veían la irrupción de la igualdad de los sexos instalada en su universidad». ( Maria Teresa Leon Goyri )

María era también el fruto del esfuerzo de defensores de la emancipación femenina y la igualdad de los sexos, como Fernando de Castro, gran amigo de Concepción Arenal y creador de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer.
Conoció a Ramón Menéndez Pidal, en una conferencia que dio Marcelino Menéndez Pelayo en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo. Inclinada vocacionalmente al estudio de la literatura española y, en especial, la primitiva, María se convierte en alumna de Ramón, luego en su colaboradora y finalmente en su mujer, contrayendo matrimonio en 1900. Su luna de miel fue célebre porque la hicieron siguiendo la ruta del Cid.


Su viaje por los pueblos de la ruta cidiana, les permitió ir recogiendo versiones de romances hispánicos de tradición oral. En el «Archivo del Romancero Menéndez Pidal/Goyri» se conserva el relato de algunos de sus hallazgos en ese viaje: cuando pararon en el Burgo de Osma se alojaron en una pensión y, a la mañana, estando María Goyri y una empleada haciendo la cama, empezó a canturrear el romance de «El Conde Sol», y la empleada le dijo que ella también sabía algunos. Entre los romances que le cantó había uno desconocido hasta entonces: el «Romance de la muerte del Príncipe don Juan». Y en honor al héroe medieval de la ruta cidiana, le pusieron a su primera hija Jimena, como la esposa de Don Rodrigo.

Digna hija de María y nieta de Amalia, Jimena habría de ser la tercera mujer excepcional en la renovación pedagógica del siglo XX español.

María dedicó toda su vida a la investigación de todo lo relacionado con la Filología y la Historia, y junto a Ramón Menéndez Pidal, hizo inventario de las diferentes versiones de transmisión oral del Archivo del Romancero, que hoy se custodian en la Fundación Ramón Menéndez Pidal.

Además de las investigaciones sobre el Romancero, el Conde Lucanor y Lope de Vega, su única aventura sentimental -decía ella- con algunos siglos de retraso, María Goyri trabajó hasta la Guerra en el Instituto-Escuela de la Institución Libre de Enseñanza, creado en 1918, junto a María de Maeztu, redactando los programas de enseñanza del español para niñas y niños de ocho a diez años.

María de Maeztu obtiene el título de Licenciada en la Facultad de Filosofía y Letras en 1915, año en que bajo su dirección y con la participación de mujeres notables como María Goyri, Pilar Zubiarre, Concha Méndez y Ernestina de Champourcin, entre otras, funda la Residencia de Señoritas que había surgido de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas inspirada en la Residencia de Estudiantes masculina y que jugó un papel de capital importancia en la formación de intelectuales como Victoria Kent, Carmen de Zulueta o Zenobia de Camprubí, quienes más tarde hablarían en sus obras autobiográficas de la importancia de este centro en su formación.

María Goyri impartió allí sus clases y escritoras hispanoamericanas como Gabriela Mistral y Victoria Ocampo pronunciaron conferencias, además de otras notables intelectuales y científicas extranjeras como la italiana María Montessori y la francesa Marie Curie.


Goyri y Menendez Pidal

El 23 de octubre de 1933 es nombrada vocal del Patronato de dicha Institución, junto a José Gabriel Álvarez Ude, Blas Cabrera, Luis Calandre, Antonio García Tapia, Inocencio Jiménez, María de Maeztu, Luis Zulueta y Escolano y dos profesores delegados, en la Junta para Ampliación de Estudios. Mantuvo siempre su querencia higienista, combinando el juego y el ejercicio físico con el intelectual, siempre severa y exigente con el alumnado y sobre todo, con el maestro. Igual que ella fue alumna de su madre, Jimena lo fue suya y luego maestra de maestras, del Instituto-Escuela al Colegio Estudio. No dejó tampoco de cultivar el periodismo didáctico, y ahí están sus Crónicas Femeninas en la Revista Popular.

Hay un momento clave en el que, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazan, y María cruzan sus caminos vitales, tan distintos y tan complementarios. Lo recuerda en su bosquejo biográfico Antonina Rodrigo. Fue en 1892, en el Ateneo de Madrid, donde tenía lugar el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano. Salió a debate la ponencia de Concepción Arenal sobre la educación de la mujer y los dos aspectos que reclamaba: la formación intelectual y la educación física.

Otra mujer muy notable, Carmen Rojo, que dirigía la Escuela Normal de Maestras, se opuso frontalmente a la reivindicación gimnástica, hecho que puede parecer hoy trivial pero que tiene mucho sentido si pensamos en todos los tabúes y simbolismos que el cuerpo de la mujer encerraba para la época. Enconado el debate, saltó a la palestra una joven que defendió con vehemencia las tesis de Concepción Arenal. Fue tan apabullante y encendida su intervención que Doña Emilia Pardo Bazán se fue hacia la muchacha y le propinó un abrazo, y ahí se consagró María Goyri ante el pequeño gran mundo de las intelectuales españolas, cuya dedicación a la enseñanza ha sido la clave de su éxito final.

Maria de Maeztu
María hablaba basándose en su propia experiencia vital. Desde niña había tenido que recurrir, empujada por su madre, al ejercicio físico para combatir una artritis de origen tuberculoso. Su progenitora era una mujer avanzada para la época, porque no sólo la metió en el gimnasio sino que la apuntó a una clase de dibujo con niños varones y le dio ella misma clases de todo, especialmente de autodisciplina.

La Guerra Civil sorprendió al matrimonio María Goyri y Ramón Menéndez Pidal, que había tenidos tres hijos Ramón, que falleció en la niñez, Jimena y Gonzalo, en su casa de campo de San Rafael (Segovia), junto a su hija Jimena, su yerno, Miguel Catalán Sañudo, y su nieto, Diego Catalán, en zona controlada por los militares que se habían alzado contra la República. Los bombardeos de las avionetas de Cuatro Vientos les obligaron a huir hasta El Espinar y, más tarde, a Segovia.

En el Archivo General de la Guerra Civil Española consta que desde Burgos, donde estaba la Junta de Defensa Nacional al mando de Franco, pidieron el 2 de julio de 1937 a las autoridades de Segovia «un informe amplio y ecuánime de las actividades así como la ideología política de los miembros de la familia Menéndez Pidal-Catalán. «Interesa también sean vigilados de un modo discreto, así como las amistades que operan alrededor de esta familia. En caso de que convenga le sea intervenida la correspondencia».

En el informe que se remitió a Burgos dicen de Ramón Menéndez Pidal: «Presidente de la Academia de la Lengua. Persona de gran cultura, esencialmente bueno, débil de carácter, totalmente dominado por su mujer. Al servicio del Gobierno de Valencia como propagandista en Cuba»; y de María Goyri: «Persona de gran talento, de gran cultura, de una energía extraordinaria, que ha pervertido a su marido y a sus hijos; muy persuasiva y de las personas más peligrosas de España. Es sin duda una de las raíces más robustas de la revolución».

Al acabar la guerra, el Instituto Escuela y todas los centros docentes auspiciados por la Junta para Ampliación de Estudios de ideas liberales y educación mixta fueron prohibidos, y a los maestros se les prohibió ejercer su magisterio.

Tras las depuraciones de posguerra y los oscuros años 40, fueron rehaciendo sus vidas y su obra. Jimena tomó el relevo educativo, mientras María se consagraba al archivo familiar y la investigación filológica. Apartada de la docencia, se dedicó hasta el final de su vida a investigar, recopilar y sistematizar las diferentes versiones de romances de la tradición oral para el Archivo del Romancero, y escribió artículos como «Aplicación del modelo romancero de análisis a la balada vasca: bereterretxen khantoria», entre otros, y sobre sus libros De Lope de Vega y del Romancero y Romancero tradicional de las lenguas hispánicas.

Su correspondencia con los investigadores e hispanistas de todo el mundo, en los que se dan cuenta pormenorizada y generosamente de los hallazgos, sus notas, escritos y artículos inéditos se custodian en la Fundación Menéndez Pidal, en el Olivar de Chamartín, donde vivió y trabajó desde 1917 hasta su muerte, y son una fuente imprescindible para los estudiosos del Romancero.

Murió en Madrid en 1955 y a pesar del silencio con el que la historia ha intentado rodearla sigue presente como una gran literata, pedagoga y feminista. Además de su hija Jimena, otra gran mujer de su familia destacaría años después, su sobrina María Teresa León Goyri, escritora, que en sus años jóvenes publica artículos en el "Diario de Burgos" bajo el seudónimo de la heroína de D'annunzio, Isabel Inghirami, y posteriormente con su propio nombre, destacando ya por su defensa de la mujer y de la cultura y convirtiéndose en la compañera de Rafael Alberti.

Maria Teresa Leon Goyri







Fuentes:http://www.segundarepublica.com/index.php?opcion=2&id=48;http://www.lyraminima.culturaspopulares.org/actas/actas5/iglesias.pdf;http://mujeresconhuella.blogspot.com/http://www.candidamartinez.com/bitacora/mujeres_universitarias_cien_aos_osin_pedir_permiso/;http://www.secc.es/media/docs/Dossier_baja2.pdf:http://www.esefarad.com/?p=13522;Ana Nieto; Wikipedia

sábado, 20 de agosto de 2011

Mary Wortley Montagu.

Viajera intrépida y aventurera, pionera de los viajes a Oriente y también “la primera mujer occidental en acceder a los harenes otomanos", cosechó fama en el terreno literario como poetisa, critica literaria y memorialista, pero su nombre está profundamente ligado a la medicina desde donde contribuyó a la profilaxis de la viruela, por medio de la práctica de la inoculación, que después será conocida como “vacunación”, paso trasgresor y revolucionario liderado por una mujer cuya visión científica se adelantó con mucho al descubrimiento reconocido y oficial de Edward Jenner, el cual tendría lugar setenta años después.


Mary Montagu, de nombre y título completos Lady Mary Wortley Montagu, nació en Nottingham, un 26 de mayo de 1689, falleciendo el 21 de agosto de 1762. Era la hija mayor de Evelyn Pierrepont, duque de Kingstone y  marqués de Dorchester. Su madre, que murió siendo ella aún niña, era hija de William Feilding, conde de Denbigh. 

Se cuenta que su padre estaba orgulloso de su belleza e ingenio, y a la edad de ocho años la inscribió en el Kit-Kat Club, circulo literario reservado sólo a los hombres. Si bien el duque no prestó mucha atención a la educación de sus hijos, Mary fue animada a emprender estudios autodidactas por Gilbert Burnet, obispo de Salisbury,  a quien a los 20 años le escribia:

"Por lo general, a mi sexo se le prohíben estudios de esta naturaleza, y se considera locura en nuestra propia esfera; pronto se nos perdona cualquier exceso antes que el que pretendamos leer o tener buen sentido. No se nos permiten libros, excepto los que tienden a debilitar y afeminar la mente [...] Difícilmente hay un carácter más despreciable, o más susceptible de ridículo universal, que el de una mujer erudita: esas palabras implican [ser] una criatura charlatana, impertinente, vana y engreída".
 
Mantuvo una estrecha amistad con Mary Astell, considerada como “la primera feminista inglesa” y con Anne Wortley Montagu, con la que mantuvo una animada correspondencia. No obstante, las cartas de Anne solían ser copias de escritos de su hermano Edward Wortley Montagu. Tras la muerte de Anne en 1709 la correspondencia entre Edward y Lady Mary continuó sin intermediarios. 
 
Su padre le impuso un matrimonio con un marido elegido por él y Mary decidió escaparse de casa para casarse en secreto con Edward Wortley Montagu a quien su padre rechazó al negarse a vincular sus bienes a un posible heredero. Los primeros años de matrimonio de Lady Mary Wortley Montagu pasaron en la vida retirada en el campo. Su marido era miembro del Parlamento inglés por Westminster desde 1715, y poco después fue nombrado Lord Commissioner del Tesoro. 
 
Mary no sólo se interesó por la medicina, sino también por problemas filosóficos relativos al conocimiento científico, a la tolerancia de la herejía en la ciencia  y a otros aspectos de la cultura; no obstante, tras la muerte de su hermano, enfermo de viruela, centró sus investigaciones en la profilaxis de este mal endémico y epidémico. Ella misma sufrió la enfermedad a la edad de veintiséis años, antes de poner rumbo a Constantinopla para acompañar a su marido, cuando en 1716 fue nombrado embajador ante la Sublime Puerta (Imperio Turco). 

La historia de este viaje y sus observaciones de la vida en Oriente se cuentan en las Cartas de la Embajada Turca (Turkish Embassy Letters), una serie de cartas vivaces y llenas de descripciones gráficas que,  se suelen considerar como inspiración de las siguientes viajeras/escritoras femeninas y también de buena parte de la producción artística que se engloba en el concepto de orientalismo. Es considerado el primer texto sobre la sociedad musulmana de oriente próximo escrito por una mujer y al parecer, Ingres se inspiró en el para su célebre cuadro El baño turco.





Del Imperio otomano trajo a su vuelta a Inglaterra la práctica de la inoculación como profilaxis contra la enfermedad. Hizo inocular a sus propios hijos: Edward se convirtió en el primer ingles vacunado y Mary nacida en Constantinopla en 1718 fue inoculada. Con esta practica la madre  se enfrentó a los poderosos prejuicios que había contra tal práctica. 

A su regreso a Inglaterra, convenció a la esposa del príncipe de Gales, futuro Jorge II para que vacunase a su propio hijo. En 1720 logró inmunizar a los presos de la cárcel londinense de Newgate y su iniciativa se difundió por todo el mundo en 1723, desde EEUU a Rusia. En 1733 la noticia del método apoyado por Mary llegó a Francia a través de una carta dirigida a Voltaire, siendo introducida la vacuna en Versalles tras la aprobación del rey Luis XV pese a contar con la oposición de los académicos franceses de medicina. No será hasta 1786 cuando se difunda ampliamente la practica de la inoculación.

Por medio de la práctica de la inoculación, que después será conocida como “vacunación”, logrará abrirse paso revolucionando los métodos de su práctica. Y habrá que reconocer que este paso trasgresor y revolucionario lo da una mujer cuya visión científica se adelantó con mucho al descubrimiento reconocido y oficial de Edward Jenner, el cual tendría lugar setenta años después.
 
En 1739 tras haber pasado veinte años en Constantinopla, Lady Mary dejó a su marido y acompañado de un enorme escándalo en la sociedad de la época, se instala en Venecia donde continuó con su propia vida. Aunque siguieron escribiéndose afectuosamente, nunca más se encontraron. 

En Florencia en 1740 conoció a Horace Walpole, quien desarrolló un gran rencor contra ella y exageró sus excentricidades en algunos textos satíricos. Años atrás, ya se había ganado la enemistad del poeta Alexander Pope, al rechazarlo como amante.

Mary residió sucesivamente en Avignon, Brescia y Lovere, en el lago d’Iseo. Una dolorosa enfermedad de la piel la dejó desfigurada y le causó grandes dolores. Sus sufrimientos eran tan agudos que temía la posibilidad de caer en la locura. 

Sufrió una aguda crisis mientras visitaba a la condesa Palazzo y a sus hijos, y quizá su condición mental hizo necesaria la disminución del ritmo de su vida social. Su hija Mary, cuyo marido era por entonces Primer Ministro, le rogó que volviese a Inglaterra. Lady Mary llegó a Londres para morir el mismo año de su regreso, el 21 de agosto de 1762. En 1901, sus cartas fueron editadas y publicadas como The Best Letters of Mary Wortley Montagu por Octave Thanet. En 2003, Jennifer Lee Carrell publicó The Speckled Monster: A Historical Tale of Battling Smallpox, que cuenta la lucha de Lady Mary para introducir la inoculación de la vacuna contra la viruela en Londres, a partir de sus diarios y correspondencia personal. 
 
Mary también destacó por su tensa defensa de los derechos de las mujeres y por haber fundado un importante circulo cultural que atrajo a numerosos amigos eminentes entre los que abundaron los literatos. Su status actual como autor e icono feminista se debe en gran medida a su renovada asociación literaria con el movimiento feminista. 



Sin lugar a dudas es a ella a quien debemos la decisiva intervención para que la práctica médica occidental conociera y se beneficiara de este proceso preventivo que salvó miles de vidas; si, además, asumimos que –tal como afirman algunas investigadoras– Jenner conoció los trabajos de lady Mary y pasó a la historia como el descubridor de la vacuna contra la viruela perfeccionando sus técnicas, es menos justo que sólo recordemos ese hecho mientras que “nadie recordó la lucha de Mary por implantar en su país este método para prevenir la enfermedad”. 

Debieron pasar muchos años hasta que, en 1796, Edward Jenner cobrara relevancia por el desarrollo de la vacuna. Si bien existían algunos escritos sobre la inoculación en Inglaterra, Mary fue la responsable de que el método se divulgara en todos los recovecos de Europa, y esto constituye un ejemplo de cómo las mujeres jugaron y juegan roles fundamentales para la Ciencia, a pesar de ser, en muchas ocasiones, invisibilizadas por la historia.









Fuentes: Wikipedia, “Las pioneras” (Levi-Montalcini y Tripodi )


domingo, 14 de agosto de 2011

María Deraismes.

Activista de los Derechos de la Mujer, en 1866, se unió a la Société de la revendication des droits de la femme, una organización feminista de vanguardia que promovía la causa de la educación para las mujeres. El trabajo de Deraismes fue reconocido en el Reino Unido y tuvo gran influencia sobre los activistas americanos, como Elizabeth Cady Stanton, a quien conoció en París en 1882 siguiendo a Deraismes en su afiliación como miembro de la Masonería.


Marie-Adélaïde Deraismes, hija de François Deraismes y de Anne Soleil nació en París, un 15 o un 17 de agosto de 1828 y creció en Pontoise en la parte noroeste de la ciudad. La rica familia de comerciantes republicanos y volterianos a la que pertenecía le proporcionó una escogida educación intelectual y artística, bastante más completa que a la que podía acceder cualquier joven de la “buena sociedad” de la época, especialmente si había nacido mujer. 

Gracias sobre todo a su hermana Ana María adquirió una educación amplia y profunda. Se trasladaron a vivir a Niza en 1851 donde fallece su padre al año siguiente. La familia volvió a París donde murió la madre en 1861. Ana, la hermana mayor de María, quedó viuda en 1865 y ambas decidieron vivir juntas a partir de entonces en el domicilio familiar. Estaban bien respaldadas por un fuerte patrimonio y el salón de las dos hermanas Anne Feresse y María Deraismes quedó abierto por esas fechas y frecuentado por gente procedente de las ciencias, las artes, la política y la masonería.

Poco antes, Léon Richer, Venerable Maestro de la logia Mars et les Arts reconocía en 1864: “La mujer, persona humana, tiene derecho como el hombre al conocimiento de las verdades morales y filosóficas que nos liberan de los prejuicios religiosos; ella tiene derecho al desarrollo de sus facultades”. Y llegó a exclamar: “La iniciación masónica es no solamente un derecho para la mujer, sino un deber para nosotros”.

María Deraismes que se estaba haciendo portavoz de las reivindicaciones feministas, se hizo activista en la promoción de los Derechos de la Mujer y, en 1866, se afilió a la Société de la revendication des droits de la femme, una organización feminista de vanguardia en favor de la educación para las mujeres. Se comprometió abiertamente con Lèon Richer para colocar los jalones que debían conducir hasta la ciudadanía de pleno derecho para la mitad femenina de la especie. 

Mucho antes de que Simone de Bauvoir escribiese su célebre aseveración no se nace mujer: se llega a serlo, ella ya había explicado que ese ser mujer es producto de la educación diferencial de los géneros, además de una construcción social conformada para garantizar el privilegio masculino. Toda su obra es una defensa del estatus ontológico de igualdad que la sociedad y la cultura niega a las mujeres, y una denuncia constante del papel subsidiario que les ha sido impuesto. La inferioridad de las mujeres no es un hecho de la naturaleza, es un invento humano, es decir, una ficción social. (…) La mujer no es un ser auxiliar, subordinado; no es sólo un ser complementario, es un ser completo. Es la igual al hombre.

En su lucha feminista y después de publicar varios artículos en el "Nain Jaune" y en el "Grand Journal", se hace notar por su talento de polemista al reivindicar la emancipación de las mujeres y a petición de León Richer y Jules Labbé, toma la palabra en una conferencia organizada en el seno del Grand Orient De France. Después de esta continuará dando conferencias ante masones del Gran Oriente de Francia sobre la emancipación de la mujer, la moral, la educación, la historia y la literatura. 

En 1870 participa en la fusión de la Société de la revendication des droits de la femme con la L'Association pour le droit des femmes, que María había fundado junto con León Richer en 1869. En el seno de esta asociación se sostiene tenazmente el combate para que les sean otorgados a las mujeres los derechos civiles y políticos que la sociedad de aquella época les negaba.

Esta reivindicación no terminará, y María lo sabe, mientras las mujeres reciban una educación que las mantenga en la ignorancia y las coloque bajo la dependencia de los hombres. Para evitar esta injusticia, desarrolla una campaña a favor de la escuela laica, la única capaz, en su opinión, de hacer de la mujer un ser libre y "mayor de edad". La guerra de 1870 detuvo las conferencias que se prohibieron. La mala salud de María y sus crisis de enfisema, cada vez más violentas, le obligaron a abandonar París e instalarse en Bretaña.

Cuando la ley de 1881 permite a las mujeres ser directoras de periódico, María Deraismes, compra El Republicano de Seine-et-Oise para apoyar las candidaturas republicanas y al año siguiente fue iniciada masón en la Logia "Les Libres Penseurs" en Le Pecq, una pequeña villa al oeste de París. Fue la primera Mujer Masona, ícono de la equidad en la iniciación. María, a quien se vetaba trabajar en Logia y ella misma se mantenía prudentemente alejada para evitar el escándalo, explicaba mientras tanto en la sesión de apertura del Congreso Feminista de 1889 en París:

"Se prepara una gran revolución, la más grande, la más fecunda que se haya visto y se hará sin insurrección en la calle, sin barricadas, sin dinamita. Se hace en este momento en las conciencias, se hará pronto en las leyes. Para esto bastará restablecer la ley del orden (natural): que los dos factores de la humanidad sean igualitarios y no jerárquicos. Este es el precio del desarrollo continuo e indefinido del progreso de la humanidad".

Los organizadores del congreso dividieron el programa en cinco secciones: histórica, educativa, económica, moral y legislativa. Deliberadamente evitaron la discusión sobre el sufragio femenino, pero sí trataron muchos otros temas controvertidos, incluyendo la prostitución regulada desde el gobierno, la sindicalización y la relación de la guerra con la subordinación de las mujeres.

El  mismo año de su iniciación, quedó fundada “ La Liga Francesa por el derecho de las mujeres”, a la que ella venía contribuyendo. Le Droit des Femmes , el 5 noviembre de 1882 explicaba sus propósitos. No era un impulso exclusivamente femenino había hombres comprometidos en la misma causa: “Nuestros más eminentes pensadores, nuestros escritores más renombrados, nuestros hombres políticos más considerables, se pronuncian a favor de una pronta revisión de leyes restrictivas que ejercen un peso demasiado pesado sobre toda una mitad de la especie humana, particularmente sobre las esposas y sobre las madres” ... “El código hace de ella una menor y una incapacitada; las costumbres hacen casi una esclava. La aristocracia de sexo, no es más justificable que la aristocracia de sangre. Los prejuicios sobre la superioridad o inferioridad de los sexos están condenados a desaparecer, como han desaparecido los prejuicios de superioridad o inferioridad de las clases”.



Está situada en el sector de la III República en Francia que pone bases al laicismo e hizo también algunas apuestas hacia el socialismo. Mostró también su sensibilidad y compromiso por la educación y los derechos de la infancia en general. Los diferentes aspectos en que trabajó María Deraismes para la emancipación femenina, quedaron bien consignados en el Programa fundacional de la liga por el Derecho de las Mujeres.

*Identificación completa del hombre y de la mujer bajo el punto de vista de la posesión legal y del ejercicio de los derechos civiles en espera de la posesión legal y el ejercicio de los derechos políticos.
*Conservación por la mujer de la plenitud de estos derechos dentro del matrimonio. Nada de subordinación de la esposa al esposo; derecho de la madre igual al del padre.
*Restablecimiento del divorcio.
*Iniciación progresiva de la mujer a la vida cívica.
*La misma moral para ambos sexos.
*Abolición de la prostitución reglamentada por el Estado. Cierre inmediato de todas las casas de libertinaje; supresión de la policía impropiamente llamada policía de buenas costumbres (police des moeurs)
*Derecho absoluto para la mujer a desarrollar su inteligencia por el estudio, de cultivar su razón, de extender el círculo de sus conocimientos sin otros límites que los resultantes de sus aptitudes o de su voluntad.
*Libre acceso de las mujeres a todas las carreras para las que justifiquen igual nivel que los hombres y mediante exámenes semejantes, las capacidades y aptitudes necesarias.
*Aplicación rigurosa sin distinción de sexo de la fórmula económica: “A igual producción, igual salario”.

Durante once años, es una francmasona sin logia. Sin embargo no por eso renunció y continuó su combate público. En 1885, se convierte en presidenta de la federación de los grupos del Libre Pensamiento de Seine y Oise y en 1891 en vicepresidenta del primer congreso anticlerical de Francia.

Fue presidenta de la Federación de Librepensadores y creó, junto a Georges Martin, enérgico defensor de la integración de las mujeres en masonería, la Gran Logia Simbólica Escocesa de Francia, Le Droit Humain, en 1893, que años después se convertiría en la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain.

La Grande Loge Symbolique Ecossaise "Le Droit Humain", establece la igualdad de los hombres y las mujeres, de la cual surgió más adelante la Orden Masónica Mixta Internacional "LE DROIT HUMAIN", cuyos frutos no pudo ver por mucho tiempo ni su evolución posterior. 

La víspera de su muerte, el 5 de Febrero de 1894, recibió una carta de gratitud de la Federación de los movimientos feministas, felicitándola por el resultado obtenido en el Senado el 19 de Enero a favor de las mujeres comerciantes. Los tribunales de comercio reconocían el derecho civil para las mujeres. María declara con una sonrisa a las amigas que la rodean: "Si, creo en la victoria, pero llega demasiado tarde para mi, veo que nuestras reivindicaciones llegan a buen fin. Parto con la idea consoladora de que no será demasiado largo. Pero permaneced unidas entre vosotras, el éxito depende de eso". Esta idea de unión fue su última preocupación y su última recomendación.

Murió el 6 de febrero de 1894, siendo sepultada en el cementerio de Montmartre. Sus obras completas se publicaron en 1895 y mucha información sobre su trabajo se puede encontrar en la Biblioteca Municipal Marguerite Durand en París. Para honrar su memoria, una calle de París lleva su nombre y se erigió una estatua en un parque pequeño. La plaza principal de la ciudad de St. Nazaire también fue nombrada en su honor.


María Deraismes ha quedado bien reconocida en la historia del feminismo dentro de una postura posibilista que estableció los fundamentos legales para la emancipación de la mujer como persona y la igualdad de derechos y oportunidades respecto al varón en todas las esferas de la vida pública. 

"Permaneced unidas, ayudaos, socorreos. Y no permitáis nunca que se rompa vuestra cadena de unión. Que el eslabón que va a romperse no sea causa de debilidad, y soldándole numerosos eslabones nuevos acrecentad la fuerza de la cadena. No olvidéis que la puerta del Templo debe permanecer abierta para nuestros hermanos y nuestras hermanas. La masonería que se ha practicado hasta ahora pertenece al pasado. Vosotras mis hermanas, practicad la masonería del futuro. Os dejo el Templo inacabado, buscad entre sus columnas el Derecho de la Humanidad".






Fuentes: International museum of women; Fundacion María Deraismes

jueves, 11 de agosto de 2011

Mileva Marić.

Matemática brillante, fue la primera esposa de Albert Einstein. Subordinó todas sus aspiraciones y conocimientos matemáticos a los objetivos de quien se llevó el Premio Nobel de Física en 1921 por su “Teoría de la Relatividad” de la que aún hoy en día se discute si fue él su autor mayoritario o lo fue también esta mujer que permaneció a la sombra de su esposo.

Nació el 19 de diciembre de 1875, en el seno de una familia acomodada en Titel, en la provincia de Vojvodina, en aquel tiempo parte del Imperio Austrohúngaro, por lo que su familia era de origen serbio. Era la mayor de los tres hermanos Marić y  estuvo obligada a cojear por un defecto congénito en la cadera.

En 1886/7 empieza a estudiar en el colegio para chicas de Novi Sad. En 1888 cambia de colegio y se traslada al Instituto Secundario de Sremska Mitrovica, que contaba con un excelentísimo y óptimo laboratorio de física y química, graduándose en 1890 en matemáticas y física con el mejor promedio y siendo aceptada como estudiante privada en el Colegio Real de Zagrev donde recibe un permiso especial para atender las clases de física, ya que estaba reservado a los varones.

En el verano de 1896 estudia medicina durante un semestre en la Universidad de Zurich y en invierno comienza a estudiar matemáticas y física en el Instituto Politécnico donde conoció a Albert Einstein. Ella era la única mujer inscrita en matemáticas y fue la primera mujer que se licenció en física.

El año de 1900 fue un mal año para Mileva, ya que no consigue obtener el diploma para enseñar en el politécnico de Zurich y en 1901 queda embarazada de Albert Einstein. El tema del embarazo de Mileva se mantiene en secreto y más tarde abandona el politécnico de Zurich sin ningún certificado y no continúa su doctorado. En 1902 nace su hija Lieserl y se vio obligada a dar a luz a escondidas, su madre la deja al cuidado de una nodriza, según parece sufría de una discapacidad grave y se desconoce que fue de ella. 

Desde el nacimiento de su hija, se evidencia un cambio significativo en la relación de la pareja, pues si bien Einstein, que se encontraba trabajando como profesor en Schaffhausen y durante el embarazo en sus cartas aparecía como un padre expectante y entusiasmado, tras el nacimiento de la niña adoptaría una actitud distante y fría. No la volvió a mencionar en sus cartas y jamás fue a verla. La hija de Mileva y Einstein desaparece de la historia dos semanas después de su nacimiento y jamás ha vuelto a saberse nada de ella.

La relación entre ambos se resintió y Mileva no volvió a ser la misma, a pesar de lo cual, se casaron el 6 de enero de 1903. Einstein se volcó en su trabajo y Mileva colaboró con él, abandonando  la escuela para atender a la familia, y apoyando a su marido que trabajaba en la oficina de patentes de Suiza y en su tesis procurando también ingresos para la familia con la renta de cuartos a estudiantes porque el sueldo de Albert no alcanza para sufragar los gastos.

Su grado de participación en los descubrimientos del famoso científico fue muy grande y se ha discutido mucho al respecto habiendo quienes afirman que gran parte de la Teoría de la Relatividad se debe a Mileva. Lo cierto es que apoyó a Einstein en el desarrollo de sus investigaciones científicas, manteniendo una relación académica de intercambio intelectual y aportando siempre la parte de los cálculos matemáticos supliendo las carencias del científico provocadas por su dislexia.

Con el nacimiento de su tercer y último hijo, con problemas de salud mental, Mileva dedica más tiempo a su cuidado y la pareja empieza a distanciarse. Es entonces cuando Albert empieza a involucrarse con la prima de Mileva, Elsa, con la que mas tarde contraería matrimonio. La evolución del matrimonio Einstein-Mileva desde ese año hasta su divorcio en 1919, justo el año en que el físico se convirtió en una figura reverenciada a nivel mundial, fue el de distanciamiento, peleas, tratamiento vejatorio hacia su esposa..... como lo demuestran las cartas que el propio Einstein escribe a Elsa y donde dice que trataba a Mileva como "a una empleada a la que no puedo despedir. Tengo mi propio dormitorio y evito estar solo con ella. De esta manera puedo tolerar bastante bien el tener que vivir juntos". 

Cabe señalar que ya  antes de conocer a Mileva, Einsten  había dado muestras de un comportamiento ciertamente machista durante su relación con Marie Winteler, la hija de su casero. Bastó que ella le manifestara su entusiasmo por irse de maestra a Olsberg para que Albert la acusara de “querer acabar con su relación”, cosa que no le impidió seguirle enviando su ropa sucia para que se la lavara.

 Mileva y Einstein

Cuando su matrimonio empezó a tambalearse, Einstein estableció una serie de reglas que Mileva debía cumplir si esperaba quedarse a compartir la vida con el:

“A. Te encargarás de que: 1. mi ropa esté en orden, 2. que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación, 3. que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo. B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. En especial no solicitarás que: 1. me siente junto a ti en casa, 2. que salga o viaje contigo. C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo: 1. no deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello, 2. deberás responder de inmediato cuando te hable, 3. deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuanto te lo diga. D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho.

En público, continuaron como una pareja modelo pero al final Mileva consiguió el divorcio en 1919 recibiendo el monto del Premio Nóbel ocho años después, y regresó a vivir a Zurich en forma modesta. Algunos historiadores señalan que Einstein le entregó el premio porque fue ella en realidad quien planteó las bases de la Teoría de la Relatividad y que Albert las desarrolló basándose esta teoría en la correspondencia que mantuvieron como novios y también por las declaraciones hechas por Mileva a una amiga acerca de que "acababan de terminar la Teoría que haría famoso a su marido".

Hasta entonces había realizado estudios e investigaciones acerca de la Teoría de la relatividad, números, cálculo diferencial e integral, funciones elípticas, teoría del calor y electrodinámica. Además se conservan varias cartas que se escribieron Mileva y Einstein cuando eran novios, en las que Einstein discute sus ideas  con Mileva, la trata como “colega” e incluso se refiere a “nuestra teoría”. Basándose en esa evidencia, algunos investigadores sostienen que las ideas esenciales de la “Teoría de la Relatividad” fueron de la señora Einstein, pero que ella prefirió sacrificar su carrera para beneficiar a su esposo, quien por su sexo tenía más posibilidades de conseguir un puesto académico.

A partir de estas evidencias, el investigador E. H. Walker concluyó que las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad fueron de Mileva Maric, quien “ no concluyó la carrera dado que se hizo cargo del cuidado de los hijos: su primera hija murió al año y medio de edad; más tarde tuvieron dos hijos, uno con retraso mental, lo que desde luego exigió más cuidado de ella”. Así que él consiguió un puesto académico y tuvo el tiempo para concluir sus estudios y desde luego para desarrollar la teoría arrogándose todo el crédito

El solo hecho de sugerir un plagio o que el cerebro privilegiado masculino de Einstein no sea tal, sigue desatando polémica en la sociedad científica. John Stachel, por ejemplo, replicó de inmediato a Walker: “Si bien es encomiable rescatar la figura de Mileva de la oscuridad, la historia de Einstein explotando a su esposa y robando sus ideas suena más a película de Hollywood que a una evaluación seria de las evidencias”.



Hay quienes aportan otro dato: un físico ruso, fallecido en 1960, habría afirmado que, en su juventud, llegó a ver los artículos manuscritos de 1905, los cuales, según recordaba, estaban firmados Einstein-Mariti (el segundo apellido sería una versión en húngaro del serbio Maric). Sin embargo, esos manuscritos originales nunca han sido hallados.

Si bien no hay dudas de que Einstein discutía de física con su esposa, no se conserva ningún testimonio que permita valorar definitivamente la contribución de ésta, y también se especula con que Einstein pudo destruir las cartas comprometedoras. Ella siempre conservó las cartas que recibió de su esposo, pero no se conservan las cartas que ella escribió a Albert.  Lo que parece indiscutible es que Mileva Maric tuvo una influencia importante en la obra científica de Albert Einstein, aunque éste nunca le dio a ella el menor crédito en público. Mileva fue una mujer infravalorada en cuanto a reconocimientos, los cuales fueron protagonizados por su marido Albert Einstein, quien se llevó el Premio Nobel de Física en 1921 por su “Teoría de la Relatividad” de la que aún hoy en día se discute si fue él su autor mayoritario o lo fue también su mujer que permaneció a la sombra de su esposo.

Mileva murió el 4 de agosto de 1948 en Zurich en la más absoluta pobreza siendo sepultada en el cementerio de Northeim Friedhof de esa ciudad suiza donde quitaron su lápida por no pagar sus herederos los impuestos siendo traslada a una fosa común hasta que en 2004 una sociedad conmemorativa consiguió restituirle un lugar más digno, si bien la posteridad olvidó prácticamente a Mileva a favor de su famoso marido que se quedó con todos los honores de unas teorías que como poco fueron de ambos.

En 1994, la Universidad de Novi Sad estableció un premio para el mejor estudiante de matemáticas que lleva el nombre de Mileva Maric, y algunas escuelas en la norteña provincia de Voivodina, donde nació, también llevan el nombre de Mileva Maric.




"Veíamos a Mileva como a una diosa, tanto nos impresionaba sus conocimientos matemáticos y su genialidad. Los problemas matemáticos sencillos los resolvía mentalmente en un instante, y no tardaba más de dos días en aquellos que ocupaban varias semanas a los más hábiles especialistas. Y para resolverlos siempre encontraba vías originales y propias, las más cortas. Nosotros sabíamos que ella era la base sobre la que Albert se levantaba, que era famoso gracias a ella. Le resolvía todos los problemas matemáticos, en especial los concernientes a la teoría de la relatividad. Resultaba desconcertante lo buena matemática que era".
Dr. Ljubomir -Bata Dumic.





Fuentes: Wikipedia, Alejandro Mairena Morales