miércoles, 24 de agosto de 2011

María Goyri.

La primera mujer española que obtuvo la licenciatura de Filosofía y Letras y la primera en obtener el doctorado, en 1909. Impartió clases en la universidad española donde ingresó como oyente en el año 1.891. Defensora de los derechos de la mujer, tuvo especial protagonismo, junto con María de Maeztu en el Instituto Escuela de Segunda Enseñanza y trabajó en la Institución Libre de Enseñanza.


Nació en Algorta en 1874, hija natural de Amalia Goyri, una costurera de gran carácter, gran cultura y librepensadora, que educó a su hija sin tener en cuenta muchas de las convenciones de la época. A los doce años la matriculó en la Escuela de Comercio. A los 16 años empezó a estudiar junto a su gran amiga Carmen Gallardo en la Facultad de Filosofía y Letras (curso 1891–1892) como oyente, sin matricularse, pidiendo autorización al Ministerio de Fomento para abrir una matrícula femenina. Se le concedió para el curso siguiente, pero con la condición de no permanecer en los pasillos, entrar en el aula junto al catedrático, y no sentarse en clase junto a sus compañeros, sino en una silla al lado del profesor.

«Cuando María Goyri apareció en la puerta de la universidad para dar su primera clase, un portero estaba esperándola. Le condujo, ante la sorpresa de los estudiantes, hasta la sala de profesores. Allá el decano de Filosofía y Letras se acercó ceremoniosamente a la muchacha. 'Señorita, quedará usted aquí hasta la hora de clase. Yo vendré a recogerla'. Cerró con llave y se fue a sus ocupaciones. Cuando sonó la campana el profesor regresó, abrió el encierro y, ofreciéndole el brazo, le hizo caminar lentamente entre dos filas de estudiantes que, entre asombrados e irónicos, veían la irrupción de la igualdad de los sexos instalada en su universidad». ( Maria Teresa Leon Goyri )

María era también el fruto del esfuerzo de defensores de la emancipación femenina y la igualdad de los sexos, como Fernando de Castro, gran amigo de Concepción Arenal y creador de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer.
Conoció a Ramón Menéndez Pidal, en una conferencia que dio Marcelino Menéndez Pelayo en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo. Inclinada vocacionalmente al estudio de la literatura española y, en especial, la primitiva, María se convierte en alumna de Ramón, luego en su colaboradora y finalmente en su mujer, contrayendo matrimonio en 1900. Su luna de miel fue célebre porque la hicieron siguiendo la ruta del Cid.


Su viaje por los pueblos de la ruta cidiana, les permitió ir recogiendo versiones de romances hispánicos de tradición oral. En el «Archivo del Romancero Menéndez Pidal/Goyri» se conserva el relato de algunos de sus hallazgos en ese viaje: cuando pararon en el Burgo de Osma se alojaron en una pensión y, a la mañana, estando María Goyri y una empleada haciendo la cama, empezó a canturrear el romance de «El Conde Sol», y la empleada le dijo que ella también sabía algunos. Entre los romances que le cantó había uno desconocido hasta entonces: el «Romance de la muerte del Príncipe don Juan». Y en honor al héroe medieval de la ruta cidiana, le pusieron a su primera hija Jimena, como la esposa de Don Rodrigo.

Digna hija de María y nieta de Amalia, Jimena habría de ser la tercera mujer excepcional en la renovación pedagógica del siglo XX español.

María dedicó toda su vida a la investigación de todo lo relacionado con la Filología y la Historia, y junto a Ramón Menéndez Pidal, hizo inventario de las diferentes versiones de transmisión oral del Archivo del Romancero, que hoy se custodian en la Fundación Ramón Menéndez Pidal.

Además de las investigaciones sobre el Romancero, el Conde Lucanor y Lope de Vega, su única aventura sentimental -decía ella- con algunos siglos de retraso, María Goyri trabajó hasta la Guerra en el Instituto-Escuela de la Institución Libre de Enseñanza, creado en 1918, junto a María de Maeztu, redactando los programas de enseñanza del español para niñas y niños de ocho a diez años.

María de Maeztu obtiene el título de Licenciada en la Facultad de Filosofía y Letras en 1915, año en que bajo su dirección y con la participación de mujeres notables como María Goyri, Pilar Zubiarre, Concha Méndez y Ernestina de Champourcin, entre otras, funda la Residencia de Señoritas que había surgido de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas inspirada en la Residencia de Estudiantes masculina y que jugó un papel de capital importancia en la formación de intelectuales como Victoria Kent, Carmen de Zulueta o Zenobia de Camprubí, quienes más tarde hablarían en sus obras autobiográficas de la importancia de este centro en su formación.

María Goyri impartió allí sus clases y escritoras hispanoamericanas como Gabriela Mistral y Victoria Ocampo pronunciaron conferencias, además de otras notables intelectuales y científicas extranjeras como la italiana María Montessori y la francesa Marie Curie.


Goyri y Menendez Pidal

El 23 de octubre de 1933 es nombrada vocal del Patronato de dicha Institución, junto a José Gabriel Álvarez Ude, Blas Cabrera, Luis Calandre, Antonio García Tapia, Inocencio Jiménez, María de Maeztu, Luis Zulueta y Escolano y dos profesores delegados, en la Junta para Ampliación de Estudios. Mantuvo siempre su querencia higienista, combinando el juego y el ejercicio físico con el intelectual, siempre severa y exigente con el alumnado y sobre todo, con el maestro. Igual que ella fue alumna de su madre, Jimena lo fue suya y luego maestra de maestras, del Instituto-Escuela al Colegio Estudio. No dejó tampoco de cultivar el periodismo didáctico, y ahí están sus Crónicas Femeninas en la Revista Popular.

Hay un momento clave en el que, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazan, y María cruzan sus caminos vitales, tan distintos y tan complementarios. Lo recuerda en su bosquejo biográfico Antonina Rodrigo. Fue en 1892, en el Ateneo de Madrid, donde tenía lugar el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano. Salió a debate la ponencia de Concepción Arenal sobre la educación de la mujer y los dos aspectos que reclamaba: la formación intelectual y la educación física.

Otra mujer muy notable, Carmen Rojo, que dirigía la Escuela Normal de Maestras, se opuso frontalmente a la reivindicación gimnástica, hecho que puede parecer hoy trivial pero que tiene mucho sentido si pensamos en todos los tabúes y simbolismos que el cuerpo de la mujer encerraba para la época. Enconado el debate, saltó a la palestra una joven que defendió con vehemencia las tesis de Concepción Arenal. Fue tan apabullante y encendida su intervención que Doña Emilia Pardo Bazán se fue hacia la muchacha y le propinó un abrazo, y ahí se consagró María Goyri ante el pequeño gran mundo de las intelectuales españolas, cuya dedicación a la enseñanza ha sido la clave de su éxito final.

Maria de Maeztu
María hablaba basándose en su propia experiencia vital. Desde niña había tenido que recurrir, empujada por su madre, al ejercicio físico para combatir una artritis de origen tuberculoso. Su progenitora era una mujer avanzada para la época, porque no sólo la metió en el gimnasio sino que la apuntó a una clase de dibujo con niños varones y le dio ella misma clases de todo, especialmente de autodisciplina.

La Guerra Civil sorprendió al matrimonio María Goyri y Ramón Menéndez Pidal, que había tenidos tres hijos Ramón, que falleció en la niñez, Jimena y Gonzalo, en su casa de campo de San Rafael (Segovia), junto a su hija Jimena, su yerno, Miguel Catalán Sañudo, y su nieto, Diego Catalán, en zona controlada por los militares que se habían alzado contra la República. Los bombardeos de las avionetas de Cuatro Vientos les obligaron a huir hasta El Espinar y, más tarde, a Segovia.

En el Archivo General de la Guerra Civil Española consta que desde Burgos, donde estaba la Junta de Defensa Nacional al mando de Franco, pidieron el 2 de julio de 1937 a las autoridades de Segovia «un informe amplio y ecuánime de las actividades así como la ideología política de los miembros de la familia Menéndez Pidal-Catalán. «Interesa también sean vigilados de un modo discreto, así como las amistades que operan alrededor de esta familia. En caso de que convenga le sea intervenida la correspondencia».

En el informe que se remitió a Burgos dicen de Ramón Menéndez Pidal: «Presidente de la Academia de la Lengua. Persona de gran cultura, esencialmente bueno, débil de carácter, totalmente dominado por su mujer. Al servicio del Gobierno de Valencia como propagandista en Cuba»; y de María Goyri: «Persona de gran talento, de gran cultura, de una energía extraordinaria, que ha pervertido a su marido y a sus hijos; muy persuasiva y de las personas más peligrosas de España. Es sin duda una de las raíces más robustas de la revolución».

Al acabar la guerra, el Instituto Escuela y todas los centros docentes auspiciados por la Junta para Ampliación de Estudios de ideas liberales y educación mixta fueron prohibidos, y a los maestros se les prohibió ejercer su magisterio.

Tras las depuraciones de posguerra y los oscuros años 40, fueron rehaciendo sus vidas y su obra. Jimena tomó el relevo educativo, mientras María se consagraba al archivo familiar y la investigación filológica. Apartada de la docencia, se dedicó hasta el final de su vida a investigar, recopilar y sistematizar las diferentes versiones de romances de la tradición oral para el Archivo del Romancero, y escribió artículos como «Aplicación del modelo romancero de análisis a la balada vasca: bereterretxen khantoria», entre otros, y sobre sus libros De Lope de Vega y del Romancero y Romancero tradicional de las lenguas hispánicas.

Su correspondencia con los investigadores e hispanistas de todo el mundo, en los que se dan cuenta pormenorizada y generosamente de los hallazgos, sus notas, escritos y artículos inéditos se custodian en la Fundación Menéndez Pidal, en el Olivar de Chamartín, donde vivió y trabajó desde 1917 hasta su muerte, y son una fuente imprescindible para los estudiosos del Romancero.

Murió en Madrid en 1955 y a pesar del silencio con el que la historia ha intentado rodearla sigue presente como una gran literata, pedagoga y feminista. Además de su hija Jimena, otra gran mujer de su familia destacaría años después, su sobrina María Teresa León Goyri, escritora, que en sus años jóvenes publica artículos en el "Diario de Burgos" bajo el seudónimo de la heroína de D'annunzio, Isabel Inghirami, y posteriormente con su propio nombre, destacando ya por su defensa de la mujer y de la cultura y convirtiéndose en la compañera de Rafael Alberti.

Maria Teresa Leon Goyri







Fuentes:http://www.segundarepublica.com/index.php?opcion=2&id=48;http://www.lyraminima.culturaspopulares.org/actas/actas5/iglesias.pdf;http://mujeresconhuella.blogspot.com/http://www.candidamartinez.com/bitacora/mujeres_universitarias_cien_aos_osin_pedir_permiso/;http://www.secc.es/media/docs/Dossier_baja2.pdf:http://www.esefarad.com/?p=13522;Ana Nieto; Wikipedia

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