miércoles, 28 de septiembre de 2011

Margarita Teresa María Xirgu.


Introductora del mejor teatro europeo de su tiempo, gran actriz trágica del teatro universal del siglo XX y en palabras de Pirandello «…el cine, con todos sus recursos, es incapaz de producir un fenómeno de sensibilidad como el que consigue esta formidable actriz española».

Margarita Xirgu nace un 18 de junio de 1888 en Molins de Rey. Era hija de Pere Xirgu Martí y Pepeta Subirà Polls. De un hogar humilde, su padre era cerrajero y su madre de origen campesino. Fue bautizada con el nombre de Margarita Teresa María Xirgu.

A pesar de su constitución frágil, le gustaba tanto trepar a los árboles como las muñecas. Cuando Margarita tenía 8 años y con la intensión de ampliar los horizontes de sus hijos, Miguel y Margarita, la familia se mudó a un barrio obrero en Barcelona. Su infancia transcurrió en uno de tantos barrios que circunden la capital catalana y es en este año que se revela su destino, ya que una tarde en una taberna un grupo de obreros le pidieron leer un manifiesto. Éste fue su primer aplauso.

Ya en la escuela pública a la que asistía, descubrieron su facilidad y gracia para la declamación, la poesía y el recitado de largos parlamentos. Tenía una memoria prodigiosa; bastaba leer una página para sabérsela al dedillo, sin un error y sin inventar nada. Siempre que podía se subía a los bancos para declamar y ofrecer un espectáculo, y en las fiestas escolares era quien recitaba las poesías.

Pero en esa época en Barcelona, la CNT, organización mayoritaria en esa época y de gran influencia general sobre la clase obrera, difundía un incontenible afán de dignificación, de superación de las clases obreras y artesanas. Proliferaban las masas corales de los “Coros de Clavé” y las sociedades culturales, (“ateneos libertarios”) y recreativas. Se había despertado un enorme fervor por el teatro y se habían creado en el centro de la ciudad y las barriadas grupos de aficionados.

El padre de Margarita era uno de aquellos obreros animados por aquella buena fe; el teatro le parecía uno de los mejores medios de elevación y superación morales. Quería que sus hijos fueran instruidos y por eso asistía a esas representaciones con toda la familia: su esposa y sus 3 hijos, la hermana y el hermano de Margarita. La afición por recitar de Margarita ya era conocida por los muchos actores aficionados que su padre había cosechado de tanto asistir a las funciones llevando a su hija. La propia Margarita decía que “ cuando pequeña, todos los juegos eran representar comedias, que yo misma inventaba, invitando a los amigos y personas que conocía. Andaba siempre representando encima de la mesa y sillas recitando versos...”

Fuera del escenario Margarita era insignificante; morena, delgaducha. En escena un particular ardor la transfiguraba: los ojos le brillaban; la voz débil pero de timbre raro y puro adquiría intensidad. Parecía más pequeña que sus 11 o 12 años y eso la favorecía. Cuando saludaba al final de un acto, parecía una actriz consumada y se extendía por todo el patio de butacas, un murmullo mezcla de admiración y ternura. Se había convertido en ídolo de aquel público que profetizaba que sería una gran actriz, cosa que ella también pensaba.

A su padre también le gustaba verla moverse tan desenvuelta en el escenario y se sentía orgulloso de la admiración que despertaba; pero cuando se dio cuenta que la niña tenía una verdadera vocación por el teatro y que podía convertirse en actriz profesional, dudó, porque en aquella época era poco honorable que en una familia hubiera una hija dedicada a la escena. Así es que en el año 1900, al dejar la escuela a los 12 años, Margarita ingresó a trabajar a un taller de pasamanería.

En 1902 debuta en el teatre d'afeccionats en el Salón Asiático de Barcelona con "Lo nuvi" de Josep Feliu i Codina. En 1903 actúa en "Don Álvaro o la fuerza del sinó" de Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, en el Ateneo del distrito quinto. Empieza a colaborar con "Gent Nova" de Badalona. 

El estreno de “Teresa Raquin” de Zola en el Círculo de Propietarios de Gracia el 4 de octubre de 1906 constituyó un momento decisivo de su carrera. La protagonista iba a ser interpretada por una madura actriz profesional que se enfermó a 6 días del estreno. Dado el carácter turbio y complicado del personaje, no fue fáci su reemplazo y a pesar que Margarita era aún una adolescente con aire infantil, le ofrecieron el papel. Contra todo lo previsible, Margarita hizo con el gesto, la voz y los silencios, una interpretación tan realista que redondeó muriendo en escena por primera vez.


Al día siguiente, toda la prensa de Barcelona habló de ella y un éxito de esta magnitud trajo consecuencias: la Compañia Catalana del Teatro Romea la incorpora a su elenco. Debutó entonces como actriz profesional el 8 de diciembre de 1906 con la obra “El Mar y el Cielo” de Angel Guimerá. Fue la propia Margarita quien eligió el texto para su debut, en una clara demostración de su inclinación por la poesía dramática, que se acentuaría con el tiempo y sería decisiva en su carrera. 

Pero el impulso definitivo a su vocación lo dio el hecho de que su padre fue despedido del trabajo por huelguista y contrajo una afección cardiaca. Todo esto agravó la situación familiar y Margarita, con el consentimiento de su madre, decide obtener rédito económico de sus aptitudes artísticas: exigió una pequeña retribución a los grupos de aficionados con los que trabajaba. Como estaba muy solicitada nunca le faltó trabajo.

Así fue que casi sin darse cuenta Margarita se convirtió en actriz profesional. En 1907 muere su padre y se convierte en la cabeza de familia, se hará cargo de su madre y de su hermano, 4 años más pequeño. En 1908 tiene un gran éxito con "Juventud de príncep" de Wilhelm Meyer Förster en el Teatro Principal de Barcelona, en la obra conoce al actor Miguel Ortín. En 1909 se incorpora al mundo del cine con la interpretación de "Guzmán el Bueno".

El año 1910 es muy intenso en lo profesional y en el plano personal también ya que el 22 de setiembre se casa con Josep Arnall Melero (Pepito). De mutuo acuerdo, los jóvenes convinieron que ella seguiría con su vocación y que mantendrían el hogar separado de los escenarios: él no interferiría en las actividades artísticas de su esposa ni se retratarían juntos en público. Ella estrena "Salomé"  de Oscar Wilde en el Teatro Principal de Barcelona. Le rescinden el contrato por enseñar el ombligo. 

En su carrera, contrariamente a lo que algunos periodistas dijeron, hará pocos vodeviles. En un esfuerzo por mejorar la situación decidió mudarse al teatro Tívoli que era más céntrico y formar su propia compañía. 

La filla del mar
El responsable de organizarla y el administrador será Miguel Ortín, un actor de origen aragonés que se había adaptado muy bien a la vida en Cataluña. Excelente artista, con el tiempo se convertiría en el fiel administrador de las empresas de la Xirgu, y a menudo quedaría en la sombra por velar por los intereses de la actriz (fue luego el segundo marido de Margarita). 

Formada ya  su propia compañía, estrenó, entre otras, las obras " Andrónica" y "La reina joven" en el Teatro Romea de Barcelona, lo que le granjeó un gran prestigio en la escena catalana.

En 1914 debutó en el teatro de la Princesa en Madrid con su repertorio aún no conocido allí: “La campana Sumergida“ de Hauptmann, “Magda” de Sudermann o “Electra” de Hofmannsthal entre otras. También se presentó en Canarias y Las Palmas donde actores catalanes y castellanos se acoplaron armoniosamente. 

En esa época primaba la figura de Jacinto Benavente que implantó formas escénicas realistas, con comedias moralizantes, con sátiras incisivas de crítica social a la hipocresía de la sociedad burguesa. La primera obra de una autor madrileño que estrenó fue justamente “Los ojo de los muertos” de Benavente. Finalizada la temporada en Madrid, decidió volver a Barcelona. Era todo un desafío presentarse ante su pueblo como actriz de lengua castellana. Barcelona se rindió a su encanto aplaudiendo con entusiasmo a su actriz predilecta.
Su llegada a Madrid y su incorporación al teatro castellano coincidió con el estallido de la primera guerra mundial. Descubrió a Ramón del Valle Inclán, autor español en el que encontró cualidades poéticas y al que admiraba por su forma de imprimir la realidad. Estrenó en 1915, “el Yermo de las Almas”. A pesar de manifestar su incomodidad en el cine, rodó 4 películas más: “La reina Joven” (1914), “El nocturno de Chopin” (1916), “El beso de la muerte” (1917) y “Alma torturada” (1917). 

Al fin de la primera guerra se sintió atraída por la obra del representante del drama y la comedia española por excelencia: Benito Pérez Galdós. Con él mantuvo una amistad y representó sus obras gran éxito en Madrid: “Marianela” en octubre de 1916 será su consagración dentro del teatro castellano, y en 1918 “Santa Juana de Castilla” del mismo autor.

Elektra. 1933
En 1919 se produjo la fusión de la compañia con la de Enrique Borrás inaugurando en el teatro del Centro de Madrid una temporada de clásicos españoles.” El Alcalde de Zalamea” es su primer contacto con un texto clásico español. A estas alturas de su carrera se había convertido en una de las actrices más solicitadas del medio. 

En 1921 realizó durante 6 meses su segunda gira por América visitando esta vez Cuba y México. Ya había trabajado dando vida a personajes creados por Valle-Inclan , Bernard Shaw, G. D’Annunzio, Alejandro Casona y Garcia Lorca, del que fue asidua colaboradora, pues el poeta estrenó casi todas sus obras importantes con ella: Mariana Pineda, La Zapatera Prodigiosa, Doña Rosalita la soltera o El Lenguaje de las flores. 

Para ese entonces ya había impuesto un cambio que daba gran prestigio a su compañia: había eliminado del escenario la concha que escondía al apuntador. Nunca estrenaban una obra sin sabérsela de memoria. Repasaban y ensayaban hasta que lo conseguían. El apuntador durante los ensayos sólo indicaba los errores de los actores. Hasta que no se producían errores en los ensayos no se consideraba que la obra estaba sabida. Así la podrían representar con seguridad. Como primera prueba de este nuevo desafío eligió “La niña de Gómez Arias”, una de las comedias menos conocidas de Calderón, donde el verso se ajusta más a la acción. El estreno fue en 1922 y el éxito superó lo esperado. Se instaló entonces en el Teatro Español con una variada programación que incluye además de obras de Lope, Calderón o Tirso de Molina, obras de Galdós, Benavente o los hermanos Álvarez Quintero.

Pero el triunfo obtenido no era exclusivamente personal ya que lo transmitía al conjunto al modernizar el escenario; además de la concha del apuntador, eliminó los grandes decorados de cartón pintados y los bastidores semiflotantes. Pocos y simples motivos le bastaban para ambientar una escena. En un tiempo en que el realismo llenaba de trastos inútiles el escenario, era toda una revolución. Margarita era de las raras personas que al leer una obra ya imaginaba la plástica y las soluciones escénicas. Para precisar esas soluciones realizaba croquis sencillos pero muy precisos. Por otra parte, la influencia que ejercía en los actores la ayudaba a mantener la disciplina y el rigor con que se llevaban a cabo los ensayos. La influencia provenía de su prestigio que ejercía una sugestión favorable.

Se le reprochaba que no supiera maquillarse demasiado. Ella pensaba que el exceso de maquillaje perjudica, impone una especie de máscara contraria al libre juego de la expresión. No era raro que pensara así ya que su expresión facial era infinitamente moldeable y su expresión bastaba para sugerir un carácter. Su expresión se alternaba de acuerdo con el movimiento de las pasiones, matizándose con la vibración de cada palabra. Creía que el intérprete debe estar seguro de lo que debe hacer y que por tanto debe ser dueño absoluto de sus nervios, de sus reacciones. Debía graduar, matizar los sentimientos del personaje, cuidar el efecto que produce en el público. “Nunca dejo nada al azar, procuro preverlo todo. En representaciones sucesivas diremos los versos o las frases de la misma forma, haremos idénticas las pausas, daremos una entonación e intensidad parecidas a la voz.”

 
El 29 de diciembre de 1934 estrenó "Yerma" de Federico García Lorca en el Teatro Español y el día antes, el 28, Azaña accedía a la hospitalidad de Margarita en su salida de prisión y se instalaba unos días en la casa de Badalona. Antes se había alojado en un hotel de Barcelona y desgraciadamente al salir al comedor algunas personas lo señalaron como si se tratara de un criminal, cosa que lo hizo retirarse con lágrimas en los ojos. Este episodio puramente sentimental y humano de la Xirgu hacia Azaña, se convirtió casi en un delito político. Margarida Xirgu dijo referente eso: "Yo había sido y seguía siendo amiga de don Manuel, pero nunca tuve intervención política, no me cansaré de repetirlo. Se me acusaba, como de un delito, que Azaña se hubiera alojado en mi casa. En aquello no intervino por nada la política.....
En 1936 deja Barcelona para emprender una gira por Sudamerica con obras de Lorca con la idea de volver pero ya no lo hará nunca más. Su gira se convirtió en su exilio ya que en España se produjo el estallido militar capitaneado por el dictador Francisco Franco, exilio durante el que fallece su marido Josep Arnall en La Habana. En 1937 es nombrada delegada del Gobierno Catalán al exilio en Montevideo. El Consejo Central del Teatro considera que es más conveniente que no vuelva a España y continúe a América como abanderada de la República. Margarita lee en la prensa de Chile, en 1940 su procesamiento en España por el Tribunal de Responsabilidades Políticas. Se la condenó a la confiscación de todos sus bienes y al extrañamiento a perpetuidad. Era la respuesta franquista a la inequívoca actitud de la actriz: amar al teatro y a España. 

Vive tanto en Chile como en Uruguay y en Argentina. Así, en 1945 estrenó en Buenos Aires el último drama de Lorca, La Casa de Bernarda Alba. Regresó a Chile y entre 1946 y 1948 realiza nuevamente giras por Argentina y Uruguay. Al estrenar en 1949 en Buenos Aires “El malentendido” de Albert Camus, el gobierno de Juan Domingo Perón prohibió la representación de la obra de un símbolo de la España Republicana. 

Inmediatamente Margarita disolvió la compañia y volvió a Chile. Comenzó entonces a pensar en retornar a España pero un ataque desde un artículo de prensa que el periodista César González Ruano publicó en el diario Arriba, reproducido por toda la prensa española, la hizo quedarse en Sudamérica.


Uruguay se presentaba como una excepción en América Latina. Orgulloso de su tradición democrática, su nivel cultural, su laicidad y conquistas sociales en la órbita laboral y familiar, el país vivía una fuerte prosperidad económica. Estas condiciones, permitieron iniciativas tales como la creación de la Comedia Nacional en 1947 y de la Escuela Municipal de Arte Dramático ( EMAD) que se encomendó en 1949 a Margarita Xirgu. Al frente de la EMAD, Margarita señaló un modo de hacer teatro español, insistiendo en la dicción perfecta, en el ritmo y el fraseo, respetando el verso sin perder naturalidad.

Pero su influencia fue más profunda aún; su postura frente al hecho artístico, la opción y el amor a los grandes textos del teatro universal desde Sófocles a Brecht o Genet, buscando siempre los textos dramáticos de los mejores poetas. El gusto por el riesgo y la audacia ya sea en lo formal del espectáculo o en la elección del repertorio, flexibilizó a la CN, obligándola a moverse con ductilidad en los diferentes estilos. El gusto por la lengua castellana y el afecto a los grandes escritores del Siglo de Oro español. Y también aportó la disciplina del trabajo y el rigor que podía llevar a cierta dureza e inflexibilidad con los horarios. Exigía de los actores un trabajo permanente. No aceptaba pretextos o enfermedades para faltar a los ensayos. 

En 1957 renuncia después de 8 años en la EMAD y la Comedia Nacional del Uruguay solidarizándose con los alumnos que se les vetaba de formar parte de la comisión gestora y hace una gira de 5 meses por México. Obtuvo la nacionalidad uruguaya y se compró una casa en el balneario de Punta Ballena, que edifica en el verano de 1957. En abril de 1957, volvió a México y se encontró luego de 20 años con Rivas Cherif y es invitada a dirigir “Bodas de Sangre”, “La casa de Bernarda y “El Zoo de cristal” de Tennessee Williams. 
La Dama de las Camelias
De regreso a Uruguay se retiró a descansar en su casa de Punta Ballena que se transformará en lugar obligado de visita para artistas y personalidades de la cultura nacional. Su reposo no duró demasiado ya que se le solicita que reponga “Sueño de una noche de verano” y viajó a Buenos Aires a reponer “La casa de Bernarda Alba”. En 1959 interpreta la parte recitada de la cantata "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías" del compositor Mauricio Ohana. És nombrada Delegada General de la Generalitad de Catalunya en Uruguay por el Presidente Tarradellas.

Cuando tenia 7 años los medicos le habian descubierto una grave enfermedad pulmonar. En 1962 es sometida a una grave intervención quirúrgica y en 1967 a pesar de la prohibición médica, dirige "Yerma" de Lorca en Massachusetts. El 7 de abril de 1969, fue internada en Montevideo, intervenida y murió en la mañana del 25 de abril por una falla cardiaca. En 1988, diecineve años después de su muerte, la Generalitat repatria sus restos en el centenario de su nacimiento y son enterrados en Molins de Rei.







Introductora del mejor teatro europeo de su tiempo: Pirandello, D’Anuncio, Wilde, Shaw, Rice…, Margarita supo afrontar los riesgos de interpretar a Mariana Pineda, Marianela, La corona, Divinas Palabras, etc. En su lista de autores españoles están: García Lorca, Galdós, Azaña, Valle-Inclán, Unamuno, Benavente, Eduardo Marquina, J. Ortega y Gasset, Alberti… Junto a Rivas Cherif, da vida a los personajes de nuestra dramaturgia del Siglo de Oro. El maestro Enrique Díaz Canedo afirma que «ha habido dos grandes momentos en el teatro español que han tenido como máximos exponentes a Maria Guerrero y a Margarita Xirgu. No obstante, la Xirgu fue la única que alcanzó la dimensión intelectual del teatro».








Fuentes: wikipedia;margaritaxirgu.es;CIDDAE;Gran Enciclopedia Catalana Genoveva Dieterlich, Diccionario del teatro. Madrid: Alianza Editorial, 1995. Biografía de Margarita Xirgu. Diario uruguayo La Republica

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