viernes, 2 de septiembre de 2011

María Anna Walburga Ignatia.

Conocida como Nannerl, era la hermana mayor de W. Amadeus Mozart. Tenía tanto talento para la interpretación del piano y para la composición como su hermano, pero tuvo la mala suerte de ser mujer en una época en que estaba mal visto que las mujeres fueran intelectuales y creadoras, y fue olvidada por los libros de Historia de la Música.


Nacida el 30 de julio de 1751, también llamada "Nannerl" y "Marianne". Hija de Leopold y Anna María Mozart, fue una niña prodigio, dio conciertos con tan sólo cinco años y logró cautivar a su público por su maestría frente al clavicémbalo, e inicialmente pareció ser una potencial niña prodigio. 

Excelente intérprete en clave y piano, es a partir de la primera interpretación de Wolfang, delante de su padre y sus amigos músicos, a los tres años, que Nannerl quedará para siempre relegada a una segunda posición, aunque su talento era tal que, junto con su hermano (y anunciando siempre que tenían dos años menos de los que realmente tenían, por su padre) dio conciertos para los reyes de Francia e incluso llegó a ir a Inglaterra junto con su familia. 

En el año 1762, toda la familia viaja a Munich. Nannerl y Amadeus debutaron en público como intérpretes en el palacio del príncipe elector, a lo que siguió una especie de gira por las más ilustres casas de las más aristocráticas familias de Munich. Después de siete meses de estudio casi exhaustivo marcharon a Viena iniciando una importante peregrinación artística. El Emperador Francisco I quedó maravillado ante el pequeño Mozart.

Al año siguiente, la gira se reemprendió. Las más importantes personalidades de Munich, Ulm, Schwetzingen, Heidelberg, Maguncia, Francfort, Bonn, Colonia, Lieja, etc., se deleitaron y se maravillaron con los conciertos de los hermanos Mozart. El 18 de noviembre de 1763 llegaban a París y, tras la presentación ante el barón Grimm, los dos hermanos interpretaron para Luis XV y esto supuso el requerimiento de los más distinguidos auditorios parisinos.

De cualquier forma, dada la opinión de sus padres, frecuente en la sociedad de su época, se hacía imposible que continuara su carrera. De acuerdo al Nuevo Grove, "desde 1769 en adelante, ya no se le permitió mostrar su talento artístico en los viajes con su hermano, ya que había alcanzado la edad de contraer matrimonio". Durante los años 1770, mientras Wolfgang triunfaba artísticamente en Italia junto a su padre, Marianne debía permanecer en su casa junto a su madre. Igualmente tuvo que quedarse en casa con su padre mientras Wolfgang visitaba París y otras ciudades (1777-1779) con su madre.

La existencia de Nannerl, en lo musical, se vio sujeta a dos circunstancias determinantes: los prejuicios sociales frente a la mujer creadora y la brillantez fulgurante de su hermano. En su siglo, la actividad musical femenina estaba relegada a la interpretación vocal y a la clavecinística (luego, pianística), pues la práctica de los demás instrumentos les estaba vedada, como lo estaba también la composición. Esta mujer, con experiencia y talento no sólo interpretaba música, sino que, además, se atrevía a componer. Esto debía hacerlo siempre a escondidas, ya que su padre no toleraba que nadie sino su preciado Wolfang fuera el que compusiera música o tocara el violín, instrumento considerado poco apto para las manos femeninas. El puesto de la mujer para su padre, Leopold Mozart, no era el de ser concertista, sino el de ser profesora de música (de alumnas con alto poder adquisitivo) para así pagar los estudios de su hijo, el gran genio de la música. Por todo ello, Nannerl se vio relegada a una vida de profesora de música, dando clases de piano a hijas de aristócratas.

No es de extrañar, por tanto, que Nannerl se sumiera en una profunda depresión y que no saliera de su habitación durante días, que odiara profundamente a su padre y resintiera a su hermano (el mismo a quien había amado desde que naciera, y protegido y defendido del estricto padre). Se cuenta que pasó de ser una joven tímida, pero llena de vida gracias a la música, a ser una joven cínica, considerada de mal carácter y mucho genio. Nannerl decidió que ya no tocaría música nunca más y quemó las partituras que siempre llevaba entre las enaguas. 

Marianne con su padre y su hermano Amadeus

Existen evidencias de que Marianne escribió composiciones musicales, como pueden ser las cartas de Wolfgang alabando su trabajo, pero la voluminosa correspondencia de Leopold jamás menciona alguna de sus composiciones, y tampoco ha sobrevivido hasta hoy ninguna de ellas.

En contraste con su hermano, quien peleaba con su padre y finalmente desobedecía sus deseos respecto a aspectos cruciales (elección de carrera y de esposa), Marianne permanecía completamente servil frente a los deseos de su padre. Se enamoró de Franz D´Ippold, capitán y tutor privado, pero fue forzada por su padre a desechar su propuesta de matrimonio, a pesar de los vanos esfuerzos realizados por Wolfgang de que siguiera sus propias preferencias.

Finalmente contrajo matrimonio el 23 de agosto de 1783 con un magistrado, Johann Baptist Franz von Berchtold zu Sonnenburg y se mudó con él a St. Gilgen, una villa austriaca al este de Salzburgo, ciudad donde estaba el hogar de la familia Mozart. Sonnenburg tenía dos matrimonios anteriores, los cuales terminaron al morir las mujeres, y tenía cinco hijos de sus matrimonios previos, a los cuales Marianne ayudó a criar. También dio a luz tres niños propios: Leopold Alois Pantaleon (1785–1840), Jeanette (1789–1805) y Maria Babette (1790–1791).

Un episodio inusual ocurrió en la vida de Marianne cuando dio a luz a su hijo mayor (27 de julio de 1785), a quien llamó Leopoldo al igual que su padre. Ella había viajado desde su hogar en St. Gilgen hasta Salzburgo para el nacimiento. Cuando retornó a St. Gilgen, dejó al bebé al cuidado de su padre y sus sirvientes. El viejo Leopold le dio a conocer, a través de una carta, que prefería criar él mismo al bebé por algunos meses. En 1786 extendió el plazo por un tiempo indefinido. Leopold siguió cuidándose de su nieto, se deleitaba con sus progresos y comenzó con un entrenamiento musical muy prematuro. Marianne vio a su hijo sólo en sus ocasionales visitas, pero en general no estuvo involucrada en su crianza. El acuerdo continuó hasta la muerte del padre de Marianne, Leopold Mozart, el 28 de mayo de 1787. Los biógrafos difieren en cuáles eran los motivos de este arreglo. El biógrafo Maynard Solomon atribuye el acuerdo al deseo de Leopold de revivir sus habilidades en la formación de un genio musical, como lo había hecho con Wolfgang. También sugiere que la entrega de su hijo es un indicio de la subordinación total de Marianne a los deseos de su padre.

Cuando Mozart era un niño pequeño, adoraba a su hermana mayor, "a los tres años, Mozart se inspiró a estudiar música al observar la instrucción de su padre a Marianne; quería ser como ella". Los dos niños eran muy cercanos, e inventaron un lenguaje secreto y un reino imaginario en el cual ellos eran el rey y la reina. La primera correspondencia de Wolfgang con su hermana era muy cariñosa.

Wolfgang compuso bastantes obras para su hermana. Hasta 1785 le enviaba copias de sus conciertos de piano a St. Gilgen. Respecto a la relación entre ellos durante la edad adulta, los autores difieren. Según algunos "se mantuvo estrechamente unido a ella". Y otros señalan que en su vida posterior Wolfgang y Marianne se distanciaron por completo.

Wolfgang murió el 5 de diciembre de 1791. En algún momento alrededor del 1800, Marianne encontró la biografía de Mozart de 1798 de Franz Xaver Niemetschek. Como gran parte de su contenido era nuevo para Marianne, en una carta de 1800 escribió:

La biografía de Herr Prof. Niemetschek ha reanimado completamente los sentimientos fraternales hacia mi tan ardientemente amado hermano que a menudo me disolvía en lágrimas, ya que es sólo ahora que conocí la triste condición en la que se encontraba mi hermano.

Después de la muerte de su marido en 1801, Marianne regresó a Salzburgo acompañada por sus dos hijos (un tercer hijo había fallecido) y sus dos hijastros,11 y trabajó como profesora de música.

La salud de Marianne decayó en sus últimos años y quedó ciega en 1825. Mary Novello, de visita en 1829, recordó su impresión de la Sra. Berchtold encontrándola "ciega, lánguida, exhausta, débil y casi sin habla", así como solitaria.

Marianne murió el 29 de octubre de 1829 y fue enterrada en el cementerio de la abadía de San Pedro en Salzburgo. Mozart obsequió a su hermana con la Sonata en Re mayor K.251 de 1776, el Capricio K.395/300g de 1778, el Preludio y Fuga K.394/383a y presumiblemente el Adagio en Si menor K.540 de 1788.












Fuentes: nautrosfera; Wikipedia.

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