sábado, 5 de noviembre de 2011

Ruth Fulton Benedict.


Antropóloga cultural norteamericana, fue uno de los miembros más importantes del movimiento de Cultura y Personalidad que dominó la mayor parte del pensamiento antropológico norteamericano de las décadas del 30 y 40. Ruth Benedict fue una de las primeras en proponer el concepto de relativismo cultural, pero la Segunda Guerra Mundial la llevó a pensar en algunas de las implicaciones de esta posición. Su relación con su colega antropóloga Margaret Mead las convirtió en una de las parejas lésbicas más destacadas del siglo XX en los Estados Unidos.


Ruth Fulton Benedict nació el 5 de junio de 1887 en Nueva York de padres universitarios, Frederick S. Fulton cirujano y homeopata y Bertrice Shattuck, maestra. Cuando Ruth aún no tenía dos años, su padre enfermó y la familia se traslada a la granja de los abuelos maternos, donde unos meses después el padre fallece de una fiebre severa. Para mantener a sus hijas, su madre comenzó a trabajar como profesora en pueblos pequeños y después de un tiempo, la familia volvió a su estado natal cuando Bertrice consiguió trabajo como bibliotecaria.

La muerte de su padre provocó en la niña la ruptura de su mundo en dos porciones, "el mundo de mi padre, que eran el mundo de la muerte y que era hermoso, y el mundo de la confusión y de llorar explosivo que negué" (Mead, 1959 p.99), y el mundo verdadero de Ruth, el cual ella calificó como traumático, y teniendo como punto de origen a su madre de quien ella dijo, "yo no amo a mi madre; me disgustaba su culto de la pena, y su preocupación y despreocupación por pequeñas cosas "(Mead, p. 1959 99). 

El poner en contraste dos mundos no fue limitandolos a los de su madre y padre, ella también tenía un amigo imaginario al que ella prefirió en vez de a su hermana más joven, Margery, que creía favorita de su madre. Ruth se retiró a su vida de la fantasía, y así, los contactos con el mundo exterior eran dominados por rabietas severas de genio. Durante su niñez sufrió desajustes  depresivos ocasionales, junto con otro tipo de alteraciones físicas y psicológicas con episodios que duraron hasta su edad adulta. Cuando Ruth entró en la escuela pública de Norwich en 1895, fue descubierto que ella era parcialmente sorda, un factor que justificó algo sus episodios de aislamiento y la diferencia del resto de su familia.

Hacia el final de esa década, la familia se mudó a Búfalo por motivos laborales de su madre que comienza a trabajar en la biblioteca pública e inscribió a sus dos muchachas en la academia de St. Margaret. Su situación allí era difícil, ya que se encontró con unas condiciones económicas precarias, y por otra parte Ruth tuvo que luchar para dominar sus rabietas ante sus compañeros. Era también alrededor de este tiempo que Ruth comenzó a escribir poesía con los seudónimos de Ruth Stanhope y Anne Singleton.

Benedict y su hermana eran muy buenas estudiantes y recibieron becas para estudiar en una escuela privada y luego en la universidad Vassar, donde Ruth se especializó en Inglés. Como estudiante, conocida por los compañeros como “ la radical intelectual”, Benedict leyó Studies in the History of the Renaissance (Estudios en la historia del renacimiento) de su profesor, Walter Pater, quien creía que uno debería “siempre probar curiosamente nuevas opiniones y juzgar nuevas impresiones, nunca consentir una ortodoxia superficial”,  creencia que marcó a Benedict en lo más profundo.

En 1909, se graduó y junto con dos compañeras fue becada para viajar por Europa, instalándose a su regreso a Estados Unidos en la granja de sus abuelos y posteriormente en Búfalo, donde trabajó para la Organización de la Caridad. Posteriormente se mudó junto con su hermana a Los Ángeles donde aceptó un puesto de trabajo en la enseñanza y años más tarde, en 1914,  se casaría con Stanley Benedict, un bioquímico y profesor en la Escuela de Medicina Cornell en Nueva York. El matrimonio le dio seguridad material, pero su marido no quería que trabajara fuera de casa, así que Benedict comenzó un proyecto de biografías de mujeres fuertes, comenzando con las feministas Mary Wolstonecraft, Margaret Fuller y Olive Schreiner, pero el proyecto fracasó al no poder encontrar un editor. Su matrimonio también se resintió por la imposibilidad de engendrar un hijo y finalmente la pareja se separó, aunque no se divorciaron.

En 1919 comenzó estudios en la universidad de Columbia y recibió en 1922 un doctorado en antropología. En esta universidad trabajó junto a Franz Boas y Elsie Clews Parsons, destacando en este periodo su disertación “El concepto del alcohol en Norteamérica” (1923) donde discute las implicaciones culturales de una experiencia religiosa individualizada. Después de la lectura de Edward Sapir de esta disertación, prepara para Benedict un curso de antropología en la universidad de Barnard. Es aquí donde conoce a Margaret Mead, una estudiante de psicología a la que Benedict convenció para que cambiara sus estudios por la antropología; y a raíz de aquí se crea una importante relación entre ellas. Las dos mujeres comenzaron lo que en ese entonces se daba en llamar una amistad romántica, amistad que se convirtió en una relación amorosa y que tras su ruptura se convirtió posteriormente en una amistad que duraría por el resto de sus vidas. 

Ruth Benedict y Margaret Mead

Años mas tarde, Benedict se enamoró de una estudiante de medicina llamada Natalie Raymond y vivieron juntas, hasta que en el año 38 se separaron. Pero Benedict pronto conocería a la psicóloga Ruth Valentine, quien se convertiría en su pareja por el resto de su vida.

Después de recibir su doctorado, se presentó para un puesto de profesora en el Bernard College, pero no fue elegida para el puesto. En 1931, Benedict fue contratada como Profesora Asistente de Antropología en la Universidad de Columbia. Este trabajo le dio a Benedict estabilidad monetaria lo que le permitió divorciarse. Años mas tarde, en 1937 sucedera a Boas en el Departamento de Antropología de dicha Universidad.

Sus trabajos de campo más importantes los realizó en las reservas de diferentes grupos indígenas norteamericanos entre 1922 y 1939. Fueron hechos en California entre el Serrano y con el Zuni, el Cochiti, y el Pimaen en el sudoeste. Los viajes profesionales la llevaron al Mescalero Apache en el Arizona y Blackfoot en el noroeste. De sus trabajos de campo nos han quedado tres de su libros: Cuentos de los indios de Cochiti (York nueva: 1931); Mitología de Zuni (York Nueva: 1935); y Patrones de las culturas, (Boston: 1934).

Este último fue traducido a 14 idiomas y contó con un prefacio de Margaret Mead. Su tesis es que cada cultura valora y privilegia ciertas conductas y tipos de personalidades. Así, uno no puede evaluar una cultura usando los estándares de otra. La cultura de cada pueblo es única y sólo puede ser comprendida desde sus propios términos. Ella también señaló que cada cultura ejerce presión en sus miembros para conformar los patrones de la sociedad y tiende a premiar a quienes lo hacen. 

"Los patrones de las culturas", es el estudio más conocido de esta antropóloga cultural, escrito durante los años 30, mientras que corregía el diario del folklore americano. El libro anterior reúne penetraciones antropológicas, poéticas, y personales de los últimos diez años, y se convirtieron en una obra clásica americana, donde también defendía el relativismo cultural y la inclusión de las conductas humanas en modelos sociales. 

En su trabajo de campo Benedict también creó otra serie de teorías, fruto de estudiar el temperamento la cultura entre pueblos, descubriendo el isomorfismo de la cultura-personalidad que continuaría siendo su acercamiento único al estudio de la antropología. 

Su  contribución más importante y controversial fue su argumento para el estudio de culturas completas, que ella llamó configuracionalista. Cada cultura, creía ella, es moldeada en una forma o modelo único, es decir, se organiza alrededor de una ethos cultural central y, consecuéntemente, es una configuración o totalidad integrada. 

Ruth Beneddict fue una de las primeras en proponer el concepto de relativismo cultural, pero la Segunda Guerra Mundial la llevó a pensar en algunas de las implicaciones de esta posición; esto se debió a que ella era reticente a aceptar que el sistema de valores nazis pudiera en principio ser juzgado por otro sistema de valores. 

Su solución al dilema fue el concepto de sinergia: que cualquier sociedad que sea compatible con el avance humano es buena, pero una sociedad que trabaja en contra de las metas humanas básicas es antihumana y maligna y puede ser juzgada como tal. Con la aparición de los nazis, Benedict comenzó a trabajar en varias organizaciones para educar al pueblo sobre la amenaza del racismo. 

En ese contexto de la II Guerra Mundial, Ruth participó como colaboradora del Ejército de los Estados Unidos, y en 1943 trabajó para la Oficina de Información de Guerra, lo que ella pensó usar para “que los hacedores de normas tomaran en cuenta diferentes hábitos y costumbres de otras partes del mundo”. La tarea específica encargada a la autora fue el análisis de la cultura japonesa, con el propósito de comprender cuáles eran los principios más importantes del patrón cultural de los japoneses. En teoría, esto daría a los militares estadounidenses una ventaja sobre sus oponentes asiáticos. El fruto de esa investigación fue "El crisantemo y la espada: patrones de la cultura japonesa", publicada en 1946 y donde presentó un profundo estudio sobre esta cultura.

Al finalizar la guerra, la Oficina de Investigación Naval comenzó un programa sobre comportamiento humano y Ruth fue elegida para encabezar uno de los proyectos iniciales. Así pudo establecer la organización Investigación en Culturas contemporáneas y  entre quienes nombro para dirigir con ella estaban Ruth Valentine y Margaret Mead.

En 1946 fue elegida la primera mujer presidente de la Asociación Antropológica Americana. Luego, en 1948 acepto una invitación de la UNESCO a una lectura en un seminario en Checoslovaquia. Dos días después de volver a N.Y. Benedict sufrió un ataque al corazón y fue hospitaliza, falleciendo  el 17 de septiembre de 1948.

Después de su muerte, el Dr. Ruth de Valentine hizo clasificar los preliminares profesionales y los papeles personales de Benedict situados en su hogar y oficina. Los papeles fueron enviados a la oficina de Margaret Mead en el Museo Americano de la Historia Natural en donde fueron arreglados más a fondo en categorías. Margaret Mead sirvió como ejecutora literaria de Benedict hasta su muerte en 1978.



Quizás una de sus mayores aportaciones es su trabajo científico sobre el racismo. Tras desmontar sistemáticamente los planteamientos racistas, delimitando lo que no es una raza, falsando el mito de la “pureza racial” y negando categóricamente la posibilidad de establecer jerarquías raciales, la autora procede a un estudio histórico del racismo, mostrando sus vínculos con los conflictos de clase y los nacionalismos políticos para concluir atribuyendo a los prejuicios de raza una funcionalidad encarnada en el poder –político en el sentido técnico de la palabra- y que es imposible comprender adecuadamente sin una investigación de la persecución (lo que nos conduce automáticamente al estudio de las categorías antropológicas del sacrificio y de la víctima propiciatoria).

El propósito de la autora es trazar una clara línea de demarcación entre las evidencias científicas de las diferencias raciales y las pretensiones teóricas o prácticas del discurso racista, que no puede esgrimir en su favor ni un solo argumento científico o racional. Prueba de la necesidad de llevar a cabo esta clasificación son los numerosos manifiestos y acuerdos de los científicos publicados en 1938-39 en Norteamérica y el Reino Unido, tomando posición contra todo tipo de actitudes discriminatorias, totalitarias y racistas. 






Fuentes: wikipedia; Historia de la Antropologia.

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