jueves, 24 de noviembre de 2011

Las hermanas Mirabal, mariposas de la libertad.

 
En honor y recuerdo a estas valientes hermanas, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de lucha contra la Violencia machista. Patria, Minerva y M. Teresa Mirabal, " las mariposas" rompieron los moldes que la sociedad les pretendía imponer y se opusieron a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo que finalmente, ordenó su asesinato. Formaron parte activa del movimiento insurgente 14 de Junio con el que se derrocaría la dictadura de Trujillo en mayo de 1961.


Minerva
Patria

M. Teresa

Hijas de Mercedes Reyes Camilo, (Chea) y Enrique Mirabal Fernández, comerciante y hacendado, nacieron en Ojo de Agua, en Salcedo, Provincia de Espaillat. La primera en nacer fue Patria Mercedes, el 27 de febrero de 1924. Bélgica Adela (Dedé) y María Argentina Minerva nacerían inmediatamente después de Patria en años consecutivos, el 1 de marzo de 1925 y el 12 de marzo de 1926 respectivamente. La cuarta, Antonia María Teresa, vino al mundo el 15 de octubre de 1935. 

Estudiaron como internas en el prestigioso Colegio Inmaculada Concepción de La Vega, dirigido por monjas españolas de la Orden Terciarias Franciscanas de Jesús y María donde, tanto Minerva como María Teresa, destacaron por su inteligencia e interés en el estudio. De las cuatro hermanas, Minerva demostró que vino al mundo con una inteligencia prodigiosa y con una notoria sensibilidad espiritual, factores estos que la convirtieron en una persona sumamente atractiva y en una devoradora de libros sobre literatura y poesía. En sus ratos libres, además se ejercitaba en la pintura. 

Ya desde niña, Minerva era rebelde y tomaba sus decisiones de acuerdo con sus juicios de lo bueno y lo malo. En los 1940, conoció a Pericles Franco Ornes, el fundador del Partido Socialista Popular y conocido antitrujillista, que había sido detenido varias veces por sus actividades políticas. Otras influencias sobre los sentimientos anti-Trujillo de Minerva eran la literatura izquierdista y las emisoras interceptadas ilegalmente de Cuba y Venezuela que hablaban objetivamente de la situación en la República Dominicana.

Minerva Mirabal

Cuando Trujillo, un ególatra corrupto y mujeriego, conocido también como «El Jefe», «El Generalísimo», «El Chivo» o «El Chapita», por su afición desmedida por las condecoraciones, llegó al poder, su familia perdió casi toda su fortuna.  

En junio de 1949, Minerva y sus padres, invitados por las máximas autoridades de la provincia, asistieron a una fiesta ofrecida en el Palacio de la Gobernación en honor al dictador Trujillo, que marcaría el inicio del rumbo trágico para toda la familia: Trujillo conoció a Minerva Mirabal y se sintió atraído por su belleza. 

A los pocos días después que Trujillo fijó sus ojos en Minerva, de nuevo la familia Mirabal recibió otra invitación del gobierno, esta vez para que asistieran a la fiesta de inauguración del Hotel Montaña, en Jarabacoa. En esa oportunidad el dictador y su hijo Ramfis bailaron con Minerva. Trujillo aprovechó la ocasión para demostrar con galanterías su atracción hacia ella, conducta que no fue del agrado de la joven y por tal motivo dejó de bailar.


Minerva Mirabal

El 12 de octubre de ese mismo año, día del descubrimiento de América, con el supuesto propósito de homenajear a la sociedad de la provincia Espaillat, Trujillo organizó una nueva fiesta a la que invitó a la familia Mirabal. La invitación la llevaron personalmente a la residencia de la familia  Mirabal el Gobernador de Moca, y el Senador de la provincia, clara señal del notable interés que tenía Trujillo de encontrarse de nuevo con Minerva.

Cuando esta tercera invitación fue recibida por la familia, la madre se opuso a que Minerva asistiera a la fiesta, pero luego de examinar las implicaciones políticas que tendría tal negativa, decidieron enviar a la misma a una representación integrada por el padre, Patria, Minerva, Dede y los respectivos esposos de la primera y la tercera, Pedro González y Jaime Fernández. 

En la fiesta se encontraba Manuel de Moya Alonzo, que junto con Isabel Mayer tenían la triste reputación de reclutar mujeres para el dictador. Los merengues abrieron el baile y dan paso a  la negativa de Patria y Minerva a bailar con De Moya, pero al final Minerva cedió, por educación, ante la insistencia, y éste se la pasó a Trujillo. Según el biógrafo William Galván, la inteligente y bella muchacha no sólo desairó a Trujillo, sino que solicitó al dictador que "dejara tranquilo a ese joven tan inteligente y preparado que era Pericles Franco", solicitud que molestó profundamente al dictador. 

La fiesta era al aire libre y fue interrumpida por una tormenta que los Mirabal aprovecharon para retirarse de la celebración. Esta "falta de respeto" hizo enojar a Trujillo, que ordenó a uno de sus hombres que llamara a un puesto policial para que detuvieran al auto de los Mirabal, pero ya era muy tarde; el grupo de Enrique ya había rebasado al puesto y el gobernador Juan Rojas sugirió que Enrique le mandara un telegrama de desagravio al dictador. Enrique lo hizo, pero esto no aplacó a Trujillo que al siguiente día ordeno su detención en la capital Santo Domingo (llamada Ciudad Trujillo durante su régimen). 
 
Minerva y su madre fueron arrestadas un día después, siendo hospedadas en el Hotel Nacional. Cada día llevaban a Minerva a la Fortaleza Ozama para interrogarla sobre sus actividades políticas mientras Doña Chea permanecía en el hotel. Las interrogaciones fueron conducidas por dos hombres de Trujillo que acusaron a Minerva de ser comunista y le pidieron que le escribiera una carta de arrepentimiento a Trujillo, a lo que ella se negó. Mujer de profundas convicciones políticas, Minerva poseía también gran temple. Su firmeza de carácter impresionó a sus carceleros, por lo que uno de ellos expresó: "Minerva es un hombre". 

A continuación, fueron apresadas varias de sus amigas: Enma Rodríguez, Violeta Martínez y Brunilda Soñé, que fueron investigadas sobre las supuestas relaciones de Minerva con miembros del Partido Socialista Popular, y particularmente, con el dirigente comunista Pericles Franco. Permanecieron en prisión varias semanas y a partir de este momento, fue montado sobre la familia Mirabal y especialmente sobre Minerva, un riguroso espionaje que informaba a Trujillo sobre todas sus actividades. Destacar que la obsesión de Trujillo con esta heroica mujer que lo enfrentó, creó en él tal delirio que debió ser tratado por un psiquiatra. 

En julio de 1951, el padre es acusado por negarse a pagar 500 pesos por un libro que alababa a Trujillo, y fue conducido preso de nuevo a la fortaleza Ozama. Cuando Minerva y su madre trataron de lograr su libertad, fueron puestas en arresto domiciliario en el Hotel Presidente. Esas tácticas eran concebidas para doblegar a Minerva y convertirla en un objeto sexual de Trujillo que de nuevo intento seducirla y la invitó a visitarlo en otro hotel. En respuesta, Minerva respondió que prefería tirarse del balcón del hotel antes de ir a ver a Trujillo. Esta vez el encierro duró unas tres semanas, durante el cual el padre fue sometido a graves humillaciones y a otras prisiones que terminaron afectando gravemente a su salud, falleciendo el 14 de diciembre de 1953. 


Trujillo y Franco. El saludo de dos dictadores

Un año después, Minerva comenzó a asistir a la Universidad de Santo Domingo, hasta que Trujillo prohibió que ella siguiera asistiendo, en gran parte por su tésis de doctorado, "El Principio de la Irretroactividad de las Leyes y la Jurisprudencia Dominicana," en la que defendía a los derechos humanos, haciendo sugerencias para cambios en el gobierno. 

A pesar de este obstáculo, Minerva regresó a la universidad unos años después y se graduó el 28 de octubre de 1957. La universidad fue el lugar en donde conoció a Manuel Aurelio Tavarez Justo, con quien se casaría el 20 de noviembre de 1955. Después de la graduación, vino la revancha política: se le negó la licencia para ejercer su profesión y no se le reconocieron sus honores académicos. Este nuevo castigo no cortó las alas de La Mariposa. Al contrario, sin poder ejercer su carrera, estaba libre para informarse mejor de la programática revolucionaria cubana. 


María Teresa

A raíz de la muerte de su esposo y la marcha de sus hijas, Chea siente la soledad en Ojo de Agua por lo que decide construir una casa en Conuco, más próxima a sus hermanos e hijas. Finalmente, en 1956 se muda a esta nueva vivienda que sería convertida en el Museo de las Hermanas Mirabal tras la muerte de Chea el 20 de enero de 1981. Mientras tanto, se estaba desarrollando una relación entre la más joven de las hermanas, María Teresa, y Leandro Guzmán, un ingeniero antitrujillista, con el que se casó el 14 de febrero de 1958.

En enero de 1959 en una reunión familiar, donde se encontraban Minerva, Manolo, María Teresa, Leandro Guzmán y otras personas, Minerva examinó por primera vez la posibilidad de organizar un movimiento para el derrocamiento de Trujillo. Por otra parte, la expedición armada del 14 de junio, procedente de Cuba, si bien fue aplastada por la dictadura, también influyó en la conciencia de la juventud dominicana, por lo que el nuevo movimiento político antitrujillista que comenzó a construirse adoptara como nombre el de la fecha de esa expedición. Dentro de este grupo las hermanas eran conocidas como Las Mariposas, porque ese era el nombre con que Minerva se identificaba en las relaciones políticas. 

A los pocos días de la exitosa Asamblea, los servicios secretos de Trujillo reciben informes con los nombres de los principales conjurados y la acción de los agentes represivos fue inmediata. El primero en ser detenido fue Manolo Tavares. Días más tarde, Minerva, luego su hermana María Teresa, y su esposo Leandro Guzmán y también Pedro González. Al final de ese mismo mes, más de un centenar de miembros del 14 de junio habían caído presos. 

En agosto de 1960, la Organización de Estados Americanos en reunión  efectuada en San José de Costa Rica, condenó al gobierno dominicano con sanciones económicas por encontrar a Trujillo culpable del atentado al Presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt y acordó que una comisión de esa entidad internacional visitase la República Dominicana para emitir un informe sobre la situación del país. 

En el marco de esta circunstancia fueron liberadas "bajo palabra" las hermanas Mirabal y otras mujeres detenidas. Los esposos permanecen encarcelados y ellas les comentan, en una visita a la cárcel donde se encontraban recluidos, los rumores que circulaban sobre la posibilidad que sufrieran un «accidente», como se denominaba entonces a la manera que utilizaba el régimen de ordenar la desaparición de un opositor importante, con la supuesta intención de ocultar el crimen. 

Uno de los esposos sugirió que debían acabar con los viajes y marcharse a Puerto Plata para evitar el paso por las carreteras, pero ya era tarde: la orden de asesinar a las hermanas ya había sido dada. Cinco miembros del Servicio de Inteligencia Militar detuvieron el jeep en el que regresaban de la prisión, las introdujeron a empujones en un coche y las llevaron a un lugar previamente escogido, cerca de La Cumbre. Eran aproximadamente las 19:30 h. Allí las mataron a golpes y colocaron sus cadáveres en el jeep, antes de arrojarlo por el precipicio.
 

Los asesinos
Ciriaco de la Rosa, uno de los asesinos, lo contaría más tarde:

«Después de apresarlas, las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas […] Traté de evitar este horrendo crimen, pero no pude, porque tenía órdenes directas de Trujillo y Johnny Abbes García. De lo contrario, nos hubieran liquidado a todos». 

El 25 de noviembre de 1960, los cuerpos de las tres hermanas Mirabal se encontraron en el fondo del acantilado en la costa de la República Dominicana. Aquel acontecimiento, que fue vendido a la prensa como un trágico accidente por Trujillo, el dictador que dio la orden de acabar con ellas, contribuyó a despertar la conciencia entre la población, que culminó, seis meses después, con el asesinato del caudillo.



En honor a estas valientes hermanas, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, conmemoración establecida en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, en el año 1981.

Este año, 200 mujeres ha sido asesinadas en la República Dominicana.....






Fuentes: wikipedia; Valentina Peguero