domingo, 16 de diciembre de 2012

Margaret Mead.


Profesora y antropóloga cultural estadounidense, es una de las personalidades más intrigantes en el campo de la antropología, que saltó a la fama en un momento en que los hombres eran los investigadores preeminentes en el campo. Activista muy comprometida con el feminismo y los derechos humanos, fue la primera antropóloga en estudiar las educación y crianza de niños en las distintas culturas.




Margaret Mead nació en Filadelfia, Pensilvania el 16 de diciembre de 1901, en el seno de una familia de clase media. Su padre era profesor de Economía en la Universidad de Pennsylvania, y su madre era profesional de la Sociología y activista social. Desde 1921 realizó estudios de Psicología y de Antropología en la Universidad Columbia de Nueva York, donde, al final de su carrera fue contratada como profesora asociada. Trabajó en el Museo Americano de Historia Natural, como asistente de director. 

Sus grandes amigos y valedores de aquella época fueron dos de los grandes maestros de la antropología norteamericana de la primera mitad del siglo XX: Franz Boas y Ruth Benedict. 


Cuando conoce a Ruth, ella es una estudiante de psicología a la que Benedict convenció para que cambiara sus estudios por la antropología, y a raíz de aquí se crea una importante relación entre ellas. Las dos mujeres comenzaron lo que en ese entonces se daba en llamar una amistad romántica, amistad que se convirtió en una relación amorosa y que tras su ruptura se convirtió posteriormente en una amistad que duraría por el resto de sus vidas.

Ambas, eran consideradas las dos antropólogas más importantes del momento. Mead era brillante, agresiva, controvertida. Benedict también, pero era más sutil, sofisticada y en cierta medida moderada. Sin embargo, a su manera, tenía la misma capacidad que Mead para ocupar un primer plano.  Su famosa obra Patterns of Culture había constituido un importante avance para la comprensión de las actitudes subyacentes y los sistemas de pensamiento y comportamiento de diferentes culturas.


M. Mead
 
Animada por Boas y Benedict, decidió realizar varias campañas de trabajo de campo: estuvo en Samoa en 1925 y después en las Islas del Almirantazgo entre 1928 y 1929. 

De sus observaciones sobre ambas culturas extrajo los materiales para varios libros importantes: Coming of age in Samoa. A psychological study of primitive youth for Western Civilisation (Haciéndose mayor en Samoa. Un estudio psicológico de la juventud primitiva para la civilización occidental), de 1927; Growing up in New Guinea. A Comparative study of Primitive Education (Creciendo en Nueva Guinea. Un estudio comparativo sobre la educación primitiva), de 1930; y Social Organization of Manu'a (La organización social de Manu'a), del mismo año.

Todos ellos son profundos estudios sobre la relación entre la psicología y la personalidad individual y los condicionamientos e improntas impuestas por el marco cultural de cada tradición. En ellos se explicitan profundas críticas de las teorías de Lucien Lévy-Bruhl sobre la mentalidad prelógica de los pueblos llamados primitivos, y de las de Sigmund Freud sobre la relación de la mentalidad primitiva y la mentalidad infantil.

Entre 1931 y 1933, Margaret Mead volvió a dejar los Estados Unidos para vivir entre los nativos de tres comunidades de Nueva Guinea: los arapesh, los mundugumor y los tchambuli. 




En el seno de estas sociedades estudió la forma en que las condiciones culturales y la educación influyen (de forma más decisiva que las circunstancias biológicas) sobre la personalidad y los papeles sociales de las mujeres y de los hombres.

“El material reunido sugiere que muchos, si no todos, de los rasgos de la personalidad, que llamamos femeninos o masculinos, se hallan tan débilmente unidos al sexo como lo está la vestimenta, las maneras y el peinado que se asigna a cada sexo según la sociedad y la época.” (Mead, 1961: 220).

Su posterior trabajo de campo en Guinea, sirvió entre otros aspectos para demostrar que los roles de género difieren de una sociedad a otra. Mas tarde, en Bali, junto con Gregory Bateson (su tercer marido), exploró nuevas formas para documentar el paso de la niñez a la etapa adulta, y la forma en la que la sociedad plasma este tránsito a través de símbolos.

M. Mead y G. Bateson

Frutos de sus campañas de los años treinta fueron libros como Sex and temperament in three primitive societies (El sexo y el temperamento en tres sociedades primitivas), de 1935; y Cooperation and competition among primitive peoples (Cooperación y competición entre los pueblos primitivos) de 1937. En aquellas expediciones desarrolló intensamente las aplicaciones de la fotografía al trabajo de campo antropológico, que plasmaría en libros como Balinese character. A Photographic analysis (El carácter balinés: un análisis fotográfico, 1942).

Durante la Segunda Guerra Mundial y en la posguerra, Margaret Mead se dedicó a estudiar las relaciones entre el "carácter nacional" y las instituciones y estructuras sociopolíticas de los Estados Unidos y de la Unión Soviética. 

Además, siguió interesándose, cada vez más, por los fenómenos de cambio social y personal considerados desde una perspectiva diacrónica, lo que la apartó radicalmente del funcionalismo y de los estudios sincrónicos que antropólogos como Bronislaw Malinowski habían puesto de moda.

Justo antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial (que le obligó a suspender su investigación en el Pacífico Sur), fundó junto con Ruth Benedict el Institute for Intercultural Studies, en 1944. 




El impacto y consecuencias de la guerra definió a Mead como una personalidad defensora de la idea de la superación y posibilidad humana para el cambio, frente a un pensamiento intelectual generalizado mucho más pesimista acerca de esta concepción. Consideraba que los patrones de racismo, belicismo y explotación ambiental eran costumbres adquiridas, y que la sociedad humana era capaz de modificar dichos esquemas para construir nuevos principios sociales totalmente distintos. Este fue el origen de su frase "No dudemos jamás de la capacidad de tan sólo un grupo de ciudadanos insistentes y comprometidos para cambiar el mundo".

Entre sus libros de aquella época destacan Male and female. The study of the Sexes in a changing world (Varón y mujer. El estudio de los sexos en un mundo en cambio), de 1949; Cultural patterns and technical change (Modelos culturales y cambio técnico), de 1953; Anthropology, a human science. Selected papers, 1939-1960 (La antropología, una ciencia humana: Artículos selectos, 1939-1960), de 1964; y Themes in French Culture. A preface to the study of a French community (Temas sobre la cultura francesa. Introducción al estudio de una comunidad francesa), de 1954.

Mead fue profesora de varias instituciones y destaca especialmente su carrera en el American Museum of Natural History, en Nueva York del que fue directora de etnología desde 1946 a 1969. Participó en todo tipo de conferencias, fue docente en varias universidades, dirigió el Comité de Hábitos Alimenticios (organismo que luego se convirtió en la UNESCO).

Desarrolló y perfeccionó los métodos de trabajo, incluyendo la fotografía en sus trabajos de campo antropológico. Fue objeto de múltiples honores y homenajes, siendo presidenta de honor de varias asociaciones e instituciones, entre las que destacan the American Anthropological Association y the American Association for the Advancement of Science.

Sus trabajos sobre teoría de la enseñanza, son actualmente una referencia básica, y sin embargo, y pese al enorme impacto y popularidad que, en un primer momento, causaron sus primeras obras, algunos antropólogos de generaciones más jóvenes se atrevieron a poner en duda y a lanzar severas críticas contra sus métodos de observación y contra sus interpretaciones de la cultura de los pueblos entre los que convivió, que consideraron contaminados y condicionados por los propios prejuicios y experiencias de la autora.





La importancia del trabajo de Mead reside en que demostró que no existe correspondencia natural estricta entre sexo y género y que lo hizo en una época en la Antropología daba esta correspondencia por supuesta.
Gran activista, comprometida con el feminismo y los derechos humanos, Margaret Mead murió en Nueva York, en 1978 dejando un voluminoso legado de libros, escritos y trabajos, correspondiente a una prolífica autora, así como a una admirable personalidad.

 
Principales libros de Margaret Mead

  • Coming of Age in Samoa (1928)
  • Growing Up in New Guinea (1930)
  • The Changing Culture of an Indian Tribe (1932)
  • Sex and Temperament in Three Primitive Societies (1935)
  • Male and Female (1949)
  • New Lives for Old: Cultural Transformation in Manus, 1928-1953 (1956)
  • People and Places (1959)
  • Continuities in Cultural Evolution (1964)
  • Culture and Commitment (1970)
  • Blackberry Winter (1972) Editora de: Cultural Patterns and Technical Change (1953) y de los escritos de Ruth Benedict bajo el título de An Anthropologist at Work (1959).








Fuentes: Wikipedia;Biografiasyvidas.com


jueves, 13 de diciembre de 2012

María Szymanowska. Pionera romantica


María Szymanowska, gran compositora polaca considerada como una de las mejores y primeras pianistas profesionales del siglo XIX, cuyo estilo influyó en Chopin. Virtuosa del piano, vivió el nacimiento de uno de los movimientos culturales más preciosos y profundos, el romanticismo. Grandes nombres como Rossini o Chopin en la música o Goethe en la literatura y la poesía, brillaron con luz propia. Entre ellos, esta mujer, María Szymanowska,  inspiró los versos de unos y las composiciones musicales de otros.




Maria Agata Szymanowska nació en Varsovia el 14 de diciembre de 1789, en el seno de una familia de origen judío. Nunca asistió a las escuelas de música pues en primer lugar, la educación musical pública en Varsovia todavía estaba en su infancia (la primera escuela profesional de música se inauguró en 1809), y en segundo lugar, este tipo de educación era en ese momento inaccesibles para las mujeres. Por ello, fue educada en casa por una sucesión de maestros de piano, como Antoni Lisowski y Tomasz Gremm y perfeccionó su gran capacidad para componer con ayuda de Franciszek Lessel, Józef Elsner (quien también fue uno de los primeros maestros de Chopin) y Karol Kurpiński.

La joven pronto destacó en el mundo de la música como intérprete al piano, compositora y profesora. Con 21 años María iniciaba su carrera internacional como concertista dando su primer recital público en Varsovia y luego fue a París en 1810 a exponer sus piezas y darse a conocer. 




Ese mismo año se casó con Jozef Szymanowski, con quien tuvo tres hijos, una niña llamada Helena y dos gemelos, Celina y Romuald. El matrimonio de María duro solamente 10 años, tras los cuales se separó de Jozef. La pianista se quedó con sus hijxs, hecho que no impidió que continuara con su carrera musical.

Entre los años 1815-1828, realizó numerosas giras de conciertos por toda Europa, algunos públicos y otros privados para la realeza del Viejo Continente. En 1823 recorrió lo que hoy es Ucrania, como parte de un dúo de violín y piano con el violinista polaco Karol Lipinski, para posteriormente, hacer una gira de tres años por la Europa occidental entre 1823 y 1826, llegando a la cúspide de su fama cuando actuó en Austria, Alemania, Francia, Inglaterra, Italia y los Países Bajos.

En Marienbad, Austria, Szymanowska se hizo muy amiga de Johann Wolfgang von Goethe a quien también deslumbró y quien sintió una profunda pasión por la pianista a la que dedicó su poema Aussöhnung. De ella decia que tocaba el piano "con una facilidad polaca" y que su increíble talento " no se puede explicar con palabras".

En Berlín, conoció a la familia de Mendelssohn y el pianista Friedrich Kalkbrenner. Más grandes éxitos Szymanowska tuvieron lugar en París y Londres, donde recibió el elogio de las autoridades musicales más importantes de la época: Anton Reicha, Jadin Luis, Boildieu Francois, Ries Ferdinand, Ignaz Moscheles, Clementi Muzio, John Baptist Cramer, Gioacchino Rossini, y otros. Su viaje a Italia añadió una amistad importante, el famoso compositor de polonesas para piano, el príncipe Michal Kleofas Oginski.

En sus giras, María colaboró con las principales figuras del momento como la soprano Giuditta Pasta (1797-1865) y el compositor y pianista Johann Nepomuk Hummel. Su fama y virtuosismo la llevaron a San Petersburgo en 1828 donde fue nombrada “Primera Pianista de la Corte Imperial Rusa”. Se establece en Moscú y en San Petersburgo y su casa se convirtió en un centro de actividad cultural para los polacos como Mickiewicz, que frecuentaban sus salones (reuniones de intelectuales y artísticas) y que más tarde se casó con su hija Celina.



Así, fue ganando una reputación como destacada pianista. Lo más importante en su producción compositiva son obras para piano, que incluye miniaturas de baile (mazurcas, polonesas y valses) y otras piezas como nocturnos, en los que Szymanowska explota las posibilidades técnicas y tímbricas del instrumento y en ella se encuentra una  concordancia con los títulos de las últimas obras de Frédéric Chopin, que se reunió en varias ocasiones con Szymanowska

La influencia de Szymanowska en Chopin es evidente no sólo en su tendencia hacia el uso de las formas conocidas como Estudios en el caso de Chopin, sino también en su atracción por las formas de danza de Polonia como la polonesa y la mazurca. Szymanowska no inventó estas formas, que habían sido utilizadas ya en el siglo XVIII por los compositores que buscan captar la esencia de la música folclórica polaca, pero si introdujo el nocturno que se convirtió en uno de los géneros preferidos de Chopin.

María Szymanowska realizó 113 obras muchas de ellos para el piano, mientras que otras eran canciones, varias de ellas acompañadas de las palabras del poeta nacional de Polonia, Adam Mickiewicz.

De ellas destacan piezas breves para piano y el uso del llamado “stile brillante”. Otros músicos del momento, entre ellos Giacomo Rossini, admiraron su obra y su interpretación.



El 25 de julio de 1831, moría en la capital del imperio ruso por una epidemia de cólera que azotó a San Petersburgo






Fuentes: grandesmujeresenlahistoria; Principio del formulario Encyclopedia.com

domingo, 9 de diciembre de 2012

Alva Myrdal.

Política sueca, activa feminista y pacifista, Nóbel de la Paz por su contribución al movimiento de desarme nuclear durante los años sesenta y setenta. Su figura es clave para entender la singularidad del Estado de bienestar sueco y su liderazgo en los logros de igualdad de género.





Nacida Alva Reimer  un 31 de enero de 1902, en la ciudad universitaria sueca de Uppsala. Estudió Sociología en las universidades de Upsala, Estocolmo y Ginebra y orientó sus investigaciones hacia el campo de la política. En 1924 contrajo matrimonio con el afamado economista sueco Karl Gunnar Myrdal, ( premio Nobel de Economía de 1974), cuyo apellido adoptó.
 
Estuvo vinculada desde muy joven al Partido Social Demócrata, participó activamente en la lucha contra el armamentismo y se interesó por los temas sociales. Su compromiso social venía desde 1930, cuando ella jugó un papel destacado en el desarrollo del estado de bienestar sueco. Fue una luchadora incondicional por la liberación de las mujeres y la igualdad de derechos. En ese año publicó un libro titulado "El problema de la población en crisis" en el cual planteaba una serie de reformas sociales que garantizaran la libertad individual, sobre todo de las mujeres.

Esta obra está escrita en un contexto de baja fecundidad y su objetivo es poner de manifiesto la centralidad de la infancia en la consecución del bienestar común y, por tanto, en la acción política. En esta obra, Alva y Gunnar Myrdal compartían las demandas de los conservadores en torno a la centralidad política de la familia y la promoción de la natalidad, pero las reformularon en clave feminista: las mujeres debían tener un papel activo como ciudadanas – incluyendo el acceso al empleo –, y los hombres debían tenerlo como compañeros activos en la crianza de los niños. Mientras que la acción del Estado a través de los servicios sociales debía permitir que esos dos roles pudieran materializarse.

El libro fue problemático porque también avanza algunas ideas típicas en su época que tienen que ver con la eugenesia, la selección activa de la población. Se la considera ideóloga de la reforma educativa realizada en Suecia en 1946.

Tras escribir esta obra, Gunnar Myrdal fue requerido por varias universidades y organismos, mientras que Alva no recibió ninguna oferta. De hecho, ella siguió siendo madre de familia e intelectual freelance vinculada a distintas comisiones gubernamentales hasta la edad de 47 años, teniendo que aguantar ser increpada como mala madre por participar en actos públicos y académicos a horas en las que una madre debía estar cuidando de sus hijos pequeños. Insultos que por su supuesto nunca recibió su marido y padre de sus tres hijos.



Como destacada feminista, presidió la Asociación de Mujeres Trabajadoras de Suecia; desde donde promovió una verdadera rebelión contra notorias injusticias y carencias de la legislación laboral sueca respecto a las mujeres. Por su esfuerzo, las mujeres embarazadas dejaron de ser despedidas del trabajo, y muchas de las grandes leyes sociales que la socialdemocracia puso en práctica en Suecia contaron la decidida participación de Alva Myrdal.

En 1949 fue nombrada directora de la Oficina de Asuntos Sociales de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cargo que ocupó durante un año. En 1951 pasó a dirigir el departamento de Ciencias Sociales de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de Naciones Unidas (UNESCO), siendo la primera mujer que llegó a ser directora del citado departamento.

Entre 1955 y 1961 trabajó como embajadora del gobierno sueco en India, Birmania y Sri Lanka. Ese último año regresó a Suecia como asesora especial para el desarme del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país. En 1962 obtuvo un escaño en el Senado sueco como representante del Partido Socialdemócrata y fue designada para encabezar la delegación sueca en la Conferencia para el Desarme celebrada en Ginebra.

Entre 1966 y 1972 ostentó la cartera de Desarme del gobierno sueco, cargo que compaginó desde 1969 con el de ministra de Asuntos Eclesiásticos. Entre 1972 y 1973 permaneció en el gobierno como ministra sin cartera. Al mismo tiempo, hasta 1973 continuó desarrollando su actividad dentro de la Conferencia para el Desarme de Ginebra.

Como ministra, Myrdal destacó por su gran contribución a la puesta en marcha de importantes reformas sociales y a la defensa de la igualdad para las mujeres desde una postura abiertamente feminista. Tras su retirada de la política activa, Alva Myrdal continuó comprometida hasta su muerte con las causas del pacifismo, el desarme y el feminismo, a través de conferencias y publicaciones. 

Entre sus numerosos escritos, cabe destacar: Desarme, realidad y utopía (1965), Guerra, armamentismo y violencia cotidiana (1977), El juego del desarme: la carrera armamentística entre Estados Unidos y Rusia (1976) y Dinámica del desarme nuclear europeo (1981). Además del Nobel, recibió el Premio de la Paz de Alemania Occidental en 1970 -que compartió con su marido-, el Premio Einstein de la Paz (1980) y el Jawaharlal Nehru de Cooperación Internacional (1981).

De todos los honores que ella había recibido, Alva consideraba el Premio Nobel de la Paz como “la cúspide” pero en una ocasión reconoció que el “Premio del Pueblo de Noruega” fue el más querido en su corazón ya que en 1981, cuando fue nominada una vez más para el Nobel y el Comité dio el premio al Alto Comisionado para los Refugiados, hubo tal cantidad de críticas en Noruega que suscitó un movimiento popular que recaudó sesenta mil dólares los cuales le fueron entregados como Premio del Pueblo Noruego. La ceremonia que tuvo lugar en el ayuntamiento de la ciudad de Oslo en febrero de 1982 le emocionó profundamente.

Sin embargo, para algunxs, la biografía de Alva Myrdal también contiene sombras, como su apoyo a la política de esterilización llevada a cabo por el gobierno sueco en los años 30 del siglo xx. Aunque hay que decir que no participó en la redacción de las leyes, ni en su implementación.

Falleció un 1 de febrero de a la edad de 84 años, en una clínica de la ciudad de Estocolmo, donde se hallaba internada desde hacía dos años. El primer ministro, Olof Palme, que la visitó horas antes del deceso, dijo entre otras cosas: 

"Será recordada por el brillo de su personalidad, por la firmeza de sus convicciones y por el impulso y amplitud de sus acciones".





"Las raíces económicas y políticas de los conflictos son demasiado fuertes como para que podamos crear un estado duradero de entendimiento armonioso entre los seres humanos." AM





Fuentes: wikipedia; biografiasyvidas. Ricardo Moreno para El Pais; Lina Gálvez Muñoz

domingo, 2 de diciembre de 2012

Jane Bowles.

Gran narradora norteamericana y una mujer viajera, aventura y transgresora. Una de esas transgresiones consistió en vivir relaciones sentimentales de acuerdo a sí misma, y no a los convencionalismos del momento, mostrándose manifiestamente lesbiana.



Jane Auer nace en Nueva York un 22 de febrero de 1917. Hija de Sydney Auer y Clair Stajer Auer es miembro de una familia judía. Se crió en Woodmere (Long Island), pero al morir su padre en 1930, Jane se traslada a Manhattan con su madre y comienza a estudiar durante el primer semestre en la escuela pública Julia Richman. Madre e hija se alojarán junto a sus tíos maternos Bobbie, Carl y Florence en el Hotel de Croyden, donde inicia sus correrías amorosas con mujeres "de vida alegre", lo que generó que su madre decidiera el traslado familiar a Hyde Park.

Continuó su formación académica en el colegio privado de Stoneleigh en Greenwich, pero no finalizó el curso escolar debido a una caída de caballo que le provocó una tuberculosis y le dañó la rodilla derecha causándole una cojera permanente. Durante el periodo 1932-1934 le tratarán su tuberculosis ósea en el sanatorio de Leysin (Suiza), y es precisamente en este periodo cuando conoce al escritor francés Louis Ferdinand Céline por quien -ya antes de conocerlo- sentía verdadera admiración y marcó su dedicación vital a la literatura.

Jane comenzó a escribir siendo niña, sus escritos -inéditos, aunque parece ser que fueron abundantes- nunca se han llegado a encontrar, a excepción de la copia de una novela que parece ser la inspiradora de su primera novela impresa, La Phaeton Hypocrite. 

En 1938 se casó, a instancias de su madre, con el escritor Paul Bowles. Este matrimonio sería para Jane una tapadera respetable de su lesbianismo. Con Paul comenzaría una vida en continuo movimiento hasta que descubrieron Túnez a final de la década de los 40. En un primer momento se establecieron en una granja de Woodrow Road (Staten Island), dos años más tarde vivirían en Taxco (México) y, tras la Guerra, se marcharon de EE.UU al actual Sri Lanka, todo ello sin olvidar Nueva York, a donde viajaban continuamente, sobre todo, por trabajo de Paul.

Conformaron una de las “parejas más fascinantes y extrañas” del panorama artístico. Ambos tuvieron amantes, a Jane se le conocieron varias: Cecil, Genevieve Philips, Helvetia Perkins, Cory, Renee Henry, Martha Ruspoly, Mary Oliver... y la muy especial Cherifa, a quien conoció en Tánger, una vendedora del mercado de granos que entró a trabajar en su casa junto a dos mujeres más cuando se establecieron en Tánger. 



Al poco tiempo de trasladarse a Tánger le diagnosticaron a Jane un problema cardíaco y en abril de 1957 tuvo un espasmo cerebral con una pequeña hemorragia que le ocasionó una parálisis parcial que le hizo perder incluso visión en el ojo izquierdo. Comenzó un periplo de médicos, primero viajaron a Londres y, en agosto, fue admitida en el Radcliffe Infirmary de Oxford, pero Jane se encontraba incómoda  y solicitó el alta. De allí marchó al hospital Saint Mary, donde los médicos concluyeron que no había solución para mejorar su salud, por lo que decidieron regresar a Marruecos a finales de agosto. Aún así, en septiembre recae y viaja de nuevo al Radcliffe Infirmary de Oxford.

En 1958, la situación política de Marruecos hace que el matrimonio Bowles decida marcharse a Madeira, concretamente a Funchal. Pero la salud de Jane continúa siendo muy delicada y en abril se traslada a Nueva York con dos amigas, donde su madre la ingresará por unos meses en una clínica psiquiátrica, volviendo después a Tánger algo más recuperada pero con una salud física y mental debilitada. 

Le resultará muy costoso volver a coger la pluma. Intentó, sin éxito, terminar de escribir la obra: Going to Massachussets pero sus facultades estaban muy deterioradas; a esto, además, habría que añadir la fuerte dependencia que generó hacia el alcohol y las drogas: 

“Estoy ansiosa de volver a mi novela, a pesar de todo eso, pero probablemente se debe a que llevo un tiempo sin trabajar en ella y es posible que cuando empiece de nuevo vuelva a sentir un desánimo interno y un aburrimiento, comparado con el cual sería una fruslería cualquier orgullo herido.”

En 1960 recibiría una beca para escribir una obra dramática, pero tampoco fue capaz de escribirla, solo logró centrar la historia en Camp Cataract.

Tánger ocupó siempre para los Bowles un lugar privilegiado, hicieron de él un punto de encuentro entre escritores, músicos o figuras del teatro como Tennessee Williams, Truman Capote ( que la llamaba "Cabeza de gardenia") o Gertrude Stein, entre otros. 

Emilio Sánz de Soto, Pepe Cárleton, Truman Capote, Jane y Paul Bowles, en Tánger a finales de los años cuarenta. - Archivo Pepe Cárleton

En 1969, tras un ataque de hipertensión, queda ciega y con serias dificultades para caminar y valerse por sí misma, por lo que Paul decide que lo mejor es ingresar a la escritora en la Clínica de los Ángeles, en Málaga. Allí le diagnostican, además una psicosis maníaco-depresiva. Jane muere el 4 de mayo de 1973 intentando finalizar las novelas Out in the World, y Going to Massachusetts que quedarán ya inconclusas para siempre.

Tennessee Willimas consideró a Jane Bowles como la escritora más subestimada de la literatura estadounidense. Para John Ashbery, ella fue “una de las más exquisitas escritoras modernas de ficción en cualquier idioma”. Jane concede en sus escritos una gran importancia a la mujer, a lo femenino, relegando al hombre a un segundo plano, por considerar que no es capaz de enriquecer sus composiciones.

Finaliza su primera novela, La Phaeton Hypocrite, a final de 1937. Fue escrita en francés y la imprimió ella misma pero, al perderse el original, no pudo ser publicada. Concluye su segunda obra conocida: Two serious ladies, entre 1939 y 1941. Tres años más tarde será publicada por Knopf. El título original Tree serious ladies será modificado tras la revisión que Paul hace del manuscrito, en la que sugiere una serie de cambios a Jane. En esta obra, trata los afectos, la sexualidad femenina, y la inexistencia de raíces. Hay un claro referente a Paul, Jane y su amante -en ese momento Helvetia Perkins, quien dejó a su marido e hijos por ella-. El ritmo creativo de Jane es, en este periodo, vertiginoso. Entre 1943 y 1945 continúa escribiendo: Plain Pleasures (publicada en 1946), A Quarreling Pair y In the summer house serán fruto de esta etapa, en el que se recogen sus vivencias y experiencias en Vermont. Además, salen a la luz -publicadas gracias a las gestiones de Paul- A day in the open y A Guatemalan Idyll.




A partir de 1946 comienza el declive de la escritora, dicen los entendidos que la brillantez de Jane se demuestra en una década de excelente creación, que va de sus 20 a sus 30 años. En 1947 comienza a trabajar en la novela “Out in the World” (nunca publicada pero, para muchos, Obra Maestra de la escritora) y en su estancia en Fez escribe el relato Camp Cataract, publicado en 1949. Entre 1950-1951 escribe un par de artículos para revistas East Side: North Africa y Everything is nice. No vuelve a escribir otro hasta 1957, para la revista Vogue: A stick of green candy. Un año más tarde inicia, en Madeira, Going to Masachussets, una obra que, pese a retomarla en varias ocasiones, nunca logrará concluir.

En 1966 se publican por primera vez en Estados Unidos las Obras completas de Jane Bowles, pero no será la única. Las últimas letras escritas por Jane datan de 1970, se trata de una reflexión o nota dedicada a sí misma. Además, algunas de sus obras fueron representadas en Brodway en vida de la escritora y muchas de ellas se han reeditado en varias ocasiones.

A Jane Bowles hay que reconocerle, al igual que a otras muchas autoras de la época, la apertura a nuevas normas literarias, la transgresión... Sus viajes y aventuras, en solitario o con sus amantes, hicieron que su literatura no fuera una continuación de la de su marido, sino que tomó una vida y estilos propios e independientes a los de éste. Aún así, las referencias y relación entre ellos son continuas. Aunque vivieron sus últimos años separados, quienes les recuerdan se esfuerzan por mantenerlos unidos, como sucedió, por ejemplo, en los actos de celebración del centenario de Paul: a su figura queda inexorablemente unida la de Jane. Siempre se hablará de ellos como “el matrimonio Bowles”.

La ruptura con los convencionalismos sociales y morales de la época y el reflejo de sus experiencias vitales hacen que la obra de Jane sea totalmente diferente a lo que la sociedad estaba acostumbrada que una mujer escribiera, generando que su obra tenga un significado especial.


Finalmente, ingresó en una clínica de Málaga, donde murió en 1973 a los 56 años.  Sus restos mortales descansan en el Cementerio de San Miguel de Málaga.








Fuentes: Wikipedia; MUJERES CON DISCAPACIDAD EN LA HISTORIA ( Consejeria para la Igualdad; Junta de Andalucia);




sábado, 1 de diciembre de 2012

Oliva Sabuco . La décima musa


Importante filósofa del Renacimiento español de quien se dudó en cuanto a la autoría de su obra por considerar que resultaba demasiado intelectual para ser obra de una mujer. Ignorada durante mucho tiempo, actualmente  es considerada una de las joyas de nuestro Siglo de Oro. Con su libro Nueva Filosofía del Hombre revolucionó la relación entre pensamiento y salud.




Oliva Sabuco de Nantes y Barrera nació en la población albaceteña de Alcaraz el 2 de diciembre de 1562 si bien hay biógrafos que sitúan su venida al mundo en el pueblo alicantino de Oliva. Su padre fue Miguel Sabuco, boticario y letrado, y su madre Francisca Cozar. Algunos afirman que su padre, el bachiller Sabuco desarrolló diversos cargos municipales, pero según Vintró & Waithe (2000) se le han atribuido cargos y puestos ajenos, en un afán de exaltación de su figura.

Como han puesto de relieve diversos autores/as, el padrino de Oliva es el Doctor Heredia y sus dos madrinas ( de las cuales toma el segundo apellido ) son esposas de licenciados universitarios, de manera que la joven Oliva se mueve en el círculo de la élite cultural alcaraceña. Y aunque los estudios académicos oficiales estaban prohibidos a las mujeres, en Oliva se dan las circunstancias familiares favorables para el acceso a la formación intelectual, como ocurrió también con Beatriz Galindo, Juliana Morell o Sor Juana Inés de la Cruz entre otras. Puede tener varias bibliotecas particulares a su disposición, incluida una de Medicina, la del Doctor Heredia, que la iniciaría en sus conocimientos médicos, hasta que falleció en 1578. También en esa época de juventud de Oliva había llegado a Alcaraz, procedente de Villanueva de los Infantes, el profesor Simón Abril, una eminencia en autores clásicos latinos y griegos, traductor de Aristóteles, que después se marchó de Alcaraz al ser nombrado profesor en la Universidad de Zaragoza, siendo sustituido por el licenciado Molina. Precisamente los clásicos griegos y latinos son la otra faceta en la que Oliva demuestra sus conocimientos.

En 1580, cuando tenía unos dieciocho años, contrajo matrimonio con Acacio de Buedo, con el que tuvo al menos cuatro hijos. Acacio ocupó varios cargos públicos en Alcaraz, y el matrimonio dispuso de una posición desahogada, legando dotes sustanciosas a sus hijos.

Tenía veinticinco años cuando vio la luz su gran obra, la que le da un lugar en la Historia a pesar de lo cual sigue siendo una mujer tan excepcional como poco conocida. El título de su tratado, Nueva Filosofía de la Naturaleza del hombre, una obra que da un enfoque novedoso a prácticas científicas, especialmente la Medicina, aportando valores de la Filosofía para determinar una especie de código de actuación, código no escrito, sin valor jurídico pero fruto del ejercicio de la razón.

La obra, editada en Madrid en 1587, fue dedicada por la autora al rey Felipe II mediante una carta personal en la que se presenta como “humilde sierva de Su Católica Majestad” para, a renglón seguido, proclamar su gran reivindicación “rogándole que, como caballero de alta prosapia, favorezca a las mujeres en sus aventuras”. La obra de Oliva creció en fama, conoció traducciones a las lenguas más importantes de la época y fue reeditada hasta la mas divulgada, la de 1734, denominada simplemente “Nueva Filosofía”. En el libro, escrito como un diálogo entre tres pastores, Oliva Sabuco nos explica cómo las emociones menoscaban la salud y causan la muerte prematura. Invita a los médicos a tratar al paciente en su todo: cuerpo, mente y ánima. Su valor principal es el de ser una obra didáctica destinada a acercar la cultura sanitaria a las élites culturales y a extenderla desde ellas a todas las gentes. En ella, esta mujer se nos muestra tan adelantada a su tiempo que en la mitad del siglo XVI se permite poner en liza los métodos de la medicina en vigor, apoyada en su desafiante reexamen de las características de la naturaleza humana.


Según algunos autores Oliva Sabuco no mantuvo ningún tipo de correspondencia científica con los autores y sabios de su tiempo, ni volvió a escribir ningún otro libro, ni dejó otros textos sin publicar que se conozcan, sino que su vida fue desconocida para las crónicas. Debido a estas circunstancias, hay muchos estudiosos que afirman que la autoría del libro no pertenece en realidad a Oliva, sino a su padre, Miguel Sabuco, quien habría escrito el libro y al intentar publicarlo, temeroso de que su avanzado contenido le granjeara una denuncia por hereje, cedió la autoría a su hija, y más tarde, cuando vio que el libro había recibido las licencias para su publicación, intentó recuperar su nombre como autor del mismo.

Tras quedarse viudo, el padre de Oliva contrajo segundas nupcias y hay quien señala que este matrimonio provocó un distanciamiento entre padre e hija, por haberse casado con una joven de la misma edad de Oliva y haberse negado a pagarle a Acacio de Buedo la dote que le correspondía, siendo denunciado por éste. En tal contexto, Miguel Sabuco hizo testamento y declaró notarialmente, que dicha obra era únicamente suya. Excusó haber presentado falsamente a su hija como autora (haciendo que esta mintiera notarialmente al Rey, con grave riesgo de multa y prisión) indicando que lo hizo para darle a ella la gloria literaria, reservándose los frutos económicos de la comercialización de la obra, frutos que Miguel Sabuco aspiraba a legar en herencia a su nueva joven esposa y al hijo de ambos. Si bien, de todo ello no aporta el padre de Oliva prueba alguna. Miguel Sabuco dice en su testamento que ha dejado pruebas de su autoría en manos del escribano Villareal. Pero estas pruebas no se han encontrado y una investigadora, Mary Ellen Waithe tras examinar el testamento de Miguel Sabuco señala el curioso hecho de que no finaliza como solían hacerlo todos los testamentos, es decir, con una revocación de todos los testamentos anteriores y la firma del notario y de los testigos. En este caso, se añade la reivindicación del libro y la maldición a Oliva. Pero, además, esa reivindicación y maldición está escrita con una letra más firme, que procede claramente de una pluma más pequeña. Waithe sugiere que ese párrafo fue añadido por Miguel Sabuco posteriormente a la firma del testamento.

Otras personas defienden la hipótesis ya señalada de que Oliva tuvo acceso a importantes bibliotecas de Alcaraz, como la de su padrino, el Doctor Heredia, y pudo departir con el citado profesor Simón Abril, eminencia en autores clásicos latinos y griegos, que luego sería nombrado profesor de la Universidad de Zaragoza. Defensores de que dicho libro fue escrito, efectivamente por la propia Oliva, y defienden el prestigio de esta mujer como una de las pocas mujeres científicas de la antigüedad, y una de las escasas figuras femeninas españolas que destacaron en aquellos tiempos en los campos del saber, entre ellos la Sociedad Oliva Sabuco, en la que se estudian todos los pormenores y detalles de su historia, concretamente en la página dedicada a su biografía.

La mayor parte del libro se redactó en un castellano claro y conciso, y la menor en latín. Tanto la Nueva Filosofía de la naturaleza del hombre como su autora recibieron grandes elogios, sobre todo por el contenido científico-naturalista del libro, también por el filosófico e incluso por el estilo literario, que llegó a ser comparado con el de Cervantes. Lope de Vega llamó a doña Oliva "la décima musa". 




Temáticas que en ciertas comprensiones del Renacimiento son ubicadas en la filosofía natural, en la Nueva Filosofía son abordadas en los tratados sobre temas ético-políticos. “ Parece que Oliva Sabuco vio lo que en siglos posteriores explicitó la filosofía de la sospecha: la existencia de una relación entre poder y conocimiento. Es significativo que abordara el tema de la comprensión de la reproducción biológica humana en el tratado político de la obra, en una crítica semivelada a la negación de la igual aportación de la mujer y del hombre en la generación del nuevo ser, hecha por Aristóteles. Es decir, a través de un posicionamiento ético-político se apartó de lo que se defendía en el campo de la filosofía natural: la exigua capacidad intelectual del sexo femenino y la casi nula aportación biológica de la mujer en la perpetuación de la especie; o la nula aportación en la generación de varones inteligentes”, como señala Rosalía Romero.

Para esta autora, la obra de Oliva Sabuco constituye una crítica sistemática a la medicina hegemónica en la historia, a la medicina escrita. Pero, además, puso de manifiesto que el valor de la autonomía del individuo está estrechamente ligado al cuidado de su salud, lo que ayuda a explicar que las distintas posiciones, que hubo ante la medicina, no pueden ser vistas solamente desde un enfoque científico, sino atendiendo a la sociedad del momento, y a lo que se gestionaba desde el poder político. Los seguidores de la tradición que representaban Aristóteles y, sobre todo, Hipócrates y Galeno, son Pedro Simón Abril y Juan Huarte. La Nueva Filosofía es una expresión de resistencia frente a la medicalización de la sociedad, proyecto político que favorecía el creciente poder de los expertos: el concedido a la emergente clase médica.

No existe certeza sobre el lugar y año de su muerte situándose ésta hacia 1622.





Fuentes: sociedad Oliva Sabuco; Wikipedia;

martes, 27 de noviembre de 2012

Mary Somerville. La reina de las ciencias del S. XIX


La "mujer más extraordinaria de Europa", como la definió David Brewster. Matemática, astrónoma y científica autodidacta, fue una de las mujeres de su tiempo que con más pasión se dedicó al estudio de las matemáticas y al conocimiento de los avances científicos. La Academia Real inglesa la premió concediéndole ser socia de honor, ya que las mujeres no podían ser socias oficiales y en su honor el Somerville College de Oxford mantiene vivo su legado.





Mary Fairfax Greig Somerville nació el 26 de diciembre de 1780 en Jedburgh, Escocia, en la casa de su tía.  María fue la quinto de siete hermanos, pero tres murieron muy jóvenes. De los cuatro hijos restantes, María se crió con su hermano, que era tres años mayor que ella. Los dos hermanos recibieron una buena educación pero, de acuerdo con las ideas de la época, se observó poca necesidad de educar a las niñas para que los padres de María no veía la necesidad de proporcionar una educación para su hija. La niñez de Mary transcurrió en el campo, en contacto con la naturaleza lo que estimuló su carácter observador, pero sin una formación básica sistematizada de manera que a los diez años apenas sabía leer y su madre le hacía practicar con la Biblia, mientras ella devoraba a escondidas, todos los libros que caían en sus manos.

Cuando Mary tenía diez años fue enviada al internado de la señorita Prímula de las niñas en Musselburgh (unos kilómetros al este de Edimburgo) y poco mas tarde, llega la primera casualidad. Cuando tenía trece años, conoce al Dr. Somerville, que posteriormente se convertiría en su suegro, quien al percibir los deseos de Mary por aprender le muestra las historias de las mujeres sabias de la antigüedad, y la anima a aprender latín y a leer a Virgilio.

Un curso de pintura y danza al que asiste le descubre cuestiones de perspectiva y geometría que había leído en los Elementos de Euclides. Sus primeras experiencias de resolución de problemas consisten en solucionar los pasatiempos matemáticos de las revistas femeninas. Cuando el tutor de su hermano le daba clase, Mary se las arreglaba para estar presente y resolvía con gran rapidez las cuestiones que éste planteaba a su hermano. Viendo el enorme interés que ella tenía por las Matemáticas, accedió a comprarle libros científicos, y le ayudó a leerlos y a resolver los problemas del primer libro de Euclides. Al poco tiempo se vio sobrepasado por el nivel que su alumna había alcanzado. Ella ya había leído los Elementos de Euclides y el Álgebra de Bonnycastle.

Advirtió entonces que las personas de su entorno no podían ayudarla, sabía demasiado y sus padres comienzan a inquietarse pensando que este afán de su hija por el estudio puede acarrearle problemas de salud no tanto física como mental. Su padre dice: "uno de estos días veremos a Mary con camisa de fuerza". Intenta disuadirla por todos los medios, pero ella sabe compaginar de forma inteligente sus clases de piano y la labores del hogar con el estudio del álgebra y las lecturas de los clásicos. Termina así los seis primeros libros de Euclides.

A los 24 años se casa con Samuel Greig, capitán de la marina rusa, un hombre sin ningún conocimiento científico al que no le gustan las mujeres sabias, pero Mary, aprovecha la libertad que le supone este matrimonio para continuar sus estudios matemáticos. Tres años después, muere su marido y ella se encuentra viuda, con dos hijos, viviendo en Londres y con una independencia económica que sabe aprovechar para conducir su vida hacia su verdadera pasión: las matemáticas. Su primer éxito fue ganar una medalla de plata por la solución de un problema sobre las ecuaciones diofánticas en el Mathematical Repository de W. Wallace. Sus amigos le animan a seguir estudiando y poco después lee los Principia de Newton.

En 1812 se volvió a casar, esta vez con el hijo de aquel doctor Somerville, William Somerville, también médico y amante de las ciencias como su esposa. En su casa de Londres Mary tuvo la oportunidad de conocer a importantes nombres del mundo de la ciencia. Fue entonces cuando conoció también a Ada Lovelace, de quien se convertiría en su mentora.

Su matrimonio puede considerarse duradero y feliz. William era un hombre inteligente y el hecho de que no fuera matemático es valorado por Ch. Lyell como un hecho positivo afirmando que: "Si nuestra amiga la señora Somerville se hubiera casado con Laplace, o con un matemático, nunca habríamos oído hablar de su trabajo. Lo habría fundido con el de su marido, presentándolo como si fuera de él".



Mary Somerville pasó aproximadamente un año en el extranjero en 1832-33. La mayoría del tiempo la pasó en París donde renovó viejas amistades con los matemáticos de allí, y donde ella trabajó en su próximo libro “La conexión de las ciencias físicas” que fue publicado en 1834 y donde intuye que debe haber un planeta que altera la órbita de Urano (Neptuno).

Sus amigos le envían libros y trabajos científicos, la invitan a conferencias y acuden a la casa de los Somerville para compartir sus experimentos. Mary comienza a desarrollar sus ensayos sobre la Refracción de los rayos solares, Acción de los rayos solares sobre jugos vegetales, Transmisión de los rayos solares en diferentes medios, etc. Trabaja en lo que podría considerarse un antecedente de la fotografía, observando los efectos de decoloración que se producen sobre papel bañado en cloruro de plata expuesto al sol.

Lord Henry Brougham, presidente de la Cámara de los Lores, gran admirador de Mary, escribe a su marido instándole a que convenza a su mujer para que traduzca la Mecánica Celeste de Laplace. Ella accede, no sin muchas vacilaciones, rogando que si su manuscrito no se considera aceptable sea destruido. Este trabajo le supone cuatro años durante los cuales demuestra una organización admirable al compaginar su vida familiar y social con su trabajo científico. En sus escritos afirma: "Un hombre siempre puede tener el control de su tiempo alegando que tiene negocios, a una mujer no se le permite tal excusa".

La obra de Laplace es larga y compleja. John Playfair llega a afirmar entonces que apenas hay una docena de matemáticos capaces de siquiera leerla. En una visita que Laplace efectuó a los Somerville, éste comentó que sólo dos mujeres habían sido capaces de leer la Mecánica Celeste, ambas escocesas, la señora Greig y Mary Somerville, quedando sorprendido al comprobar que se trataba de la misma persona.

Su traducción de Laplace resultó algo más que un trabajo mecánico ya que añadió comentarios simples y claros que permitían una mejor comprensión de la obra, incorporando así mismo opiniones independientes que interesaron a personas expertas. En su amplia Disertación Preliminar incluyó todas las matemáticas necesarias, una historia del tema con explicaciones mediante dibujos, diagramas y comprobaciones matemáticas que ella misma realizó. Este trabajo fue reimpreso posteriormente y se difundió por separado, dado su interés.

Continuó escribiendo, interesándose por el estudio de fenómenos físicos tan de moda entonces. Su siguiente publicación fue “Sobre la conexión de las ciencias físicas”. Los trabajos de Chladni sobre placas vibratorias le inducen a dibujar los diagramas de estos experimentos sobre los que también se había interesado Sophie Germain.

Por su interés demostrado en astronomía, fue nombrada junto con Carolina Herschel miembro honorario de la Real Sociedad de Astronomía siendo las primeras mujeres que obtuvieron tal honor. Sin embargo, Mary no asume el derecho a visitar dicha sociedad si no recibe una invitación especial para ello.

Obtiene, además, muchas otras distinciones, de la Real Academia de Dublín, de la British Philosophical Institution y la Societé de Physique et d´Histoire Naturelle de Ginebre. La reina Victoria le concedió una pensión anual de 200 libras esterlinas, aumentada dos años más tarde a 300 libras. Era por tanto una persona de alto prestigio en la comunidad científica, totalmente reconocida en diferentes países y se sentía feliz por poder disfrutar de una independencia económica que le permitía seguir estudiando.

En 1838 se trasladan a Florencia por el deterioro de la salud de William. Allí sigue publicando, destacando Physical Geography, que ha sido libro de texto hasta el siglo pasado. Por esta obra fue nombrada miembro de la Sociedad Estadística y Geográfica Americana, de la Sociedad Geográfica Italiana y recibió la Medalla de Oro de la Real Sociedad Geográfica. Physical Geography, un manuscrito que estuvo a punto de quemar, pero que su marido y John Herschel le convencieron para que no lo hiciera.

Sufre una fuerte depresión tras la muerte sucesiva de su marido y uno de sus hijos. Sus hijas la animaron a que iniciara un nuevo proyecto. Vive entonces en Nápoles y con 85 años comienza a escribir su cuarto libro On Molecular and Mycroscopic Science y revisa su libro On the theory of differences. A los 89 años escribe su autobiografía y sigue estudiando matemáticas aun con 92 años. 

Sus últimos escritos demuestran su enorme maestría en investigación matemática. Ella escribe: "Tengo 92 años..., mi memoria para los acontecimientos ordinarios es débil pero no para las matemáticas o las experiencias científicas. Soy todavía capaz de leer libros de álgebra superior durante cuatro o cinco horas por la mañana, e incluso de resolver problemas".

Además del trabajo científico, Mary tuvo tiempo para defender públicamente la educación de las mujeres y convertirse en una ferviente sufragista. Quizá por los problemas que tuvo para poder estudiar, durante toda su vida fue una defensora de los derechos de la mujer a la educación y al voto. 



Mary falleció en Nápoles el 28 de noviembre de 1872, a los 92 años de edad, mientras estaba estudiando e investigando problemas matemáticos sobre cuaterniones. Su memoria se mantiene viva no sólo en su obra sino también en instituciones como el Somerville College de Oxford, una isla, un asteroide descubierto en 1987 y un cráter lunar que llevan su nombre.








Fuentes: Belén Cobo Merino/mujeresenlahistoria/Wikipedia.