jueves, 12 de enero de 2012

Anna María Sibylla Merian


Naturalista autodidacta y artista grabadora del siglo XVII. Aunque ignorada durante mucho tiempo, es considerada actualmente una de las más importantes iniciadoras de la entomología moderna, gracias a las observaciones detalladas y a su descripción, con ilustraciones propias, de la metamorfosis de las mariposas. Dejo su huella en la identificación de 6 plantas y 9 mariposas.
      


María Sibylla Merian nació el 2 de abril de 1647 en Fráncfort, hija de Johanna Sibylla Heim y de Matthäus Merian el viejo, grabador en talla dulce y editor que se hizo relativamente famoso gracias a las ediciones de Teatro Europeo (Theatrum Europaeum) y Topografías (Topographien). Murió cuando María Sibylla tenía tres años y sus hijos mayores se hicieron cargo de la empresa editora, aunque Merian no tuvo nunca, ni antes ni después de la muerte de su padre, nada que ver con el negocio familiar. En 1651, sin embargo, la madre de Maria se casó en segundas nupcias con Jacob Marrell, pintor, quien aprendió toda su técnica pictórica de sus dos maestros Jan i Davidsz de Heem (1606- 1684), pintor de flores, y Georg Flegel (1563-1638), retratista.

Fue Marrell quien observó por vez primera el potencial de Maria Sibylla, y encargó a su estudiante, Abraham Mignon, que potenciara las cualidades artísticas de Maria. A los trece años ya pintaba sus primeras imágenes de insectos y de plantas a partir de modelos que capturaba directamente.

 “En mi juventud me dediqué a buscar insectos. Empecé con los gusanos de seda de mi ciudad natal de Fráncfort. Después establecí que a partir de otras orugas se desarrollaban muchas de las bellas mariposas diurnas, como lo hacen los gusanos de seda. Esto me llevó a recoger todas las orugas que podía encontrar para observar su transformación”.

La mala fortuna hizo que Marrell rompiera su matrimonio, aunque la calidad retratista de Maria continuaría, pues sería Jacob Herolt, el marido de su hermana mayor Johanna Helena, quien le daría el impulso definitivo. Herolt, comerciante y viajero (entre los Países Bajos y sus diversas colonias), estaba en esos momentos involucrado en el comercio de especias y plantas con la entonces casi desconocida colonia de Surinám, en Suramérica, lo cual despertó en Maria el interés por conocer lugares exóticos y poder plasmarlo sobre el papel.

A los 18 años, en 1665, se casó con un pintor especializado en arquitectura, Johann Andreas Graff. Dos años más tarde tuvo su primera hija, Johanna Helena, y la familia se mudó a Núremberg. La creencia de la época aseguraba que los insectos eran el resultado de la "generación espontánea en el lodo en putrefacción". Esta opinión se remontaba a Aristóteles y había llevado a la Iglesia a designar a estos animales como "bestias del diablo". 

A pesar de esta creencia, María se preguntaba cómo podían surgir las más bellas mariposas de las orugas. Estudió la metamorfosis, los detalles de la crisálida y las plantas de las cuales se alimenta la oruga. Ilustró así todos los estadios del desarrollo en su libreta de bocetos.



Su primera publicación fue  Metamorfosis Fantásticas y Alimentación Especial de las orugas, seguida de “Neues Blumenbuch”, un libro de flores en color, publicado cuando tenía 28 años, en 1675, en el que las flores son reproducidas de forma muy ingeniosa y detallada. Los dos últimos volúmenes del libro se publicaron en 1677. 



En 1678 nació su segunda hija, Dorotha María, y en 1684 se separó de su marido y se trasladó a los Países Bajos, siguiendo la iglesia del hugonote ultrareformista Jean Labadie. Entre 1713 y 1717 apareció la traducción holandesa de su obra sobre orugas de mariposas, mientras María Sibylla Merian vivía en la provincia holandesa de Friesland. 

En Ámsterdam visitó el gabinete de Nicolaas Witsen, que además de ser el burgomaestre de la ciudad era el presidente de la Compañía de las Indias Occidentales, y quedó impresionada por el tamaño y la belleza de los insectos que Witsen conservaba disecados procedentes de Surinam. Entusiasmada por las colecciones de sus amigos escribió:

En Holanda, constaté sin embargo con asombro que se dejaban traer cantidad de bellos animales de las Indias orientales y occidentales, se me concedía el honor de dejarme consultar de forma particular la cara colección del bien nacido doctor Nicholas Witsen, alcalde y director de la sociedad de las Indias orientales así como la del noble don Jonás Witsen, secretario de esta misma ciudad.

La impresión debió ser tan fuerte, que tomó la decisión -casi heroica para una dama pintora de 52 años del siglo XVII- de ir personalmente a Surinam a dibujar los insectos en vivo, en su medio natural. No se lo pensó dos veces: tras hacer un trato en Amsterdam con los coleccionistas Nicholas y Jonas Witsen, y Livinius Vincent, así como recibir clases del profesor de anatomía Frederik Ruysch, se dispuso a pedir ayuda económica, de la que dispuso gracias a los mismos hermanos Witsen ( -alcalde de un municipio holandés- y banquero, respectivamente).

"Además, veía también las colecciones de don Fredericus Ruysch, doctor en medicina y profesor de anatomía y botánica, de don Livinus Vincent y de otras personas. En esas colecciones, encontré este como otros innumerables insectos, pero en fin si allá su origen y reproducción son desconocidos, lleva a preguntarse como se van a transformar a partir de orugas en crisálidas y así seguidamente. Todo ello me llevó a emprender un gran viaje soñado desde hace tiempo e ir a Surinam".

Hacia donde finalmente embarcó a la edad de cincuenta y dos años, y en compañía de su hija menor, todavía adolescente, para emprender una empresa de clasificación biológica y artística de la fauna y flora de la colonia, donde permanecería dos años, hasta Junio de 1701.

Aunque amigos y conocidos de María le desaconsejaron hacer ese viaje a Surinam, ésta no abandonó su proyecto. Para su viaje, María obtuvo una beca de la ciudad de Ámsterdam. Desde Paramaribo, la capital del país, las dos mujeres realizaron numerosas excursiones al interior de Surinam. María describió todo lo que fue descubriendo sobre la metamorfosis de los insectos tropicales de Surinam y realizó un gran número de dibujos y acuarelas. En 1701 se contagió de malaria y debió interrumpir su viaje y volver a Ámsterdam.


Continuar su investigación en Surinam fue su mayor originalidad. Investigó las propiedades de animales y plantas locales conociendo a mujeres del lugar, quienes colaboraron con sus estudios. Incluso, una de ellas viajó con ella de regreso a Amsterdam y ayudó con la pintura de las láminas.

María Sibylla pintaba hermosas y expresivas acuarelas mostrando las interacciones entre insectos, plantas, reptiles y aves. De esta forma pudo conocer el comportamiento y el ciclo vital de muchas especies, convirtiéndose en la primera experta entomóloga de su época. De todas formas, su obra no fue muy reconocida  por los naturalistas en siglos posteriores, pues se ponía en duda la calidad de su trabajo por el hecho de ser mujer. Hoy, su trabajo es considerado uno de los grandes tesoros de las ciencias naturales.



En general sus contemporáneos viajaban a las colonias para encontrar ejemplares, hacer colecciones y trabajar sobre éstas o para instalarse. Los viajes científicos eran casi desconocidos para la época, por lo que el proyecto de María era tomado como una excentricidad.

Consiguió, sin embargo, descubrir en las tierras de Surinam toda una serie de animales y plantas completamente nuevos, con su clasificación, que representaba con todo lujo de detalles. Su clasificación de las mariposas en de día y de noche (que llamaba mariposas-capillas y mariposas-lechuzas) es válida todavía hoy. Utilizó para las plantas los nombres de los indios que importó a Europa:

        “ He creado la primera clasificación de todos los insectos con crisálida, las capillas que vuelan de día y las lechuzas que vuelan de noche. La segunda clasificación es para los gusanos, orugas, moscas y abejas. Conservé los nombres de plantas, ya que eran utilizados en América por los habitantes y los indios”.

Cada dibujo, con su explicación correspondiente, es una verdadera lección de ecología basada en imágenes maravillosamente realistas, que contrastan con los estáticos “retratos” de insectos que dibujaban los entomólogos de la época. En su dibujo de la mariposa Arsenura armida sobre el árbol de las empalizadas, por ejemplo, María Sibylla Merian nos explica que “Cada año este tipo de oruga llega en tres ocasiones; es amarilla con franjas negras y está decorada con seis espinas negras. Cuando ha alcanzado un tercio de su talla final, cambia la piel y muda el color a amarillo anaranjado con manchas negras en las patas... Varios días después cambia la piel una vez más; en Abril de 1700 mudaron en crisálidas; en Junio emergieron las mariposas como las del dibujo. La de la parte inferior, más pequeña, es el macho, la mayor de la parte superior es la hembra”. Con este sucinto texto y los magníficos dibujos no es necesario añadir nada más.

Arsenura armida

Con la ayuda de varios conciudadanos el editor publicó, luego de tres años de trabajo intensivo, la obra más importante de María Sibylla Merian: Metamorfosis de los insectos del Surinam, publicada en Ámsterdam en 1705. Escribió sobre este libro:

        "Para la realización de este trabajo no fui codiciosa, pero me consideré satisfecha en cuanto recuperé lo que desembolsé. No he reparado en gastos para la ejecución de esta obra. Hice grabar las placas por un maestro famoso y aporté el mejor papel para aportar felicidad no sólo a los aficionados al arte sino también a los aficionados a los insectos, y me dio mucha felicidad cuando oigo que alcancé mi meta y que doy felicidad al tiempo".

Su libro era para la época bastante caro y había pocos compradores, María Sibylla Merian no podía vivir sólo gracias a su pintura. Se dedicó a dar cursos de dibujo y a la venta de utensilios de pintura y preparaciones a base de plantas y animales de todo tipo de especies.

Merian, que contaba con una gran reputación de naturalista y artista, continuo dibujando y pintando hasta 1714, en que sufrió un ataque al corazón del que quedó parcialmente paralizada y tras el cual tuvo que utilizar una silla de ruedas. Murió en 1717, probablemente el Leiden, a los 70 años en Ámsterdam.

Tres años más tarde, su hija publicó por vez primera el grueso de su obra en común, "Erucarum Ortus Alimentum et Paradoxa Metamorphosis"; dedicándolo: "Pia Memoriae Matris Ejus Maria Sybillae Merian"; y en donde figuraba un retrato de María Sibylla, de anciana, realizado por Houbraken. El original sería adquirido en persona, tan sólo días después del fallecimiento de Merian, por el zar ruso Pedro el Grande, quien se encontraba de viaje por Europa occidental. Hoy día se pueden encontrar en la Academia de las Ciencias, de donde no se han movido desde que Pedro el Grande muriera en 1725.



La desautorización de su obra llegó mas tarde en forma de edición revisada de su trabajo realizado por el Reverendo Lansdown Guilding. Este consideró que el libro Metamorfosis estaba lleno de errores y que los dibujos eran muy rudos; acusó a Meriane de haberse dejado engatusar, y dijo que sus informes sobre los remedios naturales eran historias inútiles.

Mas tarde se volvió a recuperar gran parte de su trabajo, pero es difícil encontrar su nombre en textos actuales. En los últimos años del siglo XX, el trabajo de María fue redescubierto, restaurado y varias veces honrado. Su retrato se puso en el billete de 500 marcos alemanes y en un sello de 0.40 marcos de 1987. Varias escuelas llevan su nombre y en enero de 2005 la ciudad de Warnamünde botó un barco con su nombre perteneciente al Instituto de Investigación en el Mar Báltico.

El trabajo de Merian es considerable. En su época era realmente raro que alguien se interesara de verdad en los insectos. La metamorfosis de los animales era casi desconocida. El hecho que ella publicara La oruga, maravillosa transformación y extraña alimentación floral en alemán la hizo popular en la alta sociedad. Por esa misma razón, era rehuida por los científicos de su tiempo, ya que la lengua oficial para la ciencia era el latín.

Paralelamente a la metamorfosis, María Sibylla Merian describió también muchos otros detalles de la evolución y vida de los insectos. Mostró, por ejemplo, que cada oruga depende de un pequeño número de plantas para su alimentación y que, por lo tanto, los huevos eran puestos cerca de esas plantas. Este trabajo hizo de ella una de las primeras naturalistas que observó realmente los insectos, lo que le permitió descubrir muchas cosas sobre su desarrollo.

Los dibujos de plantas, serpientes, arañas, iguanas y coleópteros tropicales realizados por su mano son considerados incluso hoy en día como obras de arte y coleccionados por aficionados de todo el mundo. La palabra alemana Vogelspinne (migale), literalmente araña-pájaro deriva probablemente de uno de sus grabados inspirado en uno de los bocetos de Surinam.


Fuentes:  Wikimedi. Mujer y ciencia.



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