lunes, 5 de marzo de 2012

Sofia Brahe. Pasión por el conocimiento y ocultada por la historia.

Científica, astrónoma, horticultora, alquimista e historiadora danesa. Quizas la primera mujer en conocer la posición exacta de los planetas en el siglo XVI. Junto con su hermano Tycho, compilaron un catálogo de las posiciones planetarias durante varias décadas, que constituyó el conjunto más correcto de datos uniformes de la situación de los planetas con referencia al fondo estelar de su tiempo. Sofía Brahe llegó a ser una leyenda no solo de su tiempo, sino también de las actuales universidades danesas y europeas las cuales utilizan sus crónicas como un arquetipo de su metodología ejemplar en el área de técnicas de investigación. Sin embargo, muchos de los descubrimientos realizados por Sofía, le fueron atribuidos a Tycho.



De familia noble, nació en 1556 en Knudstrup, Dinamarca en 1556. Pertenecía a una noble familia danesa, que formaba parte de un grupo muy cercano al rey danés Federico II. Era la menor de ocho hermanos fruto del matrimonio de Otte y Beate Bille Brahe.

Como no podía entrar a ninguna universidad, pues en esa época no aceptaban mujeres, recibió la educación en su casa, y su hermano Tycho, quien se convertiría en renombrado astrónomo, ayudó a su educación. Avida de conocimientos, Sofía estudió de manera autodidacta: astronomía, química y medicina, también horticultura y genealogia. Tycho admiraba la inteligencia de su hermana; estaban muy unidos, no sólo por la ciencia, sino porque su familia no aprobaba esos estudios para las personas nobles.

Tycho instaló en la isla de Hven, en el estrecho de Copenhague, un observatorio para observaciones astronómicas; Sofía que ayudaba a su hermano con sólo 10 años, colaboró con él en los cálculos de los eclipses y las trayectorias de los cometas. Fueron los primeros en conocer la posición exacta de los planetas y juntos elaboraron un catálogo con los datos de las posiciones planetarias. Aunque estaba tan capacitada como su hermano, Sofía siempre fue asistente del astrónomo Tycho Brahe.

Tycho siempre habló maravillas de su hermana pequeña, hasta el punto de declarar su admiración por su animus invictus, es decir su mente resuelta. Mente resuelta la que la llevó a casarse con Otto Thott en 1577 y a tener un hijo con él, cuatro años después, aunque sólo justo antes de que Otto falleciese en 1588. “Tengo una hermana llamada Sophie, difunta hace seis años. Su marido era un hombre bueno, un hombre noble”. Esta fueron las palabras de Tycho años después del fallecimiento de Otto.

Mas tarde, tras el fallecimiento de su padre, Sofía pudo dedicarse a la química, la biología, la horticultura y la medicina. La etapa posterior a su enviudamiento sirvió a Sophie como base para el desarrollo y puesta en práctica de los conocimientos de horticultura adquiridos en su infancia, ya que tuvo que encargarse de los bienes y fincas que Otto dejó en legado hasta que su hijo cumpliera la mayoría de edad; destacan los famosos jardines de Ericksholm, en su casa de Scania, a los que su hermano se refirió como “únicos en estas partes del mundo tan septentrionales”; levantó una jungla exotica y extraña en un páramo hasta entonces desolado.

Cuando los jardines de Ericksholm (hoy Trollehom) estuvieron terminados, Sophia dirigió sus esfuerzos nuevamente hacia la química y siguió ayudando a su hermano con las observaciones y a hacer horóscopos, algo muy común entre los astrónomos de la época. Interesada por las ideas de Paracelso (1493-1541) médico, botánico, astrólogo y alquimista, Sofía siguió con sus estudios de medicina y química, logrando en su laboratorio medicamentos espagíricos. La espagiria es la elaboración de medicinas a partir de una planta o un mineral utilizando procedimientos alquímicos (=fermentación y destilación de las plantas o depuración de los metales para eliminar la toxicidad), para aliviar el sufrimiento humano. Con estas curas medicinales, se convirtió en sanadora al servicio de los pobres.

Culta, inteligente, con ansias de saber, hizo muchas visitas a la isla de Hven, al observatorio de su hermano, quien se había rodeado de científicos muy informados, lo que fue beneficioso para Sofía, que asimilaba bien los conocimientos. Siguió con sus estudios de la astrología, luego pasó a la predicción, basándose en horóscopos.



En una de sus muchas visitas a la isla de Hven (para ver a Tycho), Sophia conoció a Erik Lange, un hombre cultivado y rico, y especialmente interesado en la alquimia, pero fue la propia alquimia la que le hizo caer en desgracia, totalmente arruinado, poco tiempo después de haberse compometido con Sophia en 1590. No es hasta 1602 cuando finalmente y tras buscarle por toda Europa, Sophia consigue casarse con un indigente Erik Lange, que viviendo casi en la pobreza, murió en 1613.

Sofía, valiente y decidida, con mucha entereza, retornó en 1616 a Dinamarca y se instaló en Elsinor. En sus últimos años dedicó sus esfuerzos a la redacción de la genealogía de familias de la nobleza danesa. En 1626 se publicó su manuscrito de casi mil páginas, el cual está considerado una fuente importante de la historia de las familias nobles.

Murió en la hoguera en 1.643 por sus enseñanzas científicas.










Fuente: Mujeryciencia; Wikipedia; Las Mujeres en la Ciencia de Antonio C. Colino.

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