miércoles, 7 de marzo de 2012

Un 8 de marzo con menos derechos para las mujeres.


En las políticas de igualdad hemos recorrido en los últimos 30 años un camino difícil con el objetivo de conseguir la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. Ahora observamos como en menos de 30 días empezamos a caminar hacia atrás. 






Los derechos conseguidos empiezan a tambalearse de la mano de un gobierno que ha decidido que las mujeres volvamos al lugar de donde piensa nunca debimos salir, y así, aprovechando la coartada de la crisis económica, dan la espalda a la lucha y los logros de tantas mujeres que nos han precedido y a los hombres que colaboraron y apoyaron a las mujeres feministas.

Desde los poderes de la derecha española, son dos los ejes sobre los que han decidido que va a pilotar esta regresión: nuestro cuerpo, o mejor, nuestro derecho sobre nuestro cuerpo y la libertad para decidir sobre nuestro modelo de vida.

La decisión del gobierno de reformar la actual Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, anunciada por el Ministro de Justicia, Gallardon, significa excluir a nuestro país de la legislación europea mas progresista, acercándonos a las posturas de los grupos mas radicalmente contrarios al aborto. El intento de la Ministra de Sanidad e Igualdad, Mato, de silenciar lo relativo a la reforma de la Ley con motivo de su comparecencia nos da a entender que para su gobierno la decisión de la mujer sobre su maternidad es una cuestión penal. Nos hemos encontrado con una Ministra de Sanidad que considera el aborto como una practica no sanitaria puesto que en su comparecencia trasladó la decisión sobre este tema al Ministro de Justicia. Pero Mato ha ido aun mas lejos. Con su cuestionamiento sobre la píldora postcoital y el encargo de un “estudio” sobre su uso, ha  ignorado la opinión y la evidencia científica de la OMS y cuestiona un método que se ha demostrado eficaz para prevenir embarazos no deseados.

El segundo eje tiene que ver con la decisión de coartar las libertades, especialmente las de los colectivos mas jóvenes a través de la eliminación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Y lo grave es que ello no nos debe de sorprender. Ya lo habíamos venido denunciando. En las comunidades autónomas en las que ya gobernaba el Partido Popular únicamente se cumplía con el mínimo de 50 horas establecido en la enseñanza Primaria para Educación para la Ciudadanía, dejando de esta manera de lado, espacios de educación para la igualdad y la tolerancia, espacios para la prevención de comportamientos violentos y autoritarios.

Ahora, el gobierno dispone de una cómoda mayoría absoluta para tomar estas decisiones y unos compañeros de viaje que ya se están frotando las manos ante el nuevo escenario que se les ofrece. Viajeros como el arzobispo de Granada que comparando la ley del aborto con el régimen de Hitler: “los crímenes nazis no eran tan repugnantes” o el obispo de Valencia que como solución al paro predicaba que las mujeres debían quedarse en casa cuidando de los niños y los ancianos.





Pensamiento conservador y ortodoxia católica se funden en un abrazo para frenar la autonomía de las mujeres a decidir sobre su maternidad, para que los chicos y las chicas puedan, en su proceso educativo, debatir y reflexionar sobre la igualdad, la tolerancia y la no violencia. En este escenario, que el gobierno tenga relevantes mujeres en altos cargos es importante pero lo sería aun más si esta presencia viniera acompañada de una incorporación al ejercicio de la política de un enfoque feminista e igualitario. Porque los proyectos y actuaciones chocan con esa imagen igualitaria de escaparate.

Un 8 de marzo de 2010 aprovechábamos para celebrar la aprobación de la Ley del aborto que nacía del compromiso con la libertad de las mujeres, adquirido en el año 1985 por el PSOE, en el mismo momento en que se despenalizó el aborto en nuestro país.

Hoy, dos años después, no tenemos nada que celebrar, o quizás si. Sólo tenemos que volver a coger impulso y volver a tejer redes para garantizar que en lo relativo a derechos e igualdad ni un paso atrás. Una marea violeta recorre los pueblos y ciudades y mientra tanto creo que es un buen momento para releer a Gioconda Belli:

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.








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