viernes, 6 de abril de 2012

Leonora Carrington Moorhead. La rebeldía de la diosa celta




Leonora Carrington Moorhead fue una pintora surrealista, escultora, grabadora y litógrafa. Familiarizada desde pequeña con los mitos celtas, muy presentes en sus cuadros y obras de teatro, a los que sumó los mundos mágicos y fantásticos que descubrió en México, un país que tuvo una enorme influencia en su obra por la variedad de culturas indígenas y prehispánicas.


Nació el 6 de abril de 1917 en el pueblo de Chorley, en Lancashire, Inglaterra. Unica hija de cuatro hermanos, sus padres eran de ascendencia irlandesa y raigambre católica, su familia se trasladó a Westwood, donde creció, y luego a Irlanda, con la abuela. De ahí a Florencia y Londres, donde en el año 1936 ingresa en la academia Ozenfant de arte. Al año siguiente conoce a quien la introdujo indirectamente en el movimiento surrealista: el pintor alemán Max Ernst.  Entonces el pintor ya contaba con 47 años y con bastante fama como surrealista. La gran diferencia de edad, el hecho de que Ernst además estaba casado, así como sus posiciones surrealistas radicales hacían que esta relación no contara con la anuencia del padre de Leonora. A pesar de ello, la pareja se reencontró en París y pronto se fueron a vivir a la provincia, al poblado de Saint-Martin-d'Ardèche, en una casa de campo que adquirieron en 1938.

Durante su estancia en Paris, entra en contacto con el movimiento surrealista y convive con personajes notables del movimiento como Joan Miró y André Breton, así como con otros pintores que se reunían alrededor de la mesa del Café Les Deux Magots, como por ejemplo el pintor Pablo Picasso y Salvador Dalí. En 1938 escribe una obra de cuentos titulada La casa del miedo y participa junto con Max Ernst en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Ámsterdam.

A partir del momento en que los nazis entraron en Francia el 24 de junio de 1940, denunció en las calles de Madrid a Hitler, a Franco y a Mussolini. Desde el instante en que dos gendarmes se llevaron por segunda vez a Max Ernst, el máximo pintor surrealista, a Les Milles, un campo de concentración en Francia, Leonora luchó contra la injusticia. La invasión de Polonia, la de Bélgica y de Francia la llenaron de rabia y en Madrid, ya desesperada, pidió una entrevista con Franco para decirle que no se aliara a Hitler y a Mussolini y repartió en la calle volantes pidiendo el cese al fuego. Antes que muchos se enfrentó a Hitler y al fascismo. 

Tras la detención de Max y su encarcelamiento en el campo de Les Milles, Leonora sufre una desestabilización psíquica. Ante la inexorable invasión nazi, se ve además obligada a huir a España. 

Por gestión de su padre es internada en un hospital psiquiátrico de Santander. De este período la pintora guardará una marca indeleble, que afectará de manera decisiva su obra posterior.

En 1941 escapa del hospital y arriba a la ciudad de Lisboa, donde encuentra refugio en la embajada de México. Allí conoce al escritor Renato Leduc, quien terminará ayudándola a emigrar. Ese mismo año contraen matrimonio y viajan a  Nueva York, antes de atravesar en auto por Nuevo Laredo, a México. Aquí vivió sus últimos 69 años, salvo temporadas en que volvía a Nueva York o Chicago. En 1942 llega a México a la vez que el exilio español y fue gran amiga de Buñuel, y al año siguiente se divorcia de Renato Leduc, que decía  de ella que era una mujer de otra especie, completamente ajena. Restablece sus lazos con varios de sus colegas y amigos surrealistas en el exilio, quienes también se encuentran en ese país, tales como André Breton, Benjamin Péret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen y la pintora Remedios Varo, con quien mantendrá una amistad particularmente duradera.

En México sus cuentos publicados son El séptimo caballo, La dama Oval, La trompetilla acústica, La casa del miedo, Memorias de abajo y críticos y especialistas en el surrealismo han analizado su obra extraordinaria y su vida fuera de serie.

Otro tema relevante en su vida fue su solidaridad con los judíos. El sufrimiento de Chiki, Emerico Weisz, fotógrafo húngaro con quien se casó en 1946 y padre de sus dos hijos Gaby y Pablo, está ligado a la guerra civil de España. Chiki fue quien salvó la maleta de negativos de Robert Capa que años después apareció en México y que ha sido  motivo de una película y un documental.



Leonora Carrington, que no era judía, se indignó más que ningún otro artista por el trato que se les daba a hombres y mujeres, a aquellos ancianos y niños que fueron llevados, encerrados en furgones sin luz ni aire, directos a un campo de exterminio. Desde entonces jamás dejó de mostrar su rechazo a una de las grandes taras de la humanidad, el holocausto.

Ciudadana Distinguida nombrada así por el Gobierno del Distrito Federal; portadora de la Order of the British Empire, otorgada por la Reina Isabel II de Inglaterra, y Medalla de Oro de Bellas Artes, otorgado por el gobierno de México en el 2005. Falleció el 26 de mayo de 2011, cuando contaba 94 años, victima de neumonía, en el Hospital Inglés, como lo llaman en México porque lo fundó Lord Cowdray.

Carrington nunca cedió, jamás le importaron las apariencias, nunca guardó la fachada, vivió para pintar y para sus hijos -Gaby, filósofo y poeta, Pablo, pintor y médico con quienes tuvo una relación entrañable, la más cercana que pueda darse entre una madre y sus hijos-. El único fin de su vida fue defender su vocación de pintora y escribir textos que nadie más que ella podría escribir, como el relato de su encierro en el psiquiátrico de Santander, que escribió primero en francés y tituló En bas, Down below, Memorias de abajo.


Autorretrato

Leonora Carrington Moorhead, símbolo del surrealismo, con obra expuesta lo mismo en The Edwards James Foundation, en Chinchester, Inglaterra; que en The Metropolitan Museum of Art, en Nueva York; el Museo de Arte Moderno, en la Ciudad de México; el National Museum of Women in Arts, en Washington, D.C.; el Museo Nacional de Arte, en la Ciudad de México, y otros recintos de París, Munich o Tokio. Escritora traducida, al menos, a seis idiomas; generosa, gruñona, aventurera y rebelde, de belleza misteriosa, ojos azules, tambaleante agilidad, memoria en extinción, incierta y solitaria, maga de Alejandro Jodorowsky.

El escritor Pável Granados, decía de ella  “Pensaba que no se iba a morir nunca, que era inmortal, aunque en cierto sentido lo es porque su obra es una fuente de sueños, una obra tan vital y tan fuera del tiempo. Pienso que Leonora Carrington es una de las mentes más extravagantes, fuera de serie, es una obra que se mantuvo a lo largo de los años”.









Fuentes: E.Poniatowska ; Wikipedia




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