domingo, 15 de abril de 2012

Rosalind Elsie Franklin. La dama del ADN


Biofísica y cristalógrafa autora de importantes contribuciones a la comprensión de las estructuras del ADN, los virus, el carbón y el grafito. Pese a obtener algunos de los datos que permitieron definir que el ADN tiene estructura de doble hélice, el premio Nobel por este descubrimiento le fue concedido a las personas que habían usado sus datos a hurtadillas, le mostraron su desdén como científica y le impidieron disfrutar de los dos años de su carrera en el King’s College de Londres. Más tarde, lideró varios trabajos pioneros relacionados con el virus del mosaico de tabaco y el poliovirus.



Rosalind Elsie Franklin nació el 25 de julio de 1920 en Londres. Fue la segunda de cinco hermanos de una familia anglojudía adinerada cuyos parientes acogieron, durante el régimen y la ocupación nazi, a muchos judíos refugiados. Desde pequeña destacó en matemáticas y otras ciencias, además de tener facilidad para aprender idiomas. 

Probablemente, la decisión de dedicarse a la ciencia se inicia a los 15 años de edad. Pero el primer paso tal vez lo constituyó su educación a los 9 años de edad, en la escuela “Lindores” para mujeres jóvenes en Bexhill en la costa inglesa de Sussex. La infancia de Rosalind también se vio marcada por una salud débil. Por ello, su madre consideró pertinente enviarla a esta escuela. Un evento familiar detona su regreso a casa, el nacimiento de su hermana menor coincidiendo con su ingreso al Colegio secular para niñas de San Pablo en Londres a la edad de 11 años, y una estancia realizada en París, Francia. La residencia en el Colegio será crucial para ella, al permitirle el entendimiento de la ciencia gracias a la enseñanza obtenida en sus clases de física y química. Esta etapa en su formación académica también le brindó sus primeros pasos en la costura, los deportes como el cricket, tenis, y hokey, y de manera simultánea su incursión en el equipo de debates. 

Rosalind con su hermana Jenifer. 1930.
A su vuelta del país Galo aprobaría el examen de ingreso al Newnham College de Cambridge en 1938, provocando con esta decisión una especie de crisis familiar. Porque su familia era reconocida socialmente por haber desempeñado una tradición de servicio público y de filantropía, su padre no veía con buenos ojos la educación universitaria para una mujer. Siempre pensó en Rosalind, como una persona benevolente desempeñando obras de beneficencia. En consecuencia, su padre  se rehusó a pagar los gastos escolares correspondientes. Pero una tía cubrió los gastos y su madre Muriel Waley, siempre estuvo de su lado hasta lograr vencer la resistencia de su progenitor Ellis Franklin.

Ella escribiría a su padre, en el verano de 1940: "la ciencia y la vida diaria no pueden ni deben ser separadas. La ciencia, para mí, provee una explicación parcial de la vida. Hasta donde puedo observar, está basada en los hechos, la experiencia y el experimento".

Ella siempre se caracterizó por ser lógica, precisa, determinada, enérgica e impaciente. La segunda de cinco hermanos (tres de ellos varones), cuya relación la preparará para la futura lucha competitiva con sus compañeros científicos, ya que ella siempre se empeñaba en participar en las mismas actividades realizadas por sus hermanos como la carpintería y la elaboración de  piezas con un Mecano.

Se graduó en física, química y matemáticas, en el Newnham College, el colegio mayor femenino de la Universidad, obteniendo el grado de doctor en 1946, en una época en que a las mujeres, Cambridge no les otorgaba el grado de Licenciado, no las consideraba parte del claustro y limitaba el número de doctorandas a un 10% como mucho.

En plena Segunda Guerra Mundial, tuvo que elegir entre dedicar sus conocimientos científicos al beneficio inmediato de la población sometida al conflicto armado o a investigaciones con resultados a más largo plazo. Optó por esto último y comenzó a trabajar en la casi recién fundada British Coal Utilisation Research Association (BCURA). Centró sus investigaciones a la dilucidación de las microestructuras del carbón para conocer los motivos por los que variaban sus propiedades físicas, como la permeabilidad.

Antes de cumplir 26 años ya había publicado cinco experimentos sobre la composición molecular del carbón y la mejor forma de usarlo durante la guerra. Este proceso intelectual fue impulsado por la metalurgista Adrienne Weill, una refugiada francesa en Cambridge. Adrienne se transformó en una especie de mentora para Rosalind, a lo largo de su formación profesional. En 1947, Rosalind Franklin ingresa al Laboratorio Central de Servicios Químicos del Estado, en Francia (quizá ayudada por la relación con Weill), en este sitio se integra rápidamente en un grupo activo, muy abierto a la actividad científica de las mujeres. Ella se instruyó en el manejo de las técnicas de difracción  y cristalografía empleando los Rayos “X”, bajo la supervisión de Jacques Méring. También le permitió cultivar su gusto por los “bistros”, las comidas en el campo, escalar montañas, esquiar y acampar.

En La Toscana. 1950


En 1950 le fue concedida la beca “Turner y Newall” para trabajar por tres años en la Unidad de Biofísica de Randall en el King’s College de Londres. En un principio Randall dispuso que Franklin iniciase una sección de cristalografía y trabajase en el análisis de proteínas. Sin embargo por indicación del adjunto jefe del laboratorio, Maurice Wilkins,  Randall pidió a Franklin que en vez de ello investigase el ADN. Wilkins había comenzado a trabajar en la difracción de rayos X con unas muestras de ADN de excepcional calidad. Esperaba que Franklin y él trabajarían juntos, pero lo que le dijo Randall a Franklin no era así; le comunicó que el doctorando Raymond Gosling y ella harían el trabajo del ADN. Su relación posterior con Wilkins se resintió de este malentendido. Además, su misoginia y la competencia, desleal hasta niveles incomprensibles, la llevó a un conflicto permanente con el. Su principal desventaja es que era mujer, y en aquella época no estaba bien visto que una mujer fuese investigadora, llegando incluso Wilkins a conseguir que no la dejaran ingresar a la cafetería para la comunidad de los profesores, por el hecho de ser mujer. 

Los meses siguientes serían fundamentales para Rosalind. Después de haber construido y mejorado un aparato de Rayos “X”, obtuvo imágenes de excelente calidad sobre la forma B del ADN, mediante la simple hidratación de la muestra. Después ella presentó sus primeros resultados en un Seminario realizado en noviembre de 1951. A este evento asistieron Watson y Crick, ambos adscritos al Laboratorio Cavendish, quienes tenían el mismo objeto de estudio: el ADN. 

Rosalind obtuvo una fotografía de difracción de rayos X que reveló, de manera inconfundible, la estructura helicoidal de la molécula del ADN. Esa imagen, conocida hoy como la famosa fotografía 51, fue un respaldo experimental crucial para que el investigador estadounidense James Watson y el británico Francis Crick establecieran, en 1953, la célebre hipótesis de la "doble hélice" que es característica de la estructura molecular del ADN (ácido desoxirribonucleico). El derrotero de los acontecimientos es muy controversial. Wilkins enviará a Watson en febrero de 1953, tres bellas fotografías obtenidas por Rosalind. a principios de 1953 Wilkins mostró a Watson esta fotografía cristalográfica de molécula de ADN, sin la autorización de Rosalind. Wilkins, Watson y Crick también conocían un informe que ella había enviado para una evaluación, algo que debiera ser confidencial, pero que el evaluador (Max Perutz) debió filtrar sin muchos miramientos.  Estas fotos indiscutiblemente fueron elementos generadores de inferencias en las mentes de Crick y Watson, conduciéndolos a la publicación de la estructura del ADN en abril de ese año en la revista “Nature”. También por ese tiempo Franklin había descifrado el mismo enigma.



Foto 51

Recientemente, por medio del científico de origen sudafricano y ayudante de Rosalind Franklin, el Nóbel Aaron Klug se ha descubierto un manuscrito de la investigadora, fechado el 17 de marzo de 1953 que describe una estructura casi idéntica a la que un día después, el 18 de marzo, Watson y Crick hacían llegar desde Cambridge al King ́s Collage londinense y por la que fueron premiados con el Nobel. En su informe se concluía que en la estructura del ADN las bases se sitúan hacia el interior, un dato crucial para resolverla, y en su foto 51 quedaba claro que la estructura era una doble hélice. 

Las condiciones que como mujer tuvo que soportar en Cambridge y ciertas palabras despectivas de James Watson, hacen aparecer como un agravio la concesión de este premio sólo a Watson, Crick y Wilkins, cuando ella ya había fallecido. Ni Watson ni Crick la nombraron en sus discursos de aceptación del Nobel, pero, en cualquier caso, Rosalind Franklin merece el lugar que ha llegado a ocupar como icono del avance de las mujeres en la ciencia. James Watson se refiere a Franklin como "Rosy" y se pregunta "cómo sería si se quitase las gafas e hiciese algo distinto con su cabello". En el epílogo de su libro admite que sus impresiones iniciales de ella "frecuentemente eran erróneas".

Franklin no estaba cómoda en King. Se llevaba mal con Wilkins y se sentía aislada por ser judía en una universidad predominantemente católica. Parte de la población en King estaba compuesta por estudiantes seminaristas de la iglesia. Además, sólo ocho mujeres más estudiaban ciencias en todo el lugar y ninguna de ellas era judía. Como resultado del desencantamiento provocado por la publicación adelantada de sus colegas del laboratorio Cavendish y del citado ambiente circundante en el King’s College, ella decide renunciar. La nueva institución anfitriona fue el Birkberk College, en el laboratorio J. D. Bernal, donde ella pasaría el resto de su vida, incursionando como incansable pionera en una nueva área: la cristalografía de los virus, siendo prácticamente obligada a abandonar el trabajo sobre el ADN.


17 de abril de 1953

Señorita R.E. Franklin
Laboratorio de Investigación del Colegio Birkbeck
Plaza Torrington 21
Londres W.C. 1

Querida señorita Franklin

Sin duda recordará que, cuando hablamos sobre su marcha de mi laboratorio, usted aceptó que sería lo mejor para usted dejar de trabajar en el tema del ácido nucleico y hacerlo en otra cosa. Entiendo que es difícil dejar de pensar de repente en un tema en el que usted ha estado tan profundamente involucrada, pero le agradeceré si en estos momentos pudiera recoger, o escribir, el trabajo de manera adecuada. Un asunto muy concreto sobre el que estoy algo preocupado es que obviamente no es bueno que Gosling sea dirigido por alguien que no esté específicamente en este laboratorio. Se dará usted cuenta de que la reorganización imprescindible para ello, que surge de su marcha, no puede efectuarse mientras permanezca usted, de forma intelectual, como miembro del laboratorio.
Atentamente

JTRandall



Ella comenzó a trabajar sobre la estructura de los virus. En este tema publicó importantes resultados. Encontró datos importantes sobre el material genético del virus mosaico del tabaco, un ARN sobre el que James Watson disertó en su discurso de aceptación del Nobel, sin mencionarla ni una sola vez.

Curiosamente, Franklin, Watson y Crick comenzaron a colaborar luego de que se publicaran los estudios sobre el ADN en la revista científica Nature. Más tarde viajarían juntos por Europa y Rosalind se refugiaría en la casa de Crick en los peores momentos de su enfermedad. Pero ellos nunca le agradecieron directamente su trabajo ni mencionaron haberlo visto antes de publicar los suyos. Sólo años después de su muerte, Watson y Crick confesarían, durante entrevistas y biografías, que sin el trabajo de Rosalind Franklin les hubiese sido imposible publicar sus experimentos tan rápidamente. Irónicamente, la Universidad de King, el lugar donde Rosalind pasó sus peores momentos, le ha dedicado un edificio, llamado Franklin-Wilkins, en honor a la "pareja-dispareja".

Los homenajes al trabajo de Rosalind llegaron muy tarde.  En 1956, a Rosalind se le diagnostica un cáncer en los ovarios. Esto ocurre en una visita profesional a los Estados Unidos de Norteamérica, donde sufrió fuertes episodios de dolor. Continuará trabajando los siguientes dos años, gracias a tres operaciones, quimioterapia experimental y 10 meses de disminución en la agresividad de la enfermedad. Este padecimiento la llevaría a la muerte el 16 de Abril de  1958 a la edad de 37 años.

En 1968 Watson publicó su libro en el que casi no habla bien de nadie salvo de sí mismo, pero la parcialidad de lo que cuenta de Rosalind  Franklin removió la historia del descubrimiento clave de la Biología del pasado siglo. En 1975 Ann Sayre le refutó en su volumen “Rosalind Franklin and DNA”. Por otro lado el comportamiento de los colegas de Rosalind con respecto a la comunicación indebida de sus resultados y a la anómala asignación de prioridad científica en las publicaciones han ido tomando mayor importancia, en especial al publicarse en 2002 el libro de Brenda Maddox “Rosalind Franklin; The dark lady of DNA”.

También Maurice Wilkins, quizás el principal obstáculo que tuvo Rosalind en Kings College, acabó por escribir en 2003 un libro autoexculpatorio, “The third Man of the Double Helix”.  Lynn Osman Elkin ha escrito: Hubo suficiente gloria en el trabajo de los cuatro como para que pudiera ser compartida. Pero como ha señalado M.Vicente, lo que hubo en el descubrimiento de la doble hélice fue suficiente para que la estructura del ADN no solo sea una lección de intuición y trabajo científico, sino una excelente fuente para evaluar el comportamiento de los científicos a la luz de la ética.

Para Rosalind el estudio de la estructura del ADN nunca se trató de una carrera. No sabía que otros luchaban por llegar primero a una meta que ella había decidido guardar en una maleta y posponer su búsqueda hasta conseguir sentirse más cómoda con su vida, para lo cual, finalmente no tuvo tiempo.

 

Quedará para siempre una duda: ¿ podría haber sido considerada como una candidata natural para otorgársele el Premio Nobel? La pregunta se sustenta en la presunción de una deliberada negativa por parte del comité del Nobel para darle el Premio a la científica. Quizá el argumento proferido por los miembros del comité en su defensa sería: el Nobel se entrega a científicos vivos, “no es post-mortem”. Si ella hubiese estado viva en 1962, ¿le habrían investido con el galardón como lo hicieron con Watson, Crick y Wilkins?




Fuentes: Wikipedia; Miguel Vicente; C. Medina Salgado; Glenys Alvarez; Brenda Maddox, de su artículo, "The double helix and the wronged heroine", escrito para Nature por la celebración de los cincuenta años del descubrimiento del ADN. Rosalind Franklyn, la dama oscura del ADN.




2 comentarios:

.Fémina. dijo...

Hermoso espacio.

HYPATIA dijo...

Muchas gracias Femina.Esto anima!!!