domingo, 17 de junio de 2012

Amelia Earhart.


Aviadora norteamericana, célebre por ser la primera mujer en realizar la travesía del Atlántico en solitario y la primera persona en volar con éxito entre la isla de Hawai y el territorio continental de Estados Unidos.


Amelia pasó buena parte de su infancia con sus abuelos maternos, quienes le proporcionaron un estilo de vida lleno de comodidades. Su abuelo, Alfred Otis, era un prominente juez retirado, quien pensaba que el padre de Amelia, Edwin Earhart, abogado de empresas ferrocarileras, no estaba en capacidad de proveer a su familia un estilo de vida lo suficientemente holgado.

Durante su infancia, Amelia dio muestras de una personalidad inquieta y audaz, pues se involucraba en actividades consideradas propias de los chicos: escalaba árboles, se deslizaba en trineo y disparaba a ratas con un rifle. También tenía como pasatiempo reunir recortes de periódicos de mujeres famosas que sobresalían en actividades tradicionalmente protagonizadas por hombres.

Para 1905, se mudó junto a su familia a Des Moines, Iowa, pues su padre había conseguido allí un empleo de ejecutivo, tras venir a menos su práctica de abogado. Cuando tenía diez años, tuvo la oportunidad de ver su primer aeroplano en una feria estatal. Precisamente, la joven expresó en esa oportunidad que el aparato «era una cosa hecha de cables oxidados y madera, nada interesante».

Sin embargo, una serie de desventuras llegaron a la familia Earhart poco después. Su padre había caído en el alcoholismo, por lo que fue despedido de su trabajo; además, Amelia Harres Otis, abuela de Amelia y muy querida por ella, había fallecido en 1911. La familia se mudó a St. Paul, Minnesota, y posteriormente a Springfield, Misuri. En esta ciudad, su padre tenía la certeza de tomar un empleo, algo que terminó en un fiasco, pues el sujeto a quien supuestamente reemplazaría, no había dejado el puesto. Esto provocó el enojo de su esposa Amy, quien partió junto a Amelia y su hermana Muriel, con rumbo a Chicago.

Cursó estudios superiores en la Universidad de Columbia (Nueva York) y completó su formación en los cursos de verano de la Universidad de Harvard. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como enfermera en un hospital de campaña canadiense y posteriormente trabajó como asistente social en Boston (Massachussetts).

En 1920 su familia pudo reunirse nuevamente en California. Para ese tiempo Amelia asistió a un espectáculo aéreo en Long Beach y quedó prendada definitivamente de los aviones. Consiguió que la llevaran a bordo de un biplano en el que voló durante diez minutos sobre Los Ángeles. Sus palabras acerca de esta experiencia fueron: «Tan pronto como despegamos sabía que tendría que volar de ahora en adelante».

Sus primeras clases de aviación las obtuvo de la instructora Anita Neta Snook, otra piloto pionera. Durante esa época logró adquirir un prototipo del aeroplano Kinner al que llamó «el Canario», en el que sufrió algún que otro accidente, cosa común en esa época por la poca fiabilidad de los motores y la lentitud de las naves. Su instructora no le daba mucha credibilidad como piloto, una opinión que no la abandonaría durante su carrera. Ya en octubre de 1922 consiguió su primer récord de altitud al volar a 14 000 pies (4267 metros) de altura. Para 1923 obtuvo la licencia de piloto de la Federación Aeronáutica Internacional, siendo la decimosexta mujer en recibirla.



Amelia dejó por un tiempo la aviación y compró un automóvil, al que puso el sobrenombre de «The Yellow Peril» (‘el peligro amarillo’), en el que llevó a su madre a través del país rumbo a Boston. Al ser los automotores aún una novedad, la gente se interesaba por ella y le preguntaba de dónde venía. En 1927 se unió a la Asociación Aeronáutica Nacional (capítulo Boston). Se dedicó a invertir dinero para construir una pista de aterrizaje, vendió aviones Kinner y promovió la aviación, especialmente entre mujeres. Ya comenzaba a hacerse un nombre en la sociedad. El Boston Globe la reconocía como una de las mejores pilotos de Estados Unidos.

En abril de 1928, Amelia recibió una llamada que cambiaría su vida: el capitán H.H. Railey le preguntó si quería ser la primera mujer en cruzar el océano Atlántico. La idea de la aventura había sido de Amy Guest, una aristócrata estadounidense que había adquirido un Fokker F.VII. En un primer momento, ella era quien pilotaría la nave, pero, por presiones de su familia, había desistido. Entonces, la familia Guest contrató a George Putnam, un publicista de Nueva York, para que encontrase la mujer indicada.

Y así, el 17 y 18 de junio de 1928, se convirtió en la primera mujer en realizar como pasajera la travesía del Atlántico, en un avión comandado por los pilotos Stultz y Gordon que recorrió los 3.200 kilómetros que distan entre Terranova y Gales. Ese mismo año realizó varios vuelos en solitario a través de Estados Unidos.

En 1931 contrajo matrimonio con el afamado editor y explorador George Palmer Putnam, pero decidió conservar su apellido de soltera. Entre el 20 y el 21 de mayo de 1932 realizó en solitario la travesía del Atlántico. Fue la primera mujer en completar sin acompañantes este peligroso viaje, proeza que no había vuelto a producirse desde el histórico vuelo de Charles A. Lindbergh en 1927. Earhart estableció entonces una nueva marca de velocidad, al alcanzar Irlanda en apenas trece horas y cincuenta minutos. Fue galardonada por el Congreso de Estados Unidos con la Cruz Distinguida de Vuelo, la primera otorgada a una mujer. En los meses siguientes realizó diversos vuelos de costa a costa de Estados Unidos, como el que la llevó de Los Ángeles (California) a Newark (Nueva Jersey). Su celebridad le permitió promover el uso comercial de la aviación y defender, desde una postura feminista, la incorporación de las mujeres a este nuevo campo profesional.

En enero de 1935 llevó a cabo en solitario la travesía entre Honolulú (Hawai) y Oakland (California), recorriendo una distancia superior a la existente entre Estados Unidos y Europa. Fue el primer piloto en completar con éxito este difícil viaje sobre aguas del Pacífico, ya que los anteriores intentos habían concluido en desastre. A fines de ese mismo año estableció un nuevo récord de velocidad, volando sin escalas entre Ciudad de México y Nueva York en algo más de catorce horas. En 1936 se comenzó a planear un vuelo alrededor del mundo, no sería el primero, pero sería por una nueva vía principal. Los viajes en avión alrededor del mundo se habían desarrollado, hasta entonces, en cortas etapas a través de los cielos del hemisferio norte. Earhart intentaría, junto a su copiloto y navegante, el capitán estadounidense Frederick J. Noonan, circunvolar el globo siguiendo la línea del ecuador, en un bimotor Lockheed Electra.


 
En el Día de San Patricio del año 1937 se hizo la primera parte del viaje. Volaron desde Oakland, California a Honolulu, Hawai y debido a algunos problemas en la mecánica de los aviones que tenían en Hawai tuvo que regresar por mar a la fábrica en California para las reparaciones. El 1 de junio de 1937, Amelia voló a Miami, donde hizo declaraciones públicas sobre sus planes. Después de numerosas paradas de América del Sur, África, India y el sudeste asiático, llegaron a Lae, Nueva Guinea el 29 de junio de 1937. Habían recorrido 22.000 millas, lo que equivale a 35.000 kilómetros.

Tras haber completado 33.000 kilómetros en treinta días, más de los dos tercios de la travesía, su avión desapareció en medio de un temporal el 2 de julio, cuando realizaban la penúltima etapa del viaje, que habría de llevarles desde Lae (Nueva Guinea) a la isla Howland, junto a Australia. La desaparición de Amelia Earhart y de su experto copiloto fue motivo de numerosas y a menudo fantásticas especulaciones, pero hasta hoy día se desconocen las circunstancias del accidente y el lugar exacto donde éste se produjo, aunque se calcula que pudo ocurrir en un punto a 4113 kilómetros de la isla Howland. Poco después de su desaparición, su marido publicó un libro basado en el diario de vuelo del último viaje de Amelia.

Se parte de un posible error del equipo de radio. Ella dijo: "Deberíamos estar sobre ustedes pero no los podía ver que el combustible se está agotando. No estamos recibiendo por radio. Estamos volando a 1.000 pies. "El 7:42 am.  Hay otras hipótesis sobre su muerte. Una de ellos es el avión que se hunde. El almirante Richard R. Negro, de la Armada de EE.UU. que estaba en Howland, dijo que no debería estar demasiado lejos de la isla. Los infantes de marina de EE.UU. realizaron búsquedas en el avión en las afueras de la isla durante un año para poner fin a la operación. Una segunda hipótesis es que habría sido capaz de aterrizar en la isla Gardner. Esta hipótesis se llevó hasta el final por su marido y su madre María Putnam. Ambos hicieron grandes inversiones para ver si Amelia podía ser rescatada si estaba en Gardner isla que está cerca de Howland, muy cerca de la ubicación del último mensaje de radio. Además de estas hay otras hipótesis como que la han convertido en rehen de Japón, e incluso que había asumido una nueva identidad.





 Fuentes: wikipedia: biografia de Amelia Earhart.

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