martes, 30 de octubre de 2012

Joan Robinson. La economía como pasión


Una de lxs economistas más destacados del siglo XX, líder de la Cambridge School para quien “La razón para estudiar economía es evitar ser engañado por los economistas”




Joan Violet Maurice nació el 31 de octubre de 1903 en Camberley, Condado de Surrey a cincuenta kilómetros de Londres, del matrimonio formado por Sir Frederick Barton Maurice y Lady Margarite.

La preocupación social formaba parte del pasado de su familia. Ya su bisabuelo Frederick Denison Maurice, perteneciente al socialismo cristiano, se había ocupado de temas relacionados con el pauperismo a mediados del Siglo XIX y así Joan, tras finalizar su primera etapa escolar en St. Paul, decidió estudiar economía porque consideraba que le ayudaría a entender la pobreza y cómo podría solucionarse.

Tras finalizar sus estudios de economía en el Girton College en Cambridge, a los veintidós años se casó con Edward Austin Gossage Robinson, de veintiocho, también de Surrey y economista, trasladándose a la India en 1926 donde Austin había sido contratado como tutor del Maharaja de Gwailor. Allí permanecieron tres años, adquiriendo Joan una primera visión real del subdesarrollo económico y la pobreza, problemas a los que ya nunca volvería la espalda en su trabajo como economista.

El joven matrimonio regresó a Cambridge en 1929, al conseguir Austin un puesto como profesor adjunto de Economía, comenzando el mismo año Joan su trabajo como docente tutorizando y supervisando alumnos de licenciatura, a la vez que iniciaba sus actividades investigadoras. Una vez allí encontraron un ambiente intelectual algo diferente al que habían dejado en 1925: Marshall había muerto en 1924 y Edgeworth en 1926; John Maynard Keynes, ahora editor en solitario del Economic Journal, había incorporado a Cambridge a los jóvenes economistas Piero Sraffa y Richard Kahn, dos hombres que serían relevantes en la vida de Joan Robinson. En 1931 Keynes crearía un grupo con los que consideró los más brillantes jóvenes economistas del momento: Sraffa, Kahn, James Meade, la propia Joan y su esposo. El grupo se denominaría Cambridge Circus.




En ese mismo año de 1931 conseguiría el puesto de ayudante, en 1937 el de profesor adjunto y en 1949 el de titular de cátedra. Hasta 1965, cuando su esposo se retiró, no conseguiría la posición de Catedrática en la Universidad de Girton, cargo que desempeñaría hasta  1971.

Las primeras investigaciones de Joan Robinson fueron relevantes en la dirección que tomaron los estudios sobre competencia al principio de la década de 1930. La exposición de la teoría de la empresa en esta parte de sus escritos gozó de grandísima aceptación durante muchos años. En aquella época, junto a sus cinco compañeros varones del Cambridge Circus encontró intereses comunes, pasiones profesionales y personales y también apoyo en su trabajo. En el mundo exigente y mayoritariamente masculino que le tocó vivir, desde que presentó sus primeras aportaciones, el firme carácter e inconformismo que la caracterizaban le ayudaron para que, salvo en contadas e injustas ocasiones, brillase con luz propia.

Aunque parece claro que lo entendía, su estilo de economía era mantenerse alejada del desarrollo matemático de las económicas del siglo XX, liderado por el premio Nobel, Paul A. Samuelson, ciencia social que fue cada vez más en dirección de las matemáticas y las fórmulas para su análisis. Se mantuvo alejada hasta el punto de rechazar la invitación, en 1949, para ser vicepresidenta de la Econometric Society, que publica la prestigiosa revista técnica, Econometrica.

En los primeros 1930 además de enseñar, investigar y participar en el Circus tuvo a sus dos hijas. Los artículos publicados hasta 1934 fueron: «Economics is a serious subject», su primera publicación (1932) en el Student’s Bookstore de Cambridge, «Imperfect competition and falling supply price» (1932), «A Parable on Savings and Investment» (Economica, 1933); «The Theory of Money and Analisis of output» (Review of Economic Studies, 1933); «What is perfect competition?» (Quarterly Journal of Economics, 1934) y «Euler’s Theorem and the Problem of Distribution» (Economic Journal, 1934). En 1933 publicaría además Economía de la Competencia Imperfecta, su obra de mayor éxito. 

Joan Robinson, leería a Marx con simpatía pero actitud crítica y en 1942 publicaría Essay on marxian economics, donde intentaba rescatar los aspectos puramente económicos y conceptuales de su obra, esforzándose en intentar demostrar cómo los modelos de Marx y Keynes se apoyan en una misma base, rastreando en los modelos de competencia imperfecta una teoría de la distribución muy similar a la marxiana, definiéndose a sí misma como la «keynesiana de izquierdas por antonomasia», integrando en su obra elementos tomados de Keynes, Marx y Kalecki (quien para ella había expuesto una versión más coherente de la Teoría General, al introducir la competencia imperfecta en el análisis, constituyendo así «una teoría general más auténtica que la de Keynes». A partir de entonces su principal interés fue crear una teoría apropiada para el análisis de un problema económico dinámico. Sus aportes a la teoría del capital y del crecimiento económico en las décadas de los cincuenta y sesenta gozaron de gran reconocimiento.

Sus ideas keynesianas, permanecerían junto a ella toda su vida constituyendo un importante baluarte desde el que luchó contra los intentos para absorber a ésta dentro del cuerpo principal de la ortodoxia neoclásica, pero dicha adhesión no la llevaría a cabo sin falta de crítica y de hecho ni siquiera consideraba que la revolución keynesiana hubiera supuesto un gran triunfo intelectual.




Joan Robinson era una persona fascinante, temperamental, de la que se decía que sus amigos adoraban y sus enemigos odiaban. No escapaba al enfrentamiento científico y dialéctico cuando se lo proponían o incluso lo buscaba sin que se lo propusieran y nunca ocultó su ideología ni las inquietudes del momento. La Robinson economista era un reflejo de la Robinson mujer: tremendamente austera, vegetariana estricta, a menudo vestida con ropas hindús, calzaba sandalias en invierno y vivía sin calefacción en una casita rodeada de pájaros y ardillas. Defensora de los ideales de justicia social, de los explotados y los oprimidos, a la vez mostraría simpatías por regímenes como el de Stalin o la revolución cultural china (lo que le reportaría algún problema). Su heterodoxia unida a su gran adaptabilidad y capacidad para analizar cualquier situación económica hacen tarea harto difícil su encasillamiento.

De hecho, Amrtya Sen, Premio Nobel de Economía, definió a Robínson (quien había sido su supervisora de tesis) como "totalmente brillante, pero vigorosamente intolerante". Robinson, por ejemplo, no dudaba en apodar "bastardos" a los miembros de la escuela keynesiana, por considerar que en el proceso de incorporación de las ideas de John Maynard Keynes éstas se habían desvirtuado en gran medida. Otra de sus frases polémicas fue expresar  que el principal propósito de estudiar economía era, precisamente, "aprender a evitar ser engañado por economistas".

En cualquier caso, sus contribuciones a la literatura económica abordaron múltiples áreas. Joan Robinson introdujo la teoría de la competencia imperfecta en su famoso libro Economía de la competencia imperfecta. Después, en 1937, elaboró una fiel exposición de las ideas de Keynes. En 1942 volvió su atención hacia la teoría marxista, junto con concentrarse en problemas metodológicos con obras relevantes como "La acumulación de Capital" (1956) y "Ensayo sobre la teoría del Crecimiento" (1962).





En 1979 fue la primera mujer que conseguiría un Fellowship en el King’s College y apenas cuatro años después, el 5 de agosto de 1983, falleció en Cambridge.





Fuentes: Begoña Perez Calle; Wikipedia.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Lola Iturbe. "Kyralina", la talentosa y ardiente feminista


Dolores Iturbe Arizcuren.  Anarcosindicalista y anarcofeminista. Activa militante, contribuyó en la organización del Casal de la Dona Treballadora, donde tuvieron lugar los lliberatoris de prostitució. Durante la guerra civil perteneció al Comité de Milicia Antifascista y fue corresponsal de guerra, en el frente de Aragón, de Tierra y Libertad.




Lola Iturbe nace en Barcelona el 1 de agosto de 1902, hija de madre soltera, que le supuso que su abuelo renegó de su madre, Micaela Iturbe, teniendo que abandonar su pueblo natal, Monreal (Navarra) instalandose en Barcelona, donde da a luz a Lola. Las vicisitudes económicas hacen que confíe su hija recién nacida a un matrimonio valenciano, con dos niños y una niña, que pronto se trasladará a Cerdà (pueblo de la provincia de Valencia), por lo que Lola pasará su primera infancia sin conocer a su madre. 

Después de 7 años Micaela fue a recoger a Lola a Cerdà, descubriendo así que tenía otra madre y que la llevaría con ella a Barcelona. En la ciudad condal se instalaron en la casa de un burgués en la que Micaela trabajaba como cocinera, y allí, con sólo siete años pudo seguir algunos de los acontecimientos de la Semana Trágica desde el balcón de su casa, en el barrio de la Ribera.

Tras la quiebra del negocio de los Posentí, Lola y su madre han de comenzar de nuevo y abren una pequeña pensión en la calle Rossic. Lola ayudaba a su madre en las tareas que la pensión requería, además de iniciarse en el oficio de costurera con nueve años abandonando necesariamente la escuela a la que había podido acudir unos pocos años. A esa pensión acudía gente obrera, hombres de ideas, compañeros expuestos a todas las vicisitudes propias de la agitación social tan característica de la época; esa pensión fue para Lola una especie de escuela libertaria. Allí fue donde Lola se fue abriendo a las ideas, tomando contacto con la realidad social de su tiempo.

  

A los catorce años, en 1916, encuentra un trabajo como pantalonera en una fábrica donde conoce a Conchita, quien en un futuro sería la compañera de García Vivancos, y juntas se afilian al Sindicato del Vestido integrándose plenamente el movimiento libertario. Su casa en la calle Rossic no era sólo hospedaje, sino que en momentos de persecución servirá de refugio a compañeros de Badalona. 
A principios de la década de los veinte, participó en el grupo de afinidad anarquista «Germen», en el que ella es la única mujer y donde milita también activamente Juanel (Juan Manuel Molina), allí conocerá a Faustino Vidal con quien se unirá sentimentalmente y tendrá una hija, Aurora, en 1923. Sin embargo, aquellos fueron años duros para Lola, tanto a nivel personal como político, su compañero padecía una tuberculosis que le provocó la muerte en 1924. En la madrugada del 10 de noviembre de 1924 asistió a la celda de Juan Montejo y José Llacer, horas antes de ser ejecutados, condenados a raíz de los sucesos de Vera del Bidasoa y sus implicaciones en Barcelona. 


Lola y Juanel



Pocos meses después forma pareja definitiva con Juanel, y tras su unión, se trasladan a vivir a Granollers, cerca de Barcelona.

En la Dictadura de Primo de Rivera, muchos militantes anarquistas se ven obligados a marchar al exilio para escapar de la represión y en 1926 Juanel perseguido, junto a Lola, Aurora y el pequeño Helenio, nacido de su unión, cruzan a pie los Pirineos por Puigcerdà, posteriormente, la madre de Lola también lo haría en tren. Tras varios meses en diversos lugares, en noviembre se establecen en París hasta que Juanel es expulsado de Francia y conducido a la frontera con Bélgica. Finalmente con la caída de la Dictadura regresan a Barcelona a comienzos de 1930. 
En 1932 Juanel es detenido y encarcelado durante prácticamente todo ese año por lo que Lola ha de hacerse cargo en solitario del mantenimiento de los dos hijos pequeños y su madre. 



En 1933 Lola Iturbe irrumpe como articulista en el semanario Tierra y Libertad con el pseudónimo Kyralina (heroína de una obra de Panaït Istrati) con el que firmaría sus artículos, en otros también utilizaría el nombre de "Libertad". También inicia en esta época su labor como oradora participando el 16 de noviembre de 1933, en un mitin organizado por Tierra y Libertad en nombre de la FAI junto a Francisco Ascaso, Buenaventura Durruti, Alejandro G. Gilabert, Vicente Pérez y Domingo Germinal, en un Palacio de Artes Decorativas de Barcelona al que acude una multitud, en el que comienza diciendo:

 He aquí un acto magnífico y emocionante, en cuyo esplendor y entusiasmo no podía faltar la voz de las mujeres obreras y anarquistas

.

En esta época apoyó los alzamientos revolucionarios de 1933 y de 1934. Además, la pareja acogió a una niña de los huelguistas de Zaragoza, dentro de la campaña de solidaridad que se inició de resultas de la Huelga General en Zaragoza.

 Una afección bronquial hacia finales de 1935 le llevó a trasladarse a Jumilla, pueblo natal de Juanel, donde convalece y se recupera de su enfermedad, lo que explicaría su distanciamiento inicial del proyecto editorial de Mujeres Libres.  

Reportera en el frente19 de julio de 1936,  Lola es la redactora de las primeras octavillas que lanzan las avionetas sobre Barcelona, participa en la elaboración de Solidaridad Obrera en su primer número de 20 de julio de 1936, además de cuidar heridos en el sindicato del transporte terrestre y marítimo de la CNT improvisado como hospital de campaña.  En los años bélicos ejerce como redactora en los frentes de lucha para Tierra y Libertad, Tiempos nuevos y Mujeres Libres actuando, además, como militante de la organización anarcofeminista de igual nombre.

Formó parte en la Oficina Jurídica de CNT, desde donde intervino en la localización y puesta en libertad de varios presos de CNT y POUM retenidos en checas stalinistas.

  En el verano de 1938, Emma Goldman visitó el frente y distintas colectividades y Lola Iturbe la acompañaba en sus desplazamientos. Emma se referiría a ella como una “talentosa y ardiente feminista”.

El final de la guerra la sorprendió en Bellver de Cerdanya, convaleciente de una operación. La familia al completo excepto Juanel que se encontraba cerca de la Seu d'Urgell, cruzó la frontera por la Tour de Carol, llegando  a un refugio de Varilhes donde les facilitan ropa y comida, de ahí pasan a Nimes, una vez Juanel logró salir del campo de Vernet. Posteriormente marchan a Aimargues y después a Montpellier. 


Lola con Emma Goldman

Su trabajo en la clandestinidad a favor de las ideas libertarias se ve afectado por las escisiones que marcan el movimiento libertario del exilio ya que se posicionan a favor de la creación de un frente único con otras fuerzas políticas antifranquistas. Lola Iturbe colaborará con publicaciones como España libre y afines y el 19 de noviembre de 1944 interviene en un mitin CNT-UGT celebrado en Montpellier.

 Tras la liberación, la familia marcha a Toulouse. En 1946, Juanel pasa la frontera para reorganizar a la CNT en el interior, aunque a las pocas semanas es detenido y condenado a 7 años de prisión. En esos años de angustiosa espera, Lola trabaja intensamente en su antigua profesión, hasta que finalmente es puesto en libertad y pueden reunirse en Toulouse donde residirán hasta su retorno a Barcelona.




Grupo de militantes de la CNT exilados en Francia - Lola Iturbe, Ramón Álvarez, Helenio Molina y Juanel ,entre otros - Paris, [1947]

El 8 de noviembre de 1975, durante la inauguración de la exposición «Sous le signe de l'Année Internationale de la Femme. Grande Exposition du Livre (français-espagnol)», celebrada en la Maison de l'Europe de Lyon, Lola Iturbe leyó la conferencia “La mujer en la lucha social,”  que sería una sistematización de su pensamiento anarcofeminista.

 Con la muerte de Franco, la pareja retorna a España, estableciéndose en 1979 en el barrio de La Verneda de Barcelona. 

Tras la muerte de Juanel en 1984 se traslada a vivir con su hija Aurora a Gijón donde morirá el 5 de enero de 1990 aunque, por expreso deseo suyo, sus restos fueron trasladados a Cataluña, donde el 7 de enero fueron enterrados en el cementerio de Cerdanyola del Vallès, junto a su compañero Juanel. 
 
Pese a ser prácticamente autodidacta, Lola Iturbe fue una articulista prolífica colaborando en mayor o menor medida en publicaciones como España Libre, Espoir, Faro de Játiva, La hora de la mañana, Mujeres Libres de Londres-Montady, Polémica, además de las ya citadas Tierra y Libertad, Tiempos Nuevos y Mujeres Libres. 

La temática de sus artículos es diversa, pero todos tienen en común la emoción y convicción particular que Lola imprimía a sus escritos, analítica y observadora pero sobretodo comprometida. A través de artículos como la serie Mujeres heroicas (I, II y III aparecidos en Tierra y Libertad y Mujeres Libres, 1937) Nuestras luchadoras (Mujeres Libres, 1937), La mujer en el movimiento libertario español (España Libre, 1959), Las mujeres en aquel lejano julio (Asturias, 1956), Mujeres de la CNT en España (España Libre, 1966), y otros muchos, Lola realiza un trabajo de reconocimiento y visibilización imponente de la lucha de las mujeres libertarias.

 






La culminación de esta tarea de visibilización de la mujer libertaria viene con su único y valiosísimo libro publicado "La mujer en la lucha social. La guerra civil en España" (México, 1974, reeditado en Barcelona, 2004 y en Tenerife, 2006), en el que Lola rememora la vida y lucha de las primeras internacionalistas, así como la de sus contemporaneas, presentándose como un merecido homenaje a esa multitud de mujeres que se enfrentaron a algo más que al propio fascismo, rompiendo con el rol establecido.



Lola Iturbe también es protagonista, junto a otras compañeras, del muy recomendable documental “De toda la vida”, realizado en 1986 por Lisa Berger y Carol Mazer, que también resulta un valioso trabajo de visibilización y reconocimiento del papel de las mujeres en el movimiento libertario.

 Con motivo del centenario de su nacimiento, Antonia Fontanillas y Sonya Torres editaron el libro Lola Iturbe. Vida e ideal de una luchadora anarquista, en el que se recoge parte de las memorias que la propia Lola Iturbe escribió además de una selección de artículos de la misma, resultando también un valioso y merecido homenaje para recordar a la que siempre recordó.