martes, 27 de noviembre de 2012

Mary Somerville. La reina de las ciencias del S. XIX


La "mujer más extraordinaria de Europa", como la definió David Brewster. Matemática, astrónoma y científica autodidacta, fue una de las mujeres de su tiempo que con más pasión se dedicó al estudio de las matemáticas y al conocimiento de los avances científicos. La Academia Real inglesa la premió concediéndole ser socia de honor, ya que las mujeres no podían ser socias oficiales y en su honor el Somerville College de Oxford mantiene vivo su legado.





Mary Fairfax Greig Somerville nació el 26 de diciembre de 1780 en Jedburgh, Escocia, en la casa de su tía.  María fue la quinto de siete hermanos, pero tres murieron muy jóvenes. De los cuatro hijos restantes, María se crió con su hermano, que era tres años mayor que ella. Los dos hermanos recibieron una buena educación pero, de acuerdo con las ideas de la época, se observó poca necesidad de educar a las niñas para que los padres de María no veía la necesidad de proporcionar una educación para su hija. La niñez de Mary transcurrió en el campo, en contacto con la naturaleza lo que estimuló su carácter observador, pero sin una formación básica sistematizada de manera que a los diez años apenas sabía leer y su madre le hacía practicar con la Biblia, mientras ella devoraba a escondidas, todos los libros que caían en sus manos.

Cuando Mary tenía diez años fue enviada al internado de la señorita Prímula de las niñas en Musselburgh (unos kilómetros al este de Edimburgo) y poco mas tarde, llega la primera casualidad. Cuando tenía trece años, conoce al Dr. Somerville, que posteriormente se convertiría en su suegro, quien al percibir los deseos de Mary por aprender le muestra las historias de las mujeres sabias de la antigüedad, y la anima a aprender latín y a leer a Virgilio.

Un curso de pintura y danza al que asiste le descubre cuestiones de perspectiva y geometría que había leído en los Elementos de Euclides. Sus primeras experiencias de resolución de problemas consisten en solucionar los pasatiempos matemáticos de las revistas femeninas. Cuando el tutor de su hermano le daba clase, Mary se las arreglaba para estar presente y resolvía con gran rapidez las cuestiones que éste planteaba a su hermano. Viendo el enorme interés que ella tenía por las Matemáticas, accedió a comprarle libros científicos, y le ayudó a leerlos y a resolver los problemas del primer libro de Euclides. Al poco tiempo se vio sobrepasado por el nivel que su alumna había alcanzado. Ella ya había leído los Elementos de Euclides y el Álgebra de Bonnycastle.

Advirtió entonces que las personas de su entorno no podían ayudarla, sabía demasiado y sus padres comienzan a inquietarse pensando que este afán de su hija por el estudio puede acarrearle problemas de salud no tanto física como mental. Su padre dice: "uno de estos días veremos a Mary con camisa de fuerza". Intenta disuadirla por todos los medios, pero ella sabe compaginar de forma inteligente sus clases de piano y la labores del hogar con el estudio del álgebra y las lecturas de los clásicos. Termina así los seis primeros libros de Euclides.

A los 24 años se casa con Samuel Greig, capitán de la marina rusa, un hombre sin ningún conocimiento científico al que no le gustan las mujeres sabias, pero Mary, aprovecha la libertad que le supone este matrimonio para continuar sus estudios matemáticos. Tres años después, muere su marido y ella se encuentra viuda, con dos hijos, viviendo en Londres y con una independencia económica que sabe aprovechar para conducir su vida hacia su verdadera pasión: las matemáticas. Su primer éxito fue ganar una medalla de plata por la solución de un problema sobre las ecuaciones diofánticas en el Mathematical Repository de W. Wallace. Sus amigos le animan a seguir estudiando y poco después lee los Principia de Newton.

En 1812 se volvió a casar, esta vez con el hijo de aquel doctor Somerville, William Somerville, también médico y amante de las ciencias como su esposa. En su casa de Londres Mary tuvo la oportunidad de conocer a importantes nombres del mundo de la ciencia. Fue entonces cuando conoció también a Ada Lovelace, de quien se convertiría en su mentora.

Su matrimonio puede considerarse duradero y feliz. William era un hombre inteligente y el hecho de que no fuera matemático es valorado por Ch. Lyell como un hecho positivo afirmando que: "Si nuestra amiga la señora Somerville se hubiera casado con Laplace, o con un matemático, nunca habríamos oído hablar de su trabajo. Lo habría fundido con el de su marido, presentándolo como si fuera de él".



Mary Somerville pasó aproximadamente un año en el extranjero en 1832-33. La mayoría del tiempo la pasó en París donde renovó viejas amistades con los matemáticos de allí, y donde ella trabajó en su próximo libro “La conexión de las ciencias físicas” que fue publicado en 1834 y donde intuye que debe haber un planeta que altera la órbita de Urano (Neptuno).

Sus amigos le envían libros y trabajos científicos, la invitan a conferencias y acuden a la casa de los Somerville para compartir sus experimentos. Mary comienza a desarrollar sus ensayos sobre la Refracción de los rayos solares, Acción de los rayos solares sobre jugos vegetales, Transmisión de los rayos solares en diferentes medios, etc. Trabaja en lo que podría considerarse un antecedente de la fotografía, observando los efectos de decoloración que se producen sobre papel bañado en cloruro de plata expuesto al sol.

Lord Henry Brougham, presidente de la Cámara de los Lores, gran admirador de Mary, escribe a su marido instándole a que convenza a su mujer para que traduzca la Mecánica Celeste de Laplace. Ella accede, no sin muchas vacilaciones, rogando que si su manuscrito no se considera aceptable sea destruido. Este trabajo le supone cuatro años durante los cuales demuestra una organización admirable al compaginar su vida familiar y social con su trabajo científico. En sus escritos afirma: "Un hombre siempre puede tener el control de su tiempo alegando que tiene negocios, a una mujer no se le permite tal excusa".

La obra de Laplace es larga y compleja. John Playfair llega a afirmar entonces que apenas hay una docena de matemáticos capaces de siquiera leerla. En una visita que Laplace efectuó a los Somerville, éste comentó que sólo dos mujeres habían sido capaces de leer la Mecánica Celeste, ambas escocesas, la señora Greig y Mary Somerville, quedando sorprendido al comprobar que se trataba de la misma persona.

Su traducción de Laplace resultó algo más que un trabajo mecánico ya que añadió comentarios simples y claros que permitían una mejor comprensión de la obra, incorporando así mismo opiniones independientes que interesaron a personas expertas. En su amplia Disertación Preliminar incluyó todas las matemáticas necesarias, una historia del tema con explicaciones mediante dibujos, diagramas y comprobaciones matemáticas que ella misma realizó. Este trabajo fue reimpreso posteriormente y se difundió por separado, dado su interés.

Continuó escribiendo, interesándose por el estudio de fenómenos físicos tan de moda entonces. Su siguiente publicación fue “Sobre la conexión de las ciencias físicas”. Los trabajos de Chladni sobre placas vibratorias le inducen a dibujar los diagramas de estos experimentos sobre los que también se había interesado Sophie Germain.

Por su interés demostrado en astronomía, fue nombrada junto con Carolina Herschel miembro honorario de la Real Sociedad de Astronomía siendo las primeras mujeres que obtuvieron tal honor. Sin embargo, Mary no asume el derecho a visitar dicha sociedad si no recibe una invitación especial para ello.

Obtiene, además, muchas otras distinciones, de la Real Academia de Dublín, de la British Philosophical Institution y la Societé de Physique et d´Histoire Naturelle de Ginebre. La reina Victoria le concedió una pensión anual de 200 libras esterlinas, aumentada dos años más tarde a 300 libras. Era por tanto una persona de alto prestigio en la comunidad científica, totalmente reconocida en diferentes países y se sentía feliz por poder disfrutar de una independencia económica que le permitía seguir estudiando.

En 1838 se trasladan a Florencia por el deterioro de la salud de William. Allí sigue publicando, destacando Physical Geography, que ha sido libro de texto hasta el siglo pasado. Por esta obra fue nombrada miembro de la Sociedad Estadística y Geográfica Americana, de la Sociedad Geográfica Italiana y recibió la Medalla de Oro de la Real Sociedad Geográfica. Physical Geography, un manuscrito que estuvo a punto de quemar, pero que su marido y John Herschel le convencieron para que no lo hiciera.

Sufre una fuerte depresión tras la muerte sucesiva de su marido y uno de sus hijos. Sus hijas la animaron a que iniciara un nuevo proyecto. Vive entonces en Nápoles y con 85 años comienza a escribir su cuarto libro On Molecular and Mycroscopic Science y revisa su libro On the theory of differences. A los 89 años escribe su autobiografía y sigue estudiando matemáticas aun con 92 años. 

Sus últimos escritos demuestran su enorme maestría en investigación matemática. Ella escribe: "Tengo 92 años..., mi memoria para los acontecimientos ordinarios es débil pero no para las matemáticas o las experiencias científicas. Soy todavía capaz de leer libros de álgebra superior durante cuatro o cinco horas por la mañana, e incluso de resolver problemas".

Además del trabajo científico, Mary tuvo tiempo para defender públicamente la educación de las mujeres y convertirse en una ferviente sufragista. Quizá por los problemas que tuvo para poder estudiar, durante toda su vida fue una defensora de los derechos de la mujer a la educación y al voto. 



Mary falleció en Nápoles el 28 de noviembre de 1872, a los 92 años de edad, mientras estaba estudiando e investigando problemas matemáticos sobre cuaterniones. Su memoria se mantiene viva no sólo en su obra sino también en instituciones como el Somerville College de Oxford, una isla, un asteroide descubierto en 1987 y un cráter lunar que llevan su nombre.








Fuentes: Belén Cobo Merino/mujeresenlahistoria/Wikipedia.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

George Eliot. Desafiando las normas

George Eliot es el seudónimo que empleó la escritora británica Mary Anne Evans. Traductora, poeta, pensadora y narradora, fue una mujer de vigorosa personalidad intelectual y una gran creadora de caracteres a quien la sociedad victoriana de la época condenó al ostracismo por su romance con el periodista G.H. Lewes por ser un hombre casado. Sus novelas, de gran estilo realista, reflejan con pesimismo la vida provinciana británica y en general la complejidad de la vida británica de su época. Recrean conflictos morales, en los que ella aboga por la autenticidad, que le otorgaron un puesto relevante en la literatura del siglo XIX. Su fama fue internacional y su obra influyó en gran medida en el desarrollo del naturalismo francés.




Mary Ann Evans nació en Arbury Farm, Warwickshire, el 22 de noviembre de 1819 siendo  la tercera de las hijas de Robert Evans, administrador de fincas, y de Christina Pearson. En 1820 la familia se traslada a Griff House, situada en el mismo condado y cuatro años mas tarde es enviada a un internado junto a su hermana Christina en Attleborough. En 1828 ambas hermanas son enviadas a un colegio mayor situado en Nuneaton, cuya principal institutriz es Miss Lewis. De alli pasa a un  colegio dirigido por baptistas, para finalmente ser enviada a la casa familiar para cuidar de su madre enferma que fallece en 1836. Tras la boda de su hermana Mary Ann tiene que hacerse cargo de la casa paterna.

Al tiempo que se dedica a las labores caseras y a las actividades sociales, estudia italiano, alemán, griego y latín, con la ayuda de profesores particulares. Aunque criada en la religión evangélica y sus normas morales, muy pronto la abandona y elige un racionalismo intelectual, resultado de su afición a Spinoza o Feuerbach. Y así, mientras leía libros de teología, comenzó a cuestionar algunas de las  ideas evangélicas, como la relativa a que las mujeres han sido el sexo sensible y emocional, y que por ser basicamente "maternas", nunca podrían ponerse a ellas mismas en primer lugar. Cuando Mary Ann y su padre se trasladan a la ciudad de Coventry en 1841, comenzó a conversar con los radicales religiosos e inconformistas. Ella también comenzó a leer libros sobre astronomía y la geología. Entonces comienzan las disputas religiosas con su padre  que hacen que ella se traslade a vivir con su hermano a Griff House, hasta que tras una reconciliación con su padre regresa a Coventry.

Su primer trabajo literario, que le ocupó de 1844 a 1846, fue la traducción de Vida de Jesús del teólogo alemán David Strauss.

En 1851, tras la muerte de su padre, viajó durante dos años por Europa y a su regreso escribió reseñas de libros para la revista Westminster Review. Más tarde fue subdirectora de la revista, trabajo que la puso en contacto con las principales figuras literarias de la época, como Harriet Martineau, John Stuart Mill, James Froude, Herbert Spencer y George Lewes

Conocer a Lewes, filósofo, científico y crítico, fue uno de los acontecimientos más importantes de su vida. Se enamoraron y decidieron vivir juntos a pesar de que Lewes estaba casado y no podía divorciarse. Sin embargo, Eliot consideró su larga y feliz relación con Lewes como un matrimonio. Continuó escribiendo reseñas y artículos para revistas, así como traducciones del alemán



En 1856, alentada por Lewes, empezó a escribir novelas. A su primer relato, Amos Barton, publicado en Blackwood's Magazine en enero de 1857, siguieron otros dos en el mismo año, que aparecieron después reunidos en un libro con el título de Escenas de la vida clerical (1858). Lo firmó con el seudónimo de George Eliot y mantuvo en secreto su identidad durante muchos años. Mary Ann usó el seudónimo de George Eliot al escribir sus novelas en una época en que las novelistas femeninas se consideraban sólo como autores románticos.

Entre sus obras más famosas se encuentran Adam Bede (1859), El molino junto al Floss (1860) y Silas Marner (1861). Son novelas que tratan de la región de Warwickshire y en gran parte están basadas en su propia vida. Sus viajes por Italia inspiraron su novela siguiente, Romola (1863), una novela histórica sobre el predicador y reformador Girolamo Savonarola y la Florencia del siglo XV. Comenzada en 1861, apareció por entregas en The Cornhill Magazine antes de publicarse en 1863. Después de terminar Romola, escribió dos destacadas novelas, Felix Holt, el Radical (1866), sobre la política inglesa, y Middlemarch (1872), que trata de la vida y responsabilidades morales de la clase media inglesa en una ciudad de provincias. Daniel Deronda (1876) es una novela en la que ataca el antisemitismo y simpatiza con el nacionalismo judío; Las impresiones de Theophrastus Such (1879) es un libro de ensayos.

Su poesía, considerada muy inferior a su prosa, incluye La gitana española (1868), un drama en verso inspirado en su visita a España en 1867; Agatha (1869) y La leyenda de Jubal y otros poemas (1874). Eliot fue admirada por contemporáneos como Emily Dickinson y escritores posteriores como Virginia Woolf. Escribió sus obras más importantes animada y protegida por Lewes, que le impidió ver las críticas desfavorables a sus libros.

Después de su muerte en 1878 ella se retiró y dejó de escribir. En mayo de 1880 se casó con John Cross, un banquero estadounidense que había sido amigo suyo y de Lewes durante mucho tiempo y que tras la muerte de la escritora, publicó su correspondencia y sus diarios íntimos. Se le ha considerado pionera de la literatura moderna y fue admirada por personalidades de la talla de Marcel Proust.


George Eliot, Nuneaton, UK

George Eliot falleció el 22 de diciembre de 1880 en Chelsea, Londres, siendo enterrada junto a Lewes.




Fuentes: Wikipedia; buscabiografias.com; www.epdlp.com



































lunes, 12 de noviembre de 2012

Mary Astell. Pasión por el conocimiento.

Escritora feminista ferviente defensora de la educación de las mujeres como principal vía de emancipación. Su vocación por la igualdad de oportunidades en la educación de las mujeres ha hecho que algun@s la consideren "la primera feminista inglesa”.

¿Qué haré? No pretendo ser rica o poderosa
ni cortejada o admirada
ni elogiada por mi belleza ni exaltada por mi ingenio
¡Ay! Nada de esto merece mi empeño o mi sudor,
ni puede contentar mis ambiciones;
mi alma, nacida para más, nunca se someterá a tales cosas,
sino que seré algo grande
en sí mismo y no en el aprecio del vulgo.




Mary Astell nació el 12 de noviembre de 1666 en Newcastleupon-Tyne, en el seno de una familia conservadora y monárquica.  Sus padres se llamaban Peter Astell y Nary Errington. Tuvo dos hermanos, de los cuales sólo sobreviviría uno Peter. Su padre era un monárquico conservador anglicano que dirigía una empresa carbonera local. Al ser mujer, Mary no recibió una educación formal, pero a pesar de ello, recibió una educación informal desde los ocho años de su tío Ralph Astell, un ex-sacerdote anglicano con problemas con el alcohol desde que le suspendieron en la Iglesia de Inglaterra, quien le enseñó matemáticas, filosofía y lenguas modernas.

Su padre murió cuando ella contaba con doce años de edad, dejándola sin dote. El resto de las finanzas familiares se invirtieron en la educación superior de su hermano, por lo que Mary y su madre debieron mudarse a la casa de la tía de Mary en Chelsea, Londres, donde tuvo la suerte de relacionarse con un circulo literario de mujeres influyentes (incluidas Lady Mary Chudleigh, Elizabeth Thomas, Judith Drake, Elizabeth Elstob, y Lady Mary Wortley Montagu) quienes le brindaron su apoyo y le ayudaron a publicar sus obras.

Estas mujeres, que mantenían una red de relaciones de solidaridad con otras menos favorecidas económica y socialmente (ayudaban a mujeres viudas sin hogar, enseñaban a sus criadas a leer y a escribir o proporcionaban instrucción escolar a niñas de su familia), cuidaron de Mary durante los últimos años de su vida (a la edad de sesenta años, Mary Astell se retiró a casa de su amiga Catherine Jones, donde permaneció hasta su muerte en 1731). Compartían sus ideas sobre la educación de las mujeres y la apoyaron cuando, hacia el final de su vida, habiendo dejado de escribir, se dedicó a dirigir la  Escuela de Caridad para hijas de militares retirados del Hospital de Chelsea, que existió hasta 1862.

La identificación con las personas de su sexo se presenta íntimamente unida a su compromiso personal por el progreso de las mujeres. Mary Astell estaba profundamente convencida de la legitimidad y la necesidad del desarrollo cultural de las mujeres, como única premisa que podría garantizar su libertad de elección. Por ello, quiso materializar la existencia de un espacio donde pudiera hacerse posible. Un espacio como el que las algunas monjas de la época medieval habían construido en sus comunidades monásticas, para dedicarse a su propia formación, viviendo en relación y aisladas de los hombres.

Ella también tomó contacto con el Arzobispo de Canterbury, William Sancroft, que era conocido por sus obras de caridad; Sancroft le brindó ayuda económica a Astell, y le presentó quien sería el editor de su obra.

A principios de la década de 1690, Astell comenzó a intercambiar cartas con John Norris de Bemerton, luego de leer los Practical Discourses, upon several Divine subjects de Norris. Las cartas permiten asomarse a las ideas de Astell sobre Dios y la teología. Norris consideró que las cartas merecian ser publicadas y las publicó con la aprobación de Astell bajo el título Letters Concerning the Love of God (1695). Su nombre no apareció mencionado en el libro, pero pronto se descubrió su identidad y su estilo retórico el cual fue alabado por sus contemporáneos.



Los dos libros más conocidos de Astell son, A Serious Proposal to the Ladies, for the Advancement of Their True and Greatest Interest (1694) y A Serious Proposal, Part II (1697), en ellos ella presenta el plan para establecer un nuevo tipo de institución para mujeres brindando educación religiosa y secular. Astell propone aumentar las opciones de carrera que se le ofrecen a las mujeres más allá de ser una madre o convertirse en monja. Astell aspiraba a que todas las mujeres tuvieran las mismas oportunidades que los hombres de pasar la eternidad en el cielo con Dios, y creía que para que esto fuera posible ellas debian ser educadas y entender sus experiencias. El estilo de educación tipo "vivero" que proponian permitiria que las mujeres vivieran en un entorno protegido, fuera de las influencias de la sociedad patriarcal.

Su propuesta nunca fue adoptada ya que los críticos alegaban que la misma era "demasiado católica" para los ingleses. Posteriormente sus ideas fueron satirizadas en la revista Tatler en un artículo del escritor Jonathan Swift. A pesar de ello, ella continuó siendo una potencia intelectual entre las clases educadas de Londres.

En el año 1697 apareció la segunda parte de su  Propuesta, dedicada a la princesa Ana. En ella Mary Astell propone con detalle un modelo de aprendizaje y establece un plan general de estudios específicamente elaborado para las mujeres deseosas de saber. Un modelo y un plan que se alejan del modelo masculino socialmente establecido para incidir en el uso de lecturas selectas. Porque, para ella, el objetivo no consiste en adquirir una cultura escolástica ni unos conocimientos enciclopédicos. Le importaba menos la erudición que la capacidad de razonar y el método para aprender, para cuya adquisición señalaba como necesarios conocimientos de la lengua materna, lógica, matemáticas y filosofía.

La Reina Ana

En su presentación, ella sostuvo que la retórica, al ser un arte, no requiere de una educación masculina para poder dominarla, y procedió a presentar los medios mediante los cuales una mujer podia desarrollar las habilidades necesarias a partir de la lógica natural, lo cual cimentó la capacidad de Astell como una mujer retórica.

Sus ideas no se quedaron solamente en el papel. Mary hizo una propuesta de creación de una facultad universitaria para mujeres dedicada a la futura reina Ana de Inglaterra, y en 1709 fundó una escuela de caridad para niñas en Chelsea como parte de la Sociedad para la propagación del conocimiento cristiano, organizando el plan de estudios ella misma con la ayuda financiera de patronos como Lady Catherine Jones y Lady Elizabeth Hastings. A los sesenta años de edad, fue invitada a vivir con Lady Jones, donde residió hasta su muerte.

Mary Astell no se casó nunca. Para ella, el matrimonio suponía un claro estado de inferioridad para la mujer, con el único papel de dar hijos a su esposo mientras este ejercía “un dominio sin límites”. Mary estableció por primera vez una relación entre el gobierno y el dominio masculino dentro de la familia: “Si la soberanía absoluta no es necesaria para el Estado ¿por qué ha de serlo para la familia?”.

Sus ideas sobre el matrimonio fueron plasmadas en su otra obra importante: Some Reflections upon Marriage, publicada en 1700.

Astell murió en 1731, pocos meses después de la mastectomía del pecho derecho. En sus últimos días, se negó a ver a ninguno de sus conocidos y se quedó en una habitación con su ataúd, pensando sólo en Dios. Fue enterrada en el cementerio de la iglesia de Chelsea en Londres.





Astell es recordada por su capacidad para debatir libremente con los hombres y mujeres contemporáneos, y en particular por sus métodos innovadores de negociación de la posición de la mujer en la sociedad mediante la participación en el debate filosófico (influenciado particularmente por Descartes) en lugar de basar sus argumentos en evidencia histórica como se había intentado anteriormente. La teoría de Descartes del dualismo, una mente separada del cuerpo, permitió Astell para promover la idea de que las mujeres y los hombres tenían la capacidad de razonar y, por lo tanto, no deberían ser tratadas tan mal:


"Si todos los hombres nacen libres, ¿por qué todas las mujeres nacidas son esclavos?"





Fuentes: Wikipedia; El amor al conocimiento: Mary Astell (Julia Cabaleiro Manzanedo) en La Diferencia de ser mujer; mujeresenlahistoria.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Florence Rena Sabin. Primera dama de la ciencia americana.



Fue una de las primeras mujeres de los Estados Unidos que hizo carrera como investigadora, por eso se la conoce como “First Lady of American Science” (la primera dama de la ciencia americana). Fue la primera mujer en presidir la American Association of Anatomists y también fue la primera mujer en ser elegida miembro de la National Academy of Science.



Nació el 9 de noviembre de 1871 en Central City, Colorado. Su padre, George Kimball Sabin, era ingeniero de minas y su madre, Serena Miner, maestra. Su abuelo paterno fue médico. Su madre murió en 1877 y su padre la internó con su hermana en la Wolfe House. Más adelante las llevó con su tío Albert R. Sabin, en Lake Forest, Illinois. Allí fueron a la escuela durante dos años. Los veranos los pasaban con sus abuelos en Saxtons River, Vermont. Cuando tenía doce años, Florence se quedó con sus abuelos y su hermana regresó a Illinois.

En 1885 las dos hermanas ingresaron en la Vermont Academy, Saxtons River, que gozaba de buena reputación. En 1893 obtuvo el “Bachelor of sciences”. Ese mismo año la Escuela de medicina de la John Hopkins admitía por vez primera varias mujeres en sus aulas. Sabin deseaba estudiar allí pero no disponía de dinero suficiente. Siendo una de sólo catorce mujeres en su clase, se vio obligada a enseñar matemáticas en el Wolfe Hall, de Denver, durante dos años, y zoología en el Smith College durante el curso 1895-96. Ese verano estuvo en los Laboratorios de Biología Marina de Woods Hole. En 1900, antes de graduarse, ella y su compañera Dorothy Reed Mendenhall, ganaron un premio para hacer un internado con el destacado clínico William Osler. Sin embargo, no encontraron la atmósfera adecuada para ellas. Florence se alejó de la práctica clínica y pronto adquirió reputación como persona de laboratorio. Le ayudó en ello el profesor Franklin P. Mall (1862-1917), director del Departamento de Anatomía.

El primer trabajo que publicó fue “On the Anatomical relations of the Nuclei of Reception of the Cochlear and Vestibular Nerves” (Johns Hopkins Hosp. Bull.,1897; 8:253), cuando todavía era estudiante. En 1901 ganó una beca para trabajar con Mall. Investigó la estructura y funciones de la médula y del mesencéfalo. Fue recogiendo sistemáticamente series de cortes microscópicos de estas regiones del sistema nervioso central de un recién nacido. Tras su graduación publicó An Atlas of the Medulla and Midbrain (1901), que pronto se convirtió en la obra de referencia de la época sobre este tema y que algunos consideran como una de sus mejores contribuciones.

A pesar de la reticencia de la John Hopkins a contratar mujeres en la Escuela de Medicina, en 1903 fue admitida. En 1905 fue profesora asociada o ayudante. Cuando murió Mall en 1917, ella había publicado bastante y adquirido prestigio. Lo normal es que hubiera sido nombrada su sucesora, pero lo fue uno de sus alumnos, Lewis Weed, a pesar de las protestas de muchos estudiantes. En cambio la nombraron profesora de histología. Durante esta etapa investigó el sistema linfático, sobre el que publicó numerosos trabajos en forma de artículos, memorias o capítulos de libro.

Estuvo en la John Hopkins durante otros siete años hasta que en 1925 se trasladó al Instituto Rockefeller de Nueva York para dirigir la sección de inmunología celular. Fue la primera mujer que ocupaba un cargo de este tipo en esta institución. Allí se ganó el reconocimiento profesional de sus colegas. Sus principales trabajos estuvieron relacionados con la hematología, la inmunología y la histología. Su producción escrita continuó siendo abundante.

En Nueva York dirigió un grupo de investigadores jóvenes, algunos de los cuales ya habían estado con ella en Baltimore. Uno de sus temas era la reacción del organismo y de las células de la sangre frente a la infección tuberculosa. En esta época Florence fue miembro del Comité de Investigación de la Asociación Nacional de la Tuberculosis. En vez de crear un instituto decidieron integrar bajo su dirección las investigaciones bacteriológicas, químicas y biológicas sobre la tuberculosis a través de los investigadores de los distintos laboratorios ya existentes (centros públicos y privados, industria farmacéutica, etc.). Este plan fue uno de los primeros que luego se convirtió en modelo para otro tipo de estudios a gran escala.

En 1924 fue la primera mujer en presidir la American Association of Anatomists y, en 1926, también fue la primera mujer en ser elegida miembro de la National Academy of Science.



Se jubiló en 1938 a la edad 67 años. Sin embargo, siguió activa como miembro de varios comités consultivos. En 1944 fue consejera de salud del Colorado’s Post-War Planning Committee, a petición del gobernador John Vivian. Denunció la falta de fondos y de personal cualificado en los servicios médicos del estado, lo que le llevó a hacer campaña para emprender reformas en temas de salud pública. Su plan (Sabin Program) consistía en establecer seis tipos de medidas: 1) reorganizar completamente el Departamento de salud del estado; 2) coordinar ayudas federales, estatales o locales para organizar servicios de salud en los distritos; 3) crear un hospital estatal de tuberculosos; 4) incrementar los subsidios diarios a los enfermos indigentes de tuberculosis hospitalizados; 5) establecimiento de un control estricto de la brucelosis; 6) autorizar al Departamento Estatal de Salud Pública a recibir fondos federales para la construcción de un hospital.

En un discurso ante el Comité de Salud de todo el estado de Illinois en 1947, Sabin dijo que ella fue elegida debido a que el gobernador no tenía ningún interés en la idea de la salud pública y nombró a "una señora mayor", ya que no pensaba que iba a ser capaz de lograr cualquier cosa ( Sabin 1947). Esto dio lugar a las "Leyes de Salud Sabin", que modernizó el sistema estatal de salud pública. En 1948 se convirtió en gerente de salud y organizaciones de caridad para Denver , donando su sueldo a la investigación médica, en un cargo que ocupó hasta 1951.

Le fue concedida la medalla Trudeau de la National Tuberculosis Association, y recibió el Premio Lasker a su labor científica, asi como grados honorarios de varios centros y universidades.

Falleció el 3 de octubre de 1953 en Denver de un ataque al corazón. Fue incinerada y sus cenizas fueron enterradas en el mausoleo de Fairmount en Denver, Colorado.




Fuentes: historiadelamedicina.org; wikipedia

martes, 6 de noviembre de 2012

Marie Curie. La estudiante silenciosa


Manya Salomea Skłodowska-Curie, (Marie Curie). Química y física polaca, posteriormente nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radioactividad, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París.






Manya Sklodowska nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, en una familia de cinco hermanos (cuatro chicas y un chico, Sophie, Hela, Bronya, Marja y Joseph). Sus padres se dedicaban exclusivamente a la docencia. Por una parte, su padre, Ladislas Sklodowska, era profesor de secundaria de Física y Matemáticas y su madre, Bronislawa Boguska, era la Directora de un colegio de señoritas. Un entorno que posibilitó que Marie despertara muy pronto sus aficiones. Con tan solo 4 años ya leía perfectamente. Su infancia estuvo marcada por la rusificación de Polonia por lo que su padre perdió el puesto en el instituto de secundaria y para paliar el defecto de sueldo, se les ocurrió la idea de alojar a muchachos en edad escolar como huéspedes, donde aprovechaba para darles clases particulares sobre física y matemáticas. 

Los primeros años de la vida de Marie Curie estuvieron marcados por un hecho muy duro: la dura muerte de su hermana Zofia, a causa de la enfermedad del tifus. Y, tan sólo dos años después, su madre falleció por culpa de la tuberculosis. Todo esto hizo que Marie diera el paso de dejar la religión católica romana y decidiera volverse agnóstica. Una de sus grandes pasiones, desde muy pequeña, era la lectura (con tan sólo cuatro años de edad, ya era capaz de leer, de manera perfecta), le encantaba todo lo que tratase la historia natural y la física. En Secundaria era la mejor estudiante de su clase y lograba influir en sus propias compañeras, gracias a su pasión por el trabajo. La joven dominaba el polaco, el ruso, el francés y el alemán. En 1883, finalizó sus estudios de bachillerato siendo la primera de la clase y otorgándole una medalla de oro. 

Con su padre y herman
Ese mismo año sufre una depresión nerviosa, quizá debida a la fatiga o la ansiedad que le provocaban los problemas económicos de la familia, que le llevan a apartarse de todo. 

Decide alejarse de todo y marcharse al campo, a casa de unos primos, donde permanece prácticamente un año, para volver al hogar, en 1884, donde comienza a dar clases particulares en su domicilio a la vez que se implica en una organización estudiantil revolucionaria que funcionaba al margen del sistema educativo ruso y cuyos fundadores estaban inspirados en las enseñanzas del positivismo de Augusto Comte. Dicha organización se hacía llamar "Universidad Flotante" porque cambiaban a menudo de ubicación para no ser descubiertos. A pesar de que cualquier título obtenido por esta universidad clandestina no valdría para nada en su currículum, a Marie le sirvió para obtener un punto de vista progresista y una introducción a los nuevos desarrollos en materia de ciencias. 

Puesto que la crisis económica de la familia no cesaba, decide probar como institutriz y con 19 años, en 1886, comienza a trabajar en la casa de los Zorawski, una familia que residía en Szczuki, al norte de Varsovia. Aprovechando la zona en calma en que se encontraba, y que contaba con el apoyo de la familia Zorawski, Marie organizó una escuela para hijos de obreros y campesinos, a los que daba clases en sus horas libres.

En 1889 tras terminar su contrato con la familia Zorawski, vuelve a Varsovia. Allí retoma el contacto con la universidad que seguía la rama del positivismo y encuentra trabajo como institutriz. Aprovecha esta temporada para pedir por correo un curso de matemáticas avanzadas, que le reafirmó en su fuero interno de que su objetivo se hallaba en la ciencia. Un primo suyo, que había sido ayudante de Mendeléiev, le proporcionó la oportunidad de completar sus conocimientos de química en un pequeño laboratorio y le puso en contacto con otros investigadores que habían conocido a los grandes científicos europeos de la época.

En marzo de 1890 su hermana Bronia, por entonces estudiante de medicina en París, la instó a reunirse con ella; el trabajo de Manya había contribuido a financiar la carrera de Bronia y entre las dos existía un pacto de reciprocidad. Pero rehusó, cayendo en uno de sus períodos de melancolía. Año y medio más tarde Bronia reiteró la oferta; como los problemas económicos de la familia se habían atenuado lo suficiente como para permitirle disponer de unos ahorros, Manya decidió finalmente aceptar. En otoño de 1891 se instaló en París, donde se inscribe en la Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales de la Universidad de la Sorbona. A partir de ese momento, pasó a llamarse Marie Sklodowska. A pesar de tener una sólida base cultural adquirida de forma autodidacta, Marie tuvo que esforzarse para mejorar sus conocimientos de francés, matemáticas y física, para estar al nivel de sus compañeros. De ella decían que siempre se sentaba en la primera fila de la clase y que, con carácter ausente, caminaba por los pasillos vestida de forma muy austera. Los jóvenes destacaban su melena de color rubio cenizo y solían fijarse en ella (la denominaban "la estudiante silenciosa"), pero no esto no era recíproco. A Marie solo le interesaba aprender. No tenía amigos. Consideraba perdido cualquier minuto que no dedicara a los libros.

En 1893 consigue la licenciatura de Física y obtiene el primer puesto de su promoción; en 1894 también se licencia en Matemáticas, siendo la segunda de su promoción. Para financiarse sus estudios de matemáticas, aceptó una beca de la Fundación Alexandrowitch, que le fue otorgada gracias a una conocida llamada Jadwiga Dydyńska. El dinero de la beca (600 rublos) fue restituido por Marie más tarde. 

Sus estrecheces económicas también continuaban en París, donde alquiló un ático en el Barrio Latino. Allí, vivía con 40 rublos al mes, así que nunca gastaba carbón para calentarse y se pasaba horas y horas estudiando y escribiendo tiritando de frío. Como su asignación mensual era bastante escasa, Marie pasó hambre. Su dieta habitual consistía en un poco de pan con mantequilla y té, con o que, tras una temporada con esta "dieta obligada", Marie se desmayaba con frecuencia, se mareaba...

En 1894, coincidió con el científico francés Pierre Curie, de 35 años,  que al igual que ella, daba su vida por la investigación. El 26 de julio de 1895 Pierre y Marie se casaron en una discreta boda que ni siquiera se formalizó con ceremonia religiosa (no hubo anillos, ni vestido blanco; de hecho, el vestido de novia fue de color azul y oscuro y le acompañó durante años como prenda de laboratorio) y su única "aventura" de recien casados fue comprarse un par de bicicletas y hacer con ellas un pequeño viaje por Francia, tras el cual se establecen en un apartamento de la calle Glacière. Su pequeño piso, exento de decoración, estaba rodeado de estanterías llenas de libros de física y química acompañadas de una gran mesa de madera y dos sillas como único mobiliario. 

Aunque Pierre había hecho importantes investigaciones científicas en más de un campo en los últimos 15 años, nunca había terminado el doctorado. Marie le animó a que así lo hiciera y en 1895 obtuvo el doctorado y un puesto de profesor en la escuela municipal de Física parisina. Marie siguió también con sus investigaciones. Después de la presentación de los resultados de su investigación a la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional en el verano de 1897, utilizó parte de su pago para devolver el dinero de la beca que había recibido cuatro años antes.  En septiembre de 1897 nacería su primera hija, Irene, cuyo parto fue atendido por el padre de Pierre. Solo unas semanas después del nacimiento de Irene, el padre de Pierre perdió a su esposa a causa de un cáncer de mama, y éste se mudó a la casa de Pierre, Marie y la pequeña Irene. Esto fue un apoyo para el matrimonio que consiguió una persona a la que poder dejar a su pequeña y continuar con sus investigaciones. Fruto de esta relación, abuelo y nieta forjaron un vínculo muy estrecho.





En 1897, publicó una importante monografía acerca de la imantación del acero templado. Tras leer una publicación del sabio francés Antoine Henri Becquerel, quien había descubierto que las sales de uranio emitían espontáneamente, sin exposición a la luz, ciertos rayos de naturaleza desconocida, decidió que investigaría sobre estos temas. Así pues, se puso a comprobar la radiactividad de las diversas muestras de la colección de minerales de la Escuela Municipal de Física y Química. Estas muestras se hallaban en el sótano de la escuela de Física que hacía las veces de depósito y sala de máquinas (así que la investigación no solo fue complicada por la humedad y temperatura de la estancia, sino también porque Marie también vio afectada su salud). De cualquier forma, constató que esa radiación era más fuerte de lo que podía preveerse. Repitió una y otra vez el experimento para llegar a resultados concluyentes. Su hipótesis era que existía una justificación para esta rara radiación, una sustancia desconocida mucho más radiactiva que el torio y el uranio. Marie Curie fue la primera en utilizar el término 'radiactivo' para describir los elementos que emiten radiaciones cuando se descomponen sus núcleos Y así es como ella y su marido, al que le atraía sobremanera esta investigación, se lanzaron a la búsqueda y captura del elemento desconocido. Al ir limitando el campo de su investigación se dieron cuenta de la existencia de dos elementos nuevos en vez de uno Y así es como Marie Curie descubrió los dos nuevos elementos de la tabla periódica: el polonio y el radio.

En julio de 1898 el matrimonio Curie hacía público el descubrimiento del elemento Polonio en recuerdo de la amada Polonia de Marie. En diciembre de ese mismo año anunciarían el segundo nuevo elemento químico descubierto, el Radio, al que pusieron ese nombre debido a su enorme radiactividad.

En 1900 Pierre  es nombrado para una cátedra de física en la Universidad de la Sorbona; Marie, por su parte, ocupó una plaza de profesora de física en la École Normale Supérieure de Sèvres; sin embargo, su actividad docente les robaba tiempo para sus investigaciones experimentales. Las condiciones tan precarias en las que tenían que investigar (lo hacían en una barraca abandonada que ni siquiera tenía suelo y con toneladas de residuos radiactivos que les facilitó el gobierno austríaco), suponían un esfuerzo físico agotador.

"A pesar de todo - escribiría Marie, tiempo después -, en aquella miserable barraca pasamos los mejores y más felices años de nuestra vida, consagrados al trabajo. A veces me pasaba todo el día batiendo una masa en ebullición con un agitador de hierro casi tan grande como yo misma. Al llegar la noche estaba rendida de fatiga."



En estas condiciones trabajó el matrimonio Curie desde 1898 a 1902. Vestida con su vieja bata, donde el polvo y las salpicaduras de los ácidos marcaban claras huellas, suelto al viento el cabello y en medio de vapores que le atormentaban por igual ojos y garganta, trabajaba Marie, hasta que, finalmente, en 1902, a los cuarenta y cinco meses de haber anunciado los esposos Curie la probable existencia del radio, Marie obtuvo la victoria: había logrado, al fin, preparar un decigramo de radio puro, y había determinado el peso atómico del nuevo elemento. A partir de aquel momento el radio existía oficialmente y tras ese paso, la comunidad científica se rindió ante ellos aceptando también al Radio como nuevo elemento químico.

Una vez descubiertos todos los pormenores del elemento Radio, sus caminos a tomar eran dos: el primero, patentar la técnica de obtención del radio, proclarmarse inventores del elemento y obtener los derechos de la fabricación del radio en todo el mundo, y el segundo, liberar absolutamente toda la información de que disponían a la comunidad científica, no patentar nada, ni quedarse con nada. Ofrecer su descubrimiento a la ciencia. Y esto fue lo que hicieron. Ambos consideraban que patentar la idea iría en contra del espíritu científico, así que decidieron compartirlo.

El 25 de junio de 1903 Marie publicó su tesis doctoral, titulada "Investigaciones sobre las sustancias radiactivas". Defendió su tesis ante un tribunal presidido por el físico Gabriel Lippmann. Obtuvo el doctorado y recibió mención cum laude. Su primer reconocimiento científico llegaría en noviembre de 1903, cuando el Real Instituto de Inglaterra confirió a Pierre y a Marie una de sus más distinguidas condecoraciones: la Medalla de Davy. Tras esto llegaría, ese mismo año, el Premio Nobel de Física que compartieron con Henri Becquerel.

Eso sí, en cuanto al Nobel, se señala que Marie no fue inicialmente nominada al premio. Después de una ardua clasificación de candidatos, los nominados fueron Henri Becquerel y  Pierre Curie (en ningún momento nombraron a Marie). Si no hubiese sido por la intervención de un miembro del Comité, Magnus Goesta Mittag-Leffler, a Marie nunca le habrían reconocido su mérito y su trabajo. Pierre se negó a estar nominado para el premio sino era junto a ella y más tarde, se conocería que ambos habían sido incluidos como candidatos. Así las cosas, en diciembre de 1903 Becquerel y los Curie compartirían el Premio Nobel de Física.

A pesar de haber rechazado patentar el descubrimiento, los premios que recibieron conllevaban una cuantía económica (por el premio Nobel recibieron 15.000 dólares), dinero que trajo algunos cambios positivos a sus vidas. Hicieron regalos a toda la familia e hicieron donaciones a varias sociedades científicas. Como novedad, se permitieron el "lujo" de instalar un baño moderno en su casa. Aparte de esto, a Pierre le concedieron la cátedra de Física en la Sorbona, aumentando también así su sueldo mensual.

Acostumbrados a estar trabajando en silencio, a solas y en el más absoluto anonimato, los Curie no lograban acostumbrarse a estar rodeados de fotógrafos y periodistas que querían saber más cosas sobre este matrimonio "Nobel", y ello provocó una caída en sus publicaciones científicas habituales. Estaban agotados por tanta fama. Los medios les perseguían tanto en el trabajo como en casa. Su privacidad había terminado.




Ese mismo año, se volvió a quedar embarazada y tuvo a su segunda hija, a la que bautizaron con el nombre de Eva. Tras un breve tiempo de recuperación post-parto, Marie reanudó sus compromisos profesionales, sus clases y su investigación. Estaban tan inmersos en sus investigaciones científicas y sus compromisos con la enseñanza, que a menudo se olvidaban de comer e incluso de dormir. La salud de Pierre se tornaba oscura por momentos y en muchas ocasiones tuvo que permanecer en cama con fuertes dolores en las piernas.

El 19 abril de 1906, cuando Pierre se encontraba de vuelta a casa en un día oscuro y lluvioso, con poca visibilidad, un enorme carruaje tirado por caballos que portaba uniformes militares, le pasó por encima y acabó con su vida. Murió en el acto y el gobierno francés acordó pasarle una pensión económica a Marie y sus hijas, pero ésta la rechazó. Decía que aún era joven y fuerte para mantener a su familia. De hecho, tras el funeral de Pierre, Marie volvió al trabajo inmediatamente. Poco tiempo después se mudó con sus hijas a Sceaux, el barrio donde había vivido la familia de Pierre. Al mes siguiente, el 13 de mayo de 1906, Marie heredaría la cátedra de Física en la Sorbona de su marido, convirtiéndose así en la primer mujer en Francia en conseguir una cátedra.

Durante los siguientes años Marie se haría más y más conocida, y no paraban de concederle premios. En todas partes le otorgaron medallas, títulos y grados honoríficos. En 1910 publicó el Tratado sobre la radiactividad y en 1911 preparó un patrón internacional del radio que depositó en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París. Poco después recibió el Premio Nobel de Química en el año 1911 por el descubrimiento del polonio y el radio. En su discurso reconoció el papel que Pierre había desempeñado en su trabajo para conseguir lograr su objetivo.



Sufrió una depresión severa y graves problemas renales, así que pasó la mayor parte de enero de 1912 en una clínica privada, registrada bajo un nombre falso para que no la molestaran. En octubre de 1912 regresó a Francia,  a un apartamento de París, donde viviría el resto de su vida.

En la mayoría de países europeos se empezaron a crear institutos del radio, ante su plausible utilidad en la curación del cáncer. La propia Marie Curie aceptó la dirección honoraria del que se inauguró en Varsovia en 1913; en julio del siguiente año se terminó en París la construcción de un laboratorio consagrado al estudio de la radiactividad, el Instituto del Radio, por un acuerdo entre el Instituto Pasteur y la Sorbona, con una sección dedicada a la investigación médica y otra reservada a la física y la química, dirigida por Marie Curie.

Durante la Primera Guerra Mundial creó, con la ayuda de donativos privados, un equipo de expertos en técnicas radiográficas y, con la colaboración de su hija Irene, puso en funcionamiento más de doscientos vehículos radiológicos  ("Petite Curie") ; madre e hija se desplazaron hasta el frente para enseñar a los médicos los nuevos métodos y técnicas de la radiología y haciendo caso omiso a los peligros de la sobreexposición de rayos X, ambas apenas se protegieron de la radiación quienes indudablemente ayudaron a salvar innumerables vidas de soldados.

En 1920 Curie y varios de sus colegas científicos crearon la Fundación Curie, cuya misión era la de proporcionar las bases científicas y las divisiones médicas del Instituto del Radio de los recursos adecuados. Durante las próximas dos décadas la Fundación Curie se convirtió en una importante fuerza internacional en el tratamiento del cáncer. El eje central de su vida ya no era la investigación sino la dirección del Instituto Curie pero en 1921 comienza su declive en términos de salud. Le detectaron cataratas, y la sospecha de que las emanaciones de radio podían producir algo más que quemaduras o llagas en las manos empezó a tomar cuerpo. Algunos días se encontraba demasiado enferma para ir al laboratorio. En esos días trabajaba en su casa en el manuscrito de su libro "La radiactividad", que se publicaría póstumamente en 1935.

En 1922 fue invitada a formar parte de la Comisión para la Cooperación Intelectual creada por la Sociedad de Naciones, de la que ocupó la vicepresidencia. En 1925 su hija Irene contrajo matrimonio con el físico francés Frédéric Joliot; ambos descubrieron en enero de 1934 la radiactividad artificial, descubrimiento por el que recibirían en 1935 el Premio Nobel de química, el tercero de los merecidos por la familia. 

 


Pocos meses después del descubrimiento, la salud de Marie Curie se deterioró definitivamente. Creyendo que se trataba de una inflamación de antiguas lesiones tuberculosas, fue conducida a un sanatorio en Sancellemoz; allí se le diagnosticó una anemia perniciosa, y falleció el 4 de julio de 1934. Su hija Irene murió asimismo de leucemia en 1956; su marido reconoció que la muerte era consecuencia de la radiación, aunque sostuvo que la afección hepática que le costaría a él mismo la vida dos años más tarde no tenía nada que ver con la radiactividad.

Marie fué enterrada junto a su marido, Pierre Curie, hasta que 60 años más tarde, los restos de ambos fueron reenterrados en el Panteón principal del mausoleo nacional de Francia, en París.

El gran compromiso de Marie con la labor científica le valió el respeto de la comunidad internacional. Era admirada por su absoluta brillantez y su carácter tranquilo y juicioso. Tanto ella como Pierre siempre hicieron públicos sus descubrimientos a la comunidad internacional, sin buscar otro rédito que el desarrollo de la ciencia. Cuando, durante la Primera Guerra Mundial, Marie recorrió los hospitales de campaña para ayudar a los cirujanos con las nuevas técnicas radiológicas (gracias a los rayos X podían descubrirse balas y fragmentos de metralla ocultos en los heridos), su ayuda inestimable hizo que se la empezase a llamar "Suprema Bienhechora de la Humanidad". Marie siempre rechazó estas manifestaciones, que consideraba inmerecidas: seguía siendo tan modesta y discreta como cuando sólo era una joven estudiante polaca en la Sorbona. 



Einstein, que la conoció una vez terminada la guerra y mantuvo con ella una fructífera relación científica, afirmó: "Madame Curie es, de todos los personajes célebres, el único al que la gloria no ha corrompido".





Fuentes:. Laflecha.net; Wikipedia.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Noviembre de 1992. La Declaración de Atenas.

Adoptada en la primera Cumbre Europea "Mujeres en el Poder", celebrada en Atenas el 3 de noviembre de 1992

PORQUE la igualdad formal y real entre las mujeres y hombres es un derecho fundamental del ser humano.

PORQUE las mujeres representan más de la mitad de la población. La democracia exige la paridad en la representación y en la administración de las naciones.

PORQUE las mujeres constituyen la mitad de las inteligencias y de las capacidades potenciales de la humanidad y su infra-representación en los puestos de decisión constituye una pérdida para el conjunto de la sociedad.

PORQUE una participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones puede generar ideas, valores y comportamientos diferentes, que vayan en la dirección de un mundo más justo y equilibrado tanto para las mujeres como para los hombres.

PORQUE la infra-representación de las mujeres en los puestos de decisión impide asumir plenamente los intereses y las necesidades del conjunto de la sociedad.

PROCLAMAMOS la necesidad de alcanzar un reparto equilibrado de los poderes públicos y políticos entre mujeres y hombres.

REIVINDICAMOS la igualdad de participación de las mujeres y de los hombres en la toma de decisiones públicas y políticas.

DESTACAMOS la necesidad de realizar modificaciones profundas en la estructura de los procesos de decisión con el fin de asegurar dicha igualdad.







DECLARACIÓN

Las abajo firmantes, mujeres con experiencia en altas responsabilidades políticas, reunidas en Atenas el 3 de Noviembre de 1992 a invitación de la Comisión de las Comunidades europeas con ocasión de la primera Cumbre Europea "Mujeres en el Poder", adoptamos la declaración siguiente:
Constatamos un déficit democrático
Constatamos que la situación actual de las mujeres en los Estados miembros de las Comunidades europeas y en otros países europeos se sigue caracterizando por una desigualdad profunda en todas las instancias y organismos de decisión públicos y políticos a todos los niveles -local, regional, nacional y europeo-Constatamos con preocupación que la participación de las mujeres en la toma de decisión política no ha mejorado en algunos países europeos desde mediados de los años 70 y que la evolución política reciente ha producido una disminución sensible de la proporción de mujeres que ocupan puestos de decisión, sobre todo en las asambleas legislativas.
Concluimos que el acceso de las mujeres a los mismos derechos formales que los hombres, entre ellos el derecho al voto, el derecho a presentarse a las elecciones y a presentar su candidatura a puestos elevados de la administración pública, no ha conducido a la igualdad en la práctica.
Deploramos en consecuencia la ausencia de estrategias que permitan trasladar todos los principios democráticos a la realidad.
Proclamamos la necesidad de conseguir un reparto equilibrado de los poderes públicos y políticos entre mujeres y, hombres.
Un sistema democrático debe asegurar una participación igual de sus ciudadanos y ciudadanas en la vida pública y política.
Pedimos la igualdad de participación de las mujeres y de los hombres en la toma de decisión pública y política. Destacamos la necesidad de proceder a modificaciones de la estructura de los procesos de decisión con el fin de asegurar dicha igualdad en la práctica.
Sostenemos los principios y argumentos siguientes
La igualdad formal y real entre mujeres y hombres es un derecho fundamental del ser humano.
Las mujeres representarán más de la mitad de la población. La igualdad exige la paridad en la representación y administración de las naciones.
Las mujeres representan la mitad de las inteligencias y de las cualificaciones de la humanidad y su infra- representación en los puestos de decisión constituye una pérdida para la sociedad en su conjunto.
La infra-representación de las mujeres en los puestos de decisión no permite tomar plenamente en consideración los intereses y las necesidades del conjunto de la población.
Una participación equilibrada de las mujeres y de los hombres en la toma de decisiones es susceptible de engendrar ideas, valores y comportamientos diferentes, que van en la dirección de un mundo más justo y más equilibrado tanto para las mujeres como para los hombres.
Hacemos un llamamiento a toda la Sociedad
Invitamos a la Comisión de las Comunidades Europeas y a todos los organismos europeos e internacionales a adoptar programas de acción y medidas que permitan asegurar la plena participación de las mujeres en la toma de decisiones en el seno de esos organismos.
Invitamos a los Estados miembros de la Comunidad Europea y a los otros Estados Europeos a integrar plenamente la igualdad de oportunidades para las mujeres y los hombres en sus sistemas educativos y en todas sus políticas nacionales y a adoptar las medidas necesarias para la puesta en práctica de dichos objetivos, con el fin de que mujeres y hombres compartan de forma igualitaria los puestos de decisión.
Invitamos a todos los dirigentes políticos europeos y nacionales a aceptar todas las consecuencias del principio de democracia en el que todos los partidos se fundamentan, garantizando una participación equilibrada entre mujeres y hombres en el poder, en particular en los puestos políticos y administrativos, mediante una política de sensibilización y mecanismos adecuados para la consecución de dicho fin.
Invitamos a los interlocutores sociales responsables de los sindicatos y las organizaciones empresariales, tanto a nivel nacional como europeo, a reconocer la contribución creciente de las mujeres al mercado de trabajo y a establecer los mecanismos necesarios para conseguir una participación igual de las mujeres en todos los niveles de dichas organizaciones, incluidos los órganos de decisión.
Invitamos a las organizaciones de mujeres a nivel nacional y europeo a continuar con su trabajo de apoyo a las mujeres para que ejerzan plenamente sus derechos de ciudadanas mediante campañas de sensibilización, programas de formación y cualquier otra medida que se considere adecuada.
Invitamos a todas las personas que trabajan en los medios de comunicación a dar una imagen no estereotipada de las mujeres y de los hombres, a informar a la opinión pública de la necesidad de una participación equilibrada de las mujeres y de los hombres en la toma de decisiones y a defender los principios sobre los que se fundamenta dicho equilibrio.
Invitamos a las mujeres y a los hombres de todos los países de Europa a reconocer la necesidad de alcanzar un equilibrio entre mujeres y hombres y a aceptar todas sus consecuencias con el fin de establecer una verdadera y duradera democracia.
Lanzamos una campaña para reforzar la Democracia Europea
Afirmamos la necesidad, en esta época de cambios profundos y de esperanza en la construcción de Europa, de llevar a cabo un cambio de actitudes y de estructuras indispensable para alcanzar un equilibrio entre mujeres y hombres en los niveles de toma de decisiones.
Estos cambios esenciales deben estar unidos a las importantes transformaciones que se están produciendo en la sociedad europea, transformaciones que serán mejor aceptadas si las mujeres participan en ellas en la misma medida que los hombres.



Al firmar la presente declaración, lanzamos una campaña de movilización, para asegurar una participación equilibrada de las mujeres y de los hombres en los puestos de decisión, tanto a nivel local, como regional y nacional y en las instituciones europeas, incluido el próximo Parlamento Europeo.