jueves, 2 de enero de 2014

Monique Witting


Escritora de vanguardia, feminista y lesbiana radical francesa francesa, clave en el contexto de las teorías y las prácticas ligadas a la liberación de las mujeres. Su obra de ficción, sus ensayos y sus declaraciones públicas insisten, además, en la importancia de un cuestionamiento del tema de los géneros. Partiendo de su experiencia lesbiana, afirmaba la necesidad de salir del esquema hombre-mujer fijado por la cultura y la norma heterosexual.








Nació el 13 de julio en Dannemarie, Alto Rin, Francia en 1935. Estudió en la Universidad de París y trabajó en la Biblioteca Nacional de la capital francesa y en una editorial. En 1976 fijó su residencia en Arizona, Estados Unidos, donde trabajó como profesora universitaria. En un intento por superar la determinación biológica y por abarcar la condición humana más allá de lo puramente sexual -entendido como una reducción de la diversidad-, Monique Wittig tampoco aceptaba la noción de una "escritura femenina".

Con menos de treinta años publicó El opopónax en 1964, su primera novela, con la que obtuvo un premio por lo experimental y rupturista de su escritura. De seguro que esos calificativos no la abandonarían nunca más. En todo caso los premios no tendrían la forma convencional, sino la de poder seguir influyendo en futuras generaciones de lectores ávidos, de activistas inquietas, en la deconstrucción de los conceptos que se dan por establecidos e inamovibles en nuestra sociedad. Integrante del grupo que fundó el Movimiento de Liberación de la Mujer en la Francia post Mayo del '68, recordada por haber acuñado el "materialismo lesbiano" como una forma de análisis político más allá del capitalismo y el patriarcado opresores, MW multiplicó la teoría que fue acuñando a lo largo de los años con su práctica activa y su creación artística.

"Las lesbianas no son mujeres", dijo allá por 1978 en una conferencia en la que leyó su famoso texto El pensamiento heterosexual. Ya formaba parte de la academia norteamericana, luego de haber emigrado a Estados Unidos con su compañera de vida, Sande Zeig. Este ensayo, y otros que le siguieron, extrañaban y provocaban tanto como sus libros de ficción poética feminista: Las guerrilleras y El cuerpo lesbiano, por ejemplo. "Pero recordá. Esforzate por recordar. O si eso falla, entonces inventá", dejaba escrito en Las guerrilleras marcando así el camino para las futuras contiendas intelectuales que se llevarían a cabo durante el final del siglo 20 y los comienzos del nuevo milenio. Escribió además Diccionario de las amantes (1975), Virgile, non (1985), ensayos críticos, cuentos y piezas teatrales. Una de ellas, Le voyage sans fin (1985), es una reelaboración del Quijote de Cervantes en la que el caballero y el escudero son sustituidos por dos mujeres.

Como protagonista intelectual y política de su época, Wittig aportó las ideas que ella misma puso en práctica en su campo de trabajo y activismo. Extralimitando los géneros discursivos, incidiendo y mostrando las huellas e incisiones que el lenguaje debía sufrir para que la parte de la humanidad que había quedado afuera de ese mecanismo de signos y significados, las mujeres, dejara de estar agazapada y de una vez por todas asaltara los grandes muros de piedra del lenguaje y acometiera la tarea de nombrar y nombrarse. Y si bien sus obras principales las escribió en francés, las traducciones a otros idiomas, como al castellano, intentaron trasladar las intervenciones con las que sacudió las certezas y lo ya dado.





Desde sus textos narrativos y poéticos, a sus ensayos político filosóficos, pasando por guiones teatrales y cinematográficos, Wittig intentó y logró muchas veces, salirse de las reglas que aprisionan y acomodan. Reglas en la historia, en la economía, en la lengua. Sus múltiples intentos de perforar los cimientos de esas férreas estructuras que oprimieron a mujeres y varones durante siglos, dejó en claro que no hay una sola forma de acometer esa tarea. Partiendo de Marx y Engels, a de Beauvoir, desde las bucólicas andanzas de amazonas sin tiempo, al sexo explícito y carnal de mujeres que aman a otras mujeres, Wittig no buscó solamente acuñar frases e imágenes impactantes.



De LA MENTE HÉTERO (fragmento)

" En esos conceptos incluyo "mujer", "hombre", "sexo", "diferencia" y toda la serie de conceptos que llevan su marca, entre ellos "historia", "cultura" y lo "real". Y si bien en los últimos años se ha aceptado que no existe nada a lo que se pueda llamar "naturaleza", que todo es cultura, sigue habiendo dentro de esa cultura un núcleo de naturaleza que se resiste a todo examen, una relación excluida de lo social en el análisis, una relación cuya característica es ser ineludible en la cultura así como en la naturaleza, y que es la relación heterosexual. A esto le llamo la relación social obligatoria ente "hombre" y "mujer"... Con ese carácter ineludible, como conocimiento, como principio obvio, como algo dado previo a toda ciencia, la mente hétero desarrolla una interpretación totalizadora de la historia, de la realidad social, de la cultura, del lenguaje y de todos los fenómenos subjetivos al mismo tiempo. Apenas puedo subrayar el carácter opresor que reviste la mente hétero en su tendencia a universalizar inmediatamente todo concepto que produce como ley general y sostener que es aplicable a todas las sociedades, épocas y personas. Así hablan del intercambio de mujeres, de la diferencia entre los sexos, del orden simbólico, del inconsciente, deseo, cultura, historia, dándole un significado absoluto a todos esos conceptos que en realidad son sólo categorías basadas en la heterosexualidad, o sea el pensamiento que produce la diferencia entre los sexos como dogma político y filosófico. "




Monique formó parte del grupo de las 8 mujeres que depositaron en el Arco de Triunfo de París una antorcha a la mujer desconocida del soldado desconocido, acto que se considera el  primero de dicho Movimiento Feminista. Formó parte del Frente Homosexual pero se  decepcionó porque, a pesar de haber sido fundado por mujeres, el poder lo tomaron los  hombres. Más adelante en 1976, desengañada también por la actitud de la izquierda  hacia los planteamientos feministas, se marchó a USA. Fallecio el 3 de enero de 2003 en Arizona.

La obra de Monique Wittig constituye una progresión de la configuración  del sujeto femenino como sujeto activo de su  propio discurso y de su propia lucha para  crear un nuevo orden. El instrumento de dicha modificación es fundamentalmente la  subversión del lenguaje. La autora, que es  una excelente escritora, recrea los géneros  literarios tradicionales, así se puede considerar que  Opoponax  es una Bildung Roman,  Las guerrilleras un poema épico,  El Cuerpo lesbiano es como el Cantar de los cantares  y el Borrador para un diccionario de los amantes es un ensayo léxico. 










Fuentes: http://misspubis66.blogspot.com.es; Irene Campo para La ciudad de las mujeres; Carmen Lafuente