viernes, 31 de octubre de 2014

La Voisin


La bruja, Catherine Deshayes


Muchas han sido las mujeres que a lo largo de la historia han sido condenadas por brujas. En la Francia del Rey Sol, se vivió uno de los episodios más oscuros de la historia de la brujería, un capítulo definido como el “Asunto de los venenos”. Más de 300 personas, muchas de ellas de alta alcurnia, demasiado cercanas al rey, fueron inculpadas, por cómplices, hacedores o impulsores de las más terribles actividades brujeriles. Una mujer, imperturbable, fue detenida a las puertas de una iglesia. Conocida como la Voisin, fue quemada vida por sus reiteradas actividades lucrativas relacionadas con embrujos, elixires, ritos de magia negra, asesinatos y envenenamientos.




De Catherine Deshayes, nacida en Francia en 1640, poco o nada se sabe sobre sus orígenes. La historia la encuentra casada con un joyero llamado Antoine Monvoisin, con el que tuvo al menos una hija, Marie-Marguerite Monvoisin, quien tendría también un papel destacado en el asunto de los venenos.

Parece ser que Catherine inició sus actividades como curandera tras la ruina de la joyería de su marido. Sostuvo la economía familiar con la lectura del futuro a partir de los rasgos faciales y de las manos. Pero la fama de Catherine se fue extendiendo a medida que sus sortilegios y embrujos parecían surtir el efecto deseado. Sus conocimientos de medicina y de hierbas y ungüentos la hicieron famosa hasta el punto de que un reguero de mujeres y hombres acudían diariamente en petición de ayuda.

Sus métodos pronto derivaron en extrañas fórmulas que hacían desaparecer en incomprensibles circunstancias a aquellos que amargaban la vida de sus desesperadas clientas, porque ellas, las mujeres de la alta nobleza, se convirtieron en las más asiduas visitantes del extraño hogar de la Voisin.



Al principio pedía a sus clientes cosas muy inofensivas, como que acudieran a la iglesia de algún determinado santo. Luego comenzó a vender amuletos y a recomendar prácticas mágicas, y finalmente se dedicó a la venta de afrodisíacos y venenos. Recibía en una habitación oscura, con una vestimenta de terciopelo púrpura bordeada de armiño sobre la que lucía doscientas águilas bordadas con hijo de oro.

A pesar de no haber dejado nunca de mostrarse como una mujer devota que seguía asistiendo a los servicios religiosos en Notre Dame de Bonne Nouvelle, La Voisin acabó por organizar también misas negras. En ellas se utilizaba como altar el cuerpo desnudo de una de las mujeres suplicantes, y, si esto no fuera posible, se llevaban prostitutas a tal fin. Un acólito vestido de negro se acercaba a colocarle una vela negra en cada una de las manos. Entonces aparecía el sacerdote oficiante y depositaba sobre el estómago de la mujer el cáliz destinado a recoger la sangre del sacrificio. Tras besar su cuerpo, comenzaba la ceremonia en la que se utilizaba un libro de oraciones encuadernado con piel humana y orina en lugar de agua bendita. Completado el ritual, se procedía a la ofrenda. El sacerdote extendía sus brazos para recibir al recién nacido, que le era entregado por el acólito vestido de negro. Invocaba entonces a Astaroth y Asmodeus y les pedía que aceptaran el sacrificio y concedieran a cambio las peticiones de los suplicantes presentes.

Los bebés entregados para el sacrificio costaban demasiado dinero, pero Catherine encontró el modo de economizar fundando un hogar para madres solteras. Allí las libraba de la incómoda responsabilidad de hacerse cargo de un niño no deseado, y todo de manera gratuita para las mujeres que no disponían de medios. Las facturas que presentaba a las de clase acomodada eran lo bastante abultadas para cubrir los gastos de toda la institución.

Pero Catherine no era un caso aislado en la Francia del siglo XVII. Las misteriosas muertes por envenenamiento o intoxicación que se sucedían en París en aquellos tiempos hicieron sospechar a la policía de que aquello no podía ser obra de una sola persona ni fruto de la casualidad. El 8 de marzo de 1679, Luis XIV ordenaba la creación de una corte especial conocida como al Chambre Ardente y dirigida por el teniente Nicolas de La Reyne, que intentara dilucidar aquellos supuestos y extraños crímenes.

Tras unas cuantas detenciones, le tocó el turno a La Voisin. En 1679, tras asistir a la misa del domingo, Catherine fue detenida. La Reyne sospechó de ella al encontrar en su casa de la rue Beauregard un pabellón con las paredes tapizadas de negro y un altar decorado con una cruz y velas negras.

La detención de Catherine, junto con Marie Bosse y Adam Coeuret, daría un giro a la investigación. Acusándose unos a otros, “confesaron haber hecho abortar a un número elevadísimo de mujeres, haber envenenado por encargo a diversas personas, haber practicado magia negra y haber organizado ritos satánicos y misas sacrílegas en el curso de las cuales se sacrificaba recién nacidos”.

Durante el proceso de Catherine, nombres cercados a la corte del rey provocaron aún más problemas a los investigadores. Uno de esos nombres era el de la favorita del rey, Madame de Montespan, quien, según La Voisin, había sido cómplice de sus actividades demoníacas en más de una ocasión.


El final de Catherine estaba claro. Fue condenada a ser quemada viva. El 22 de febrero de 1680, el castigo se cumplió en la plaza de la Grève a manos de un verdugo que muchos afirmaron que había sido su propio amante.

La muerte de la Voisin desató de repente la lengua de los demás acusados. Muchos de ellos volvieron a nombrar a la favorita real. Luis XIV intentó sin éxito quemar todas las pruebas inculpatorias contra su favorita. Cuando en 1682 se disolvía la Cámara Ardiente, habían sido encarceladas o ejecutadas todas aquellas personas que mencionaron en algún momento del proceso el nombre de Athenaïs de Montespan.

Catherine Deshayes fue uno de los más de 300 nombres incluidos en el vergonzoso asunto de los venenos, aunque fue quizás el nombre más conocido, no en vano “quedó su legendario recuerdo como reina de las brujas”  
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Fuentes: Wikipedia; MUJERES EN LA HISTORIA

JOAN VIOLET ROBINSON



Joan Violet Robinson. Nunca le dieron el Premio Nobel lo que ha sido considerado por muchas personas uno de los más tristes e injustos tratos deliberadamente discriminatorios.








Joan Violet Robinson nació en Surrey, Reino Unido, el 31 de octubre de 1903, de padre militar, el Major-General Sir Frederick Barton Maurice y, en 1925, después de graduarse en Económicas en la universidad de Cambridge, se casó con el también economista de la misma universidad, Austin Robinson. Joan Robinson siguió con sus estudios hasta 1935, cuando la nombraron profesora de economía en la misma universidad donde desarrolló toda su carrera académica en distintos puestos si bien no llegó a ser catedrática hasta 1965.

Participante del "Circus" de John Maynard Keynes en la década de los treinta y cuarenta. En las décadas siguientes, tras la muerte de Keynes, Robinson formó parte de la denominada escuela postkeynesiana de Cambridge, Inglaterra. Constituye un paradigma de economista heterodoxa, ya que sus teorizaciones reunieron elementos de las más diversas escuelas oponiéndose generalmente a las distintas ortodoxias dominantes en la economía a medida que transcurría el siglo XX.

Sus primeros aportes en economía fueron en el área de la competencia imperfecta, oponiendo una variante a la tradición neoclásica-marshalliana que dicotomizaba la economía en la competencia perfecta o el monopolio absoluto. Robinson participó como colaboradora en la obra máxima de Keynes publicada en 1936: la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero recibiendo el reconocimiento del autor en el prólogo de la obra. En 1942 publicó un ensayo sobre economía marxista intentando rescatar los aspectos conceptuales, puramente económicos, de la obra de Karl Marx desligándose de dogmatismos que impedían realizar una lectura académica de El Capital. Más tarde concentra su atención en problemas metodológicos.









Durante la segunda guerra mundial participó en varios comités administrativos del gobierno británico y también viajó a Rusia y a China. Estos viajes provocaron su interés en las economías en desarrollo.
Con el paso de los años, sus sensibilidades políticas fueron cada vez más hacia la izquierda hasta el punto de que expresó su admiración por la China de Mao, incluyendo alabando la Gran Revolución Cultural Proletaria, y también Corea del Norte.

En 1975, muchos esperaban que Joan Robinson sería la ganadora del Premio Nobel de Economía de ese año pero se especuló que sus opiniones políticas influyeron para impedir ese premio. Nunca le dieron el Premio Nobel lo que ha sido considerado uno de los más tristes e injustos tratos deliberadamente discriminatorios.

Quizá sus aportes más reconocidos vinieron de su trabajo en la teoría del capital y del crecimiento económico en las décadas de cincuenta y sesenta. No aceptó la teoría neoclásica del capital, la cual había sido adoptada por los economistas de la Síntesis Clásico-Keynesiana con Robert Solow y Paul Samuelson a la cabeza. Protagonizó con dichos economistas la llamada Controversia entre las dos Cambridges en relación a la teoría del capital y sus implicaciones para la teoría del crecimiento.

viernes, 17 de octubre de 2014

Sarah Winnemucca

Sarah Winnemucca. Fue una activista social, educadora  y escritora originaria de la tribu Paiute del noroeste de Nevada.

 “ Mujer indígena que pertenecía a dos culturas. Con un pie en la nación india y el otro en el mundo del hombre blanco, se aceleró a través de la llanura como una flecha ardiente, sólo para estar a la altura de su objetivo. A pesar de ser princesa –reconocida por toda la tierra como la voz apasionada de los indios Paiute– fue tratada con indiferencia por el gobierno de los Estados Unidos. Desilusionada y traicionada, Sarah murió antes de terminar la misión, creyéndose ser una fracasada” (Seagraves, High Spirited Women of the West).



Nació en 1844, fue bautizada komo Thocmetony o Tocmetone, que en lengua paiute viene a significar: “flor Chelone”. En el momento de su nacimiento, su pueblo sólo tenía un contacto muy limitado con los hombres blancos. Era la cuarta hija del matrimonio formado por el Jefe Winnemucca (Mala Cara o Poito) y Tuboitonie. A pesar de que afirmó que su padre fue jefe de todos los Paiute del Norte, el Paiute no tenía una dirección centralizada y su padre, aunque influyente, fue el líder de un pequeño grupo.

El abuelo materno de Sarah Winnemucca  era el Jefe Truckee (Winnemucca el Viejo). Hombre amistoso con la gente blanca, desde 1843 a 1845, guió al aventurero y militar estadounidense  John C. Frémont a través de la Gran Cuenca de California para que pudiese elaborar sus mapas de expedición. Más tarde, colaboró con los militares estadounidenses para combatir la presencia mexicana en California. El padre de Sarah al contrario de su abuelo, no confiaba en la gente blanca y advertía a su pueblo en mantener la distancia.



Sarah fue introducida por primera vez en el mundo de los blancos a los seis años, cuando su abuelo insistía en que fuera con él a California. Aunque al principio Sarah estaba aterrorizada con los blancos, su abuelo la llevó consigo en aquel viaje por la zona de Sacramento (un viaje que su padre se negó a hacer). A Sarah le gustaban las camas, las sillas y los platos de colores brillantes del hombre blanco.

Cuando tenía trece años, en 1857, su abuelo había hecho arreglos para Sarah y su hermana, con la intención de trasladarlas a la casa del Mayor William Ormsby (un agente local) en Carson City (Nevada) para que recibieran una educación. Con catorce años, Sarah Winnemucca  había adquirido cinco idiomas: tres dialectos indígenas y Español e Inglés. Se convirtió en una de las pocas nativas capaces de leer y escribir bien en Inglés.

En 1860, las tensiones entre los blancos y los nativos entraron en lo que se denominó la “Guerra Paiute”. El Mayor William Ormsby fue asesinado en acción, en mayo de 1860, durante la primera batalla de la Guerra Paiute, cuando la fuerza de las milicias que dirigió fue aniquilada por el grupo de guerreros  liderado por el paiute Numaga, primo de Sarah. En su libro, Sarah cuenta cómo su hermano Natchez, sin éxito, trató de salvar la vida de Ormsby, dándolo por muerto antes del ataque. Su padre y su hermano lucharon en el bando Paiute y varios miembros de la familia de Sarah fueron asesinados en esta etapa de guerra.

La última visita de Sarah a la cultura blanca fue cuando tenía dieciséis años. Ella cumplió la petición de su abuelo, el Jefe Truckee, en su lecho de muerte, sobre octubre de 1860. A petición del abuelo, antes de morirse, ella y su hermana Elma serían enviadas a un colegio de monjas de San José, California. Pero las dos niñas nunca fueron oficialmente admitidas y fueron despedidas después de unos días, cuando los blancos se opusieron a la presencia de indígenas en la escuela.





Después de la guerra, la familia de Sarah Winnemucca  se mudó a la Reserva Malheur, que fue designada para los Paiutes del Norte y los Bannock por una serie de órdenes ejecutivas emitidas por el presidente Ulysses S. Grant. Los días de caza y de recolección libre habían terminado para su tribu.

En 1866, Sarah comenzó a trabajar como intérprete para el ejército de los Estados Unidos. En 1871, a la edad de veintisiete años, trabajaba como traductora para la Oficina de Asuntos Indígenas, en el Fuerte McDermitt, en la frontera con Oregón. Este mismo año, el 29 de enero, Sarah se había casado con el Teniente Primero Edward Bartlett.

A partir de 1872, Sarah Winnemucca enseñó y sirvió como intérprete en la Reserva de Malheur, en Oregón. Sarah era la intérprete del agente Samuel Parrish, quien estableció un programa agrícola coherente y bien administrado para los nativos en la Reserva  de Malheur. Parrish trabajaba con justicia, pero en 1876, fue reemplazado por el agente William Rinehart y las condiciones en la reserva de Malheur rápidamente se convirtieron en intolerables. Sarah cuenta en su libro cómo el agente Rinehart  vendió a los blancos locales muchas de las provisiones que estaban destinadas a los nativos. Gran parte de la tierra agrícola de los nativos también fue expropiada ilegalmente por los colonos blancos. Ese mismo año, 1876, Sarah se divorció del Teniente Edward Bartlett a causa de la intemperancia de éste.

En 1878, prácticamente todos los nativos pasaban auténticas penurias en la Reserva, eran objetos de la mala administración gubernamental. Los Bannock comenzaron entonces a atacar los asentamientos blancos en el sur de Oregon y en el Norte de Nevada, lo que provocó la “Guerra Bannock”. Sarah estaba preparada para viajar a Washington D.C. y hablar de los problemas de su pueblo, pero el viaje fue interrumpido por dicha guerra. En esta refriega salvó la vida de su padre a manos de nativos hostiles, al trasladarse ambos a través de terrenos escabrosos por tres días.

En 1878, Sarah Winnemucca se casó nuevamente, esta vez con Joseph Setwalker. Poco se sabe de este matrimonio, tan sólo que fue breve. Ese mismo año, Sarah se convirtió en guía e intérprete para los militares de los EE.UU., trabajando para el General Oliver Otis Howard.

Al final de la guerra, los Paiutes esperaban regresar a la Reserva de Malheur pero, en cambio, fueron enviados en invierno a otra reserva, Yakima, en el estado de Washington. Algunos Paiutes murieron en el viaje de 350 millas, mientras que otros, incluida una hermana de Sarah, murieron poco después de terminar su viaje.

En la Reserva de Yakima, los Paiutes sufrieron grandes privaciones. Sarah se fue con ellos para servir komo traductora, a pesar de que tenía un trabajo que no le obligaba a vivir en una reserva.
En 1879, comenzó a trabajar para cambiar las condiciones de los nativos, y dio una serie de conferencias, a través de California y Nevada, sobre la situación de su pueblo.

En 1880, ella, su padre y su hermano visitaron Washington D.C. Allí, Sarah logró entrevistarse con el Secretario del Interior, Carl Schurz, y con el mismo Presidente de la nación, Rutherford B. Hayes. Sarah recibió promesas de mejoras para su pueblo — Carl Schurz se mostró partidario de que los Paiutes volvieran a Malheur– Sin embargo, los cambios nunca se materializaron y los Paiutes se sintieron totalmente decepcionados.
A pesar de las promesas incumplidas por parte de los gobernantes, Sarah Winnemucca siguió dando conferencias para obtener apoyo para el pueblo Paiute.

Mientras daba una conferencia en San Francisco, California, Sarah conoció al Teniente Lewis H. Hopkins, un nativo empleado del Departamento con el que contrajo matrimonio el día 5 de diciembre de 1881. A diferencia de sus anteriores maridos, Hopkins estaba a favor de su trabajo y del activismo.

En 1883, Sarah volvió a viajar a la Costa Este, California y Nevada para dar conferencias sobre la vida de los indígenas y sus derechos. En una de estas conferencias conoció a Elizabeth Palmer Peabody  y su hermana, Mary Peabody Mann (esposa de Horace Mann, el educador). Estas dos mujeres ayudaron  a Sarah a encontrar lugares para dar conferencias. Ese mismo año, 1883, Sarah publicó su autobiografía, editada por Mary Peabody Mann, “La vida entre los Piutes: sus errores y reclamaciones”. El libro cubre desde los años 1844 a 1883, y en él no sólo está documentada la vida de Sarah, sino también las condiciones cambiantes que vivía su pueblo. En la obra deja sus impresiones desde el punto de vista de los nativos acerca de la colonización de sus tierras y entre otras narraciones señala mucha historias sobre los Si-Te-Cah , unos gigantes blancos de pelo rojo que vivían en esa zona cuando la tribu de los Piutes llegarón por primera vez al territorio de Nevada. Los Paiutes llamaban a este pueblo de gigantes blancos “Si-Te-Cah”. Según ellos, estos hombres pelirrojos eran un pueblo guerrero y varias tribus indias se unieron para luchar juntos en una larga guerra contra ellos (se cuenta que pudo durar unos mil años



En la página 75, ella narra: “Mi pueblo dice que la tribu que exterminamos tenía el pelo rojizo. Yo tengo algunos de esos cabellos, los cuales han ido pasando de mano a mano de padres a hijos durante generaciones. Yo tengo un vestido que ha pertenecido a nuestra familia durante muchísimo tiempo, decorado con ese cabello rojizo. Me lo pondré en algún momento cuando yo dé una conferencia. Se llama vestido del luto, y nadie más tiene un vestido como éste excepto mi familia”. En otra parte del libro explica que estos gigantes de pelo rojizo llegaron a este territorio por barco, al parecer cuando esta zona era parte de un mar interior. Eran en número unos 2600, su pueblo los llamaba Sai-i, eran de una raza diferente, hablaban una lengua diferente y mantuvieron una larga guerra con su pueblo.

El marido de Sarah, Lewis H. Hopkins, apoyó los esfuerzos de su esposa mediante la recopilación de material para el libro en la Biblioteca del Congreso. Sin embargo, la adicción de su marido al alcohol, la tuberculosis y el juego lo dejó con poca recompensa financiera por todos sus esfuerzos. En 1884, con las conferencias y los escritos, Sarah pudo financiar la compra de un terreno cerca de Lovelock, Nevada, donde construyó una escuela para niños nativos llamada “Peabody Institute”. En esta escuela, a los niños nativos americanos se les enseñó Inglés, pero también se les enseñaba su propia lengua y cultura.La escuela funcionó brevemente, hasta que se aplicó La ley Privativa de Dawes, de 1887. Y el gobierno no aprobó  ni financió la escuela como se esperaba.

El 18 de octubre 1887, falleció de tuberculosis el marido de Sarah. Los fondos económicos disponibles  fueron agotados después de la muerte de su marido y la escuela tuvo que cerrarse.

Sarah se fue a vivir a casa de su hermana Elma, en el Lago de Henry, Idaho (Montana), donde pasó los últimos cuatro años de su vida. Murió el 17 de octubre de 1891, a la edad de 47 años, probablemente de tuberculosis.







Una estatua de Sarah Winnemucca se encuentra en el Capitolio de los EE.UU., en Washington, D.C., en representación del estado de Nevada.