lunes, 16 de noviembre de 2015

Audre Geraldine Lorde, la poeta rebelde.



Audre Lorde fue poeta, ensayista, novelista, negra, lesbiana, feminista, escritora, madre de dos niños, autora de varios libros de poesía. Suya es la cita tal vez más repetida de la historia del activismo:

“las herramientas del amo nunca destruirán la casa del amo”.

Pero también otras, más incómodas, que cuestionan los cimientos de un feminismo construído sobre los restos de una supremacía racial “Porque soy una poeta negra que hace su trabajo, vengo aquí a preguntarte: ¿Estás tú haciendo el tuyo?”






En 1934, en Harlem, ciudad de Nueva York, nació una de las poetas y ensayistas más comprometidas en la historia del feminismo: Audrey Geraldine Lorde. Sus padres, inmigrantes afrocaribeños fueron Gertrude Belmar y Frederick Lorde. Nombrada por ellos como Audrey Geraldine Lorde, optó por abandonar la "y" de su nombre de pila; la rebeldía se hizo lugar en sus primeras decisiones como lo explica en " Zami. Una nueva forma de deletrear mi nombre".

Fue la menor de tres hijas y, junto a sus hermanas Phyllis y Helen, creció escuchando historias de su madre acerca de las Indias Occidentales. Aprendió a hablar y a leer al mismo tiempo, enseñada por su madre. Después de graduarse del bachillerato en el Colegio Hunter, asistió a la Universidad Hunter entre 1954-1959 y se graduó en bibliotecología. 

En 1954, vivió en la Ciudad de México y en Cuernavaca, Morelos. Durante esa estancia acudió a la Universidad Nacional Autónoma de México y se integró al círculo de exiliados norteamericanos en esta segunda ciudad. Este período fue un momento de afirmación y de renovación, que le permitió confirmar su identidad a nivel personal y artístico como lesbiana y poeta.

Su escritura en prosa incluye Los diarios del cáncer (The Cancer Journals), Zami: una nueva forma de deletrear ni nombre (Zami: a New Spelling of My Name), Hermana marginal (Sister Outsider) y A Burst of Light. Adrienne Rich dijo de uno de sus libros de poesía: "Audre Lorde se niega a circunscribirse a una única identidad simple. Escribe como mujer negra, como madre, como hija, como lesbiana, como feminista, como visionaria". Lorde escribió para empoderar a sus lectoras y lectores pertenecientes a categorías marginalizadas por el capitalismo, el racismo y el heterosexismo.

La poesía fue un lenguaje innato para ella, su medio natural para comunicarse con los demás. Así lo narraba:

“Antes hablaba en verso. Leía poesías y las aprendía de memoria. Cuando me preguntaban: ¿qué te parece, Audre?, les recitaba una poesía. En otras palabras, me comunicaba literalmente por medio de la poesía. Y cuando no  pude encontrar poemas que expresaran lo que  sentía, entonces me  puse a escribir lo míos; esto ocurrió cuando tenía doce o trece años”.

Tuvo amores lésbicos en su juventud y sufrió la homofobia en su propia piel al intentar adherirse al Harlemn Writers Guild (una asociación de escritores de la época) en los años 50. Pero no se rindió: frecuentó los círculos culturales gays de Greenwich Village, se graduó en Literatura y Filosofía, fue bibliotecaria, docente, activista social, cofundadora de The Kitchen Table-Women of Color Press (Editorial de mujeres de color La Mesa de Cocina), codirectora del periódico lésbico Chrysalis…



Contrajo matrimonio  en 1962 con el abogado Edward Rollins, con quien tuvo a sus dos hijas. La pareja se divorció en 1970, dos años después de que Lorde conociera a quien fuera el amor de su vida: Frances Louis, la mujer que la acompañó en las duras batallas que tuvo que lidiar con la sociedad y con el cáncer de mama. Con ella compartiría 19 años de su vida.

Sus dos primeros libros de poesía, “Las primeras ciudades” y “Cables hacia el odio” (publicados en 1968 y 1979, respectivamente), no tienen contenido lésbico. Éste último estuvo marcado por la ira hacia el sexismo y el racismo que reinaban en aquella época en EE.UU. En 1971 leyó por primera vez un poema suyo que evocaba el amor entre dos mujeres: Martha. Dicho poema fue rechazado por su editor para incluirlo en su tercer volumen de poesía, “ De una tierra donde otras personas viven” , que fue nominado para el Premio Nacional del libro. En él, Audre reflejaba ya con rebeldía y rabia la injusticia global.

En una entrevista con Adrienne Rich, Lorde confesará que, hasta la publicación de ‘Poetry Is Not A Luxury’, uno de sus textos más bellos, en 1977, no había sido capaz de escribir en prosa. “No podía. Comunicar pensamientos profundos en bloques lineales, sólidos, era superior a mí. Veía el pensamiento como un proceso misterioso, del que desconfiaba, pues había visto cometer muchos errores en su nombre, y había llegado a no respetarlo. Además, me daba miedo porque había convicciones incuestionables, a las que había llegado en relación con mi vida y mis sentimientos, que desafiaban la razón. No quería perderlas porque eran demasiado preciosas para mí, eran mi vida. Pero tampoco podía analizarlas porque no producían el tipo de sentido que me habían enseñado a esperar de los procesos de entendimiento. Eran cosas que yo sabía pero que no podía nombrar.”

“La poesía ha sido la voz de los pobres, de la clase trabajadora y de las mujeres de Color. Para escribir prosa se necesita una habitación propia, pero también grandes cantidades de papel, una máquina de escribir y mucho tiempo. Cuando hablamos de una gran cultura de mujeres, debemos ser conscientes del efecto que la clase y las diferencias económicas tienen en el arte que producimos.”

Lorde, Meridel Lesueur y Adrienne Rich. 1980


En ‘Poetry Is Not A Luxury’ Lorde se enfrenta por fin a esos “bloques de pensamiento lineal” y se explica a sí misma su particular posición como poeta. “Los padres blancos nos dicen: pienso, luego existo. Pero la madre negra que llevamos dentro -la poeta- nos susurra en nuestros sueños: siento, luego puedo ser libre. La poesía es esa destilación de la experiencia, con la que damos nombre a lo que aún no lo tiene, para poderlo pensar”.

Cuenta la leyenda que las amazonas de la mitología griega se mutilaban un pecho con el fin de usar mejor el arco y la flecha. Ellas eran amazonas por elección, pero Audre Lorde lo fue por imposición (una amazona guerrea, por Kika Fumero).  Cuando tenía alrededor de 40 años le diagnosticaron un cáncer de mama. Escribió “ Los diarios de cáncer” luego de pasar por esa  experiencia y de reflexionar sobre las discriminaciones sufridas por las mujeres, que se superponen a las de raza y de orientación sexual y que se suman a la dolorosa enfermedad.

En sus Diarios de un cáncer, ella misma nos narra cómo su vida sufrió un alto y tuvo que pararse en seco. Su compromiso siguió dirigido a las mujeres y tenía la misma perspectiva. Lorde se valió del cáncer para combatir el sexismo y el poder patriarcal tan imperioso que se mueve alrededor de esta enfermedad en general, y de la prótesis desde un punto moral, en particular. Se propone firmemente luchar contra el silencio y pasar al lenguaje y a la acción:


“La prótesis ofrece el consuelo vacío de ‘Nadie va a notar la diferencia’. Pero es precisamente esa diferencia la que yo quiero afirmar, porque la he vivido, y sobrevivido, y quiero compartir esa fortaleza con otras mujeres. Si vamos a traducir el silencio que rodea el cáncer de mama al lenguaje y la acción contra este mal, entonces el primer paso es que las mujeres con mastectomías se hagan visibles unas a otras. Porque el silencio y la invisibilidad van de la mano de la impotencia”.

Audre no aceptó las prótesis, a pesar del enfado del personal sanitario que aconsejaba que las prótesis eran fundamentales a la hora de reinsertarse en el mundo social y laboral. Tras más de 14 años de lucha y 3 años después de que su relación sentimental con Frances Louis, su compañera de vida, se disolviera, la vida de Lorde tocó a su fin un 17 de noviembre de 1992. Contaba con 54 años. A su lado estaba la mujer que la acompañó en sus últimos años: la profesora y activista Gloria I. Joseph. En una ceremonia africana, antes de fallecer, Lorde tomó el nombre de Gambda Adisa, que significa “guerrera que hace saber su significado”.





La figura de Audre Lorde ocupa, por varias razones, un lugar central en el feminismo contemporáneo. Primero porque es, junto con Angela Davis una de las voces fundamentales del feminismo afroamericano, precursora, desde los márgenes de la academia, desde la legitimidad que le da su propia historia, de la llamada crítica decolonial. Segundo porque, pese a estar firmemente arraigada en los acontecimientos que convulsionaron la sociedad norteamericana en las décadas de los sesenta y setenta (el movimiento de los derechos civiles, las revueltas raciales, la aparición de los Black Panthers, de Malcom X y Martin Luther King, la emergencia de la contracultura y el despertar de la segunda ola feminista), la suya es una voz imperecedera. Una voz que va al centro del conflicto, para nombrarlo.

“Como mujeres, algunos de nuestros problemas son comunes, otros no. Vosotras, las blancas, temeis que al crecer vuestros hijos varones se sumen al patriarcado y testifiquen contra vosotras. Nosotras, en cambio, tememos que a los nuestros los saquen de un coche y les disparen a bocajarro en plena calle, mientras vosotras dais la espalda a las razones por las que están muriendo.”




Mujer (pertenece a su séptimo libro de poemas, El unicornio negro),
Sueño con un lugar entre tus pechos

para construir mi casa como un refugio

donde siembro

en tu cuerpo

una cosecha infinita

donde la roca más común

es piedra de la luna y ópalo ébano

que da leche a todos mis deseos

y tu noche cae sobre mí

como una lluvia que nutre.

Afuera [pertenece también a su libro de poemas El unicornio negro]

En el centro de una ciudad cruel y fantasmal

todas las cosas naturales son extrañas.

Crecí en una confusión genuina

entre césped y maleza y flores

y lo que significaba de color

excepto la ropa que no se podía blanquear

y nadie me llamó negra de mierda

hasta que tuve trece.

Nadie linchó a mi mamá

pero lo que nunca había sido

había blanqueado su cara de todo

excepto de furias muy privadas

e hizo que los otros chicos

me llamaran agrandada en la escuela.

Y cuántas veces he vuelto a llamarme

a través de mis huesos confusión negra

como médula queriendo decir carne

y cuántas veces me cortaste e hiciste correr en las calles

mi propia sangre

quién creés que soy

que estás aterrorizado de transformarte

o qué ves en mi cara

que no hayas descartado ya

en tu propio espejo

qué cara ves en mis ojos

que algún día vas a reconocer como la tuya

A quién maldeciré por haber crecido

creyendo en la cara de mi madre

o por haber vivido temiendo la oscuridad potente

usando la forma de mi padre

ambos me marcaron con su amor ciego y terrible

y ahora estoy lasciva por mi propio nombre.

Entre los cañones de sus terribles silencios

Madre brillante y padre marrón

busco ahora mis propias formas

porque nunca hablaron de mí

excepto como suya

y los pedazos con que tropiezo y me caigo

aún registro como prueba de que soy hermosa

dos veces

bendecida con las imágenes de quienes fueron

y quienes pensé alguna vez que eran

de lo que traslado hacia y a través

y lo que necesito dejar detrás de mí

más que nada

estoy bendecida en los seres que soy

que han venido a hacer de nuestras caras rotas

un todo.










Fuentes: Desconocidas y Fascinantes: Wikipedia; http://lesbianas_estadea.tripod.com; www.pikaramagazine.com/2013/06/la-hermana-outsider-audre-lorde/; una amazona guerrera por Kika Fumero.


Más información:

-     Biografía de Audre Lord: http://es.wikipedia.org/wiki/Audre_Lorde
-     Documental The edge of each other battle: the vision of Audre Lorde, realizado por Jennifer Abod

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